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El Blog de Gary Gutiérrez

Observador, documentador, bloguero, comunicador social, fondero, ciclista urbano, abusador de cafeína e iconoclasta aspirante de ácrata.

Palabras de Néstor R. Duprey Salgado en la presentación del libro: Exclusión y violencia: breve mirada a la criminalidad contestataria en el Puerto Rico del Siglo XXI


Foto: Reinaldo Millán Quiñones
Foto: Reinaldo Millán Quiñones

Buenas noches a todas y a todos.

En la conversación nacional son muy pocas las voces que desde una mirada crítica pretenden romper con el discurso establecido y rutinario sobre los asentados problemas del País en búsqueda no de discutirlos sino de entenderlos como paso previo para intentar resolverlos. En esa ruptura con lo que un amigo, ponceño como el autor del libro que me honro en comentar hoy, bautizó como “infotainment”, las intervenciones del amigo criminólogo, periodista, notorio sibarita y bueno en el sentido bíblico de la palabra, Gary Gutiérrez en la “plaza pública virtual” de los medios tradicionales y las redes sociales son una parada en medio de la inmediatez, la banalidad y la superficialidad entretenida pero inútil para intentar comprender un problema complejo que apunta a una realidad dolorosa sobre nuestra condición social.

PFile 8-19-15 1 47 14 PMor eso me honra el poder compartir con ustedes unos comentarios a manera de provocación sobre el libro Exclusión y violencia: breve mirada a la criminalidad “contestataria” en el Puerto Rico del siglo XXI. Al hacerlo, confieso de entrada que no soy ni de lejos un experto en los temas que aborda Gary en su libro. Por lo tanto no esperen de mi un análisis científico y todológico, de todólogo, del texto. Mi mirada y acercamiento al trabajo del profesor Gutiérrez es uno desde la periferia de la vivencia y la observación como método de comprensión y motivador de la acción que asumo desde mi condición de analista y actor en nuestro drama colectivo.

Luego de noviembre del 2011 visite por primera vez como sujeto de un proceso judicial una sala del Tribunal Superior de San Juan, en Hato Rey. Allí, dentro de una situación muy particular pude observar y analizar el espacio sociológico en que se mueve la interacción de los sujetos de un particular proceso judicial. Un grupo de profesionales, médicos, abogados, universitarios, todos residentes de sectores identificados como habitados por personas de afluencia económica, habían sido objeto de escalamientos en sus residencias en los cuales sus vidas habían estado en peligro. Los asaltantes, dos jóvenes entre las edades de 21 y 30 años, eran residentes de un sector rural del área metropolitana en su mayoría habitada por personas de escasos recursos económicos. Los asaltantes habían escalado estas residencias porque “sabían aquí hay chavos”. Lo curioso es que con el producto de sus escalamientos habían decidido alquilar una lujosa suite en un hotel del área de Isla Verde que habían convertido en almacén de su botín y centro de sus vidas paralelas. Sin embargo, al observar a su familia, estos representaban el perfil paradigmático de las comunidades pobres del País: madre que apenas debía tener entre 35 a 40 años, abuela que no debía tener más de 50 años, esposa que no debía tener más de 21 años y un grupo de niños que aparentaban tener poca o ninguna escolaridad, al igual que sus padres y parientes. Los perjudicados, no ocultaban su mezcla de desprecio y rabia al verse envueltos en un proceso “con esa gente”, cuando ya el haberse visto con un revolver empuñado por una mano nerviosa apuntando a la sien por más de veinte minutos y luego tener que revivir una y otra vez ese drama para luego de numerosas suspensiones judiciales finalmente pudiese verse su caso entendían ellos era esfuerzo suficiente que los perpetradores de los escalamientos debían pagar “pudriéndose en la cárcel”.

Este retrato de una situación ejemplificadora del drama individual tras el fenómeno social de la criminalidad puedo hacerlo con cierto nivel de detalle porque yo fui una de esas personas que sufrió la privación de su libertad y vio amenazada su vida.

Solo desde una comprensión de la dimensión social del fenómeno de la criminalidad, sus raíces y sus consecuencias más allá de las estadísticas podemos entender el fenómeno social de la conducta definida como delictiva más allá del resentimiento y la venganza, más allá de la atomización social y la adopción de los códigos de la guerra traducidos a la cotidianidad que desde el estado y desde la conversación social se pretenden entronizar como “análisis del crimen”.

El libro de Gary Gutiérrez, que consta de 108 páginas de texto divididas en un prólogo y tres partes acompañadas de una bibliografía sobre el tema, se enmarca dentro de la escuela de pensamiento y análisis de la “criminología crítica”. La misma es definida en la primera parte del libro por el autor como una nueva perspectiva desde donde mirar la desviación, lo criminal, la criminalidad, los desviados o los criminales, entendiendo estos no como un fenómeno de conducta antisocial del hombre y la mujer, sino como producto y productor cultural de la sociedad en que se produce. Por eso el enfoque de este trabajo es centrase en el entendimiento y discusión del orden social que produce la desviación criminal.

Derivado de esta visión es el entendido de que la definición del concepto del delito es producto de las estructuras de poder en una sociedad para garantizar sus intereses, surgiendo a partir de esa definición un discurso sobre los criminales, el crimen y la criminalidad que responderá más a consideraciones ideológicas entendiendo ideología como la construcción de una mirada justificadora de un orden social más que como una interpretación sociológica, donde el origen del delito se ubica en la estructura social y no en el individuo. En este capítulo, como en el resto de la obra, resulta refrescante la lectura en clave ácrata del autor de la realidad puertorriqueña, ubicándose en la antigua tradición anarquista que está presente en la historia de las reivindicaciones sociales en Puerto Rico desde finales del Siglo XIX.

Echando mano de la discusión realizada tanto por el anarquismo como por el marxismo originario sobre la relación clase, estado, producción e individuo como sujeto social, el autor deconstruye el discurso socialmente prevaleciente en la conversación sobre el tema de la criminalidad y su proyección desde el aparato ideológico estatal, identificando sus tendencias más significativas:

Photo 8-27-15 6 34 56 PMSi usted no se centra, se ajusta, o incluso “se cura”, e insiste en no comportarse como blanco, varón, propietario, heterosexual y cristiano, y en ese proceso, viola o se proyecta como posible violador de esos valores o normas que el blanco, varón, propietario, heterosexual y cristiano ha elevado a nivel de ley penal escrita, a usted se le etiqueta como delincuente o criminal y con usted trabaja el aparato represivo estatal.[1]

Dentro de las colindancias que estas distinciones establecen, el autor sostiene que la sociedad es una en permanente conflicto dentro del orden capitalista, donde la subordinación y explotación genera una respuesta “contestataria” de los sectores desplazados de la riqueza y el poder.

