Sobre Exclusión y Violencia @ Conocimiento y Acción Solidaria, 7 de febrero de 2015


Economista Luis Rey Quiñones Soto Y Rolando Emmanuelli Jiménez
Published on Feb 7, 2015

Grabación del programa:

#36 Programa de Radio Conocimiento y Acción Solidaria 7 de febrero 2015

El libro Exclusión y Violencia del Profesor Gary Gutiérrez Renta

 

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Para ver el programa en YouTube

Anfitrión Rolando Emmanuelli Jiménez con el Economista Luis Rey Quiñones Soto

Programa de Radio Conocimiento y Acción Solidaria
Todos los sábados a las 7 de la mañana, y los domingos a las 4 de la tarde por WPAB 550 en el cuadrante de su radio en Puerto Rico.

Mediante análisis y entrevistas a personalidades y expertos en los temas, impulsaremos proyectos alternativos socio-económicos que fomenten el crecimiento y bienestar del país. Esto lo lograremos mediante la identificación y asesoramiento de la inversión interna, externa, pública y privada, desde la perspectiva de la solidaridad, que pueda responder a las necesidades sociales de Puerto Rico.

Por WPAB 550 en el cuadrante de su radio en Puerto Rico.
Por Lcdo. Rolando Emmanuelli Jiménez, J.D., LL.M.
rolando@bufete-emmanuelli.com

 

http://youtu.be/gBFtI9DUciA

Publicado en el Post Antillano: Nueva visita al libro “Exclusión y Violencia” de Gary Gutiérrez


Para leer en El Post Antillano

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José Raúl Cepeda Profesor de Justicia Criminal

Por JOSÉ R. CEPEDA BORRERO

“Exclusión y Violencia”, la reciente publicación del veterano periodista, fotógrafo, comunicador y, como el mismo se define, observador social, Gary Gutiérrez, propone una mirada diferente al reto que representa el crimen y la violencia en la sociedad puertorriqueña contemporánea.

En su característico estilo, entre periodístico y didáctico, Gary Gutiérrez nos plantea que la sociedad capitalista en que vivimos es una excluyente, y que la violencia que a diario experimenta el País es producto o consecuencia de esa exclusión.

Por décadas, quizás a partir de la implantación en la década de los años setenta de la política prohibicionista contra las drogas en Estados Unidos, Puerto Rico ha experimentado lo que muchos perciben como un espiral ascendente de violencia.

Los medios de comunicación corporativos se hacen eco de esa percepción y las administraciones gubernamentales se suceden apostando a los mismos métodos como alternativas sin alternativas para atender la creciente preocupación pública por la violencia.

En este libro de apenas 108 páginas, Gary Gutiérrez nos propone una hipótesis diferente que deja de lado las estrategias de la prohibicionista guerra contra las drogas y se adentra en el contexto económico, social y político para entender el problema de la violencia como resultado de un sistema que consistentemente segrega grandes sectores de la sociedad de las posibilidades de participar de los beneficios a los que solo unos pocos tienen acceso.

Esto, según Gutiérrez, provoca que muchos en esos sectores marginados recurran a participar de actividades criminalizadas como una forma de sentirse en control de su entorno social y económico.

Ya como parte de una industria criminalizada o como resultado de la frustración ante la incapacidad de participar, la violencia se convierte en una válvula de escape.

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Gary Gutiérrez Autor de Exclusión y Violencia

Esta mirada de Gutiérrez, está sólidamente fundada en las corrientes más contemporáneas de la criminología, particularmente en la criminología cultural, parte de la corriente crítica que incluye miradas regionales, de raza y de género al problema del crimen.

La criminología cultural surge en la década de los años noventa dentro de los movimientos de criminología crítica y es encabezada por los eruditos británicos Jock Young, recientemente fallecido, Keith Hayward y John Muncie, y por el norteamericano Jeff Ferrell. Esta corriente aunque aún joven ya encuentra eco en las voces latinoamericanas del nicaragüense Luis Fernández y el argentino Damián Zaitch.

A la criminología cultural fácilmente se le podría apodar la “criminología de los excluidos” porque su tesis central es precisamente que el crimen es producto de la criminalización de aquellas conductas que los sectores poderosos de la sociedad consideran “peligrosas” para sus intereses.

Es una visión ecléctica que combina conceptos posmarxistas sobre el poder, así como toma del positivismo científico del siglo XIX la “anomía” de Durkheim y los reformula ante el ciclo de crisis económicas, sociales y políticas mejor discutidas por intelectuales de la talla de Fannon, Negri y Hart.

