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El Blog de Gary Gutiérrez

Observador, documentador, fotógrafo callejero, bloguero y comunicador social. Tamibén fondero, abusador de cafeína e iconoclasta aspirante a ácrata

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Reflexiones


Resisitir y cuestionar el gobierno es lo que diferencia al ciudadano del subdito… 

Peñuelas: el sistema funcionando perfectamente


Por Gary Gutiérrez / Foto tomada del Periódico La Perla del Sur

La imagen es familiar.

Vecinos de las comunidades de Peñuelas, entre los que se cuentan muchos ancianos y mujeres, siendo empujadas, atropellados, reprimidos y arrestados por militarizados agentes policiacos que se supone cobran para proteger la ciudadanía.

El delito parece ser utilizar el espacio público para exigir reparación de los agravios que entienden el estado comete contra ellos. Es decir, ejercer el derecho que les es garantizado en la primera enmienda de la Constitución del país del cual son ciudadanos.

Paralelamente al ejercicio de este derecho, los y las ciudadanas que ocupan el espacio público de su comunidad están exigiendo el derecho a autogobernarse, como se supone que pase en una democracia. Después de todo, la institución básica que se supone represente a esta comunidad, el Municipio de Peñuelas, prohíbe por ley que en esa jurisdicción se deposite cenizas producto de la quema industrial de carbón.

¿Cuáles son los agravios?

Hace más de dos décadas, tras negociaciones secretas los -supuestos- representantes electos del pueblo de Puerto Rico, firmaron un acuerdo que obligaba a la compra de la energía que se produciría en una planta de generaría energía quemando carbón. Tecnología que desde aquel entonces está siendo descartada por sucia en la mayoría de los países avanzados del mundo, incluyendo Estados Unidos.

En ese acuerdo inicial, la compañía productora quemadora del carbón se comprometía a sacar de la Isla el residuo de su operación. Es decir, las cenizas resultantes de la quema.

Cenizas que según a quién usted le pregunte pueden o no ser dañinas a la salud y pueden o no ser material para uso en construcción o relleno. Pero esa es otra discusión, pues, después de todo si algo tiene la industria carbonera internacional, es dinero para comprar “la ciencia” que necesiten.

Como la lucha en Peñuelas, este escrito no es una discusión científica. Es una discusión política en torno a si las comunidades tienen o no derecho al autogobierno.

Basado en el mencionado acuerdo firmado “en confidencialidad” y que obligaba a la quemadora de carbón a llevarse las cenizas, se construyó y eventualmente comenzó a operar la planta de generar electricidad quemando carbón.

Tras varios años operando y sacando de la isla las cenizas resultantes, la quemadora enfrentó problemas en la disposición fuera de Puerto Rico de los residuos de su operación. Otros países cancelaron, por las razones que fueran, los acuerdos para recibir estos despojos. Por esta razón que se alegó entonces que estaba en peligro la operación de la férvida industria en Puerto Rico.

Ante la situación, nuevamente en secreto, el gobierno de turno asume como suyo el problema del manejo de estos residuos y enmienda el contrato permitiendo el depósito en la Isla de los residuos industriales.

Ante este nuevo escenario, y ejerciendo su derecho al auto gobierno, decenas de municipios aprobaron leyes que prohíbe el manejo, transporte, uso o disposición en sus jurisdicciones de los residuos de la quema de carbón. Esto sin importar si los mismos son beneficiosos o peligrosos.

La controversia en torno a estas medidas llegó ante la Corte de Apelaciones de Estados Unidos, tribunal que tiene injerencias en Puerto Rico por virtud de la relación colonial entre ese país y Puerto Rico. Contrario a lo que parece ser la tradición estadounidense, donde se le reconoce a las autoridades locales la capacidad de aumentar las protecciones mínimas impuestas por los estados o el gobernó federal, la Corte invalidó las ordenanzas. Es una decisión que para los legos como yo no se entiende, pues partiendo de la lógica usada por el tribunal, los condados y municipios no tienen autoridad para reglamentar o prohibir, como lo hacen, la pornografía, el consumo de alcohol o las horas de comercio, por ejemplo.

Claro, esta decisión en contra de los municipios no es de extrañar si se parte de la premisa de que la principal tarea de la Corte Federal en Estados Unidos es la viabilidad del libre comercio interestatal.

