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El Blog de Gary Gutiérrez

Observador, documentador, fotógrafo callejero, bloguero y comunicador social. Tamibén fondero, abusador de cafeína e iconoclasta aspirante a ácrata

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Citado en los medios

Bitácora de citas y visitas a los medios

Publicado por WRTU: EEUU a las puertas de una guerra civil provocada por la llamada “supremacía blanca”.


La ola de violencia que se desató el pasado fin de semana en la ciudad de Charlottesville, Virginia, continúa levantando bandera sobre la ola de racismo que permea en Estados Unidos. Sucesos que se dieron durante la administración Obama y que continúan bajo la presidencia de Donald Trump. Sobre el asunto, Roberto Morales Cabán, entrevistó al profesor en justicia criminal y estudioso de los movimientos sociales, Gary Gutiérrez.

Para escuchar el comentario

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Protestar, ¿cuándo fue legal?


Originalmente publicado en La Pupula.

Convocado tanto por el amigo Ángel Comas como por esta organización Todos Somos Pueblo para que hable o reflexione sobre la criminalización de la protesta, comparezco ante ustedes, para intentar provocar o forzar una discusión en torno a ese “metarrelato” que nos sostiene que eso de “protestar es un derecho”

Mi acercamiento a este tema de la protesta y su criminalización solo lo puedo hacer desde un limitado saber dónde me siento más cómodo, la criminología. Digo limitado pues es un saber que, desde su surgimiento, lejos de intentar resolver el crimen como nos han hecho creer, lo que ha sido es una herramienta del sistema hegemónico para legitimar el reprimir y castigar “al otro”, es decir a quién no se someta. No obstante, esa realidad ideológica, gracias al surgimiento durante las pasadas décadas de una rama de la criminología que se hace llamar “crítica”, el saber criminológico sí nos permite adentrarnos en las formas en que el poder en una sociedad construye la ley y el orden para beneficio propio, y no para la protección de todos los sectores sociales.

Si partimos entonces desde ese saber llamado criminología crítica para reflexionar sobre la criminalización de la protesta, lo primero que debemos entender entonces es cómo el poder define eso de protestar y para quiénes lo definió. En el caso nuestro, en Puerto Rico, ese poder no solo es uno colonial, es caracterizado por ser blanco, varón, propietario y de apariencia heterosexual y cristiana.

Así y partiendo de lo anterior, antes de adentrarnos a cómo se criminaliza la protesta, me parece lógico echar un vistazo al llamado “derecho a protestar”. Pues cuando uno mira tanto los documentos fundacionales de Estados Unidos como estado-nación, así como sus leyes, ese derecho no aparece detallado en ninguna parte. Más bien parecería que la protesta es una actividad tolerada por los poderes hegemónicos y sus herramientas, y no una verdadera garantía.

Movido por lo anterior recurro entonces a mis amigos abogados y juristas para que me expliquen el origen de esa narrativa que apunta a que todos y todas tenemos “el derecho a protestar”. Según los letrados y doctores consultados, al parecer eso que llamamos “derecho a protestar” es en realidad producto de las interpretaciones que los juristas, jueces y académicos hacen de la primera enmienda de la Constitución estadounidense, donde se “garantizan” la libertad de expresión, de asociación y del derecho a exigirle al estado la reparación de agravios. Esta explicación me levanta más interrogantes que las que me aclara pues, al fin y al cabo, ese “derecho a protestar” parecería que siempre está definido por una elite social que en muy pocas ocasiones tiene necesidad de levantarse y pararse frente al sistema. Pero claro, ¿acaso esa no es una característica de todo ese saber que llamamos “el Derecho”?

Así y partiendo de lo anterior, al hablar de criminalizar la protesta me parece que la primera pregunta debiera ser si en la práctica, esta actividad realmente es un derecho de todos y todas o es solo un privilegio, que siempre y cuando se mantenga domesticado, es permitido como válvula de escape para que no reviente el sistema. Al decir domesticado, me refiero a lo que explica el amigo nicaragüense y académico residente en Arizona, Luis Fernández cuando habla de los que protestan ordenadamente, solo dónde y cuándo las autoridades lo permiten.

