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El Blog de Gary Gutiérrez

Observador, documentador, fotógrafo callejero, bloguero y comunicador social. Tamibén fondero, abusador de cafeína e iconoclasta aspirante a ácrata

Categoría

Ciclismo urbano

Sobre la bibi como herramienta política

Citado por La Perla del Sur en: “El Paseo Lineal: activo de gran potencial”


El Paseo Lineal: activo de gran potencial

POR REINALDO MILLÁN
 

[La Perla del Sur se lanzó a explorarlo y lo comprobó. El Paseo Lineal de Ponce es uno de los espacios más fascinantes y, a la vez, subutilizados de la Ciudad Señorial.]

Para pedalear hace falta una bicicleta, pero para caminar basta solo el interés, porque hasta descalzo se disfruta la vida. Pero si el espacio elegido para ejercitarse o recrearse además invita a recorrerlo y degustarlo con todos los sentidos, entonces lo que resta es salir corriendo a explorarlo.

Por fortuna, en Ponce hay un sitio ideal para esto. Es una idea que dos décadas atrás se vislumbró como parte del Plan de Usos Territorial y que ahora madura con el tiempo.

[Este espacio permite a los usuarios salir del paisaje de cemento e internarse en una dimensión alterna donde el sol, la naturaleza, la brisa caribeña y el ciudadano son los actores principales. (Fotos: Florentino Velázquez)]

Su nombre, el Paseo Lineal, un trayecto de múltiples senderos que a lo largo de sus 12.7 kilómetros ofrece la oportunidad para caminar, correr y pedalear por el centro geográfico de Ponce, pero propiciando la sensación de que se está en un lugar muy distinto.

En realidad es un paseo por la columna vertebral de una ciudad que cuenta con grandes atributos arquitectónicos así como naturales, al ser dotada de ríos amplios que ofrecen múltiples oportunidades recreativas.

Además, los $21 millones invertidos en el proyecto de tres tramos que atraviesan los costados de la canalización de los ríos Portugués y Bucaná permite a los usuarios salir del paisaje de cemento e internarse en una dimensión alterna donde el sol, la naturaleza, la brisa caribeña y el ciudadano son los actores principales.

En el recorrido se puede apreciar la vegetación multicolor, jardines policromáticos, así como terreno compactado para el drenaje efectivo, además de la conexión con zonas de gran historia deportiva y musical para la ciudad, como son las comunidades Bélgica y San Antón.

Asimismo, en cada paseo podrá acceder a lugares emblemáticos como el parque recreativo Julio Enrique Monagas o el nuevo Complejo Ferial de Puerto Rico, que hacen que el usuario sienta estar lejos del pueblo, sin salir de él.

[El arquitecto Ricardo Miranda Pérez es uno de los entusiastas promotores y usuarios del proyecto, además de componente del colectivo Energía Roja y Negra.]

“Fue una iniciativa, una idea en la que la Universidad Interamericana fue fundamental y el grupo Energía Roja y Negra ha ayudado en la utilización de los espacios”, comentó el arquitecto Ricardo Miranda Pérez, uno de los entusiastas promotores y usuarios del proyecto, además de componente del colectivo Energía Roja y Negra.

Miranda Pérez reconoció, empero, que todavía falta mucho camino por recorrer, pero no en bicicleta, sino en concepto, ya que el Paseo Lineal se puede potenciar del mismo modo que han hecho otras ciudades del mundo como Madrid, donde se propician diversas actividades a lo largo del espacio que enriquecen la experiencia del usuario y lo hacen fiscalmente autosuficiente.

“En Madrid conectaron todo el río Manzanares con un montón de paseos, conectando la ciudad a través del río. Y eso es algo que se está haciendo en el mundo entero”, indicó sobre el recorrido que se realiza por el río que pasa por el estadio Santiago Bernabeu, del Atlético de Madrid, del mismo modo en que uno de los tres tramos del paseo lineal de Ponce pasa por el centenario parque polideportivo Charles H. Terry.

De acuerdo con Miranda Pérez, esa es una alternativa que se debe buscar para potenciar el proyecto que mira como parte de su cuerpo y el cual recorre con gran entusiasmo junto a su familia.

Y no es para menos.

Es contagioso el testimonio de entusiastas como Miranda Pérez, quienes al pedalear dan libertad única a una sensación que solo compara con la niñez.

[El Paseo Lineal ofrece 12.7 kilómetros de senderos para caminar, correr y pedalear por el centro geográfico de Ponce.]

Otro entusiasta del proyecto y miembro de la organización Energía Roja y Negra, Gary Gutiérrez Renta, comentó que el proyecto tiene mucho espacio para mejorar, especialmente si se atrae a las comunidades a formar parte de él, ya sea como creadores de microempresas o como gestores de actividades que propicien la atracción de visitantes.

Incluso, Gutiérrez Renta resaltó que al paseo atravesar diversas comunidades, se debe apro-vechar la oportunidad de que vecinos organicen proyectos que armonicen y enriquezcan el concepto.

“El paseo es y se siente muy distino cuando la comunidad le da el frente y cuando le da la espalda”, expuso el también profesor de Justicia Criminal en instituciones privadas de educación superior.

“Pero también pienso que hay que darle la espalda a nivel psicológico a la cosa. Cuando tú tienes un espacio como ese y logras que las comunidades aledañas a él se apoderen del mismo, abriendo pequeños negocios de servicios o alimentos, por ejemplo, lo que haces es añadirle valor”, comentó Gutiérrez Renta.

Y entre los proyectos comunitarios que se pue-den establecer, propuso ubicar quioscos frente a los patios de las casas situadas a lo largo del trayecto, donde se ofrezca desde agua, refrescos y dulces, hasta artículos para bicicletas y vendajes para asistir a los usuarios que sufran una caída.

Hasta hace unas semanas contó con un negocio para el alquiler de bicicletas, pero el mismo desapareció. Aún así, Miranda Pérez piensa que un negocio como ese tiene potencial, ya que estima que el paseo debe pasar a un segundo nivel luego de par de años en funcionamiento.

[Al atravesar diversas comunidades, se debe aprovechar la oportunidad de que vecinos organicen proyectos que armonicen y enriquezcan el concepto.]
Uno de los aspectos que quizá no haya propiciado más usuarios es la falta de información sobre las amenidades del proyecto, así como la preocupación por la seguridad vial, no solo en el trayecto, sino también al cruzar las avenidas que atraviesa.

Son varias las instancias donde el ciclista novato o peatón distraído, especialmente el que acostumbra utilizar audífonos para escuchar música, tiene que cruzar una avenida, como es el caso del tramo de Bélgica, entre la calle Comercio y la avenida Las Américas.

Allí, el nivel del terreno tropieza con el borde de la acera con una profundidad de entre 8 a 10 pulgadas, lo que obliga al caminante, corredor o ciclista a reducir su ritmo, esperar por el paso de automóviles, bajar de la acera, cruzar la calle y hasta echarse la bicicleta al hombro para entrar al siguiente tramo.

Como remedio a esta seria limitación y falla de seguridad, el arquitecto Miranda Pérez ha propuesto igualar el nivel de cada superficie para que el cambio no sea tan drástico y peligroso, ya que puede producir caídas aparatosas.

También ha recomendado colocar avisos a los conductores para que reduzcan la velocidad en el cruce de ciclistas, caminantes y corredores.