Decisión o no de la corte, los vecinos de Peñuelas no se amedrentaron y continuaron en pie de lucha, protegiendo su derecho a decidir sobre su comunidad.

Ante esta situación y por el apoyo que los y las peñolanas recibieron de otros sectores del país, en aparente intento de lavar su imagen frente a los y las peñolanas, los políticos electos de la región, incluyendo a los de acumulación radicaron proyectos de ley que se vendieron ante la opinión pública como para la protección de la comunidad pero, que terminaron validando las posturas y definiciones que sobre las cenizas tiene la quemadora de carbón.

Es así como estos políticos profesionales, representantes, senadores y el propio gobernador colonial, son los responsables de lo que pase o pueda pasar en Peñuelas. Los primeros por permitir que le aguaran el proyecto que terminó validando el cambio de contrato que firmara la anterior administración y que permite que los residuos se queden en la Isla. Ni siquiera le votaron en contra como protesta a los cambios.


Igualmente, responsable es el gobernador colonial por firmar la ley y tratar de venderlo como una solución salomónica.

En resumen, con esta medida la actual administración se hace cómplice de la anterior y demuestran al servicio de quien están,  socializando los costos del manejo del material residual de la quema del carbón mientras mantiene privatizadas las ganancias de esa operación.

Nada que nuevamente el sistema parece estar funcionado a la perfección, dejándonos en la situación que se describen en las coplas del viejo Atahualpa Yupanqui cuando dice:

“Las penas y las vaquitas se van por la misma senda;

Las penas y las vaquitas se van por la misma senda;

las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas;

las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas.”

 

 

Entre el Congo Belga o Detroit; Puerto Rico, USA


Por Gary Gutiérrez:

La tarde de sábado no podía ser más típica en la Librería El Candil, ese maravilloso espacio creado por Tamara y Luz Nereida.

Mientras algunos se insertaban entre los anaqueles en busca de sus próximas lecturas, otros estimulábamos la tertulia con café, cerveza, o cavita para el calor.

Entre los sospechosos usuales, es decir Pedro Malavet, José Raúl Cepeda y David Lao, se encontraba Guillermo Irizarry, profesor asociado de cultura y literatura en la Universidad de Connecticut, que este verano vino a visitar la familia que todavía mantiene en la Ciudad Señorial.

Tras los saludos reglamentarios y como es usual en El Candil, la conversación se fue enfocando en los temas de política, economía, etc.  Fue ahí que, con su usual naturalidad y elegancia, Guillermo disparó la pregunta; ¿qué crees que ocurrirá en Puerto Rico?

Por alguna razón, la cotidiana pregunta del amigo Irizarry me estremeció como un golpe a la cabeza, mientras miraba con mi usual pesimismo el deterioro de la Ciudad que se abría frente a mí a través de las vitrinas de la librería.

No encontraba que decir.

En medio de lo que pareció un eterno silencio, vinieron a mi mente las imágenes de dos programas de la serie Parts Unkown del chef y antropólogo silvestre Anthony Bourdain: El Congo Belga y Detroit

En el primer programa Bourdain explica el proceso histórico mediante el cual la antigua colonia de Bélgica llego a la crisis que todavía vive.

Si se mira ese proceso, es fácil ver que aun cuando se diferencia de la historia de Puerto Rico por los niveles de brutalidad burda y violencia, las etapas y los resultados parecen ser muy parecidos.

La primera parte del siglo veinte se caracterizó por un coloniaje brutal que puso el territorio africano al servicio de la economía metropolitana. Más tarde, a mediados del pasado siglo, el enclave surgió como un patio de recreo para los ricos y famosos con lujos, hoteles y amenidades.  Luego, cuando la Central de Inteligencia castró el avance del pensamiento libertario que se encarnó en la figura de Patrick Lumumba, Estados Unidos y Bélgica instauraron un gobierno títere que endeudo al país para costear los privilegios que, como casta política, ostentaban.

Con solo dos ejemplos Bourdain deja claro cómo hoy, mientras la naturaleza reclama la infraestructura desatendida por varias décadas, y múltiples facciones políticas controlan a fuego y metralla la vida del pueblo, gran parte de los congoleses parece vivir en una lucha por la sobrevivencia diaria en espera de que la antigua metrópolis regrese y restaure el orden.

