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El Blog de Gary Gutiérrez

Observador, documentador y comunicador social, asador de patio, fondero y comidista del bajo mundo culinario, iconoclasta aspirante a ácrata, apóstata y comantenedor de Temprano en la Tarde por WPAB 500am

Categoría

Gastronomía

Documentación de experiencias culinarias

Slow smoke chuck roast, 9 horas de paciencia…


Abrazado por cinco horas por el humo de la madera de manzana a 250° Fahrenheit para luego arroparse junto a jugo de manzana en aluminio por otras dos horas… luego descansar por otras dos horas.

¡buen provecho!

Codorniz al “barbi”, pa’ almorzar domingo


Tras sumergir la codorniz en un salmuera por 48 horas, la secas con papel toalla, la cubres con un poco de aceite. Luego la espolvoreas generosamente con ti “rub” preferido. En este caso uno comercial, usa la que te guste es tu gallina y tu “barbi”.

Tras una hora a fuego indirecto a unos 300° Fahrenheit… es cosa de buscar con que lo vas a servir.

¡BUEN PROVECHO!

Chorizos parrilleros: crónica gráfica


Servidos sobre pasta en aceite de chimichurri y aceitunas

California steak… @Hipstamatic


¿Poner aguacate sobre Lo mein cuenta como cocina fusión?


Intento de salsa…


Aguacate, tomate, cebolla, ajo, jalapeños, cilantro, aceite de oliva y jugo de lima…

Mogolla de lunes… pa’ limpiar la nevera.


Todo el que cocina en la barbacoa sabe que tendrá “sobras” para comer luego. En mi caso, que el asado se convirtió en un refugio para la soledad y el aburrimiento pandémico, el fin de semana termina produciendo una diversidad de proteínas para ser consumidas en la semana.

En este caso, como tenían parte del intento de imitar al “Po-boy” estadounidense y unas pechugas asadas en la nevera, decidí hacer una mogolla.

A fuego lento en un sartén de hierro puse cebolla y ajo picado cubiertas a fuego bajo.

Mientras, corté unas papas y la puse a hervir con sal para ablandarlas.

Cuando las cebollas se pusieron traslucientes añadí las proteínas y tras calentar las mismas a fuego bajo, le sumé las papas y los vegetales descongelados. Finalmente tras varios minutos de cocción tapados a fuego bajo, aumenté el fuego, cubrí todo con una capa de queso rallado y lo tapé. Cuando comenzó a derretir el queso. apagué el fuego y lo dejé descansar tapado por unos 5 minutos. Vea que no llevó sazón alguno pues ya las proteínas tenían los aromáticos y especias necesarios.

Lo mismo para comer sola, que en tortilla, revoltillo, en empanadillas, empanadas o en plantillas de tacos esta mogolla donde todos los sabores participan y se complementan es siempre un resuelve.

¡BUEN PROVECHO!!!

Atún grillado, entreteniéndome en domingo de pandemia…


Por los pasado seies meses de encerramiento voluntario, el ancestral arte de cocinar con fuego se tornó en mi principal forma de entretenimiento.

El planificar que voy a cocinar, encontrar los productos, preparar los mismos, encender el asador, son formas de mantener mi mente ocupada en estos tiempos que, por falta de concentración, ni leer puedo.

Es así que este domingo, mientras escuchaba “oldies”en Az Rock, le metí mano a unos trozos de atún que tenía en la nevera.

Tras mirar varias alternativas en la web, y cotejar que ingredientes tenía disponibles en la casa, decidí hacer una marinada de salsa de soja, aceite se ajonjolí, ajos, jugo de limas y orégano del patio.

Preparada la marinada, sumergí los “steaks” de atún en ese sumo por poco más de una hora, Mientras fui prendiendo preparando la barbacoa (Weber Smokey Joe) para cocinar estilo hibachi.

Pasada la hora de marinado, removí el pescado del marinado y los puse sobre un “rack” para que drenara el exceso de líquido. La marinera restante la guardé en la nevera.

Con el carbón totalmente encendido, es decir cuando todas las briquetas estaban cubiertas de ceniza blanca, puse las piezas sobre la parrilla a fuego directo por unos 4 minutos por cada lado. Este tiempo puede variar de acuerdo al punto de cocción deseado, en este caso un poco por encima de medio.

Para acompañar el atún, herví unas papas cortadas en cuartos, y las sofreí en aceite de oliva y la marinada que guardé.

El resultado fue un jugoso y tierno trozo de atún cubierto de una corteza caramelizada de la soja que le fue de maravilla a las papas y a un aguacate que, por casualidad, me trajo mientras cocinaba Don Julio, mi vecino.

Por supuesto, con el calor que todavía experimentamos, sabrán que le di “pa’ bajo” con una friíta…

¡BUEN PROVECHO!

Tratando de imitar el #Po-Boy de los hermanos afro descendientes de Mississippi…


Buscando cómo ampliar mi experiencia barbiquiuera, decidí tratar eso que llaman po-boy.

Por supuesto, este asado producto de las clases negras trabajadoras tiene múltiples variantes a lo ancho del sur estadounidense. Así que en este caso decidí tratar de imitar la tradición de Mississippi.

Comencé con un California Steak de poco menos de tres libras.

Lo ahumé, con madera de manzana usando el método de serpiente por unas dos horas en un Weber Smokey Joe con las ventanillas superiores cerradas un poco más de la mitad.

Pasadas las dos horas, la posta ya había generado corteza. La pase a un “Dutch Oven” de hierro, en este caso, de unas 12 pulgadas. Allí la condimenté con un sobre de aderezo italiano y uno de “gravy” de res. Luego la terminé con una cuarta de mantequilla y 8 pimientos pepperoncinis.

Entonces lo tape por dos horas en el dutch oven con 10 briskets debajo y 15 en la tapa.

El resultado fue una tierna posta que se desmorono al toque, con un fuerte sabor a carne y un trasunto del picante de los pepperoncinis.

Esperé que se enfriara lo suficiente para manejarse y desmenuce la pieza. Luego incorporé la carne a los jugos que quedaron en el dutch oven.

Para servirlo, lo mismo le bregó bien en sandwiches que sobre papas majadas… y por supuesto, la baje con dos friítas…

¡Buen provecho!

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