Digo, en la práctica, pues al mirar la historia vemos que las verdaderas protestas, esas que buscaban cambios reales, siempre fueron contestadas con la violencia del estamento privado o público.  Para constatar lo anterior, solo hay que mirar la forma en que los aparatos represivos, privado primero y luego los estatales, contestaron los reclamos que, ilegalizada la esclavitud, surgieron sobre todo en los estados industrializados del norte de Estados Unidos. De eso pueden dan fe los anarquistas mártires de Chicago, los obreros masacrados por la Carnegie Steel Company y hasta los veteranos de la Primera Guerra Mundial que en la década del 1920 ocuparon el frente de la Casa Blanca para exigir sus beneficios como excombatientes. Los primeros muertos a manos de la policía y el sistema de justicia, los segundos acribillados por los hampones contratados por uno de los “filántropos” que ayudo a forjar la capitalista cosmovisión estadounidense y los últimos atropellados por sus excompañeros de armas que obedeciendo las órdenes de un joven oficial llamado MacArthur, no dejaron estaca en pared del contestario campamento.

De hecho, la propia historia de Estados Unidos da fe que, desde su creación, la función primaria de eso que llamamos “la policía” era mantener un orden social para garantizar el espacio de producción al naciente capital industrial. Esos cuerpos que hoy llamamos “policías” no son otra cosa que el desarrollo de gangas de hampones contratadas por los poderosos para velar por los ganados que viajaban caminando desde las grandes planicies hasta Chicago, para buscar cimarrones que escapaban el horror de la esclavitud, o para poner en su sitio a los obreros que se integraban a los nuevos sindicatos de trabajadores. Gangas o compañías de seguridad privada que, si bien al principio eran costeadas por el capital privado, al entrar el siglo veinte fueron socializadas dejando que fuera el dinero público quien sufragar el costo de mantener “el orden”. Claro el orden que como dije antes, en el contexto estadounidense de la época, se traduce como la organización social necesaria para el desarrollo y crecimiento del capitalismo industrial.

Para quienes se preguntan por qué estoy abordando este tema desde Estados Unidos, les contesto que, para mí, la cultura del manejo del disenso y la protesta en Puerto Rico pasada la invasión estadunidense son reflejos de esos procesos. ¿Acaso las protestas de los y las obreras en la isla durante el siglo veinte no corrieron la misma suerte que las de sus proletarios hermanos del norte?

Entonces, si al mirar la historia nos damos cuentas de que en la práctica, tanto en nuestro país y sobre todo en el país que nos ocupa militarmente desde el 1898, la protesta nunca ha sido vista realmente como legal, tenemos que preguntarnos de que se está hablando al decir “criminalización de la protesta”.

Bueno como nos ilustra Chomsky, durante el siglo veinte el estamento del sistema evolucionó a uno que, para legitimarse como poder hegemónico, trata de no usar la represión directa y prefiere, usando lo que los posmarxistas llaman el aparato ideológico, convencernos de hacer lo que ellos necesitan pensando que es una decisión propia. Así que la necesidad del látigo del mayoral, o la macana del oficial, son menos necesarias. Por otro lado, los procesos de organización, educación alterna y las luchas de esos sectores vistos como “el otro”, junto al surgimiento de nuevos medios de comunicación que trajeron a nuestros hogares la brutalidad con que el estamento puede responder, desarrollaron grados de sensibilidad que hace más difícil justificar esas brutalidades.

Ante esta situación, el estado como herramienta del poder económico se ve obligado a justificar y legitimar de alguna manera que dos hampones de doscientas libras empujen y golpeen a una estudiante que “protesta de una forma no aceptable”. Y para eso el concepto de “protestar en forma aceptable” o “domesticada” es medular.  Como ilustra el ya mencionado amigo, Luis Fernández, ante la imposibilidad de suprimir o prohibir abiertamente la protesta, pues como ya vimos el desarrollo de la sensibilidad y la evolución del derecho obligan a ser tolerante a la misma, el estamento genera el discurso de que “el protestar es legítimo” siempre y cuando siga las instrucciones y no cree demasiadas molestias a los demás, al resto de la sociedad y sobre todo al capital. Entiéndase, que el ruido no moleste los actos oficiales, que no se interrumpa el tránsito, o la entrada a un centro comercial. De que pasa cuando no se cumple con esos requisitos nos pueden dar cátedra los héroes y las heroínas de Peñuelas, Salinas y la UPR entre otros tantos.