La visita a una antigua estación experimental agrícola belga y la inspección de la estación ferroviaria más importante del país, ahora en desuso, documentan como decenas de empleados llevan décadas sin cobrar, batiéndose contra el tiempo para mantener las facilidades lo mejor posible, en espara de que alguien, en alguna parte, decida enviar el dinero y la orden para operar nuevamente.

El otro programa, no menos deprimente para mí, documenta la visita del mediático chef a la ciudad estadounidense de Detroit. Allí, al igual que en Puerto Rico, el surgimiento de una corrupta clase política llevó al otrora centro de la industria automotriz mundial a la bancarrota.

A diferencia de los congoleses, que no tenían a dónde mudarse, la respuesta de los habitantes de Detroit fue la migración. Primero se fueron los blancos con dinero y poder adquisitivo, luego los afroamericanos hijos de aquellos que a mediados del siglo veinte se mudaros al norte para escapar del régimen de Jim Crow que sufrían en el sur.

Así la ciudad se fue despoblando y perdiendo sus instituciones.

Según documenta el programa, aquellos que, por valientes o por pobres, decidieron quedarse, sobreviven desde una especie de marginalidad institucionalizada. Ocupan para vivienda edificios abandonados, rescatan lotes baldíos desarrollando huertos, o crean grupos comunales para enfrentar y resolver los problemas de mantener la poca infraestructura que le queda a la ciudad. Igualmente, se organizan para desarrollar pequeñas empresas, legales o no, que den servicios y suplan necesidades.

Fue así que, tras la eterna pausa en la que recordé lo antes detallado, miré al amigo Guillermo y contesté su pregunta desde mi usual cinismo:  “hermano creo que las alternativas para el país se reducen a ser el Congo Belga o a ser Detroit, no creo que nos quede de otra”.

Ya el tiempo dirá, salud y resistencia…

… en medio del mediático baño de sangre…


… en medio del mediático baño de sangre, el pueblo no entiende que el sacrificio del infeliz chivo expiatorio termina lavando la y no debilitando al sistema que le oprime.

Impredecible y disfrutable los Relatos de Lozadas…


Nuevamente comparezco ante ustedes para enfrentar mi peor pesadilla, mi gran deficiencia o como dirían los fanáticos de los comics, mi kriptonita.  Me refiero a la literatura, ese maravilloso arte de contar historias mediante noveles y creativas formas de organizar las palabras, y de usar el lenguaje. Arte que como he dicho antes, tanto los Escolapios como el currículo de español en este país se encargaron de que odiara hasta el cansancio.

Sin embargo, y tal vez enviado por la Providencia para ayudarme a encontrar la pasión y el entendimiento de esta forma de expresión, el amigo abogado Hiram Lozada Pérez vuelve a interpelarme para que comente su más reciente publicación;  “Cuentos de Inframundo  -Diez cuentos entre la realidad y la fantasía-.  Libro de encuadernación rústica de ciento tres (103) páginas donde el amigo abogado parece surgir como un viejo sabio con el interés y pasión por las cosas de un joven adolescente.

Como adelanta el subtítulo del libro, la obra se compone diez cuentos que,  en un lenguaje visual digno del guión televisivo,  juegan con esas dimensiones que los seres humanos llamamos realidad y fantasía.

Los escritos, cuya extensión varía entre unos pocos párrafos y una treintena de páginas, recurre a viejos familiares personajes de la literatura universal para contar las historias producto de la imaginación de Lozada.

Es así que en solo tres breves párrafos, Lozada utiliza la mitológica ballena blanca de la novela de Herman Melville, para coquetear con uno de los temas constante en sus escritos: los misterios de la vida y la reencarnación.  La simpleza y brevedad del cuento encierra una profunda discusión que ocupa al ser humano desde que tuvo consciencia de que pensaba.

Igualmente denso, aunque de solo una página, el escrito titulado “El Espejo” dramatiza la simple pero a la vez compleja imposibilidad de entender esa creación humana llamada “Dios”.

En el tercer escrito, “El Conde de los Libro”, Lozada echa mano del inmortal personaje de Bram Stoker para reflexionar sobre la inmortalidad y del aburrimiento que la cotidianidad producto de esa perpetuidad.