A partir de la definición del marco teórico en que se inscribe el análisis, el autor pasa a discutir las particularidades de la sociedad puertorriqueña y el acercamiento desde el estado al problema. Para Gutiérrez, la implementación en Puerto Rico a partir de la segunda década del siglo XXI del modelo neoliberal, entendido como el estado visto como un ente al servicio de la política económica en beneficio del sector bancario-financiero, así como el deterioro del orden colonial han llevado a un recrudecimiento de las políticas de exclusión y castigo de la conducta definida desde el estado y el discurso oficial como criminal, siendo el estado el instrumento de coerción social y garantía de la eficacia de las políticas de preservación del orden social capitalista-neoliberal-colonial:

…tanto la violencia como la criminalidad son parte esencial para el mantenimiento del estado colonial neoliberal imperante en Puerto Rico. Aplicando los principios de esa criminología (critica), se pudiera preguntar entonces si el Estado, representando los intereses del capital y las clases poderosas, utiliza el violento discurso sobre la criminalidad como una herramienta para justificar el control social y el mantenimiento de un orden basado en la subyugación económica.[2]

Para el autor, el desarrollo de esta política desarrollada desde este sistema que define como colonial, machista y capitalista, es una fórmula para el desastre que produce un clima de frustración que conduce a la violencia a los sectores excluidos y un sistema de leyes que terminan criminalizando esos sectores, produciendo a su vez un proceso de criminalización que lleva al estado a gastar miles de millones de dólares en el sistema penal y criminal, en medio de un proceso pendular de implementación de políticas que difieren de grados, oscilando entre la “mano dura” y el “castigo seguro”.[3]

La segunda parte del libro discute lo que el autor define como la “tripolaridad sistémica” donde discute los discursos provenientes de tres corrientes que permean la visión dominante sobre el tema de la criminalidad en Puerto Rico: el enfoque clásico, asociado a los orígenes del capitalismo y el surgir de la burguesía como clase dominante, el enfoque cristiano conservador y la influencia que esa corriente en el entorno norteamericano ha tenido en Puerto Rico y el enfoque del positivismo científico, en donde el autor entiende se pretende barnizar con “objetividad” lo que es, desde la ciencia y el derecho, un soporte ideológico del orden capitalista y los intereses de la clase dominante.

Tomo aquí distancia del análisis del autor en cuanto al carácter “conservador” de cierto discurso de origen cristiano. Aunque es innegable el hecho de que bajo la ancha cúpula de la Iglesia se han ubicado posturas y justificado acciones claramente retardatarias, no debe desconocerse que junto a este discurso han coexistido a través de los tiempos visiones alternativas que partiendo del mismo cristianismo proponen una visión humanista de raíz cristiana y reivindicadora de la dignidad de la persona frente a la desvalorización y cosificación a la que es reducida por el orden capitalista. Desde los originarios demócrata cristianos del Siglo XVIII que sufrieron la persecución de la Iglesia por su defensa de la democracia frente al matrimonio del trono y el altar, hasta los filósofos personalistas franceses de la década del ’30 del Siglo XX, particularmente Emmanuel Mounier y Jacques Maritain, hasta los mártires y defensores de los derechos humanos en Latinoamérica y África afirmados en una lectura liberadora del Evangelio. Es en esa colindancia del humanismo secular y el humanismo cristiano en defensa de la dignidad de la persona frente a la cosificación capitalista que se ancla a mi modo de ver la futura convergencia social superadora de siglos de explotación y enajenación.

Por otro lado, el análisis del profesor Gutiérrez llega en un buen momento, al menos para los que quieren informarse antes de decidir de cara al próximo proceso electoral y no acuden seducidos por el hipnotismo publicitario a emitir su voto. ¿Servirá el repaso del fracaso de la política de castigo y represión como amarga advertencia del camino trillado que no debe volver a recorrerse? El fracaso de la actual administración en implementar un enfoque salubrista al problema de la adicción a drogas y el combate a la industria del narcotráfico, que son dos cosas diferentes, es un prólogo cruel de lo que es capaz el complejo económico-religioso-mediático en su afán de mantener el status quo y el negocio derivado de la industria del narcotráfico, la venta y tráfico de armas, el lavado de dinero y la venta de influencias así como la industria de la falsa rehabilitación.

La lectura de este segundo capítulo del libro debería ser lectura más que obligada para todos los que desean enfrentar el reto de la transformación social del país, que comienza por entender que junto con la crisis política y económica vivimos una crisis social cuyas raíces se encuentran en un modelo económico y social que perpetua la desigualdad, la dependencia, la enajenación y sobre todo la despersonalización en aras de la individualización mercantilista y consumista de la persona humana, despojándolo de su inherente dignidad y convirtiéndolo en un mero objeto del mercado y una estadística, sin hablar de los que van quedando a la vera del camino en eso que el Papa Francisco ha llamado con sabiduría y dureza “la cultura del descarte”.

En la tercera parte del libro, titulada sugestivamente “Mirada desde adentro”, Gutiérrez se transforma de criminólogo a cronista de guerra, discutiendo desde la perspectiva de la criminología critica el clima de guerra social que entiende se vive en Puerto Rico, donde vemos el choque de dos violencias: la violencia represiva y protectora del orden social que proviene del estado y la violencia contestataria y alternativa de los sectores marginados, que buscan medios de inserción en la economía capitalista adoptando sus propios códigos en el mundo de la llamada economía informal y a la vez contestando con igual o mayor violencia lo que entiende es la represión y reacción del estado. Ahí el autor, mostrando trazos de su “vida anterior” como acucioso periodista criado en las comandancias de policía de la región sur, discute la representación del discurso sobre la violencia, la criminalidad, los pobres, la ley y el orden desde los medios de comunicación. Ya en el plano de la sociología, recomiendo la lectura de la discusión sobre el proceso de “bulimia social”, y como la sociedad ingiere, vomita y produce como residuo de su propia ignominia un ser desvalorizado frustrado y fracasado en ambas puntas de la guerra entendida como cambo de batalla de los desechos del deterioro social.

Luego de la impactante lectura por lo real y por lo proféticamente crítica de su mirada a la sociedad que nos ha tocado vivir, el libro de Gary Gutiérrez es un llamado a, parafraseando al evangelista favorito de este comentarista, conocer la verdad de forma tal que la verdad nos haga libres. Libres de un discurso y una política que solo conduce al fracaso y el ahondamiento de las causas de la pobreza estructural que es cardo de cultivo para el deterioro que nos ha llevado hasta aquí.

Le agradezco a Gary la oportunidad que me dio de leer su libro, y recomiendo con entusiasmo su lectura, de forma tal que comencemos el proceso de poder entender que los rostros que desfilan en el drama colectivo de nuestra guerra social etiquetada como “criminalidad”, no son más que reflejo de una sociedad descompuesta por exceso de injusticia en su seno y que la “cura” está en una dosis de justicia y equidad sin adulterar ni endulzar artificialmente con falsas nociones de bienestar.

Gracias Gary, en fin, por ayudarme a entender que en aquella sala del Tribunal de Hato Rey, todos éramos víctimas. Buenas noches.

[1] Gutiérrez, p. 31.

[2] Ibid. p. 41.

[3] Ibid. p. 41-46.

El Nuevo Día reseña el libro Exclusión y Violencia


“Otra mirada a la criminalidad”, dice José Borges sobre el libro Exclusión y Violencia, breve  mirada a la criminalidad “contestataria” en el Puerto Rico del Siglo XXI

Reseña Nuevo Dia

Vizcaya en SDQ: respeto a lo real…


Fotos y Letras: Gary Gutiérrez

IMG_6686En la etapa histórica que se vive, cualquier ciudad que albergue una población de millones de personas contará con una escena culinaria más o menos atractiva. Por supuesto Santo Domingo en República Dominicana no es la excepción.

Hoy día la Ciudad Primada de América cuenta con un ambiente gastronómico estimulante y variado que incluye por ejemplo la tradicional propuesta de El Conuco, la moderna interpretación de la comida tradicional caribeña del Adrián Tropical, la exótica ambientación del Mesón de la Cava, el exquisito menú y relajado ambiente de El Gallego, así como el bohemio ambiente de la Pizzeria Bella Italia o del tapeo del Jamón-Jamón en la zona colonial.

Todos sitios turísticos con buenos y malos comentarios en las biblias cibernéticas que hoy dirigen el sendero de viajeros y turistas en todo el mundo.

Por supuesto; Santo Domingo también tiene un mundo gastronómico donde el dominicano de a pie disfruta de económicas delicias como el pollo horneado del “Provocón 4To” en Gazcue o el crocante cerdo del Chicharrón Light José Contreras al costado de El Mirador del Sur.