[Dentro de las pequeñas plazas y áreas de descanso del Paseo Lineal se pueden desarrollar actividades culturales. Junto a estas líneas, remanso al costado del Hotel Ponce Hilton.]

En otras palabras, lo que propone es armonizar los intereses de los usuarios del Paseo Lineal con el de los conductores de automóviles, para que haya respeto mutuo.

Otro aspecto a mejorar es la seguridad física ante los rumores de que se han llevado a cabo asaltos en algunos tramos.

Sin embargo, los agentes de la Unidad Ciclística Municipal consultados indicaron que la vigilancia es continua en los tres tramos del paseo lineal, aunque se reportó un asalto hace un año y la semana pasada alguien desde el paseo entró al patio de una residencia en la urbanización Villa del Carmen. Presuntamente fue ahuyentado por los vecinos.

Y esa es otra ventana en la que los vecinos pueden contribuir, creando una estructura de seguridad comunitaria, al tiempo que se les facilite desarrollar actividades que les permitan recaudar fondos para las finanzas de sus asociaciones.

Precisamente por esto, para el profesor Gutié-rrez Renta no hace falta redoblar el número de agentes de seguridad.

A su juicio basta con propiciar la participación de los vecinos, así como la posibilidad de colocar cámaras en puntos ciegos en las áreas donde se encuentran puentes de avenidas, lo que pudiera disuadir cualquier incidencia criminal.

“En eso la mejor estrategia es el empoderamiento de la comunidad, el uso continuo del parque”, subrayó Gutiérrez Renta al destacar que en parques recreativos de gran escala en ciudades superpobladas han sido los ciudadanos y su ocupación del espacio los que han propiciado el uso seguro.

“Esa es la mejor vigilancia, la ciudadanía en uso de sus espacios”, reiteró por su parte Miranda Pérez, al indicar que el abandono de los espacios públicos es alimento para que se desarrollen actividades inseguras.

Del mismo modo, ambos profesionales coincidieron en que dentro de las pequeñas plazas y áreas de descanso del Paseo Lineal se pueden desarrollar actividades culturales, como obras de teatro experimentales, las que lucirían espec-taculares en el miniteatro romano construido al extremo del parque Monagas, justo donde se unen los ríos Portugués y Bucaná.

Estos espacios, además, podrían ser apadrinados por organizaciones de estudiantes y clubes de escutismo.

En fin, caminar, correr y pedalear por el Paseo Lineal es una buena idea, pero también desagrada a los usuarios compartir el trayecto con vehículos pesados y lidiar con las marcas profundas que estos dejan sobre el terreno.

De hecho, el arquitecto Miranda Pérez indicó que en ocasiones ha visto vehículos de tracción delantera y trasera (4Track), así como furgonetas pequeñas utilizar el paseo para realizar trabajos de mantenimiento.

Y un área que se debe examinar, puntualizaron Gutiérrez Renta y Miranda Pérez, es ofrecer a los ciudadanos la alternativa de acceder a los canales de los ríos, con espacios designados para practicar la pesca recreativa o la simple recreación, como ocurre en ciudades como Barcelona, España y San Antonio, Texas.

Pero en lo que este insumo cobra fuerza y madura, ambos profesionales agradecieron a las autoridades municipales el haber adoptado la idea para que la ciudadanía disfrute de un espacio históricamente marginado y descartado.

Y para hacerlo aún más factible propusieron que se establezca una política pública que incentive la creación de microempresas entre asociaciones de residentes, sin reglamentos restrictivos que ahuyenten las iniciativas comunitarias, exigiendo permisos onerosos o el cumplimiento de requisitos exagerados.

Mientras tanto, es necesario que los ciudadanos patrocinen el Paseo Lineal, que lo usen y cuiden como el patio de su casa o el pulmón que necesita todo cuerpo y alma para respirar con efectividad.

Decirlo y no hacerlo sería contradecir la famosa frase “Mente sana, cuerpo sano”. Por eso hay que comenzar a caminar, correr o pedalear.

Y aquí, en Ponce, un parque está esperando por su gente.

22 de enero de 2014


Bicicleta asesinada...

Para compartir más imágenes, visita mi foto-blog

Pedaleando a nivel mundial activismo ponceño


Por: El Colectivo Energía Roja y Negra

El esfuerzo de un grupo de ponceños y ponceñas en favor del uso de la bicicleta fue reconocido a nivel internacional cuando su historia se incluyó en el libro Shift Happens!, Critical Mass at 20.[1]

La publicación fue publicada este mes en San Francisco, California para celebrar los 20 años del evento ciclista “glocal” que comenzó en esa ciudad y que es conocido como la “Masa Crítica[2]”.

Es decir esa corrida de bicicletas que se lleva a cabo todos los últimos viernes mes en sobre 400 ciudades en todo el mundo, incluyendo Ponce. La corrida es una especie de fiesta, celebración, protesta y “happenig” que pretende llamar la atención al uso de la bicicleta, mientras se disfruta de la ciudad y se apoyan los pequeños comerciantes.

Shift Happens es una antología de sobre cuarenta ensayos que describen la forma en que esta corrida se realiza en diversos lugares del mundo y como la misma incide en la cultura de transportación local.

En el caso de Ponce, esa historia es contada por José Raúl Cepeda Borrero, Sharon Clampitt Dunlap y Gary Gutiérrez Renta, todos activistas locales de medios de transportación masivas y alternativos, así como integrantes del colectivo Energía Roja y Negra(ERyN).

Bajo el título: Critical Mass Puerto Rican Style, los autores detallan como surge la idea de realizar en Ponce estas corridas, la acogida que tuvo la misma en la Ciudad, así como de ella germinó un activismo que dio paso al colectivo ERyN.

De igual forma explica la forma horizontal de esa organización que, inspirada en las ideas anarquistas, no tiene jerarquía alguna, pero que es reconocida tanto por los medios de comunicación, como por el gobierno y las estructuras políticas.

El escrito también incluye, como a diferencia de otras jurisdicciones, en Ponce la Masa Crítica no tuvo que hacer frente a la represión o utilizar “acciones directas” de protestas, pues desde el principio las autoridades vieron su propuesta como positiva.

Para finalizar el ensayo termina detallando por un lado, los desarrollos que se realizan en la cuidad para beneficio de los ciclistas y por otro celebrando que una nueva generación de activistas jóvenes se apoderaron de la Masa y la mantienen viva.

Paz y Pedal

 

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Publicado en el Periódico La Perla del Sur:Dan otra perspectiva a la Plaza ponceña


 http://periodicolaperla.com/index.php?option=com_content&view=article&id=3101:en-el-parking-day-invaden-para-uso-publico-espacios-de-la-plaza&catid=81:locales&Itemid=198

Dan otra perspectiva a la Plaza ponceña

Texto y fotos por Gary Gutiérrez
Estudiantes de la Escuela de Arquitectura crearon inusuales espacios de recreo en cada uno de los lotes elegidos alrededor de la Plaza Las Delicias.

 

Diez de los espacios asignados para estacionamientos en torno a la Plaza Pública de Ponce fueron “rescatados” por estudiantes universitarios y por alrededor de ocho horas se convirtieron en zonas de juegos, relajación y expresión artística.

La inusual “ocupación” ocurrió como parte de un experimento planificado por los estudiantes de la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, quienes el pasado 16 de septiembre se unieron a un movimiento “glocal” que se lleva a cabo en cientos de ciudades para concienzar a la gente sobre el uso de los espacio públicos, explicó la profesora a cargo de la actividad, Tamara Orozco Rebozo.