No requiere la mención de sectores sociales por sus nombres porque asume que todo aquel que no sea hombre, blanco, rico, y se proyecte como heterosexual y cristiano, está excluido.

El resultado, como podemos comprobar de la lectura cuidadosa del texto de Gary, es un análisis que, lejos de ser simplista, reta todo el andamiaje en que se fundan los sistemas de justicia criminal occidentales contemporáneos, de leyes, policías, jueces y cárceles. Por el contrario, nos propone que la mejor estrategia para el manejo de la desviación violenta es la formulación de políticas sociales y económicas que promuevan una menor desigualdad y una mayor participación en todos los órdenes.

Gary Gutiérrez propone una hipótesis fresca y una importante contribución al debate público de un tema tan complejo como la violencia social. Quedan tod@s los puertorriqueñ@s, sin discrimen alguno, convocad@s a la mesa de discusión.

– See more at: http://elpostantillano.net/pagina-0/316-resena/13133-jose-r-cepeda-borrero-.html#sthash.YJPTcUa7.dpuf

 

Sobre el ensayo EXCLUSIÓN Y VIOLENCIA con Nestor Figueroa Lugo @pab550


Gary Gutiérrez autor de Exclusión y Violencia
Gary Gutiérrez autor de Exclusión y Violencia (Foto Frances Pomar)

Conversando sobre el ensayo EXCLUSIÓN Y VIOLENCIA con Nestor Figueroa Lugo durante el programa Es Con Usted la Cuestión por  WPAB-550am

Presenta El Candil el libro Exclusión y Violencia


Exclusión y Violencia: Mirada breve a la criminalidad contestataria en el Puerto Rico del siglo XXI
Exclusión y Violencia: Mirada breve a la criminalidad contestataria en el Puerto Rico del siglo XXI

 

Lcdo Rafaél Emmanuelli
Lcdo Rafaél Emmanuelli

El Abogado y empresario Rafaél Emmanuelli presenta, en la Librería El Candil de Ponce, el libro Exclusión y Violencia: Breve mirada a la criminalidad contestataria en el Puerto Rico del siglo XX1, de Gary Gutiérrez.

 

Para leer la presentación

Para escuchar la presentación y la discusión que provocó

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Publicado en Claridad: Criminalidad, estadísticas y realidades


Para escuchar la ponencia en I-Voox
Para escuchar conversación radial con Norma Colón Daleccio sobre artículo publicado en la Claridad Puerto Rico; Sobre Criminalidad, estadísitcas y realidades.

Criminalidad, estadísticas y realidades

Por Gary Gutiérrez

Publicado: martes, 13 de enero de 2015

El comienzo de cada nuevo año surge como una oportunidad para evaluar el pasado ciclo solar, reconocer logros y evaluar los errores. Por supuesto, ese proceso no excluye la criminalidad.

Por tanto, se pudiera presumir que ese espíritu de aparente introspección inspirada en el ritual de nuevo año fue la razón por la que uno de los periódicos de la capital publicó hace unos días una evaluación sobre la criminalidad y la violencia social que se vive en el País.

Así, y en momento en que los medios en línea reportaban la muerte violenta de tres adolescentes en menos de 12 horas, el titular en la portada en papel de este rotativo leía: “Baja en asesinatos; La Policía en Guerra contra la impunidad. [E]l jefe policiaco y los expertos atribuyen el histórico descenso en las muertes violentas al aumento en el esclarecimiento de casos”.

Así, el titular y no necesariamente el contenido de la nota en el interior del periódico, surge como una apología a la gestión de la administración colonial de turno sentenciando que la “dramática baja” en las muertes violentas reportadas en Puerto Rico “responde a que muchos de los asesinos ya no andan impunes en las calles”.

Los enunciados del escrito tienen de base las expresiones del actual superintendente de la Uniformada, José Caldero, quien explicó al rotativo que durante los pasado 12 meses se reportaron 202 muertes violentas menos que durante el 2013. El jefe policiaco destacó además que durante el mismo periodo se resolvió el 59 por ciento de los casos.

Con este desfile de cifras, el funcionario trata de crear una realidad en la que los planes que fallaron por décadas para controlar la criminalidad y la violencia ahora, por alguna razón, están funcionando.

De esa manera este discurso simplista reafirma y convierte en la “realidad mediática” la conservadora visón que define la criminalidad y la violencia social como problemas de eficiencia administrativa y no como el resultado esperado del “bulímico” orden social que impera en el País, así como del fascismo social que sostiene ese orden.

Se define como orden social “bulímico” una estructura que incluye a todos los sectores en las necesidades creadas por la economía y promovida por los medios, mientras excluye a la inmensa mayoría de la población de los procesos legítimos de producción y de generación de ingresos económicos para poder pagar esas necesidades creadas.