IMG_6681En medio de ese cambiante y exigente ambiente, un conspicuo local lleva casi sesenta años albergando a un grupo de clientes que buscan un lugar real y honesto donde celebrar la buena mesa entre amistades y buena tertulia.

El Vizcaya, en la ave. San Martín No.42 Esq. Dr. Delgado, es un tributo a esa tradición culinaria que lejos de los egos, las modas, y las tendencias en el mercado, son verdaderos templos de relaciones humanas y comunitarias.

Sus meseros, la mayoría con décadas de experiencia, no solo conocen los gustos culinarios de sus comensales, conocen y preguntan por la familia, por las clases de piano de la nena o el promedio de bateo del chiquitín que ya repunta como material de grandes ligas.

En medio de ese ambiente, el Vizcaya despliega una carta que algunos los hípsters o “foodies” de nuevo cuños llamaría “anticuada”, o  “dated”.

IMG_6682Y tal vez tengan razón, en el Vizcaya no hay sofisticadas muestras de “gastronomía molecular”, o delicadas decoraciones basadas en micro hojas recién germinadas y traídas a costos indecentes desde alguna finca orgánica llamada sustentable.

De eso no es de lo que se trata el menú del Vizcaya.

Su carta se trata de clásicos platos españoles, cuidadosamente custodiados por más de medio siglo, al tiempo que se entrelazan y juegan con los mejores ejemplo de la caribeña cocina dominicana.

Platos sencillos y simples como la Tabla de Carnes.

IMG_6680Casi una libra de cortes de cerdo y res cocidas al punto y acompañado por tostones, brécol. Simple, sabrosa y perfecta. Venga una Presidente, pero de las de verdad, no de esa “light” que beben los hípsters.

Igualmente sabrosa resulta la tradicional guinea en jerez sugerida por Carlos, uno de los más experimentados meseros en el local.

La robusta carne del ave, ablandada a la perfección se presenta aderezada con una espesa y oscura reducción del fortificado vino español, pide a gritos que se acompañe con arroz blanco.

Claro, Carlos que conoce su negocio, trajo unas rajitas de aguacate para coronar el plato. Ahora sí que la presidente tiene que ser “jumbo”.

Por supuesto, cualquiera que conoce a los dominicanos, sabe que ningún negocio de comida sobrevive seis décadas sin tener una buena carta de postres.

Vizcaya no es la excepción y para muestra con el coco horneado y el bizcocho de nueces y piña bastan. Ufff hay que bajarlos con café prieto.

En fin que Vizcaya no es el restaurante más “trendi” en la capital dominicana, ni es el más sofisticado, o el que mejor decoración tiene. Tampoco es el negocio donde la gente va a ver y ser vista.

Vizcaya solo es un lugar donde por décadas sus clientes llegan a disfrutar de una oferta gastronómica honesta servida por meseros que no solo recuerdan los nombres de sus comensales, conocen sus gustos y se los complacen.

En resumen, Vizcaya es un sitio donde comer es simplemente un acto de comunión que debe experimentar si visita la capital quisqueyana.

“Buen provecho”

Citado en: Incrementa la ratería


Por Rosita Marrero / rmarrero@primerahora.com
08/10/2015 |00:00 a.m.


Tal como han venido vaticinando los sociólogos y criminólogos, a medida que la situación económica del País se agrava, va a ir disminuyendo el crimen violento porque los criminales también dejan la isla desatándose en vez una ola de robos y delitos menos graves, tipificados como ratería.
Ayer, en un centro comercial de Juana Díaz, una pareja se robó 26 piezas de ropa de niño, valorada en cerca de $500. En tanto, en la tienda Walmart, de Santurce, detuvieron el sábado a una mujer y su hija de ocho años, presuntamente hurtando mercancía por un valor de $71. La pasada semana, una madre, acompañada de sus sus tres hijos, se llevó un paquete de chuletas de un supermercado. Semanas antes, un matrimonio, acompañado por sus hijos se robó unos tubos de pastas dentales, alegando que era para venderlos y comprar leche para sus hijos.

“Es ratería de subsistencia”, dijo el criminólogo y profesor de justicia criminal, Gary Gutiérrez.

“Ese es el capitalismo funcionando como debe funcionar. Es una ratería de subsistencia, si se quiere llamar. Aparentemente estamos entrando en un periodo especial. El Gobierno se niega a pasarle la carga a los que más producen y ganan, so color de crear empleos y no es cierto. Le sumas un pueblo que está acostumbrado a unas comodidades, como el papel higiénico y es la receta para el robo”, dramatizó el también sociólogo refiriéndose al hurto de un cargamento de papel higiénico ocurrido ayer.

Buscándoselas

Gutiérrez comentó que lo que parece ser un caos no es anarquía, sino el capitalismo funcionando.

“El capitalismo está hecho para que unos acaparen a costa del trabajo de otros y de la vida de otros. Entonces si el orden te lleva a un nivel. Si no te da para vivir, ¿qué vas a hacer? Buscártelas.

Cuando los pueblos tienen conciencia política, dijo, se levantan políticamente; pero cuando no la tienen, se levantan criminalmente.

“Nuestro sistema nos está llevando a unos niveles de vida de la época de 1930, con expectativas de consumo del 2015. Tenemos un salario mínimo que es una tercera parte de lo que se supone que sea, para equipararse a lo que era el salario mínimo cuando se creó. En Estados Unidos, los obreros de restaurantes de comidas rápidas, están pidiendo en la calle $15 dólares de salario mínimo. Hay académicos que están hablando de que debiera ser de $21.25.

Expuso que si se tiene un salario mínimo de $10.00, lo que sobra son $900, si trabajas 40 horas. Pero si el carro se cae en un hoyo y se rompe el tren delantero, estamos hablando de $300.

“Solamente puedes comer y arreglar el carro para seguir trabajando y todo lo demás se quedó sin pagar”, acotó.

¿Y esto justifica?

“No es que esté diciendo que está bien, lo que digo es que el crimen y la violencia es un resultado económico. En Puerto Rico, una gran parte de la criminalidad es una respuesta a las situaciones económicas, que es más terrible, porque aparenta ir generando una cultura delictiva”.

Gutiérrez aludió a una portada publicada por Primera Hora que hacía alusión a los buscones que pirateaban CD’s y se robaban el cable.

“Hace unos años era la norma. Ya eso ha ido escalando. Cuando se tienen en una semana tres o cuatro incidentes similares, ¿qué más tienes que buscar?”

Sobre hoyos y carreteras: Notas periodiscitcas para el Periódico La Perla del Sur


Ciudadanos triunfan en lucha por PR-10

La movilización ciudadana se anotó un triunfo tras el anuncio de un plan para mejoras permanentes en la carretera PR-10 que comunica los municipios de Ponce y Adjuntas.

La información la dio a conocer esta semana el senador Ramón Ruiz Nieves y fue confirmada a La Perla del Sur por el comerciante y portavoz del “Movimiento Pro Repavimentación PR-10”, Nick Vázquez Torres.

El colectivo cívico surgió en el 2014 ante el peligro que representa transitar por la carretera y la inacción gubernamental por repararla. Desde entonces, ha exigido el arreglo de la principal vía entre la costa sur y el centro de la isla.

“Nos unimos y organizamos usando los recursos de las redes sociales, pues las condiciones en la carretera no solo representa un costo millonario en reparaciones de automóviles para los residentes y comerciantes del centro de la isla. Esa carretera es un peligro para nuestras vidas”, apuntó el comerciante.

Según informó la Oficina de Comunicaciones de la Presidencia del Senado, los arreglos tendrán un costo cercano a los $26 millones, suma que provendrá de una asignación de la “Federal Highway Transit Administration”.