Glocal es el término que define movimientos políticos o comunitarios que se llevan a cabo a nivel local, pero que tienen repercusiones y conexión con redes informales a nivel global.

“Desde el 2005, el proyecto ha florecido hasta convertirse en un movimiento internacional de apoderamiento ciudadano. En el 2010, PARK(ing) Day incluyó más de 800 instalaciones en más de 30 países y para este año el proyecto continúa expandiéndose a otros centros urbanos alrededor del Mundo” apuntó.

Durante su intervención, 48 estudiantes de la clase de Introducción a la Arquitectura Paisajista utilizaron materiales reciclados o reciclables para ocupar algunos de los estacionamientos y crear una narrativa arquitectónica que redefinió espacios que la sociedad desperdicia todo el día, al ocuparlos por un auto.

El también profesor del curso y arquitecto, Jean Pierre Casillas Murphy, explicó que este ejercicio dramatiza el valor social que tienen estos lugares.

Al ocupar el perímetro y creativamente buscarle usos más comunitarios, el arquitecto afirma que se redefinen como espacios más habitables al transeúnte y no para objetos, como automóviles.

“Los estudiantes trabajaron los conceptos de conciencia ambiental como reutilización, reducción y reciclaje, la interacción del paisaje existente como el antiguo Parque de Bombas, el movimiento y la luz, y la interacción social a través de juegos manuales en contraste con los juegos tecnológicos”, dijo Casillas Murphy.

Por su parte, Ozorio Rebozo destacó que parte del ejercicio es provocar reacciones y obligar a la gente a mirar esos espacios desde otra óptica.

En ese sentido, la actividad pareció tener éxito.

Durante la misma se observó cómo cientos de personas que inesperadamente se encontraban en la congestión vehicular causada por la actividad, mostraban abiertamente su aprobación o rechazo en forma de alegría o coraje.

21 de septiembre de 2011

¿ENERGÍA ROJA Y NEGRA: Síntesis de un experimento en insurgencia neo anárquica?


José R. Cepeda Borrero, Gary Gutiérrez Renta, Vivien Mattei Colón

(para ver el video de esta ponencia)

Insurgencia es definida por la Real Academia Española como “levantamiento contra la autoridad” o como “el grupo que protagoniza una insurgencia.”

 En su artículo “Manual de Contrainsurgencia 3-24” Gilberto López y Rivas nos dice: “insurgencia es una lucha político-militar organizada y prolongada ideada para debilitar el control y la legitimidad de un gobierno establecido, de una fuerza ocupante o de otra autoridad política, mientras se incrementa el control insurgente”. Otra definición de insurgencia afirma que ésta es “típicamente una forma de guerra interna, una que ocurre primariamente dentro de un Estado, no entre estados, y una que contiene al menos ciertos elementos de guerra civil.”

De hecho cuando miramos los numerosos ejemplos de que nos envió el organizador de este Coloquio de los hechos en el norte de África, Oriente Medio y Latinoamérica, no nos queda menos que concluir que la definición que López alegadamente toma de un manual de Contrainsurgencia del gobierno de los Estados Unidos es acertada al añadir el elemento de violencia armada representado por la guerra.

Sin embargo en el contexto social que esos mismos artículos reflejan nos parece que el Manual se queda corto en definir el concepto al dejar fuera las causas de la “insurgencia”.  Esas causas, en todos los casos, que consideramos tienen su raíz en graves problemas sociales consecuencias directas de las abismales desigualdades presentes en todas esas sociedades.

Puesto en este contexto sociológico más amplio nos queda por ver si sería posible clasificar como insurgentes movimientos sociales que promueven cambios desde la base hacía arriba.  Como lo propone el sociólogo español Manuel Castell cambios en la forma de operar desde la comunidad que subvierten el orden establecido.

A continuación les propongo el siguiente ejemplo a partir del “orden establecido”.

La principal isla de nuestro archipiélago borincano de solo100 x 35 millas, posee más de 14 mil kilómetros de carretera según los datos del DTOP.   

Está organizada de manera tal que la mayoría de la población depende para su transportación diaria del vehículo privado.  Es decir, que nuestra fuerza trabajadora se ve obligada a subvencionar económicamente a las grandes compañías automotrices del mundo, así como a las petroleras, y otras industrias que convergen en el automóvil. 

A esto hay que sumarle el costo del tiempo que cada obrero invierte, sin ser remunerado por el patrono, en transportarse diariamente. Según los números calculados por el portal cibernético de la Universidad de Puerto Rico, tendenciaspr.com, 89% de los trabajadores viaja en su propio vehículo lo que elevaba el costo de este tiempo a más de dos millones de dólares cada mañana   al precio de la gasolina en el 2005.

A este costo en tiempo, hay que sumarle los costos directos de esa organización social basada en el vehículo privado. Es decir, se tiene que sumar el valor de los 3.1 millones de vehículos de motor que hay en la isla. Cifra que implica una proporción de tan solo 1.2 habitantes por vehículo.  Le añadimos también los millones de dólares gastados en gasolina, aceite, neumáticos, todos estos contaminantes producidos y distribuidos por compañías extranjeras.  Este gasto, según el economista Santos Negron Díaz    sobrepasan los 5 mil quinientos millones de dólares anuales que termina en las arcas de las grandes compañías petroleras.

Esta organización no es productos de la casualidad.  Entre 1888 y 1957 Puerto Rico contó con un sistema ferroviario que circulaba por los pueblos costeros alrededor de toda la Isla.  A eso se le sumaba, los tranvías en los principales centros urbanos, y una extensa red de carros públicos que servía los pueblos del interior de la Isla y además servían de alternativa para viajar desde las cabeceras de distrito al Área Metropolitana de San Juan.

La historia del final de las operaciones del ferrocarril en 1947 no puede ser más reveladora.  

Según “Wikipedia”, fuente postmoderna y libre validada durante la sesión de apertura del 7mo Coloquio por el Dr. Daniel Nina, cuando la Isla cambio su economía mayormente agrícola por una de tipo industrial, y los gobiernos de los EEUU y Puerto Rico, comenzaron a invertir fuertemente en infraestructura de carreteras y autopistas, el negocio del ferrocarril pronto colapsó.  El sistema se perdió cuando la “American Railroad Co.” radicó la quiebra en 1947.  En un esfuerzo por salvar el sistema, los antiguos empleados reorganizaron la empresa y formaron la “Puerto Rican Railroad and Transport Co.” sirviendo como accionistas.  Pero para entonces  el sistema ya no podía competir con el creciente número de automóviles, camiones y autobuses en la Isla.  El viaje de pasajeros cesó en 1953, mientras que el servicio comercial (principalmente la industria de la caña de azúcar) continuó operaciones hasta 1957.

Aunque no encontramos evidencia que el cambio en la política pública de un sistema colectivo al vehículo privado fuera producto de un plan organizado por las compañías automotrices, organizaciones no gubernamentales como “Transportation Alternatives” de la ciudad de Nueva York, han documentado que procesos similares en los Estados Unidos sí fueron producto de las gestiones directas de las grandes empresas, quienes se ocuparon de ubicar personal en puestos burocráticos claves de los gobiernos locales a través de los EEUU para que impulsaran y viabilizaran el cambio en el paradigma de transportación. 