De esa lógica de protestar ordenada o domesticadamente surgen dos subjetividades. Es decir, dos tipos de protestantes o disidentes. Los que son ordenados y siguen las reglas protestando cómo, dónde y cuándo el orden mande o permita; y por otro lado los y las pelúas revoltosas que no negocian o reconocen a las autoridades que les quieren ayudar a protestar de forma civilizada. Esto es importante pues esta lógica de “reglamentar las protestas” y de que hay “unos irresponsables” que no entienden cómo es que se debe protestar ordenadamente, sirve de base para legitimar medidas que se presentan, y se nos venden, como una forma de “organizar” adecuadamente las manifestaciones y las protestas. Es decir, espacios designados, el no uso de caretas, el nivel del ruido adecuado, la reducción de las molestias que esas actividades produzcan a otros. Si fuera por eso parámetros el estado debiera prohibir un sinfín de actividades religiosas y culturales, pero eso es harina de otro costal. En la realidad lo que buscan estas medidas es ser base legal para que, cuando el estado lo decida, se desate legítimamente la represión directa sobre el disenso.

De ese proceso de reglamentación y represión del disenso surgirán, nuevamente a mi juicio, dos resultados claros. Por un lado, la prohibición de facto de la protesta pues llega el momento en que la única forma de cumplir con todos los requisitos es quedándote en casa y protestar por Facebook, cosa que también puede funcionar, pero eso es tema de otra conversación. El otro resultado de esas medidas que buscan “organizar” las protestas y de la represión que con ella se legitima, es el llamado efecto de congelamiento o “chilling effect”.  Es decir que las protestas y los grupos que las organizan sean vistos como revoltosos, restándole credibilidad y apoyo entre “la gente decente”. Ambos procesos terminarán así en la desmovilización de la protesta y el disenso, pero más importante aún, en la despolitización de las posibles respuestas ciudadanas a los abusos del estado y la industria privada. Es decir, el proceso termina evitando que la protesta tenga como objetivo el cambio político real, cosa que es lo que el estamento le interesa.

En resumen, que la discusión no debiera ser cómo este gobierno o el anterior quieren criminalizar la protesta. La pregunta debiera ser ¿cuándo fue que la protesta fue legal? De ahí entonces, me parece que el verdadero reto es discutir esa autoridad o ese poder “de policía” que en la práctica le hemos reconocido casi incuestionadamente al estado.

Un verdadero derecho a protestar no puede emanar, de libertades, derechos e igualdad pensada para las elites estadounidenses compuestas por los varones, blancos, ricos, heterosexuales y cristianos.  En un sistema verdaderamente democrático, el derecho verdadero a protestar debe partir del poder real de los gobernados sobre sus gobernantes. Lo contrario es la simulación en que vivimos, donde se termina legitimando el uso de la fuerza para garantizar el orden de opresión de unos pocos sobre el resto de nosotros y nosotras.

Salud y resistencia.


*Ponencia presentada en el marco de la vigilia convocada por la organización Todos Somos Pueblo en la Plaza de las Delicias de Ponce, 29 de junio 2017.

Finalmente llegué al Cucubano


Hace unas semanas tuve el placer de participar en la grabación del episodio #81 del Cucubano, para mi uno de los mejores podcast que se producen sobre la sociedad puertorriqueña.Cucubano Heather

El podcast Cucubano es un espacio para que los podescuchas nos cuenten sus historias. Estamos exhortando a los podescuchas a que nos graben una historia, una entrevista o que graben con nosotros una o más historias de cosas que les hayan pasado. Nos puedes contactar o seguirnos a través de Twitter en @cucubanopod. También nos puedes contactar usando nuestro email: cucubanopod@gmail.com o nuestra página de Facebook: https://www.facebook.com/cucubanopod. El único requisito es que la historia sea una experiencia personal. Envíanos tu historia, porque todos tenemos una historia que contar.

También puedes seguir a César en @CesarTweetsHere, a Ruth en @mrsdeobaldia y a Manolo en @ManoloMatos.

El podcast lo puedes bajar desde cualquier aplicación de podcasts, ivoox.comStitcher o escucharlo a continuación.

 

[Análisis WRTU] Protestas y lucha estudiantil impulsa represión contra ciudadanos.