A juicio de la directora ejecutiva de la Autoridad de Carreteras y Transportación (ACT), Carmen Villar Prados, los fondos estarán disponibles a partir del próximo mes de octubre, momento en el que iniciaría el proceso de diseño del proyecto y su subasta.

De no surgir imprevistos, las obras comenzarían al inicio del año 2016.

“Concretamente, ya se han hecho unas mejoras como escarificar (remoción de pavimento) y repavimentación liviana en la vía, como una solución inmediata. Pero el plan a largo plazo requiere de diseño y subasta y cuando esté terminado, tendrá una duración de siete a diez años”, expuso en comunicado de prensa la ejecutiva de la ACT.

“Es un proceso detallado con las autoridades federales que costará $26 millones en total, que se separan en $18 millones en el lado sur y de $8 millones para seguridad en la parte norte”, añadió.

Urge un remedio

El tiempo adicional que requiere la implementación de este plan, sin embargo, preocupa a miembros de la comunidad Tibes de Ponce, según uno de sus portavoces, Erni Xavier Rivera Collazo.

“Vinieron, removieron parte de la capa de asfalto y dejaron eso así hace meses. No hemos sabido más de ellos. Dejaron la carretera peor de lo que estaba”, dijo Rivera Collazo al detallar el número de accidentes que se reportan semanalmente en el tramo de vía aledaño a la comunidad.

“Este tramo no aguanta hasta el 2016, año de elecciones. Nuestra comunidad seguirá presionando y realizando manifestaciones hasta que se arregle el tramo”, sentenció.

Por su parte Vázquez Torres también dejó claro que el Movimiento que dirige se mantendrá vigilante para que, tanto los funcionarios electos como los contratistas, cumplan con lo prometido dentro de un tiempo razonable.

De igual forma, adelantó que tan pronto terminen las obras, espera que su comité se enfoque en trabajar con las autoridades para que se instale alumbrado eléctrico “por lo menos en los tramos más peligrosos de la PR-10”, carretera que se inauguró hace alrededor de 20 años.

29 de julio de 2015

Pasan factura los hoyos en las carreteras

“No son solo las reparaciones del tren delantero, son las gomas, los cristales rotos por piedras en la vía de rodaje, el alineamiento y daños a los aros”, explicó Ronny Vargas, propietario de La 14 Muffler Shop.

Mientras el costo por conservar las carreteras del país implica un fuerte agravio a las ya maltrechas finanzas gubernamentales, la falta de mantenimiento de las vías públicas se ha convertido en un cargo multimillonario para los conductores de Puerto Rico, quienes cada año pagan de sus bolsillos elevadas facturas por reparaciones automotrices.

Aun cuando no existen cifras oficiales, las averías en el tren delantero de automóviles de toda índole se han vuelto “el arroz y habichuelas” para mecánicos y especialistas consultados por La Perla del Sur.

Por ejemplo, en reparaciones de trenes delanteros bajo garantías, “en Puerto Rico las cifras son muchísimo más altas que las que reportan nuestros talleres en otras jurisdicciones de los Estados Unidos”, reconoció un experimentado mecánico de Ponce que prefirió no identificarse, para proteger a la firma automotriz para la cual trabaja.

“Es un costo millonario al año”, insistió.

La alta incidencia de casos por problemas en el sistema delantero fue corroborada por Ronny Vargas, propietario de La 14 Muffler Shop, quien aseguró que en los pasados años su taller ha experimentado sobre 20 por ciento de incremento en este tipo de reparación.

“No es solo las reparaciones del tren delantero, son las gomas, los cristales rotos por piedras en la vía de rodaje, el alineamiento y daños a los aros. Cuando uno viene a ver el costo de estas, suman un cifra considerable al año” manifestó.

Vargas, quien cuenta con décadas de experiencia, vinculó el aumento en este tipo de problema al deterioro de la infraestructura vial del país.

“En mi negocio he notado un aumento, tanto en carros relativamente nuevos como en carritos viejos. Las carreteras están en malas condiciones y los carros, viejos o nuevos, no aguantan”, indicó.

Por su parte, Walter Rivera, cuyo negocio “Auto Ejes” se especializa en piezas y servicios del tren delantero, explicó que el problema es más complejo.

“La realidad es que los carros cada vez son más delicados, la construcción es menos fuerte y los materiales más livianos. No están hechos para las carreteras de la isla”, expresó.

Esta situación, sostuvo, empeora cuando limitaciones económicas obligan a muchos a reparar sus vehículos con piezas de reemplazo que, aun cuando su calidad y durabilidad pueden ser cuestionadas, “resuelven y solo cuestan una tercera parte de las originales”.

Regularmente la reparación en un tren delantero puede costar sobre $300, pero en modelos más costosos, la cuenta puede exceder los miles de dólares.

Carlos Babilonia, del Taller Babilonia en la carretera PR-132, estuvo de acuerdo en que el problema es multifactorial.

“Es una combinación de factores, los carros cada vez son de materiales más livianos, las carreteras están peores y, tal vez por el ajoro en que se vive, los conductores no son cuidadosos tanto al conducir, como cuando viene al mantenimiento preventivo de sus carros”, explicó.

¿Inyección o fuga?

Por otro lado, si bien los costos de reparación de vehículos se traducen en otra inyección a la actividad comercial de la isla, no es menos cierto que gran parte del dinero que se gasta en estas reparaciones se va del país, ya que Puerto Rico no produce piezas de automóviles.

Ante esta realidad, tanto lo que se paga por la pieza, como los costos por su acarreo a la isla, van a parar a otras jurisdicciones.

La retención se agrava cuando las piezas y el servicio de instalación se pagan a una cadena comercial multinacional en vez de a un taller local, explicó el observador financiero José Rivera Renta.

La variable no calculada

A los costos de materiales ya detallados debe sumarse el peligro de accidente a causa del deterioro en las vías de rodaje, un dato difícil de cuantificar debido a que el dato no se incluye en las estadísticas la Policía de Puerto Rico.

29 de julio de 2015

Sobre la “Monocromática Cubana”


Para ver la muestra

Reseña de Sandra Torres para el Periódico La Perla del Sur.

“Es Cuba desde otro punto de vista”

El fotoperiodista ponceño Gary Gutiérrez Renta presenta esta semana la exposición “Monocromática cubana”, una treintena de fotografías en blanco y negro que plasman en forma díafana y directa su reciente encuentro con la cotidianidad de la sociedad obrera cubana.

La muestra será desvelada este jueves, 6 de agosto a las 6:00 de la tarde en la librería El Candil de Ponce.

“Lo que quise captar, un poco documentar, fue la cotidianidad de la vida cubana a pesar de los procesos exitosos o fracasados de la revolución. Cómo Cuba es una isla habitada por seres humanos que, a pesar de los procesos, se levantan a trabajar para buscar el sustento”, expresó el autor de la interesante viñeta.

“En ese sentido, es un poco humanizar a Cuba, que más allá de las  banderas, la retórica política, los conflictos militares, es un pueblo que se tiene que levantar a resolver sus problemas”, agregó el también profesor universitario.

La colección de fotos captadas en La Habana y Pinar del Río es presentada en la librería El Candil.

Según adelantó, las imágenes incluidas en la muestra fueron captadas en La Habana y Pinar del Río.

“No son fotos espectaculares, son fotos muy cotidianas, muy de frente, de gente cotidiana, de gente trabajadora, de gente que estába haciendo sus cosas”, señaló.

“Las cuestiones políticas desde las cuales nosotros miramos a Cuba, allí parecen secundarias, como cuando visitas cualquier pueblo de la isla (Puerto Rico), pues eso mismo era lo que yo quería plasmar con las imágenes”, sostuvo.

La propuesta fotográfica está diseñada para que las personas tengan que acercarse a cada trabajo y establezcan un diálogo que los lleve a interpretarlo individualmente.