En este contexto, nos preguntamos si ¿el surgimiento de movimientos de activistas de bicicletas conocidos como la Masa Crítica, en San Francisco en 1992 que pronto se extendió a través de los Estados Unidos, y otros países incluyendo Puerto Rico, constituye un nuevo tipo de insurgencia social?

Una insurgencia que fomenta un estilo de vida independiente del construido por estos intereses automotrices y petroleros.  Liberando así al ciudadano de la definición de mero consumidor y productor de ingresos para estas empresas.

Una insurgencia que se levanta contra el “orden establecido” de consumo desmedido, el automóvil privado como símbolo de la capacidad de consumo y por lo tanto de éxito social.

El orden establecido  es el resultado de los procesos históricos de naturaleza política, económica o social.  Orden que hoy día es impulsado por los amos de los mercados neoliberales para beneficio de sus codiciosos intereses.

Nos decían ayer en la discusión tras las primeras dos ponencias, los compañeros Nina y Rivera Lugo que el derecho moderno ha creado “estados corporativos” es decir lugares donde los derechos son muy básicos por lo general relacionados con los procesos económicos de producción y consumo y que más allá de eso el derecho solo puede ser producido y ejercido por los grupos de poder.

Para algunos criminólogos culturales, acercamiento criminológico posmoderno, los sectores marginados usan el crimen o la desviación como una forma de redefinirse, como una resistencia inconsciente o un empoderamiento ilusorio ante la sociedad que lo excluye. 

Para otros sectores sociales con un poco más de conciencia política se plantean, maneras creativas de buscar el cambio siendo el cambio que proponen o quieren.

Según las definiciones político militares de la insurgencia, esta se nos presenta como una forma incómoda o “dura” de promover cambios sociales.  El acto de pedalear por nuestras ciudades aunque puede resultar en alguna incomodidad frente al movernos en automóviles, pero es en comparación una táctica muy cómoda de  insurgencia. Lo que nos lleva a preguntarnos ¿por cómoda deja ser insurgente nuestra acción? y ¿al percibirse como cómoda puede resultar efectiva en atraer más participación?

También cabe preguntarnos si ¿al percibirse como cómoda, segura o poco peligrosa puede atraer participantes con menor conciencia política del alcance de los cambios que se buscan pero que en la medida de su participación pueden ir ganando conciencia?

Para contextualizar mejor estas preguntas, veámoslas  desde los ojos de una de estas ciudadanas para quien su bicicleta es una herramienta de lucha y autodefinición:

“En la jerga del boricua, coger calle se entiende como una acción de aprender de lo vulgar y cotidiano.

Para aquel instruido formalmente en los libros, representa el reto de probar sus teorías en la realidad.

El término, que algunos también lo asocian con irse de juerga, se ve como un atributo positivo, una oportunidad de curtirse la piel en la brega real.

Para los que disfrutamos de correr bicicleta, coger calle es un ritual para reclamar nuestro espacio urbano. Es enfrentarnos a la brea con toda nuestra vulnerabilidad y conciencia para percibir la ciudad de una forma más íntima.

Llevo cogiendo calle varios años con un colectivo anárquico de ciclistas urbanos que surgió de una broma de pasillo y terminó llamándose ‘Energía Roja y Negra’.

Este experimento que ha probado su efectividad en la divulgación mediática y su influencia en la política pública de transportación alterna, me ha enseñado mucho más que el tamaño de los rotos de la Avenida Hostos o los variados olores de mi Ciudad Señorial.

Cada corrida mensual de masa crítica es una enseñanza callejera de temas profundos sobre la organización de nuestra sociedad, sobre la solidaridad, sobre compartir responsabilidad del rumbo con cualquiera que se atreva a proponer una buena ruta.

No tenemos líder. Tampoco agenda, pero sí propósitos claros y definidos. Eso no siempre es fácil de explicar cuando nos convocan a reuniones y esperan que exista una estructura de poder convencional.

No ha sido necesario. No hay celos ni competencia, ni siquiera en quién corre adelante.

Entre los ciclistas hay de diversas edades, ideologías, profesiones y oficios. En la masa somos eso mismo, una masa retando nuestro individualismo para hacer un acto de solidaridad en el que nos va la vida.

Y no se trata de una frase cursi si consideramos los riesgos de cruzar una avenida principal en la noche. Pero también es una metáfora de la cual aprendemos cada último viernes de mes.

He aprendido que coger calle es enfrentarse a riesgos y a salir de la comodidad. Me da el tiempo para apreciar lo que usualmente me es invisible.

Representa una oportunidad de agruparnos con un solo rumbo, tan unidos como para paralizar a aquellos que nos quieren atropellar.

Coger calle me ha enseñado la personalidad de cada barrio y lo necesario que es contar con ellos. También a valorar y reutilizar lo que otros han descartado como basura.

Pero sobre todo, he aprendido que hay que coger calle para experimentar al otro, aquel que desde un monitor o desde el cristal del automóvil se ve ajeno, distante… distinto.

Esas corridas callejeras, que cada vez procuro sean más frecuentes, son también una oportunidad para meditar en movimiento; reflexionar sobre esas enseñanzas y cómo aplicarlas a actividades más trascendentales.

Si por un momento pudiéramos pensar en organizaciones de todo tipo, de producción o comunitarias, de gobierno o de iglesia, que no necesitaran caudillo…

…Si pudiéramos sentirnos todos solidarios para paralizar las acciones de un gobierno o un poder económico aplastante.

…Si pudiéramos movernos en un mismo rumbo, sin protagonismos.

…Si los intelectuales pudieran escuchar al más humilde del barrio y no solo presumieran que pueden mejorarlo.

…Si nos detuviéramos a mirar alrededor de donde nos movemos e identificar cuántos recursos a veces hay, incluyendo los humanos, y no los sabemos apreciar.

Coger calle es necesario para percibir ese otro país que tenemos en potencia y aplastamos cada día en el pavimento con nuestros ajetreos y competencias por llegar primero.

No es solo la calle para la protesta incidental a la que vamos, pero no vemos al lado.  Es la calle de todos los días. Esa donde la brea caliente solo le duele a los que no disfrutan de privilegios.

Es en la calle donde aprendemos a ser sociedad. Ya es hora de que muchos cojan su dosis.”

Repetimos la pregunta: ¿puede la cotidiana acción de usar la bicicleta para moverte en la ciudad ser un acto de insurgencia?

Hace dos años, en este mismo salón, el compañero Carlos Rivera Lugo nos ilustró en torno al hecho de que no puede haber resistencia pacífica, pues el poder siempre define como violento a todo aquel que se le oponga activamente, aun cuando esta oposición consista en dejarse agredir.

En ese sentido y aplicando la misma lógica, ¿no podríamos inferir que tanto las compañías de petróleo, como las industrias automovilista y financiera, sectores muy  influyente en el gobierno de los Estados Unidos, pudieran ver como peligroso el acto de moverte de en bicicleta, pues minimiza el consumo de los productos que ellos venden?  ¿No lo verán como un atentado contra el orden social que ellos construyeron para su beneficio?  Más aun, ¿no sería lógico pensar que esos intereses económicos en el sistema capitalista pudieran ver acciones cotidianas como correr bicicleta, producir de forma sustentable tu propia energía, cosechar parte de tus alimentos en un huerto casero o sencillamente el vivir de forma simple alejado del consumismo, como una forma peligrosa de insurgencia que atenta contra hegemonía económica?