La lucha de los estudiantes por los recortes monumentales a la Universidad de Puerto Rico se ha convertido en el inicio de una serie de protestas, que ahora incluyen a toda la comunidad universitaria. Y con las manifestaciones, también se ve el aumento en la represión por parte de las Autoridades de Ley y Orden. En este caso, la Policía de Puerto Rico y su unidad de Operaciones Tácticas se ha destacado por el uso excesivo de fuerza y su manejo indiscriminado. Al menos esa es la impresión que se da en los medios de comunicación y es la información que llega para las personas que no están presentes en las manifestaciones. Ante esta situación cabe preguntarse, ¿el Estado tiene la autoridad legítima para establecer dónde y cuándo protestar? ¿Imponer esas medidas convierte al Gobierno en dictador? ¿Logrará amedrentar a los detractores la imposición de este plan represivo? El profesor de Justicia Criminal, Gary Gutiérrez, contesta esta y otras preguntas para Hoy en las Noticias.

Para escuchar

Austeridad puede desembocar en violencia


Laura M. Quintero, EL VOCERO
Originalmente publicado en el periódico El Vocero de Puerto Rico
por: Laura Quintero, EL VOCERO

 

Un criminólogo y un trabajador social condenaron ayer las declaraciones del presidente de la Junta Federal de Control Fiscal, José Carrión III, por considerar que la afirmación que hizo el miembro del organismo federal de que el pueblo está preparado para más medidas de austeridad, es clasista y está completamente disociada del sufrimiento de la clase trabajadora.

“Curiosamente, las personas que nunca experimentan la austeridad dicen que los que la tenemos que experimentar, vamos a entender. Estas personas, por su posición privilegiada, no han tenido que enfrentarse a la necesidad que experimenta la clase trabajadora. Son expresiones disociadas del pueblo”, comentó el presidente del Colegio de Profesionales del Trabajo Social de Puerto Rico, Larry Emil Alicea.

“El pueblo no está preparado para sufrir un recorte en un salario mínimo, que ya está por debajo del nivel de pobreza”, coincidió el criminólogo Gary Gutiérrez, al nombrar el ejemplo de una jefa de familia con dos trabajos, quien tiene que vivir con sus padres porque el salario mínimo no le da. “Es una visión clasista de este señor”, criticó.

En otras jurisdicciones, la gente se ha lanzado a protestar a la calle ante la reducción de jornada, el recorte de beneficios, de pensiones y de los servicios de salud, recordó. “Lo que ha resultado de este tipo de movidas es las protestas en la calle y la respuesta violenta del Estado en la calle”, alertó Gutiérrez.

Aunque comentó que en Puerto Rico no se dan las condiciones para aumentar los choques violentos en la calle, eso no quiere decir que no aumenten los conflictos, pues siempre que suben los niveles de ansiedad, aumenta la violencia; ya sea la violencia de género, intrafamiliar o entre vecinos.

La posición del Colegio de Profesionales del Trabajo Social de Puerto Rico es que cualquier plan fiscal que vaya a certificar la junta tome en consideración los derechos humanos, por lo cual están a favor de auditar el crédito público, descartar el pago de la deuda ilegal y preparar un presupuesto cuya prioridad sea la gente, comentó Alicea.

De lo contrario, dijo que redundará en la precarización del empleo, la privatización del patrimonio público y la reducción de servicios sociales. “Las transformaciones sociales siempre se basan en torno a la resistencia”, comentó Alicea al llamar a la desobediencia.

Por su parte, el presidente del Sindicato Puertorriqueño de Trabajadores, Roberto Pagán, destacó la ironía de que mientras siguen imponiendo medidas de austeridad a la clase trabajadora, han aumentado las exenciones contributivas a los sectores más pudientes.

“Esas medidas no han funcionado desde 2007. No van a funcionar ahora. Nuestro pueblo no aguanta ni una medida de austeridad más. Corroboramos con esas expresiones que la junta va a imponer más sufrimiento al pueblo para pagar una deuda que ha sido adquirida con una irresponsabilidad de múltiples sectores”, comentó el también presidente de la Comisión de Auditoría Integral del Crédito Público.

Lúgaro y Trump manipularon a la clase media simplista, dice observador social…


Originalmente publicado en El Sol de Puerto Rico

Por Agustín Muñoz

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El pensamiento simplista que se impuso en los pasados comicios electorales en Puerto Rico y Estados Unidos coincidió con posturas similares en otros paises de oriente y occidente del planeta cuyo derrotero es el predominio de la derecha económica mediante un discurso divisivo y absurdo.