Es por eso que la ubicación de este trabajo llevará al espectador a querer ser parte de la colección.

Para detalles adicionales puede llamar al 787-242-6693.

5 de agosto de 2015

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Monocromática Cubana,  exposición fotográfica de Gary Gutiérrez

Por José Raúl Cepeda Borrero, Librería El Candil, Ponce, Puerto Rico
Jueves, 6 de agosto de 2015

¨De un pájaro las dos alas¨ verso del poema ¨A Cuba¨ de Lola Rodríguez de Tío es la frase obligada que tanto los boricuas como los cubanos repiten cuando se identifican unos a otros en los encuentros casuales que cada vez se harán másfrecuentes dados los históricos cambios que se avecinan a paso vertiginoso en la cercana Antilla. Cambios que por históricos inexorablemente van a afectar las vidas de ambos pueblos.

VisitarCLwsPcOWsAAJDE7 a Cuba estos días es toda una experiencia. Tanto así que docenas de puertorriqueños alistaron sus maletas y emprendieron el vuelo hacia la mayor de las vecinas Antillas este verano.

La experiencia de visitar a Cuba nos permite confrontarnos con los numerosos mitos, la mayoría producto del periodo de la ¨Guerra Fría¨ que se extendió hasta la penúltima década del siglo pasado. Mi experiencia, junto a Gary [Gutiérrez], Rei[naldo Millán], Tamara [Yantín] y el resto de los Candileros con este viaje fue que nos permitió no solo confrontar los mitos por nosotros aprendidos, sino enfrentar los mitos que a su vez los cubanos tiene sobre nosotros.

IMG_6597Es por todo esto que Gary decidió titular esta exposición, “Monocromática Cubana”. Monocromática se define de acuerdo a la RAE como ¨de un solo color¨… y aunque las fotografías juegan entre dos colores opuestos, el blanco y el negro, son monocromáticas en el sentido de que toda la obra comparte los mismos colores.

De hecho en palabras del fotógrafo, una de las razones para seleccionar este tipo de fotografías es precisamente lograr que el espectador se enfoque en el contenido de la escena, en los rostros de las personas que pueblan las imágenes, sin la distracción que supondría la explosión de colores típica de nuestro Caribe Antillano.

En palabras del Maestro Jesús Ortiz, estamos frente a un ¨políptico¨, es decir una sola obra compuesta por varias piezas, en este caso treinta y seis (36) fotografías, todas representativas de la visión del fotógrafo de la vida diaria del hombre y la mujer cubanos.

gary B&NEl autor de esta muestra, Gary Gutiérrez Renta es un conocido fotoperiodista ponceño, heredero de una dinastía de fotógrafos, que tras una exitosa carrera en los medios de comunicación, que incluyen alrededor de 20 años en la prensa escrita; se dedica desde hace 8 años a la cátedra de ciencias sociales y criminología en varios centros de educación superior de su natal Ponce.

Gary se define a sí mismo como “observador social” condición natural que resulta de sus habilidades vocacionales como periodista, fotógrafo y profesor universitario.

Su intención con esta exposición, es ayudarnos a descubrir y construir la imagen de un pueblo que en su esencia no es diferente de nosotros. Es una visión de la gente desde su propia cotidianidad.

Notarán que las fotografías no llevan el tradicional calce individual típico de este tipo de exposición. En este caso las treinta y seis (36) fotografías componen una sola pieza, un “políptico”. Debemos asumirlas como una especie de mosaico de la vida diaria del hombre y la mujer cubanos.

IMG_6590Con esta exposición, Gary nos permite asomarnos a unas “ventanitas” para ver a la cara a nuestros hermanos y hermanas cubanos. Con la esperanza, quizás, de que nos identifiquemos y encontremos en ellos inspiración y nuevas fuerzas para salir adelante.

¡Gracias por acompañarnos!

 

Citado por AFP: Puerto Rico, frecuente puente de la cocaína en su vía a EEUU


logo_1Puerto Rico, frecuente puente de la cocaína en su vía a EEUU

11 Jul 2015
De día, la lancha rápida esconde el cargamento bajo una lona oscura y simula pescar. De noche, intentará llegar a las costas de Puerto Rico, que se ha convertido en frecuente puente de paso de la cocaína hacia Estados Unidos. Ese es el típico ‘modus operandi’ de los narcotraficantes, que han identificado Puerto Rico como un apetecible destino: una vez que la droga llega al estado libre asociado, se encuentra en territorio estadounidense. De allí se les facilita trasladarla a la costa este estadounidense, dicen las autoridades. Las incautaciones de cocaína, la droga más rentable para los narcotraficantes, se han disparado: en lo que va de 2015, las autoridades han recuperado 5.300 kilos, por encima de los 3.926 kilos en todo 2014 y 2.819 kilos en 2013, según las cifras de la Policía de Puerto Rico, que ahora integra una fuerza especial antidrogas junto a agencias federales estadounidenses como la DEA, el FBI y la Guardia Costera. “Puerto Rico es utilizado como puente para Estados Unidos. El 85% de la droga que pasa por Puerto Rico es para Estados Unidos. Aquí se nos queda sólo entre 10 y 14%”, explica a la AFP el jefe de la policía de Puerto Rico, José Caldero. Tan sólo el miércoles, un operativo logró capturar 190 kilos de cocaína y a tres tripulantes dominicanos. Hace mes y medio, se logró un gran golpe: 2.100 kilos que intentaban entrar por el sector de Carolina, en el norte de la isla. – Nueva estrategia – El incremento del flujo de droga a través del Caribe estadounidense, sobre todo por Puerto Rico y las islas Vírgenes, encendió las alarmas de la Casa Blanca, que en enero anunció una nueva estrategia para contrarrestar la tendencia. La mayor vigilancia de la ruta caribeña cercana a las costas de Centroamérica y en la frontera entre Estados Unidos y México, por donde sigue pasando la mayor cantidad de droga, ha empujado a los narcotraficantes a buscar nuevas rutas, según Washington. La cocaína llega a Puerto Rico principalmente desde Venezuela y aunque antes hacía escala en República Dominicana, se detectan cada vez más viajes directos desde el país sudamericano, señala Caldero. Y la maniobra se repite. “Vienen en una lancha de tres motores. Lo que hacen es que por el día la tapan con un toldo negro, y van suavecito y van pescando, y es de noche que pisan” el acelerador, dice el jefe de la policía. Las autoridades tienen que adaptar constantemente sus métodos para hacer frente a las nuevas tácticas de sus rivales. “Esto es una estrategia. Nosotros hacemos nuestros planes, pero ellos hacen los de ellos también”, apunta Caldero. – Problemática interna – La droga que se queda en la isla es una creciente preocupación. “En los últimos tiempos, ese servicio de trasbordo pasó de ser mercado que se pagaba en moneda a pagarse en especie, es decir, se queda un porcentaje de la sustancia y la sustancia tiene que ser vendida”, dice el profesor de Justicia Criminal y durante décadas periodista de la fuente policial en Puerto Rico Gary Gutiérrez. El 65% de los asesinatos en Puerto Rico están “directamente relacionados con droga”, asegura Caldero. De un récord en 2011 de 1.135 asesinatos en esta isla de 3,5 millones de habitantes, en 2014 cayeron a 681, sobre todo por el descenso de la impunidad y el incremento de las personas llevadas a tribunales por la Fiscalía, destacó. En medio de una grave crisis fiscal que experimenta la isla, al borde de una suspensión de pagos tras ocho años de recesión, la policía ha conservado su presupuesto de más de 750 millones de dólares, se congratuló el jefe policial. Pero precisamente la crisis crea un terreno fértil para que las poblaciones empobrecidas vean en la venta de las drogas una manera de conseguir dinero, señala Gary Gutiérrez, quien aboga por la descriminalización del tráfico de drogas como una manera de acabar con la violencia. “En esas comunidades, el narcotráfico se convierte desgraciadamente en una solución al problema económico”, señala.

