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El Blog de Gary Gutiérrez

Observador, documentador y comunicador social, asador de patio, fondero y comidista del bajo mundo culinario, iconoclasta aspirante a ácrata, apóstata y comantenedor de Temprano en la Tarde por WPAB 500am

Categoría

Gastronomía

Documentación de experiencias culinarias

Sándwich de camarones, pa’l calor del verano…


Ante el obsceno calor del verano caribeño, decidí almorzar un sándwich de ensalada de camarones.

Mientras los camarones se cocinaban en agua, machaqué un ajo y lo incorporé al aceite de oliva sazona con sal y pimienta negra.

Cocidos los camarones, los piqué en trozos y los sazoné con albaca fresca y una pizca de pimienta roja.

Para terminar, incorporé los camarones al aceite saborizado con ajo, tosté un pan ciabatta que aderecé con mayonesa comercial y finalmente monté el sándwich para servirlo con “chips” y una cerveza….

¡Buen provecho…!

New York Strip sándwich…


NY Strip sándwich

Lascas de New York Strip Steak en pan de mallorca con cebolla caramelizada y salsa de mayonesa…

¡…buen provecho!

Pernil criollo boricua… viñeta de un domingo de pandemia…


Este domingo en el que sigo observando el distanciamiento físico, la barbacoa junto a WRTU, vuelven a ser mi refugio emocional.

En este caso fue un medio pernil que encontré a buen precio.

Tras marinar la posta por dos días en adobo criollo, el que a usted le guste, preparé el BBQ para fuego alto indirecto.

Antes de ponerlo en el asador precalentado, seque bien la pieza con papel toalla y cubra el cuero generosamente con sal fina.

Luego coloque la pieza en la barbacoa por 45 minutos por libra, más o menos. Pasada la primera hora remueva la sal seca del cuero y aplique aceite de oliva (o el que tenga) sobre el cuero. Dependiendo del tamaño de la pierna, gire la misma cada hora para asegurar que se cocine pareja. Aproveche cada vez que abra la barbacoa y pinte el cuero con más aceite….

Buen provecho…

Pernil Criollo…

Frente al calor del verano, las ensaladitas frescas la hacen…


Si bien el verano del 2019 pasó a la historia por la mayor movilización cívico-política de la historia puertorriqueña, el estío del 2020 parece que será recordado por la pandemia mundial y por el calor. Claro, si es que no se experimenta una temporada de huracanes como la del 2017.

El asunto es que, respetando el confinamiento preventivo ante la pandemia, me puse a buscar alternativas frescas para almuerzos ligeros y así hacer frente al infernal clima.

Recordé una receta para ensalada mediterránea y otra para un sándwich de atún a la barbacoa que cumplen al dedillo con esa descripción.

La primera, la pasta mediterránea no puede ser mas simple.

En este caso pasta penne rigate que de colores se vería mejor pero solo tenía blancos, queso feta, aceitunas negras, ajo, albaca, sal, pimienta y aceite de oliva. Usé uno saborizado con hierbas toscanas, pero cualquiera que tenga le brega.

Mientras se ablanda la pasta siguiendo las instrucciones del paquete, en un cubilete añada ajo machacado, aceitunas negras, albaca (en este caso seco, pero fresca es mejor) y mezcle todo con una generosa porción de aceite del aceite de oliva.

Tan pronto la pasta esté al punto que le guste, la incorpora caliente sobre la mezcla de ingrediente y continúe mezclando hasta que la pasta absorba los sabores y aromas.

Luego, lo deja reposar en el congelador por lo menos por treinta minutos y lo sirve, lo mismo como acompañante de proteínas que como plato fuerte vegetariano.

Para el sándwich, mientras se prende la barbacoa, comenzamos sazonando el atún con sal, pimienta y aceite de oliva.

Una vez el carbón del asadero está totalmente encendido, grille el atún hasta que pase el punto de medio cocido.

Una vez al punto, remuévalo del fuego y deje descansar mientras incorpora en un cubilete los ingredientes que usualmente usa para su ensalada de atún. En este caso, por que era los que tenía disponibles, cebolla, tomate, aceite de oliva, mostaza y mayonesa. Igual pueden ser pepinillos avinagrados, aceitunas,o los que usted prefiera y disfrute.

Luego desmenuce el atún y junto a la mayonesa lo mezcla hasta que todo quede uniforme.

Lo guarda en el refrigerador por lo menos por una hora para que se enfríe y luego lo utiliza a su conveniencia. Lo mismo para sándwiches, que para comer con galletas, o sobre ensalada verde.

¡Buen provecho!!!

Camarones al “barrilito”, no solo de “bbq” vive el hombre


Como no solo de barbacoa vive el hombre, decidí experimentar con unos camarones y lo que encontrara en la nevera. Recuerden que estando de acuartelamiento pandémico, hay que “bregar” con lo que aparezca.

El primer paso es “blanquear” los camarones ya limpios pero con sus conchas. Luego se remueven del agua y se ponen en agua fría con hielo para detener la cocción. Mientras se enfrían para ser pelados, en la misma agua que cocino los camarones se ablandan la pasta. En este caso los espaguetis.

Una vez pelados, los camarones se saltean en mantequilla y aceite de oliva con los aromáticos y especias que prefiera. Lo que había era ajo y orégano. Finalmente se termina con un poco de jugo de lima y un “shot” de Ron del Barrilito.