Para el observador social y criminólogo Gary Gutiérrez, lo que ocurrió el pasado 8 de noviembre tanto en isla como en Estados Unidos muestra una similitud con los procesos que se dieron en Europa y el posterior surgimiento de la Segunda Guerra Mundial. “No estamos hablando de poca cosa”, advirtió.

Aquí en la isla, el discurso que presentó la excandidata independiente a la gobernación, Alexandra Lúgaro, que, aunque no ganó obtuvo el voto de 174,529 personas (11.12%), no se distanció demasiado de la espontaneidad conservadora del nuevo presidente electo de la nación estadounidense, Donald Trump. Gutiérrez describió a Lúgaro como una independentista de pensamiento derechista, cuyo discurso aparentemente liberal por hablar abiertamente de la legalización de la marihuana y su supuesto ateísmo, es una capitalista que cree en el sistema y las estructuras actuales.

A Juicio de Gutiérrez, ambas estrategias apelaron exitosamente con sus retóricas a las de pensamiento simplista. La victoria de Trump, de Ricardo Rosselló en la isla y el modo de pensar de Lúgaro coresponden a ese viraje que se está dando en todo el mundo donde el poder económico ha convencido a las masas populares, sobre todo a la clase media.

Especuló que tanto Lúgaro como Trump se convirtieron en fenómenos mediáticos que lograron llamar la atención “de un montón de gente hartos del sistema (político) pero que no están todavía dispuestos a romper con el”. “Te compraron la idea de que votando por estas dos figuras mediáticas están votando contra el sistema cuando en realidad lo que hacen es reafirmarlo, apunto el observador social y profesor en la Universidad Interamericana de Ponce.

También sostuvo que Lúgaro y el hoy presidente electro de Estados Unidos manipularon exitosamente a la población de clase media de “análisis simplista”.

El analista detalló que “pudiéramos asegurar” que en Puerto rico, el sector derechista prevaleció con 70 por ciento al tomar en consideración los 655,626 (41.76%) sufragios por los novoprogresista, Lugaro, el también independiente Manuel Cidre, que obtuvo el respaldo de 89,890 votantes (5.73%) y Eduardo Báthia y la mitad de los 610,956 que apoyaron al PPD en la contienda. “podemos decir que el 70 por ciento del país endosas medidas de derecha, de control social, del control de los pobres, para resolver los problemas, opinó.

El respaldo anticipado a Turmp

Gutiérrez concordó con el cienasta Michael Moore, quien en el verano de este año esbozó cinco razones por las cuales Trump dominaría el evento electoral de la semana pasada. Moore anticipó que Trump atraería con exito a los habitantes de Michigan, Ohio, Pensilvania y Wisconsin sobre políticas de comercio que han perjudicado a los habitantes de esos cuatro estados. Lo logró.

Asimismo, que el magnate republicano llamaría la atención a los hombres blancos enfadados sobre la “feminazi”, o los riesgos de una mujer en la presidencia estadounidense lo que pondría en peligro la hegemonía del poder masculino en la nación. Así fue.

La predicción de Moore incluyó la impopularidad d Hillary Clinton a quien el 70% de los votantes piensa que no transmite confianza ni credibilidad.  Además supuestamente representa al político tradicional y las mujeres jóvenes no le prestaron el voto. De igual modo, no convenció a los “millenials”, el sector juvenil con edad para votar que no tolera a los farsantes y mentirosos.

Moore también la pegó cuando aseguró hace cuatro meses que la victoria de Trump estaría sustentada, en parte, por su mensaje a los que votarían “a ver que pasa, los de humor negro y a  los no quiere cambiar las cosas en Estados Unidos”. 

“Estados Unidos no es país democrático. Es un país que se ha hecho para que los que controlan los estados controlen la nación y el voto electoral (el que decide la presidencia) era para que los estados más conservadores tuvieran el control sobre el proceso electoral”, señaló Gutiérrez

 

Citado por WRTU en Abusiva la Policía de Puerto Rico, según experto….afirma no existe verdadera reforma en la Uniformada


img_7977“La pasada semana el gobernador Alejandro García Padilla defendía las bondades de la reforma policial y afirmaba que la ciudadanía confía hoy más en la Uniformada que hace unos años. Simultáneamente, se radicaba un pleito federal por violaciones a los derechos civiles en contra de la Policía de Puerto Rico, y en Estados Unidos el departamento de Justicia señalaba a la Policía de Baltimore como un cuerpo discriminatorio y abusivo. Para el criminólogo y profesor de Justicia Criminal Gary Gutiérrez, ninguno de estos eventos son independientes, ya que responden a una misma realidad: un esquema de militarización del orden público, orquestado a nivel federal y que culmina, en demasiadas ocasiones, con violaciones a los derechos humanos. Informa Javier Villa.”