Otra línea de preguntas puede ser ¿Se trata de estrategia o de táctica? La estrategia es el enfoque general que usarás para alcanzar el objetivo.  Si definimos la insurgencia como el propósito de cambiar el estatus de las cosas, la táctica serían las actividades específicas para comunicar esa intención de insurgencia.

Con estas preguntas llegamos a este foro.

No queremos cerrar nuestra ponencia sin destacar que en resumen las tácticas de Energía Roja y Negra cumplen con los mismos elementos que Daniel Nina señalaba ayer que incluyó la huelga de la UPR.

  • Movimiento estructurado NO tradicional
  • Movimiento sin liderato fijo
  • Movimiento donde la asamblea de discusión es permanente
  • Movimiento plural en sus tácticas y participantes
  • Movimiento altamente digitalizado, con fuerte presencia “on-line”
  • Movimiento que no es moderno – tiene inicio, pero no tiene final ni feliz, ni infeliz (Nina 2011)

No llegamos hasta este foro para explicar o enseñar.  Solo venimos en búsqueda de  respuestas a una interrogante surgida tras leer los documentos circulados por el compañero Daniel y reiteradas tras escuchar sus ponencias.

¿Acaso Energía Roja y Negra, con su simple mensaje de pedalear hacia un mundo mejor, esa broma de pasillo convertida en experimento callejero sin ninguna estructura u organización formal, pudiera ser una forma de Insurgencia?

Es decir, ¿nos desconectaremos de la agenda del capital creando nuestra autonomía paralela a la del Estado como nos invitó Raúl Zibechi esta mañana? 

Paz y Pedal, la verdadera revolución, no puede ser motorizada.

El día que volvimos a ser comunidad


16 de enero de 2011:

El día que volvimos a ser comunidad

Publicado originalmente por La Perla del Sur http://bit.ly/hNCaDI
Por Gary Gutiérrez
Fotos: Ludwig Medina
La imagen parecía parte de una utopía literaria. Había niños de todas las edades con enormes sonrisas, viejos rememorando sus años mozos, jóvenes activistas que aspiran a una mejor sociedad, pero sobre todo, funcionarios públicos maravillados ante un pueblo que reclamó las calles para recrearse y divertirse en armonía.

Ese fue el saldo de Ponce Ciclo Día, actividad organizada por el Municipio Autónomo de Ponce y auspiciada por organizaciones de activistas a favor del uso de la bicicleta como forma sustentable de transportación.

Por cinco horas del pasado 16 de enero, las autoridades cerraron al tráfico motorizado múltiples calles del casco histórico de Ponce, cediendo el espacio a los ciclistas, caminantes y grupos de baile.

La Plaza de las Delicias se convirtió en un pista donde ciudadanos de la tercera edad se ejercitaban bailando rumba.

De igual forma, la avenida Las Américas sirvió de cancha para los que jugaban el novel deporte de “bici-polo”.

Finalmente, las calles desde la falda de El Vigía hasta La Guancha sirvieron de escenario para la modalidad de carrera ciclista conocida como “alleycat race”.

Sin embargo, el verdadero éxito de esta actividad, no fue lo que ocurrió en las calles.

En un país donde en 17 días  se reportaron sobre 63 asesinatos, durante el domingo de la actividad la ciudad de Ponce no reportó un solo incidente de criminalidad.

Según informó en las redes sociales el periodista Reinaldo Millán Quiñones, “solo se reportó un robo y fue en la carretera PR-14 hacia Juana Díaz. No hubo asesinatos, ni violaciones, hasta ahora no se han reportado malos tratos a mujeres y niños y no hay peleas registradas”.

En una sociedad que continúa apostando a las fracasadas políticas de control y represión para hacer frente a la criminalidad, aparenta que sin pretenderlo el Municipio de Ponce comprobó que cuando se apuesta por la comunidad y cuando se le da el espacio para que los ciudadanos  disfruten de la Ciudad, bajan los niveles de violencia y hostilidad.

De igual forma, el Ponce Ciclo Día comprobó que cuando la comunidad toma las calles se desalienta el crimen, como lo explica en su libro “El Crimen en Puerto Rico” la criminóloga Dora Nevares.

El fenómeno también fue discutido en las redes sociales por el  también criminólogo Joel Villa, quien participó como ciclista en la actividad.

“Entiendo que cuando se dejan las calles en manos de quienes delinquen, ello precisamente pasa. Cuando las personas comunes retoman esos espacios, sanamente, e interactúan como sucedió ayer, todos pueden reconocerse de otra manara y no como sucede en el gran espejo criminógeno de los medios de comunicación en masa”, dijo el académico

En fin, el experimento del Ponce Ciclo Día parece confirmar lo que por años estipularon los amigos del colectivo ciclista ‘Energía Roja y Negra’. La bicicleta es una alternativa para generar una mejor sociedad.

De igual forma se confirma que el crimen en Puerto Rico no se va a solucionar con más policías, más leyes o más castigo.

Con esta actividad, la alcaldesa de Ponce y ahora también ciclista, María Meléndez Altieri, parece haber probado lo que muchos criminólogos llevan años diciendo: la reducción del crimen estriba en construir comunidad.

Alcaldesa, el destino aparenta darle la oportunidad de convertir a Ponce en el puntal de la lucha contra la criminalidad desde la comunidad y no desde el garrote.

Solo el tiempo dirá. Por ahora solo resta felicitarle por el Ponce Ciclo Día, porque ese domingo la Ciudad volvió a ser comunidad.

(El autor es criminólogo, profesor universitario y columnista de La Perla del Sur. Para preguntas o comentarios escriba a garygutierrezpr.aol.com)

19 de enero de 2011

Citado en: EL COLECTIVO ENERGÍA ROJA Y NEGRA RECHAZA PROHIBICIONES A CICLISTAS Y ABOGAN POR MASIFICACIÓN DE BICICLETA


Por Reinaldo Millán de INS para Noticias Sur P.R.

http://noticiassurpr.blogspot.com/2010/06/el-colectivo-energia-roja-y-negra.html

Ponce, 31 may (INS).- El colectivo Energía Roja y Negra se opuso hoy a un proyecto que prohibiría viajar en bicicleta entre 6:00 de la tarde y las 6:00 de la mañana y abogó porque el Gobierno promueva el uso de ese vehículo de transporte y de recreación como una medida para reducir el uso de los automóviles.

El profesor Gary Gutiérrez cuestionó la medida que basa su argumentación en las muertes de ciclistas en accidentes de tránsito, que en Puerto Rico alcanzan al tres por ciento de acuerdo a la Administración de Compensación por Accidentes de Automóviles (ACAA).

“Para nosotros es sumamente preocupante esta visión prohibicionista al tratar de resolverlo todo prohibiendo las libertades del pueblo. Para nosotros esta medida tiene muchas dimensiones, por una parte se ve la bicicleta como un medio recreativo pero le resta su importancia como vehículo para trabajar”, indicó Gutiérrez, quien es profesor de Justicia Criminal.

De acuerdo con Gutiérrez, existe una especie de ideología que otorga a los vehículos de motor una superioridad sobre cualquier otro vehículo de transporte, al punto de que los conductores ven como intrusos a quienes no conduzcan un automóvil en vez de crear una conducta de convivencia y respeto.