A su vez, “fascismo social” destaca la forma en que se usan sofisticadas formas de represión ideológica para trivializar las democracias y sus garantías en favor del poder que tienen el capital y sus instituciones.

El simplismo tanto de las declaraciones del Superintendente de la Policía, como de la visión que limita la criminalidad a un problema de eficiencia gubernamental, comienza a trascender cuando en el propio artículo, los observadores como José Raúl Cepeda y Víctor García Toro aclaran que la realidad social es una muy compleja, que requiere explicaciones más profundas y soluciones sociales que van más allá que aumentos en la cantidad policías, incrementos en el número de arrestos o en ensanchamientos en la cantidad de dinero gastado en tecnología. Políticas que, de paso, son las mismas que se llevan implementando sin éxitos por décadas.

Como parte de sus explicaciones, los estudiosos expusieron el hecho de que la violencia en Puerto Rico tiene ciclos sociales históricos por lo que un alza o una subida no se pueden estudiar fuera de contexto.

Igualmente dejaron claro que al analizar los patrones de violencia actual y la criminalidad se tiene que tomar en cuentas las alternativas no gubernamentales de diálogo entre los sectores y las comunidades donde ellos operan y desarrollan sus actividades ilícitas.

Además, estos estudiosos expusieron que antes de decir que las costosas y trilladas políticas represivas y punitivas funcionan, el gobierno debiera hablar de lo que aparenta ser una política gubernamental para el manejo de los puntos de drogas.

Una mirada a los medios de comunicación deja claro que atrás quedó la época donde semanalmente se realizaban arrestos masivos, operativos o redadas antidrogas en algún lugar del País. Como ejemplo, según el archivo personal de un veterano reportero policial, hace más de tres décadas, en 1983 por ejemplo cerró con unas 52 redadas, para un total de 9686 arrestos diligenciados por la Policía de Puerto Rico.

Si se miran, a la luz de estos datos, la cantidad de operativos antidrogas realizados en Puerto Rico durante el 2014, es muy válido preguntar si en realidad, aun cuando se mantiene como pantalla de política de mano dura y cero tolerancia, la política de la actual administración es la de no desestabilizar los puntos de drogas, cosa que evita la violencia callejera.

De paso, aunque lo anterior puede sonar descabellado para muchos, sobre todo los conservadores, estos planes de tolerancia al mercado callejero de sustancias como alternativa para controlar la violencia, se vienen implementando exitosamente hace décadas en decenas de jurisdicciones estadounidenses bajo la supervisión y el financiamiento del Departamento de Justicia Federal.

Sin embargo, en vez de analizar el fenómeno criminal y de violencia desde estas perspectivas, o desde los cambios demográficos, económicos y sociales en la sociedad, la administración de turno prefiere sacar de contexto los datos para congraciarse con el conservador electorado del País que le encanta hablar de meter gente presa y botar la llave.

Por esta razón, el Superintendente habla de esclarecimientos y no de casos radicados o convicciones. Para la uniformada, esclarecer un caso es tomar conocimiento de quién fue el autor, cosa que no significa que se tenga la prueba para radicar el caso ante un tribunal.

De igual manera, el dirigente policiaco compara acríticamente la cantidad de muertes y la cantidad de casos esclarecidos durante un periodo de 12 meses, pero no explica que los casos sometidos este año pueden haberse cometido hace varios años. Por lo tanto, es un error estadístico hablar de que el número de “esclarecimientos” es un por ciento de los incidentes durante el mismo periodo.

Finalmente, al mirar los números presentados por las autoridades, es importante preguntarse, qué casos son los que se están resolviendo.

Si se mira la prensa de los pasados meses, es notable el aumento en la cantidad de asesinatos y muertes violentas productos de problemas familiares o por conflictos entre vecinos.

Crímenes que prácticamente se resuelven solos y sin necesidad de mucha investigación. Incluso, crímenes donde el arresto se logra porque una de las víctimas identifica a su atacante o donde el victimario termina quitándose la vida.

Por lo tanto, es válido preguntarse si éstos son los casos que aumentan el por ciento de “esclarecimiento” de la Uniformada. Igualmente válido es preguntar si no son precisamente este tipo de muertes por conflictos cotidianos los que están en alzas a pesar de que los niveles de esclarecimiento.

En resumen que, lejos de ser un análisis serio de la criminalidad y la violencia que experimenta el País, el análisis del Superintendente parece corresponder más a la necesidad de logros y buenas noticias que tiene la actual administración y no a una evaluación seria de planes de trabajo.