Para escuchar

 

Citado en: “El efecto del miedo”; de manifiesto la proliferación de equipo y tácticas militares en la Policía


sábado, 30 de julio de 2016 – 12:26 PM

Por Cynthia López Cabán

 

img_9066En Dallas, la Policía utilizó un robot con explosivos –a inicios de julio – para abatir a un hombre negro que se atrincheró en un garaje del centro de la ciudad tras supuestamente matar a cinco policías en repudio a la muerte de dos hombres afroamericanos a manos de agentes del orden público.

A 2,130 millas de distancia, un Humvee de la Policía Municipal de Ponce –que se usó en la guerra de Irak– escoltaba una brigada de reclusos del Departamento de Corrección y Rehabilitación (DCR) que el último jueves de este mes realizaba trabajos de ornato en las carreteras de la Ciudad Señorial.

Quizás la estampa del vehículo militar transitando  por calles de la Isla pase inadvertida debido a la normalización de la iconografía militar en el diario vivir y porque nuestra imagen más clara del militarismo se remonta a la década de los 90, cuando el entonces gobernador Pedro Rosselló  desplegó la Guardia Nacional en los residenciales públicos como medida para combatir el crimen.

Sin embargo, la utilización del robot como táctica para acabar el violento episodio en Texas evidenció  la proliferación de equipo y tácticas militares en los  cuerpos llamados a velar por la seguridad pública.

El proceso de militarización de la Policía comenzó hace décadas y responde a intereses económicos, explicaron a El Nuevo Día los criminalistas José Raúl Cepeda Borrero y Gary Gutiérrez Renta.

“Ese proceso quizás empezó con (Ronald) Reagan, pero cogió fuerza a partir de la era de (Bill) Clinton”, apuntó Cepeda Borrero.

Como gobernador de California, Reagan empezó a blindar a los policías con armas y les ofreció entrenamiento militar. La Policía de Los Ángeles también estableció el primer equipo de SWAT, una unidad especializada en armas y tácticas, en medio de revueltas universitarias y tras los disturbios en la comunidad de Watts en Los Ángeles, en el 1965, provocados por la detención de un joven negro por una infracción de tránsito.

Esa visión de militarizar la policía acompañó a Reagan durante sus dos términos como presidente. Luego Clinton aprobó legislación que permitió que el excedente de armas de la milicia pasara a las fuerzas policíacas.

“Algunos dicen que estuvo influenciada por el aparato industrial militar que luego de la guerra de Vietnam había perdido espacio para vender sus armas”, indicó Gutiérrez Renta.

Bajo estas circunstancias y la asignación de mayores fondos para comprar equipo nuevo y librar la llamada guerra contra las drogas, surgió el policía “guerrero”. La militarización de la policía volvió a resurgir cuando Estados Unidos declaró la guerra contra el terrorismo tras los ataques a las Torres Gemelas en Nueva York y destinó millones de dólares para dotar las policías municipales y estatales.

Una investigación de The New York Times descubrió que, entre el 2006 y el 2014, las policías estatales y municipales adquirieron 93,763 rifles de asalto, 435 vehículos armados, 44,900 binoculares de visión nocturna y 533 helicópteros, entre otras herramientas bélicas.

Golpe a las minorías

img_9067Cepeda Borrero y Gutiérrez Renta advirtieron que las comunidades no son zonas de guerra y que la militarización de las fuerzas del orden afecta desproporcionadamente a las minorías raciales y atenta contra las libertades ciudadanas.

“Preocupa, desde la perspectiva de los derechos humanos, el uso de ‘drones’ (aviones sin pilotos) o robots para ‘neutralizar’ supuestos francotiradores. Cuando ‘neutralizas’ a un ciudadano, eso es una ejecución extrajudicial, que quiere decir que es una ejecución donde no medió el debido proceso de ley”, afirmó Cepeda Borrero.