La medida fue avalada por el Departamento de Justicia, la Policía y la ACAA, pero no ha contado con el respaldo de asociaciones de ciclistas como Energía Roja y Negra, que durante el último viernes de cada mes salen en grupo para rescatar los espacios vitales de las ciudades con sus
bicicletas, precisamente de noche.

“La mejor forma de correr bicicleta es en grupo, ya que cada ciclista es quien protege al que va a su lado y así sucesivamente”, indicó, tras advertir que aunque la desobediencia civil es una alternativa que está trillada en Puerto Rico, van a seguir realizando sus actividades tal y como lo han hecho hasta ahora en rescate de los espacios públicos a cualquier hora del día.

Las estadísticas de la Comisión de Seguridad en el Tránsito, reflejan que en 2007 fallecieron seis ciclistas en accidentes, 12 en 2008 y en 2009 la cifra aumentó a 17, aunque se destaca que más del 50 por de estas muertes ocurrieron en el horarios de 7:00 de la tarde a medianoche y cerca del 30 por ciento de estos casos estuvieron relacionados con el uso de alcohol.

El proyecto dispone que tanto los conductores de bicicletas, como los jinetes y sus pasajeros al transitar por las vías públicas, tienen que utilizar un chaleco o un dispositivo reflector entre las 6:00 de la tarde y las 6:00 de la mañana, entre otras disposiciones.

Energía Roja y Negra propone que se desarrollen proyectos de transporte integrado mediante el cual se incorpore la bicicleta y no se excluya.

De hecho, el grupo ha logrado que los alcaldes de Yauco, Abel Nazario Quiñones y de Ponce, María Meléndez Altieri, realicen planes de transporte en el que se incorpora la bicicleta como vehículo, tanto para la economía productiva como para la recreación positiva. INS

Publicado por RAMON N. RIVERA DIAZ en 12:57

 

 

Energía Roja y Negra en Primera Hora


Defienden derecho a correr bicicleta

Polémico Un proyecto prohibiría viajar en bicicleta entre 6:00 p.m. y 6:00 a.m. (Archivo)

martes, 1 de junio de 2010
Reinaldo Millán / Inter News Services

El colectivo Energía Roja y Negra se opuso a un proyecto que prohibiría viajar en bicicleta entre 6:00 p.m. y las 6:00 a.m. y abogó por que el Gobierno promueva el uso de ese vehículo de transporte y de recreación como una medida para reducir el uso de los automóviles.

El profesor Gary Gutiérrez cuestionó la medida que basa su argumentación en las muertes de ciclistas en accidentes de tránsito, que en Puerto Rico alcanzan al tres por ciento de acuerdo con la Administración de Compensación por Accidentes de Automóviles.

“Para nosotros es sumamente preocupante esta visión prohibicionista al tratar de resolverlo todo prohibiendo las libertades del pueblo. Para nosotros esta medida tiene muchas dimensiones, por una parte se ve la bicicleta como un medio recreativo, pero le resta su importancia como vehículo para trabajar”, indicó Gutiérrez, quien es profesor de Justicia Criminal.

Energía Roja y Negra, durante el último viernes de cada mes, sale en grupo para rescatar los espacios vitales de las ciudades con sus bicicletas, precisamente de noche.

Ponencia presentada en el 8vo Coloquio, NI UNA VIDA MAS PARA LA TOGA


Pedaleando hacia lo común, una forma de empoderarnos en el uso de los espacios

 Por José Raúl Cepeda Borrero y Gary Gutiérrez Renta

 

 

 

“El primer hombre que, habiendo limitado un pedazo de tierra, pensó “esto es mío”, y encontró gente lo bastante cándida como para que le creyera, fue el verdadero fundador de la sociedad civil. ¿Cuántos delitos, guerras, asesinatos; cuánta miseria y horror se habría ahorrado la raza humana si alguien hubiera quitado las estacas y rellenado la zanja, y les hubiera gritado a sus congéneres: “cuidado con escuchar a este impostor. ¡Ustedes están perdidos si olvidan que los frutos de la tierra pertenecen a todos y que la tierra en sí no le pertenece a nadie!”

 

Jean-Jacques Rousseau

(1712-1778

 


Con este trabajo cerramos un ciclo que de forma inconsciente comenzamos hace dos años y en el que definimos como instrumento político el reclamo por medios de transportación alternativos como la bicicleta. 

 Estos pedidos de formas más justas de movernos en el espacio público,  son desde nuestra perspectiva, otro de los discursos contestatarios o de “La Multitud” en el contexto de Negri y Hart, para hacer frente a las formas más costosas de movilidad física que nos impone el Poder o de “El Imperio” como lo llaman los autores mencionados.

 Se puede decir entonces que, regresamos a este foro para dejar claro la necesidad de que las comunidades redefinan que formas de movilidad física en el espacio común le son más beneficiosas. Es decir que este reclamo por medios de transportes alternativos se convierten en la practica, en una expresión de la lucha de clases en pos de un nuevo contrato social sobre lo común.

 Entendemos entonces, que ese reclamo por un Derecho de lo Común que desde su nuevo ensayo nos lanza el Profesor y compañero Carlos Rivera Lugo es necesariamente extensivo a todo el quehacer social económico y político, si es que realmente aspiramos a una sociedad justa.

 Transportación y  Derechos Humanos

 Cuando se discute la disponibilidad de servicios gubernamentales a la población, nunca se habla de la accesibilidad física.  Lo mismo ocurre cuando hablamos de acceso a la justicia, que a los servicios de salud.  Esta accesibilidad física es uno de los requisitos que forma parte de los Derechos Económicos Sociales y Culturales (DESC) que consagra la Declaración Universal de Derechos Humanos.

 La Declaración Universal de Derechos Humanos en su artículo 25 dice en parte,

 “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios;” (énfasis suplido)

 Debemos resaltar que las Naciones Unidas expresan en el artículo 22 de la propia Declaración Universal que el cumplimiento con los Derechos Económicos, Sociales y Culturales es “indispensable a la dignidad y el desarrollo de la personalidad”. 

Y antes, en el artículo 13 dice “Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.”

En otras palabras, para lograr alcanzar la mayor participación democrática es necesario promover los mejores niveles de vida dentro de las posibilidades económicas y culturales de cada país.

Puerto Rico, a pesar de su aparente nivel de desarrollo, no cumple con esta expectativa de la Declaración Universal, ya que a pesar de que existen alternativas de servicios subsisten limitaciones importantes.

Por ejemplo, ni siquiera aparece en la agenda de los encargados de servicios al ciudadano, la atención al problema de acceso físico para grandes sectores de la población.

Entre los derechos enumerados en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966) debemos señalar aquellos que a nuestro juicio sientan las bases que permiten incluir la transportación y el movimiento de las personas en sus comunidades, pueblos y países como uno de estos derechos.

 

•             El derecho a un nivel adecuado para sí y su familia, incluso alimentación, vestido y viviendas adecuadas y a una mejora continua en las condiciones de existencia

•             El derecho al más alto nivel posible de salud física, mental y social.

 

¿Cómo será posible garantizar una mejora continua en las condiciones de existencia de ciertos sectores de la población si no se les asegura una forma eficiente y segura de moverse por la ciudad para atender su necesidad de bienes o servicios?  ¿Cómo acceder a los servicios, de educación, salud, bienestar social o justicia si la primera limitación es la falta de capacidad para acceder físicamente a ellos? 