Por supuesto, la realidad es que para la madre de cualquiera de esos adolescentes que ahora forman parte de las estadísticas, toda esta discusión no tiene ninguna importancia.

Y de eso es de lo realmente se trata cuando se habla de criminalidad y violencia.

 

* El autor es profesor universitario de Justicia Criminal y observador social. garygutierrezpr@aol.com

 

Citado por El Nuevo Día en: Disciplina fiscal a la seguridad municipal


3 de enero de 2015
Nuevo Día Inicio

Disciplina fiscal a la seguridad municipal

El derroche o el uso desproporcionado de fondos públicos en muchos municipios que operan con déficit contribuye en buena medida a la crisis fiscal del País pero, además, hace que muchos alcaldes den un mal ejemplo a los ciudadanos en cuanto a la fijación de las prioridades gubernamentales.

Se trata, mayormente, de municipios que dependen de préstamos del Banco Gubernamental de Fomento (BGF) para operar, lo que, a su vez, ha tenido consecuencias nefastas para el BGF, que ha visto amenazada seriamente su liquidez y que ha tenido que negarse a seguir prestándoles.

Así, resulta altamente reprochable que algunos municipios gasten en sus policías locales cantidades desproporcionadas de fondos que no guardan relación con el estado de su seguridad ni el número de delitos que se registran.

Según lo presentó recientemente El Nuevo Día, municipios como Yauco, que ha confrontado serios problemas fiscales al punto de poner en riesgo los salarios de sus empleados, gasta casi $2.7 millones en su policía. Con una población de alrededor de 42,000 personas y un registro de 272 delitos Tipo I en el 2013, el gasto por delito asciende a la astronómica cifra de $9,905.

En contraposición, Aguada, con una población similar, gastó el año pasado poco menos de $500,000 en su policía municipal y registró un total de 318 delitos Tipo I, para un gasto promedio por delito de $1,563, un 84% menos que el de Yauco.

Expertos señalan que el beneficio mayor de estos grandes presupuestos para seguridad que tienen algunos municipios es el de mejorar la imagen del alcalde y no necesariamente disminuir la criminalidad.

Resulta convincente el argumento del criminólogo Gary Gutiérrez, quien sostiene que el gasto excesivo en policías municipales grandes y costosas en los municipios solo busca “vender la apariencia de seguridad”, ya que no existe evidencia de que contribuya a reducir la incidencia de delitos.

Guaynabo es un ejemplo de ello, según las estadísticas recopiladas por El Nuevo Día. Con un presupuesto de cerca de $14 millones, la policía municipal de Guaynabo tiene 3.81 agentes por cada mil habitantes, gasta un promedio de $10,034 por delito Tipo I pero, según Gutiérrez, no hay una relación entre presupuesto y la cantidad de delitos.

El municipio de Lajas, mientras tanto, parece demostrar la teoría de que no se necesita gastar tanto para operar una policía municipal eficiente. Con un presupuesto de cerca de $525,000 para atender una población municipal de 25,753 habitantes, Lajas reportó el año pasado 198 delitos graves, para un gasto por delito de $2,651.

Pero, la desproporción no tiene que ver solamente con el gasto versus el número de delitos, sino que, según destaca la demógrafa Judith Rodríguez, en muchos casos son los municipios que operan con déficit los que más presupuesto asignan a sus policías municipales. Lo cierto es que, a juzgar por las diferencias sustanciales en los números de unos y otros municipios, no existe relación proporcional entre población, presupuesto de policía municipal, número de delitos graves y gasto por delito. Una variable seguramente tiene que ver con el salario de un policía municipal, que no es uniforme, sino que lo determina cada legislatura municipal.

Mayagüez, por ejemplo, tiene una policía municipal de 158 miembros a la que asigna poco más de $3 millones al año, mientras que Bayamón, con 141 policías municipales, gasta $10.7 millones anuales. La tasa de delitos del municipio del oeste es de dos por cada 100 habitantes, mientras que la de Bayamón asciende a 2.75 por 100 habitantes.

Es obvio que, con una crisis fiscal como la que enfrentan, los alcaldes deberían buscar fórmulas uniformes para manejar sus policías municipales a un costo razonable, poniendo el énfasis en disminuir la incidencia criminal.

Nada mejor que la eficiencia para dar una buena imagen y provocar cambios con el ejemplo.

Sobre la violencia social, conversación con el colectivo FRECUENCIA SOCIALISTA


Conversación radial con el colectivo radial Frecuencia socialista sobre violencia social y pena de muerte:

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Para escuchar la conversación
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