Siguiendo esta línea, planteó que imponer una lógica bélica en escenarios de delincuencia diaria era problemático porque la tecnología no era infalible y porque los prejuicios atravesaban esas decisiones.

“El derecho a portar armas se ha convertido en el derecho a portar armas del varón blanco. Si eres un varón negro eres sospechoso”, precisó.

En Dallas, la policía erróneamente identificó como sospechoso a un hombre negro que portaba un rifle y vestía una camiseta de tela de camuflaje en la protesta que acabó con el tiroteo a los policías.

El día antes, en Minnesota, un policía mató a Philando Castile durante una intervención de tránsito y luego que el hombre negro informó que portaba una arma de forma legal.

“Esa posibilidad de confusión hace que automáticamente haya que descalificar el uso de equipo de grado militar… La tecnología ha mejorado, pero no lo suficiente para neutralizar a una persona sin matarla. Entonces lo que estás haciendo es una ejecución. Lo juzgaste, lo condenaste y lo ejecutaste”, insistió Cepeda Borrero.

Origen racista

Los prejuicios raciales y de clase también han infiltrado la imposición de normas bélicas en contextos de convivencia ciudadana.

“Desde el comienzo, eso que llaman policía es una institución racista y clasista que defiende el orden social, en este caso el orden social capitalista”, insistió Gutiérrez Renta.

Mencionó que en Estados Unidos, la esclavitud se mantenía legalizada con patrullas de esclavos, que salían a buscar a los cimarrones para devolverlos a las haciendas del sur del país.

“La función de la policía para manejar el crimen diario es un concepto de la segunda o tercera década del siglo XX, cuando surgió la prohibición del alcohol”, afirmó Gutiérrez Renta.

Pese a esta transformación en funciones, para el profesor, que dicta cursos de justicia criminal, la policía nunca abandonó esa visión de “patrulla de esclavos”, que aflora con la militarización del cuerpo y con la llegada de las nuevas tecnologías.

“Los sectores marginados tienen formas de divulgar información a través de las redes sociales, que permite reconstruir lo ocurrido. Hace una década mataban a una persona en la calle y el único referente era la versión del policía. Ahora hay vídeos”, puntualizó.

Como parte de su análisis, alertó sobre la insensibilidad que crea la iconografía militar en la calle porque los ciudadanos comienzan a  acostumbrarse a ver los policías vestidos con ropa antimotines o al exceso de fuerza como parte de sus funciones.

“Un policía no me puede dar órdenes en la calle. Él tiene que justificarme por qué me está dando órdenes y eso se ha ido invirtiendo”, afirmó.

“La visión normalizada es de guerrero. El policía es un civil y está para establecer la paz social, mientras que el guerrero está para imponer fuerza mortal si es necesario”, agregó

Leña al fuego

Para atender los problemas de violencia que alteran la paz social, hay que eliminar la pobreza, la desigualdad y las inequidades de nuestro sistema, apuntalaron Gutiérrez Renta y Cepeda Borrero, cuyos planteamientos coinciden con las propuestas en el área de seguridad de la Agenda Ciudadana. Reconocieron, sin embargo, la dificultad de esta propuesta puesto que supone un cambio en las estructuras de poder.

“La estrategia tiene que ser un desarme y empezar a replantearnos los procesos desde la comunidad… Pero seguir tomando medidas restrictivas lo que hace es seguir echándole leña al fuego”, afirmó Cepeda Borrero.

 

 

Citado en: Beneficios de la oración y la meditación


ENDI.jpgPor Aurora Rivera Arguinzoni

El poder de la oración y de la meditación de corte positivo y no punitivo está probado, no solo por los religiosos o por quienes cultivan la espiritualidad, ha sido confirmado a través de la ciencia, esa que según el diccionario de la Real Academia Española se define como “conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales con capacidad predictiva y comprobables experimentalmente”.

No es casualidad que las investigaciones al respecto comenzaran a duplicarse en décadas recientes, incluso para analizar su efecto en la conducta de persona confinadas en sistemas carcelarios. Por ejemplo, estudios  apuntan que quienes practican la oración, la meditación y actividades similares pueden llegar a vivir hasta siente años más en promedio que quienes no lo hacen.

Tan reciente como a finales de 2015 un estudio realizado en el hospital General de Massachusetts, afiliado a la Universidad de Harvard, reveló que técnicas de relajación como la oración, la meditación y el yoga pueden llegar a reducir la necesidad de cuidados médicos en hasta un 43%, ahorrando decenas de miles de dólares por paciente al año.