Si interesante son las narraciones antes señaladas, el cuento “Un Alboroto de Alas y Granizo”, “la hace” como dirían mis estudiantes.  Así como en su magistral cuadro  “El Cristo de San Juan de la Cruz”, el genio catalán Salvador Dalí nos invita a mirar el mito cristiano de la crucifixión de Jesús el Nazareno desde otra perspectiva, este escrito nos narra el suplicio y muerte del rabino rebelde desde otro punto focal. Lozada no mira al Gólgota de frente, resultando en nueva narrativa y, por qué no, en un mito diferente. En solo siete páginas, Lozada nos lleva a mirar la muerte y pasión del salvador cristiano desde una perspectiva alterna donde el hecho se enmarca en la cotidianidad que para los romanos era la crucifixión del disenso.  Con un, para mí, magistral uso de la narrativa, Lozada enmarcada la historia de los evangelistas en la impotencia y el dolor de esos justos cuyo únicos pecados son el ser solidarios con los vulnerables, y el hablarle proféticamente al poder.  “Bravo Maestro”.

El quinto cuento del libro trae al lector otra realidad enmarada en la actualidad, y el mundo de miedo en el que viven muchas de esas personas que se autoconstruyen como “clase media”.

Bajo el título “No te Acerques a la Ventana”  el autor no lleva a reflexionar sobre ese ideal de la seguridad que termina llevándonos a, no solo a dejar de experimentar la vida, también a la perdida de nuestra libertad.

El choque entre lo que nos dicen son nuestros valores. Es decir el sacrificio, la familia, el amor, y lo que realmente termina siendo lo importante en la materialista posmodernidad o modernidad tardía que vivimos, es el tema central de la historia titulada “Voy a que Me Maten”.  Decir más es dañarles el magistral final que es una verdadera joya cínica.

Igualmente cínico es narración titulada “Sentado Frente a la Puerta”, donde, sin ni siquiera mencionar al machismo, Lozada nos habla sobre cómo la violencia y la criminalidad definen nuevos referentes para la masculinidad, el honor y el sentido del deber. Para pelos, no solo por lo que dice, sino por lo que implica.

Hablando de machismos, macharranerías y de ilusorias construcciones de poder, en “Un Día en la Oficina”, nuevamente desde un magistral cinismo, Lozada dramatiza los referentes del éxito en el orden capitalista que vivimos. Allí el autor nos habla de la ilusión del poder y de cómo desde esa supuesta hegemonía, ese “poderoso” que reduce a otros u otras al papel de objetos utilizables, termina igualmente ocupando el rol de “perra” bajo otro más poderoso que él.

En “El Caso Simple de un Suicida”, Lozada trabaja cómo, cuando viene criminalidad, la lucha en contra de esa criminalidad, y sobre todo cuando viene al concepto de Justicia matizado por el proceso judicial, la realidad no solo es creada, es creada por una infinidad de intereses alejados de las víctimas.

Para terminar, en su cuento final, y el más extenso, nuestro autor utiliza el resurgimiento en Los Ángeles de un personaje producto de las leyendas medievales para presentarnos a un excéntrico ex policía cuyos principios le llevaron a dejar su oficio y eventualmente encontrar un amor con quién compartir su pasión por los libros y las rarezas. Por alguna razón pienso que volveré a leer sobre esta pareja y sobre los fantásticos casos que trabajaran juntos.

Así, tras haber disfrutado de los cuentos del amigo Hiram Lozada Pérez tengo que concurrir con el también amigo Daniel Nina, cuando explica que a diferencia de otros trabajos de Lozada, estos cuentos no son necesariamente narrativa puertorriqueña.

Dice Nina: “Ahora bien, en sus cuentos hay otra lógica. No lo había pensado, pero sus cuentos son “internacionales”. No necesariamente pasan, de forma exclusiva en el territorio nacional de Puerto Rico, contrario a lo que ha pasado en su mundo de la narrativa novelesca. Sus cuentos pasan en un más allá, cuyo referente primario es “otro sitio”. Pero, por otro lado, también pasa algo que es de sumo interés para mí: los cuentos, distinto a las novelas, son menos generosos y más que nada son “tirados”, son “sucios”, no son éticos, son cuentos donde el bien y el mal existen, y donde no necesariamente la generosidad es el eje dominante. Algo así como que los cuentos son un retrato de un mundo “oculto” en el cual también convive el autor.”

Es esas características que señala Nina, donde la narrativa se da desde una aparente neutralidad ética y que como tributo y no crítica se me antoja llamar “cínica”, la que me cautivó de la obra presentada por Hiram Lozada Pérez en “Relatos de Ultratimba”. Un trabajo que recomiendo, no porque yo sepa nada de literatura, sino porque realmente disfruté leyéndolo.