Se le añade la pasta a los camarones y se saltean rápidamente, para terminarse con queso rallado, que en esta ocasión fue un edam joven que nos quedaba e el refrigerador.

Simple y sabros… ¡Buen provecho!!!!

Lentejas, crónica de un potaje de pandemia…


Vengo de una familia donde las sopas eran religión.

Por lo que me contaban, y por lo experimentado de niño, en casa de mis abuelos la cena siempre era lo que sobró del almuerzo y algún tipo de sopa. Lo mismo sopas con proteínas y fideos, que asopaos espesados con arroz o potajes de granos saborizados con carnes secas o embutidos.

No es de extrañar pues era una casa de artesanos de la fotografía durante la primera mitad del siglo XX, donde había que estirar el peso pues llegaron a coexistir hasta 17 personas más los agregados que caían de visita.

Así que no es de extrañar que en medio de la ansiedad del encierro voluntario durante la pandemia del siglo XXI, buscara refugio emocional en algún caldo sustanciosos.

En este caso, lentejas con salchichas alemanda que llaman “knockwurst“.

No es que sea un plato tradicional, dudo que mi bisabuela conociera esos embutidos. Pero para los efectos, cualquier potaje que lleve proteínas y granos, para mi es “comfort food”.

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Para comenzar, a fuego alto  sofreí hasta dorar en aceite de oliva las salchichas cortadas en fetas anchas.

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Luego le bajé el fuego a medio alto y añadí los aromáticos. En este caso cebolla blanca y ajo, con dos cucharadas de lo que en Puerto Rico llamamos sofrito criollo.

Añadí especias y hierbas como comino, tomillo y una poca de pimienta roja, para elevar la complejidad de los sabores.

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Tras unos minutos, y ya integrados los sabores aromáticos y especias, añadí las lentejas remojadas y salsa de tomate.

Todo mezclado, le añadí caldo de pollo, pues era el que tenía. Cuando a fuego alto, el caldo comenzó a hervir, baje el calor a fuego medio y lo tapé.

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Minutos mas tarde, lo que me tomó pelar y cortarlas, añadí zanahorias en trozos.

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Volví a tapar la olla hasta que todo estaba tierno y el caldo espeso.

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Para servirlo, lo acompañé con un pan criollo artesanal, híbrido entre el pan francés y el gallego.

Ya en este punto, demás están las descripciones…  !buen provecho!

 

Ensalada fría de garbanzos


ensalada de garbanzos

Por aquello de manejar el caluroso verano en tiempo de pandemia, se me ocurrió una bregarle a una ensaladilla fría.

Como lo que había era un pote de garbanzos, los aderecé con ajo, cebolla, orégano fresco del patio, vinagre balsámico y aceite de oliva buenos. Terminados con sal y pimienta, los dejé reposar en el refrigerador por dos horas.

¡Buen provecho!

Imitación de “arroz chino”: pandemia style. Con el perdón del maestro Guarionex


Para reciclar la comida que regularmente sobra cuando se cocina todos los días en la casa, se me ocurrió tratar de imitar un arroz frito, o “chino”, como le decimos en Puerto Rico.

Para comenzar, en un wok bien caliente, sofreí en aceite se oliva cualquier proteína o proteínas que encontré. En este caso pedazos de carne de cerdo frita cortada en cuadritos pequeños.

Luego le añadí ajo machacado con el propio cuchillo. Se le puede incorporar jengibre rallado, pero no había.

Añadí un arroz con vegetales que preparé el día anterior solo con mantequilla y sal. Mientras continué salteado todo los ingredientes en el wok, añadí la salsa de soja y un poco de aceite de ajonjolí (sesame).

¡Listo! Cuando alcanza el color y la textura que le agrade, le da pa’ bajo.

¡BUEN PROVECHO!,

 

Coditos con carne: Recordando a Mrs. Santiago y a Paula, las del comedor de la Dr. Pila


Por alguna razón, la criolla versión de pasta que llamamos coditos con carne me lleva al comedor de la escuela Superior Dr. Pila.

A mediados de la década del 70′, aquel merendero escolar era el dominio de Mrs. Santiago y de su principal mariscal de campo doña Paula. Esta ultima, armada de un cucharón, lo mismo servía alimentos que mantenía el orden.

Nadie jodía con Paula. Aquella mujer comandaba respeto.

Volviendo al asunto de los coditos con carnes, que partiendo de lo anterior claramente es “confort food” para mi, no puede ser más fácil de preparar.

Por supuesto, al tratar de reproducir la delicia de mi adolescencia en estos tiempos de pandemia y con los ingredientes que tenía disponibles, pues hicimos lo que se pudo.

Mientras se ablanda la pasta (coditos), se guisa la carne a gusto. En este caso, preparé la carne con sofrito criollo, pedacitos de salami, salsa de tomate, queso blanco, vinagre balsámico y orégano fresco. Pero claro, como quiera que la guise, le brega.

Al final, se mezcla la carne con la pasta cocida y se termina queso parmesano.

Obviamente no es el mismo sabor del que Paula servía en la Dr. Pila, pero igual me hizo sentir tan bien como se sentía en el 1976.

¡buen provecho!!!!

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