Citado en China: Puerto Rico, a way station for drug traffickers


By Diego Urdaneta and Nelson Del Castillo, AFP

July 12, 2015, 12:01 am TWN
cpnewlogoPuerto Rico — the economically distressed U.S. territory that many Americans know mainly as a vacation resort — turns out to be a way station for South American cocaine bound for the hungry U.S. market.
It often works like this: speedboats sail up from Venezuela laden with coke, hang out off the coast of Puerto Rico by day, and then make for the coast of the U.S. commonwealth by night. Once there, getting cocaine into the United States is in theory easier: shipments can be mailed or sent to airports or seaports without having to clear customs, authorities here say.
Seizures of cocaine, the most profitable drug for traffickers, have shot up here on the island: 5,300 kilograms so far this year, compared to just under 4,000 in 2014 and 2,800 in 2013, according to the Puerto Rico Police, which is now part of a special drug interdiction force along with other American agencies like the Drug Enforcement Administration, FBI and the Coast Guard.
“Puerto Rico is used as a bridge to the United States. Eighty-five percent of the drugs that pass through Puerto Rico are for the United States,” said Police Chief Jose Caldero. As recently as Wednesday police confiscated 190 kilograms of cocaine from a boat and arrested three Dominicans.
Six weeks ago police scored a much bigger hit: 2,100 kilograms seized on a boat trying to reach the north coast of the island. New Strategy The rise in drug shipments through the U.S. part of the Caribbean, mainly via Puerto Rico and the U.S. Virgin Islands, has set off alarms in the White House.
In January it announced a new strategy to combat the trend. Most drugs destined for the United States follow a route that hugs the coasts of Central America or crosses the U.S. border with Mexico.
But these are being more closely monitored, so traffickers have been forced to seek out new routes, U.S. officials say. Most cocaine arrives from Venezuela, a neighbor of major producer Colombia.
Before, vessels carrying the drug would stop over in the Dominican Republic, but police are now detecting more and more direct trips from the northern tip of South American right to Puerto Rico.
And there is a pattern to the trafficking.
“They come in a speedboat with three engines. By day, they cover it up with a black tarp. They go nice and slow, and fish. At night is when they hit the accelerator,” said Caldero.
The authorities end up playing cat and mouse, adapting their tactics as the traffickers tweak theirs.
“This is a strategy. We make our plans, but they also make theirs,” he said.Internal Problem And the small amount of cocaine that remains on the island is also a growing problem.
It used to be that the service of mooring boats carrying cocaine and handling it on the island were paid for in cash. Now however it is paid for in cocaine itself. “And it has to be sold,” said Gary Gutierrez, a criminal justice professor.
Sixty-five percent of the killings committed in Puerto Rico are directly related to drugs, said Caldero. Those killings peaked in 2011 at 1,135. In 2014 they had fallen to 681, mainly because of tougher law enforcement, he added.
Although the island has huge financial problems — a debt of US$72 billion after eight years of economic recession — the police budget has remained stable at more than US$750 million, the police chief said. But at the same time, that economic crisis makes drug trafficking more appealing to people who are enduring hard times, said Gutierrez.
He is in favor of decriminalizing drugs as a way to end drug-related violence. “In those communities, unfortunately drug trafficking becomes a solution to the economic problem,” he said.

Descubriendo el nuevo sabor cubano: gastronomía y revolución.


Por Gary Gutiérrez
Fotos: Gary Gutiérrez y José Raúl Cepeda

Minutos antes de llegar a nuestro destino, por la ventanilla del avión se veía un paisaje que dejaba claro que llegábamos a un país donde muy poco se deja al azar.

Cientos de sembradíos prácticamente de las mismas dimensiones e interconectados por carreteras rectas como reglas que se extendían al infinito atestiguaban que en estas tierras la planificación es compleja y centralizada.

Mi mente divaga con excitación y expectativas mientras recordaba las miles de imágenes, que producto de la propaganda en favor y en contra, despertaron por décadas mi curiosidad, miedo y expectativas de este viaje.

File 7-3-15 1 36 16 PMDe repente, el golpe de los neumáticos en la pista de aterrizaje y la voz de una joven interrumpe mi reflexión.

“Bienvenidos a La Habana”

Una semana antes de que Raul Castro y Obama oficializaran la reapertura de embajadas en sus respectivas capitales, un funcionario cubano ponchaba mi pasaporte dando comienzo a mi búsqueda del sabor y la culinaria desarrollada tras casi seis décadas de revolución socialista.

Como la mayoría de los turistas mi viaje comenzó guiado tanto por recomendaciones de amigos que visitaron antes, como por guías profesionales, en este caso contratados por una gubernamental agencia de giras.

Cuba_764_La primera parada, El Aljibe ubicado desde el 1946 en la calle 24 y 7ma avenida del sector Miramar, un verdadero altar a la cocina tradicional cubana.  Su amplia entrada y gigantesco salón deja claro el carácter turístico de su clientela, entre la que se destacan Danny Glover, Jimmy Carter y Jack Nicholson.

No obstante ese carácter turístico, la comida servida al “estilo familiar”, es un ejemplo de una simple culinaria, donde el sabor y la frescura de los productos es el factor clave.

Los moros con cristianos, como allá llaman al arroz con habichuelas negras guisadas, desplegaban orgullosamente el sabor a comino y pimientos verdes característico de la cocina cubana.

Ahora, si buenas las habichuelas, la estrella en este lugar tiene que ser el tierno y delicado pollo que luego de ser adobado con aromáticos y naranja, es confitado a fuego lento en sus propios jugos, memorable. Sobre todo cuando los espesos caldos resultantes de su cocción terminan aderezando el arroz blanco al momento de servirse. Solo ese arroz hace costo efectivo los $15 por persona que cuesta la cena.

Cuba_787_Si buena fue la experiencia en El Aljibe, decepcionante fueron las giras guiadas que incluyen cenas en los hoteles o en los negocios tipo terrazas o paradores por donde diariamente desfilan como ganado miles de turistas que se mueven en estatales autobuses. Igualmente delusorios resultaron algunos negocios para turistas en las inmediaciones a la plaza de armas en La Habana vieja. Todo cocinado anónimamente “for export”.

Diseñados para la eficiencia y rápido movimiento de clientes, restaurantes como el ubicado en el Parque del Mural de la prehistoria o al lado del Castillo del Morro, son poco menos que tragedias gastronómicas. Solo la calidad y la frescura de los productos utilizados hacen de la experiencia una tolerable.

Es como comer en Puerto Rico las reinterpretaciones criollas producidas por multinacionales como Sizzler, Ponderosas o Pollo Tropical.

Gracias a que nuestro itinerario no incluyó muchas giras guiadas y usando como guías, tanto las recomendaciones de amigos que ya conocen La Habana, así como a las sugerencias de nuevas amistades desarrolladas en el propio hotel donde pernotamos, es decir las mucamas, los maleteros y los trabajadores del bar, encontré sitios bien interesantes.

Para mí, esos trabajadores del hotel que saben que mañana tienen que verte la cara, son los mejores guías gastronómicos de cualquier ciudad. Por eso uno debe ser generoso cuando de dar propina se trata.

Cuba_789_A insistencias de Tamara Yantín, la de El Candil en Ponce, la segunda noche libre en La Habana terminamos en Los Nardos, frente al capitolio. Al igual que El Aljibe, un orgulloso represéntate de la tradición culinaria habanera desde antes de la revolución.