Si están demostrados los beneficios a la salud del ejercicio en general, ¿cómo es que en un país como el nuestro, donde los niveles de uso de los planes médicos y las salas de emergencia son muy altos, y está documentada una alta incidencia de condiciones de salud mental, como la depresión, no se facilita y mucho menos se incentiva el caminar o pedalear como una forma aceptable de movernos en la ciudad, el pueblo o la comunidad?

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos en el Protocolo de San Salvador de noviembre de 1998 recogió el contenido de los DESC y le añadió otros derechos para la Región entre ellos “El derecho a un medio ambiente sano. 

Esto nos recuerda la sentencia del exalcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa en una de sus visitas a la Isla, “La calidad de vida de una ciudad se mide por la facilidad con que un niño de 12 años o una persona mayor de 60 se mueven por esta”. 

Por lo tanto es válido enfatizar que las facilidades ciclistas y peatonales tiene el beneficio añadido de proveer rutas accesibles para los usuarios de sillas de rueda y otros equipos que permiten o facilitan el movimiento a personas con ciertas condiciones físicas.

Los activistas de la bicicleta y los medios alternos de transportación recurren a la práctica de la libertad de expresión y asociación en un modo bien básico.

Citando al Reverendo Billy, activista de derechos humanos de la ciudad de Nueva York y artista callejero quien se oponía al requisito gubernamental de solicitar permisos cuando un grupo de ciclistas deciden correr sus bicicletas en esa ciudad, explica:

“La gente percibe que éste es el momento de apoyar la Primera Enmienda. Los ciclistas de Masa Crítica están apoyándola al afirmar que ella se constituye en el único permiso que necesitan. Los paseos son asambleas pacíficas. Su libre expresión se presenta de forma curiosa—el acto de viajar en bicicleta por las calles, donde los defensores del motor de combustión interna han edificado un grueso catálogo de leyes preferentes, amigables con los automóviles.” 

La “masa crítica” son unas corridas mediante las cuales los ciclistas hacen uso del espacio público llamando la atención a la bicicleta como medio de transporte con derecho al espacio. El artista usa la actividad de “Masa Crítica” como ejemplo de reclamos del espacio público en todos sus aspectos y nos dice:

“… si todos nosotros comenzamos a re-habitar el espacio público con valentía, entonces existe una masa crítica que podemos alcanzar con la ayuda de las 45 palabras que contiene la Primera Enmienda [de la constitución de los EEUU].”

Poder e ideología

Como en todas las economías neoliberales, en Puerto Rico, temas como el diseño de los espacios urbanos y la transportación o movilidad en esos espacios, está dominado por los intereses de alguna industria en este caso la industria automotriz y la de la gasolina, ambas controladas por empresas extranjeras multinacionales.

Estas corporaciones anónimas, cuyo único motor es la ganancia y la acumulación de capital, le imponen a nuestra sociedad medios de transportes que contaminan el ambiente, destruyen la capa de ozono, atestan las ciudades y contribuyen al deterioro social aumentando el costo de vida de todo el mundo.

Como explicamos en anteriores coloquios, en la actualidad, nuestra isla de solo100 x 35 millas, posee más de 14 mil kilómetros de carretera según los datos del DTOP. (Bravo 2008) Está organizada de tal manera de que la mayoría de la población se tiene que transportar en su vehículo privado. Es decir, que nuestra fuerza trabajadora se ve obligada a subvencionar económicamente a las grandes compañías automotrices del mundo, así como a las petroleras, y otras industrias que convergen en el automóvil. 

A esto hay que sumarle el costo del tiempo que cada obrero invierte, sin ser remunerado por el patrono, en transportarse diariamente. Según los números citados por el portal cibernético de la Universidad de Puerto Rico, Tendenciaspr.com, 89% de los trabajadores viaja en su propio vehículo lo que eleva el costo de este tiempo a más de dos millones de dólares cada mañana. (Lobato y Curi 2005)

A este costo en tiempo, hay que sumarle los costos directos de esa organización social basada en el vehículo privado. Es decir, se tiene que sumar el valor de los 3.1 millones de vehículos de motor que hay en la isla. Cifra que implica una proporción de tan solo 1.2 habitantes por vehículo. 

Le añadimos también los millones de dólares gastados en gasolina, aceite, neumáticos, todos estos contaminantes producidos y distribuidos por compañías extranjeras.  Este gasto, según el economista Santos Negron Díaz (S.F.)  sobrepasan los 5 mil quinientos millones de dólares anuales. Dinero que termina en las arcas de las grandes compañías petroleras. Nuevamente, ninguna de ellas puertorriqueñas.

“The Sierra Club” una  organización ambiental conservadora, lo resumió muy bien en las vistas sobre status que celebró el Congreso de los EEUU en la Isla el pasado mes de marzo, refiriéndose a los retos ambientales del país

“ROADS: According to the 2000 U.S. Census 89% of the workers use private vehicles to reach their jobs, pointing to the lack of reliable and effective mass transportation. Puerto Rico has around 25,000 kilometers of roads, an average of 1.58 kilometers of road per km2 of territory, ranking the Island 21 in the world. As such, a considerable portion of citizens’ household income has to be allocated to gas and car expenses.”

El discurso contestatario

Es en este contexto que entendemos que el uso de medios alternativos de transporte, como lo son las bicicletas, se convierte en un instrumento de lucha y liberación para el hombre o mujer promedio. Esos trabajadores que se tienen que gastar casi la mitad de sus ingresos en mantener ese aparato de combustión interna que llamamos carro.

Por tanto el reclamo por medios alternos de transporte, como la bicicleta, puede constituir un acto de resistencia o una manifestación de la lucha de clase que de alguna manera atente a la redefinición de un nuevo orden de movilidad física desde los intereses de la propia comunidad y no de las corporaciones ausentistas.

Claro, como bien nos ilustrara el pasado año en este mismo Recinto el compañero Rivera Lugo, esta redefinición puede y probablemente será vista por el poder ostentado por las grandes corporaciones que controlan la definición de lo social, como una acción violenta u hostil, ya que atenta contra sus intereses y reconstruye como ciudadanos empoderados a los sujetos que ellos definen en la postmodernidad como meros consumidores. 

Esto es cierto aun en el caso de organizaciones voluntarias de base comunitaria, como el colectivo ciclista del cual participamos y que llamamos Energía Roja y Negra, que basa su estrategia en el diálogo y la participación. 

El Dr. Carlos Rivera Lugo (2009) en su ponencia del año pasado en este Coloquio nos explicó que el “interés imperialista construye la otredad conforme a sus intereses; imponiendo así una cohabitación entre colonizador y colonizado como si fuese el resultado de un orden íntimo y natural e inescapable”.

Sin embargo, ese orden “intimo y natural e inescapable”  también crea nuevas redefiniciones contestarías por parte de sectores que entienden que es solo mediante el verdadero empoderamiento de sus procesos sociales que las comunidades podrán construir un verdadero nuevo orden.

Es en ese sentido donde el mensaje que el compañero Rivera Lugo para con el Derecho se tiene que hacer extensivo a todos los aspectos de la sociedad, como mencionamos al comienzo de este trabajo.

Ese pensamiento de “Lo Común” magistralmente expuesto por Rivera Lugo es cónsono con el trabajo, pensamiento y llamado de pensadores como Noam Chomsky, Manuel Castell y Néstor García Canclini.

Por ejemplo, el profesor García Canclini en su ensayo “Consumidores y Ciudadanos: Conflictos multiculturales de la globalización” explica como la falta de participación a nivel comunitario fortalece el poder de los grandes poderes económicos, reduciendo al ser humano a la posición de mero consumidor.