 

Salud y resistencia

4 de marzo 2017

Librería El Candil de Ponce

 

 

Escuchar a Han Solo, el señor Trump debe hacer…


Ilustración tomada de https://thecreatorsproject-images.vice.com/

Por Gary Gutiérrez

“no es inteligente molestar a un wookiee”

Han Solo

Buscando las noticias del día en mi aplicación de Twitter me crucé con una nota sobre China y Donald Trump circulada por la agencia EFE  y publicada en Puerto Rico por el Periódico La Perla de Sur en su versión digital.

Según la información, el gobierno de China exigía a Trump “respeto”  al “principio de una sola China”:

“El Gobierno chino advirtió hoy al presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, de que la única manera de mantener la actual cooperación entre ambos países es el respeto de Washington con el principio de una “sola China”.”

Con este lenguaje, severo para el mundo diplomático, el gobierno de Pekín reaccionó a la “extensa” conversación telefónica que, tras alcanzar los votos electorales necesarios para ser el próximo presidente de Estados Unidos, Trump sostuvo con la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen.

Reaccionando a la llamada, “el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino Lu Kang, confió en que Estados Unidos mantenga su compromiso con ese principio, por el que el único gobierno chino al que reconoce Washington es el de Pekín” reseñó EFE

Desde 1979 Estados Unidos reconoce al gobierno de Pekín como legítimo regente de China. Pero aunque desde eso momento EEUU no mantiene relaciones diplomáticas con Taiwan, si continuó haciendo negocios, incluyendo la venta de armas, con la isla que Pekín considera una “provincia rebelde” de China.

Analistas y partes de prensa contextualizaron la llamada, y sobre todo su duración de la conversación entre Trumo y Tsai Ing-wen, con alegaciones de que parte de los 650 millones que se supone alcanza la deuda personal del próximo presidente está en manos del gubernamental Bank of China.

Tras leer la noticia, en mi mente resonó la advertencia que en la saga de la Guerras de las Galaxias el aventurero Han Solo le hace al pequeño robot R2-D2: “no es inteligente molestar a un wookiee”. Entiéndase, no es una buena estrategia increpar a un enemigo que tiene capacidad real, de causar mucho daño.

Igualmente la nota de EFE me hizo recordar un incidente que Theodore Roosevelt,  primer presidente de Estados Unidos electo en el siglo XX,  tuvo con la entonces China imperial.

Durante su primer mandato Teddy, como era conocido al presidente,  se encontró en una situación difícil con el gigante asiático.

Reaccionando al inhumano y esclavista trato que recibían los ciudadanos chinos que llegaron a la costa oeste de Estados Unidos para trabajar en la construcción del ferrocarril, el gobierno chino decidió  imponer sanciones comerciales al gobierno de Washington.

Estas medidas, que cerraban el acceso al inmenso mercado chino a los bienes de consumo producido por la joven economía capitalista moderna estadounidense, enfureció al Roosevelt quien, como buen “ugly american”,  pensó en responder militarmente.

La situación no escaló gracias a la intervención del obispo metodista Charles Brent, quien vio la oportunidad de empujar su agenda anti opio mientras salvaba a Estados Unidos del absurdo militar de atacar la nación más poblada del mundo.

Brent convenció a Teddy de que colaborar con China en el manejo del problema que Inglaterra le había creado cuarenta años antes con el opio era mejor opción que sacrificar cientos de miles de jóvenes en una guerra brutal. Se debe recordar que la población de China durante el siglo XX estaba constituida por más o menos el veinte por ciento de la población mundial.

Hoy, al leer la nota de EFE no solo me pregunto si habrá una voz sensata que le recuerde a Trump que  no es una movida inteligente “molestar a un wookiee”,  también me pregunto si este “ugly american” seleccionado para ser el próximo presidente de Estados Unidos tiene la capacidad de entender la profunda enseñanza del aventurero intergaláctico que salvó la república…


Cuando la libertad de expresión se limita para que no moleste, deja de ser libertad…


Si terrible es no saber,  más terrible es que ni nos preguntamos por qué no lo sabemos…

¿Qué reforma?


“El onanismo burocrático no puede ser visto como reforma…”

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