Si bien hay que esperar para entrar y a pesar de que la experiencia es también “turística”, vale la pena visitarlo. Sobre todo por los precios.

Los sabrosos pescados rellenos o los mariscos como la langosta preparadas al punto, así como su barroca decoración, hacen de la visita a Los Nardos una buena experiencia. Sobre todo cuando lo más costoso es una langosta de $15.

Claro, como en todo lugar turístico, si te descuidas acabas aumentando la cuenta con una jarra de sangría y aperitivos para todos, aun cuando no estás claro que los pediste.

IMG_4580Además de estos restaurantes “tradicionales”, hoy La Habana cuenta con una nueva y vibrante escena culinaria, sobre todo noveles restoranes producto del desarrollo natural de aquellos legendarios “paladares” que en un momento sacaron la cara gastronómica ante el creciente turismo que visitaba la Isla en las primeras décadas de la apertura política.

Es así que siguiendo la recomendación de un barman del hotel, llegamos a una pequeña edificación del sector Playa de la Habana. Allí salvando una pequeña e incómoda escalera, el segundo piso alberga lo que se puede describir como una ermita de la gastronomía tradicional cubana, El Partenón.

Lejos de ser un lugar turístico y  de ser un poco más costoso con platos hasta de $25, este pequeño negocio,  que  cuenta solo con unas 30 sillas, es una alternativa para la nueva clase empresarial y para los funcionarios gubernamentales tanto locales, como extranjeros.

En El Partenon el pan es servido con un paté de conejo que es toda una invitación al consumo de alcohol. Una delicada pasta de hígado de conejo, aromatizada con aceitunas, pimientos y alcaparras que con una Havana Club -7 años- a las rocas es poco menos que una experiencia erótica; ¡BRAVO!

Este maravilloso paté resultó solo ser el comienzo de la mejor cena que tuve en La Habana, la ropa vieja es algo espectacular, y la delicada langosta a la parrilla, con un trasunto ahumado de barbacoa, es poco menos que perfecta. Todo servido con un cariño y las atenciones relacionadas con la IMG_3105comida casera en cualquier parte del mundo.

Si bien por lo general, la comida en La Habana es aceptable y en muchas ocasiones buenas, aun es evidente que Cuba tiene la necesidad de desarrollar su gastronomía para que pueda competir, sobre todo en término de presentación, y técnicas nuevas, con lo que está ocurriendo en el resto del mundo gastronómico.

Un intento en esa dirección es el flamante restorán 1958 en Miramar, Playa de La Habana. Allí en medio de embajadas y hoteles se desarrolla un espacio minimalista y elegante que muy bien pudiera estar en el Maremágnum de Barcelona.

El menú de tapas que sirven como aperitivo incluyen un “milhojas de salmón” y una berenjena con mariscos y salsa de caviar a nivel internaciona, exquisitos. Ambos frescos, delicados y sabrosos, donde los sabores de las proteínas son estelares y donde los aromáticos son solo delicados complementos.

Las entradas principales en 1958 no son menos impresionantes, a pesar de su sencillez. Las tiernas costillas, así como el lomo de cerdo a las brasas, son presentados con una finesa que demuestra verdadero respeto al alimento y a la gastronomía. Igualmente la tradicional cazuela de mariscos, es reconstruida con sutilezas y presentada de forma elegante, pero conservando y respetando la integridad de uno de los platos más tradicionales en la isla.

Cuba_666_Antes de terminar, tengo que mencionar a El Idilio en la Avenida de los Presidentes esq. 15 en el Vedado, otro de esos antiguos paladares que se desarrollaron en restoranes.

En este caso, una amena terraza abierta donde la cocina y la barbacoa son el punto focal del salón comedor. Su menú, detallado en una pizarra, cosa que siempre es buena señal, es cambiante y depende que lo que se encuentre en los mercados.

Durante nuestra visita, y para suerte de nosotros, el pulpo ocupaba el papel estelar de la carta. ¡Qué manera de preparar algo tan simple y a la vez tan sabroso!

Cuba_676_Tras hervir el molusco, se grilla a la brasa hasta el punto perfecto de cocción, y luego se sirve aderezado con un aceite y aromáticos, que evoca la “mojaera” que se disfruta en La Verdadera Casa de las Tías en Ponce.

Por supuesto que con el calor y humedad del verano habanero, ese pulpo hubo que bajarlo con una Cristal, la cerveza rubia y liviana cubana. ¿Qué más se puede pedir por $15?

En fin que al experimentar la culinaria cubana, es notable el impacto que los procesos económicos y políticos experimentados y sufrido por los cubanos durante pasadas décadas. Son procesos que ponen a la principal isla de  El Caribe en desventaja frente a los nuevos centros gastronómicos del mundo.

No obstante, al visitar El Partenón, el 1958 y El Idilio, queda claro que los cubanos no han tirado la toalla y que, si madura como pinta, en pocos años, estarán reclamando su espacio en el mapa gastronómico internacional.

¡Buen provecho!

Citado por Primera hora en: Perfil de la confinada puertorriqueña


Parte de la serie:  “PRISIONERAS DEL PASADO”

Por: Libni Sanjurjo

Sus rostros se han visto cada vez con más frecuencia en fichas policiales.

La imagen en blanco y negro revela escasos datos superficiales de las acusadas (nombre, raza, peso, color de ojos y cabello, estatura y delito), que solo evidencian sus existencias en el sistema correccional de la Isla; no así la historia que ocultan sus miradas.

¿Quiénes son estas mujeres?

A mayo del 2015, el número de confinadas, en todos los niveles de custodia (mínima, mediana y máxima) alcanzaba unas 398, cifra que sube y baja levemente y que es muy cercana a la capacidad de espacio de la Escuela Industrial de Mujeres en Vega Alta (471 reclusas), informa la superintendente de la prisión Ana López Rodríguez.

La mayoría cumple sentencias por uno de tres crímenes: infracción a la Ley de Sustancias Controladas (37.59%), delitos contra la vida (23.49%) y delitos contra la propiedad (20.81%). Otras sentencias están relacionadas con violaciones a la Ley para el Bienestar y Protección de Menores, faltas a la integridad corporal, a la familia y a la indemnidad sexual.

“En las últimas décadas, la tasa de delincuencia femenina ha tenido crecimiento… Hay un indicativo de que la criminalidad entre el sexo femenino va aumentando y por eso tenemos cada día más mujeres en confinamiento”, explica López Rodríguez.

Según un estudio de Carmen Rodríguez Irizarry, el aumento en la población penal femenina desde la década de 1950 es de 120%.

“Hace 50 años atrás o menos, el sistema mismo protegía a la mujer y crímenes que podría cometer que un oficial no considerara tan graves, no eran reportados, porque el mismo sistema no quería incriminar a la mujer en el delito”, expone, por su parte, Elia M. Vega, profesora de Justicia Criminal y de la Mujer ante el Crimen y Víctima del Crimen, en la Universidad Interamericana.

Según el informe más reciente del Perfil de la Población Correccional Femenina Sentenciada al 30 de junio de 2012, a la mayoría de las mujeres que participaron en el estudio (149 de 332 reclusas) se les identificó como usuarias de drogas prohibidas (68.46%), madres (68.9%), solteras (55.71%) y desempleadas al momento del arresto (78.87%), además de tener una edad promedio de 32 años.

Al escenario anterior, se le añade un dato sombrío sobre su nivel de educación: una mediana de grado escolar de solo décimo grado.

¿POR QUÉ DELINQUEN?

Según la profesora Vega, quien también es catedrática auxiliar de Justicia Criminal, una de las razones por las que una mujer comete un crimen es por necesidades económicas. “Es una variable constante en las mujeres delincuentes… Eres más vulnerable porque tienes más necesidad”, dice. Por ejemplo, la mujer que es jefa de familia.