Interesantemente los mismos procesos que según García Canclini provocan las modificaciones socioculturales que nos llevaron de ciudadanos a consumidores aplican al análisis del predominio del carro sobre la bicicleta en nuestras sociedades occidentales.  Veamos,

1.            Pérdida de peso de los organismos locales y nacionales a favor de las grandes corporaciones multinacionales.  Corporaciones que impulsan las ventas de carros y gasolina sobre los intereses comunitarios de transportación colectiva, que puede ser más limpio, económico y eficiente.

 

2.            Reformulación de los patrones de asentamiento y convivencia urbana.  El desparrame urbano, con la integración del modelo del “suburbio”, propio de países de mayor extensión territorial, lo que provoca un alargamiento de las distancias para satisfacer las necesidades de bienes y servicios.  Esto a su vez impulsa la necesidad del carro individual ante la ausencia de un sistema de transportación colectiva.

 

3.            Reelaboración de “lo propio” ante los mensajes de la economía y cultura globalizadas.  En este caso provenientes de nuestra metrópoli política productora de carros, acero y derivados del petróleo que hay que vender en estos nuevos mercados globalizados, aunque en nuestro caso es un mercado colonial.

 

4.            Redefinición del sentido de pertenencia e identidad en el que se van perdiendo las lealtades “nacionales” a favor de lealtades a “marcas de fábrica” y estilos de vida importados.

 

5.            Cambio del ciudadano como representante de la opinión pública  al ciudadano como consumidor interesado en disfrutar de una cierta “calidad de vida”. Calidad de vida que los mensajes culturales vinculan con el consumismo y la percepción de que eres según tienes de la cual el carro es un símbolo importante.

 

Todos estos procesos, denuncia García Canclini, llevan a una “globalización selectiva que excluye a desocupados y migrantes de los derechos humanos básicos: trabajo, salud, educación y vivienda”.  Por lo tanto el derecho a ser ciudadanos, o sea, de decidir cómo se producen, se distribuyen y se usan los bienes queda restringido otra vez a las élites, concluye.

Este es la misma denuncia que sobre el Derecho nos apunta hoy Rivera Lugo.

El sociólogo español Manuel Castells (2010), en una conferencia que ofreció recientemente en la Universidad de Oxford, nos ofrece una receta para redefinir la economía ante la crisis del capitalismo, eligiendo un estilo de vida no comercial, donde se devalúe el “plástico” (crédito) y se valore la vida, revaluando el valor de uso sobre el valor de cambio.

Puesto en el contexto de este coloquio, estas recomendaciones pudieran ser vistas como una receta para hacer frente a esos grandes intereses y rescatar ese “espacio de lo común” en todas las dimensiones sociales.

Nos dice Castell que es necesario:

 

1.            Crear una nueva lista de compras, que usualmente debe incluir la consciencia de a quien comprarle.

 

2.            Crear o auspiciar cooperativas de productores, como suplidores de esa nueva lista de consumo que operan sobre principios diferentes, como el principio de “fair market”.

 

3.            Desarrollar y fomentar la agricultura urbana, de huertos caseros o huertos comunitarios o escolares.

4.            Establecer redes alternas de comunicación y mercadeo, uso de la internet para comerciar con valores o servicios, nuevamente que se basen en el principio de “fair market”.

 

5.            Respetar y entender a los que optan por la vida en comunas, para hacerles frente a los costos de la vivienda. No se refiere a las comunas de los años 60’s, sino mas bien a grupos de cuatro o cinco jóvenes que se unen para poder pagar una vivienda digna, sobre todo en las grandes ciudades.

 

6.            Desarrollar cambios en el sistema de transportación, carriles compartidos para bicicletas en los centros urbanos, movimiento de masa crítica como movimiento contestatario frente al carro que en el tránsito de ciertas ciudades es más rápido y que impulsan la creación de nuevas formas de negocio, como cafés en medio de los carriles,  además que reduce la contaminación y es más saludable.

 

7.            Fomentar el surgimiento y uso de una banca comunitaria o cooperativas de ahorro que inviertan en las propias comunidades y que sirvan de apoyo financiero  a esas mismas comunidades. Estas pueden ser con respaldo gubernamental.

 

8.            Establecer, como hace esta institución, servicios sociales voluntarios que provean servicios de salud, psicológicos, o legales entre otros que ya existen.

 

9.            Desarrollar redes de consejería, dirigidas a promover la salud mental incluyendo reducción en las adicciones a las drogas legales e ilegales y promover mejores hábitos de vida.

 

10.          Auspiciar el resurgimiento de las asociaciones voluntarias y comunitarias de todo tipo de manera que generen actividades sociales y comunitarias como conciertos y festivales como formas de consumo no comercial del entretenimiento.

 

11.          “Peer to peer”, “sharing” de productos culturales y tecnológicos, aplicación de la cultura y la ética del “Hacker” y el “free ware” que estimulan la pasión por la innovación sobre la ganancia.

 

Estas propuestas de Castells son cónsonas a las de Rivera Lugo en cuanto al desarrollo de un derecho comunitario, pero llevadas a la totalidad de la cultura social.  Ya que empoderándose económicamente, el individuo y la comunidad, desarrollan la capacidad de definir su vida en términos del derecho así como en los demás aspectos.

En esto, ambos concurren con las posturas de Noam Chomsky, en torno a lo que él llama el anarquismo silvestre, anarco sindicalismo o social sindicalismo, es decir que las comunidades desarrollen sus propias organizaciones de base estructuradas horizontalmente como instrumentos para definir sus problemas y plantear sus  soluciones.

En fin, que el atinado llamado que hoy nos hace el Profesor Rivera Lugo debe resonar más allá del Derecho.

En su ensayo, el compañero Rivera Lugo nos apunta que el neoliberalismo “ha convertido las instancias ejecutivas, legislativas y judiciales de la gobernabilidad contemporánea en órganos directos de la economía, es decir, en dispositivos activos del poder del capital, desprovistos de las mediaciones tras las cuales éste agenciaba en el pasado sus beneficios privativos de siempre”.

¿No se puede decir lo mismo sobre otras áreas de la sociedad?  Acaso la salud, la seguridad, la forma en que nos alimentamos, nos relacionamos, consumimos  y por supuesto en nuestro caso, la forma en que nos movemos en el espacio público no se han convertido en “en órganos directos de la economía, es decir, en dispositivos activos del poder del capital, desprovistos de las mediaciones tras las cuales éste agenciaba en el pasado sus beneficios privativos de siempre”.

Por tanto, si, el llamado de Rivera Lugo es más que pertinente no solo para la justa aplicación del Derecho, es indispensable para la construcción más justa de toda la sociedad.

El responder a ese llamado y extender el mismo a toda la expresión social, es indispensable, más allá de la perspectiva académica.

En esa respuesta nos va la vida como comunidad.

“Realmente existe un mundo donde las personas pedalean al trabajo, usan la bicicleta para su transportación diaria y con esto forman una comunidad cerrada de amigos y vecinos.  Este lugar mágico existe en tu propio pueblo, solo que no te has dado cuenta de ellos”  Dan Koeppel, “Bicycling”, 2006

 

 

“PAZ & PEDAL… LA VERDADERA REVOLUCIÓN NO PUEDE SER MOTORIZADA”

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