Esas necesidades económicas, según el profesor de Justicia Criminal y Criminología Gary Gutiérrez, aparecen dentro de una sociedad bulímica que aumenta tus necesidades de consumo, pero te excluye al disminuir tu capacidad de ganar dinero. “Se crea a un ser humano desvalorizado que termina, en algunos casos, criminalizándose… Y si nuestras mujeres están sufriendo cada vez más este proceso bulímico, y si mí hipótesis es cierta, pues es de esperarse que aumente su rol en los procesos criminales del país”, añade el también autor del libro Exclusión y Violencia (2015).

A la variable económica, Vega le agrega otra constante: la presencia de un hombre en ese delito, lo que, según asegura, se ha corroborado en el perfil de las mujeres de Vega Alta.

“Siempre ha habido un hombre envuelto en esa causa de convertirse en delincuente”, abunda. Por ejemplo, la mujer que sustituye a su pareja en la administración del punto de drogas cuando este es ingresado a prisión.

Una tercera variable es el rol laboral y social que la mujer ejerce en la actualidad porque la expone a diversas actividades, dentro y fuera del hogar, que la pueden llevar a convertirse en víctima, así como a involucrarse en la delincuencia, menciona Vega.

“La mujer está tratando de desarrollarse en un ambiente que está totalmente matizado por las reglas que imponen los hombres. Entonces, parte de la respuesta que ha dado la mujer ha sido una violenta, ha sido una para poder sobrevivir: ‘tengo que comportarme como un hombre’. Y eso es una respuesta violenta, que es la violencia como reacción, no una violencia que es enseñada a la mujer de por sí, pero es que la mujer es recipiente de violencia –como lo comprueban las tazas de abuso sexual, trata humana y violencia doméstica, por ejemplo, que son más altas que las de los hombres”, explica Vega.

De otro lado, el rol de la mujer en la criminalidad también ha cambiado. “Sí, ha ido en escala o ha ido subiendo el rol de la mujer en la delincuencia… aunque debo pensar que todavía… en una escala más abajo que la del varón delincuente”, subraya, por su parte, López Rodríguez.

Al respecto, Gutiérrez sostiene que una de las razones por las cuales hay más mujeres presas es que su rol ha variado dentro del narcotráfico. “Hasta hace unos años, el rol femenino en el mercado de drogas era el de custodiar mercancías en sus casas”, menciona. Pero ahora, se les puede ver como vendedoras. “Si están más presentes en el narcotráfico, es lógico que estén más presentes en los arrestos”, indica. “Y si cada vez asumes roles tradicionalmente apuntados al varón, pues no podemos esperar que reaccionen de otra manera que no sea dentro de los mismos roles”, agrega.

EL GRAN RETO EN VEGA ALTA

Una vez cometido el delito y enviadas a prisión, la administración tiene el deber ministerial de garantizar un proceso de rehabilitación mientras lidia con una deteriorada planta física, un presupuesto limitado –la prisión de mujeres es más costosa que la de hombres, por los artículos personales que necesitan– y un manejo de un género que la funcionaria describe como más complejo que el de los hombres “por las condiciones emocionales que tanto nos afectan”.

Además, el contrabando de drogas y celulares –en el 2014, se ocuparon 51 celulares y se hallaron 546 bolsitas de marihuana– sigue siendo un reto presente en el día a día de la cárcel de mujeres.

Por su parte, diariamente, las reclusas hacen frente –huérfanas de alguna organización carcelaria que vele por sus derechos, contrario a las de hombres, quienes ocupan 33 prisiones en la Isla– a un ambiente que las obliga a ingeniarse la forma de sobrevivir y que está enmarcado en el pulseo interno de aspirar y lograr la rehabilitación.

ORANGE IS THE NEW BLACK: ¿UN ESPEJO PARA VEGA ALTA?

Pero fuera de las rejas, en la libre comunidad, se ha creado entre muchos una imagen de la cárcel basada en la popular serie de Netflix “Orange is the New Black”, que muestra una perspectiva de la vida de estas mujeres, con sus aciertos y desaciertos, y que ha servido a Primera Hora como pie forzado para indagar, echando a un lado la ficción, sobre el verdadero perfil de las confinadas de la Isla. De ahí surgió el especial interactivo Prisioneras del pasado.

“Si fuera yo,(la vida en prisión) sería desastrosa… No hay forma de describir de una forma bonita la vida en prisión aunque estés en la mejor prisión”, opina la superintendente.

Y estás mujeres, definitivamente, no están en la mejor.

La cárcel de Vega Alta, construida en 1957, es la única institución correccional para este sector de la población, ya que el Hogar Intermedio de Mujeres en Puerta de Tierra es dirigido a presas de custodia mínima, con sentencias breves, que son madres con hijos menores de 4 años de edad.

Según la profesora Vega, “no existe una estructura, una planta física, más deteriorada, más vieja y en peores condiciones, que la que ocupan las mujeres en este país”. Pero ese “ambiente allí no tendría por qué ser tan terrible, y es terrible porque el mismo sistema tiene prejuicio hacia la mujer delincuente”. A eso se suma que, por el momento, y ante la crisis económica y los recortes en las agencias la creación de una nueva prisión de mujeres no está en planes, según confirmó el director de prensa y comunicaciones de Corrección, César Fiallo.

De ese universo de 391 reclusas, tres mujeres, Jackeline Cortés Montero (41 años), Marta Chávez Iglesias (45 años) y Marinela Maldonado (32 años), abrieron las puertas de su intimidad para contarnos, desde su perspectiva, cómo es levantarse y dormir tras las rejas, las primeras dos por venta de sustancias controladas y la última por asesinato.

Prisioneras del pasado lleva al cibernauta a un viaje virtual al interior de la prisión de mujeres de Puerto Rico para conocer el perfil de la población y cómo es la vida en la cárcel, mientras, entre tema y tema, se profundiza en las historias de estas tres mujeres, para tratar de descubrir lo que ocurrió antes de que las rejas limitaran sus pasos.

“Todas han sido víctimas en algún momento de su desarrollo, de maltrato físico o sexual; todas sufren de autoestima baja y problemas de aceptación; muchas tienen necesidades psicológicas o psiquiátricas que nunca han sido atendidas”, sostiene Vega. “Pero también… son mujeres fuertes, valientes y capaces de transformar sus vidas y empezar de nuevo, porque las he visto salir y rehabilitarse, echar pa’lante”, afirma la profesora.

VEGA ALTA vs. LITCHFIELD (OITNB)

  • Tres niveles de seguridad (mínima, mediana, máxima) vs. Un nivel de seguridad (mínima)
  • Colores de los uniformes: crema (mínima), gris (mediana) y azul (máxima) vs. Naranja para las recién llegadas / crema para mínima
  • No hay una líder ni organización vs. Varias líderes, divididas principalmente por raza
  • Duermen en salones con literas vs. Duermen en salones con camas
  • Salón de belleza cerrado vs. Salón de belleza abierto
  • Mayoría de las confinadas son puertorriqueñas y dominicanas vs. Mayor diversidad étnica y racial

¿QUÉ SE LES ENTREGA CUANDO INGRESAN A PRISIÓN?

A cada sumariada o sentenciada se le hace un examen médico

Se les ofrece

  • Tres camisetas
  • Tres uniformes
  • Unos pantalones cortos
  • Un par de zapatos de tela
  • Un paquete de ropa interior
  • Tres sostenes
  • Una toalla
  • Dos sábanas para la cama
  • Tres rollos de papel higiénico
  • Una barra de jabón cada 15 días
  • Un paquete de 24 toallas sanitarias por mes

Fuente Informe parcial de la RC 939 de la Cámara de Representantes

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