El  estudio titulado “Entrenamiento para la respuesta a la relajación y la resiliencia y su efecto en el uso de recursos de cuidado de salud”, llega incluso a recomendar que debido a sus beneficios sustanciales y bajo costo las llamadas “intervenciones de mente y cuerpo” se “instituyan a manera de cuidado preventivo como las vacunas o las clases de conducir”.

Hay instituciones carcelarias que ya lo han hecho, obteniendo buenos resultados. El criminólogo Gary Gutiérrez señala que “ha habido algunos programas de meditación en las cárceles en Estados Unidos y han funcionado excelentemente, sobre todo para bajar los niveles de violencia dentro de la cárcel”.

“Ha pasado, no solo con meditación asiática como la budista sino que en sitios donde, sobre todo afroamericanos, entran en comunidades religiosas musulmanas dentro de las prisiones y son honestos, ayuda a bajar los niveles de violencia. Escuché hace unos años en una conferencia de la Asociación de Criminología de Estados Unidos que había administradores de cárceles fomentando este tipo de actividad porque les ayudaba al manejo de la institución: (los reclusos) son mucho más limpios, más ordenados por toda la disciplina que les enseña la meditación impulsada, no por la fuerza sino por su proceso”, recuerda.

En su recién publicado libro “Espiritualidad en la Clínica: Integrando la espiritualidad en la psicoterapia y la consejería”, el psicólogo Juan González Rivera analiza el resultado de estudios como estos.

“Ya nadie tiene duda de los beneficios que tiene”, afirma en entrevista con Por Dentro el profesor de la Universidad Carlos Albizu. Enumera algunos como reducción de la ansiedad (incluso por comer), sensación de relajación, sustento para personas depresivas y aumento en la actividad neuronal. También se ha encontrado que quienes acostumbrar orar o meditar tienden a fumar menos y a consumir menos alcohol.

“En cuanto al cerebro, ayuda para que la producción de neurotransmisores aumente a cualquier edad. Estudios longitudinales han demostrado que las personas espirituales y que practican la oración tienen un promedio de siete a diez años más de vida que personas que no lo practican”, indica.

¿Es lo mismo  orar que meditar? De acuerdo con González Rivera, “la oración es un tipo de comunicación con lo sagrado, con lo trascendental, con lo divino”. “El tipo de oración que la persona haga va a depender de su cultura, su religión, de su bagaje, pero prácticamente buscan lo mismo: el católico va a buscar comunicarse con lo que entiende es Dios, el musulmán también, el ateo, al no tener esa concepción de lo sagrado o divino, busca una concepción espiritual de conexión con la naturaleza, etcétera; lo que va a buscar es conectar con eso que define como mundo espiritual”, elabora.

Mientras, meditación es una práctica espiritual y mental que generalmente involucra la atención plena y la tranquilidad. Científicos le atribuyen, entre otras cosas, relajar la mente y cuerpo reduciendo la presión arterial, adiestrar y fortalecer los grados de conciencia, ayudar a enfocar y estabilizar el ‘Yo’, liberar estrés, reducir síntomas de ansiedad y regular el estado de ánimo.

“La mayoría de los autores convergen en que el propósito de la meditación consiste es conocerse a sí mismo, alcanzar serenidad mental y disminuir el impacto del dolor, es decir, ayudar al crecimiento consciente del ser humano”, apunta González Rivera. Dice que puede incorporarse a las creencias individuales independientemente de la religión que practique la persona.

“Lo que las personas ateas o agnósticas hacen es meditación”, aclara el entrevistado.

No hay una sola manera de orar o de meditar, y no todas son igual de efectivas. Entre los principales tipos de oración el profesor menciona: oración meditativa, ritualista, de petición, de intercesión y coloquial.  La primera se centra en el deseo de una experiencia de comunicación con un ser superior, lo que muchos llaman “estar en la presencia de Dios”. “En este tipo de oración se encuentran las distintas modalidades de adoración y la lectura espiritual reflexiva”, expone.

Mientras, la oración ritualista se caracteriza por una estructura ordenada, repetitiva y de aspecto ceremonial. En esta categoría entran los rosarios, las misas, los cultos devocionales, la lectura de libros de oraciones y de oraciones prediseñadas, mantras, entre otros.

González Rivera apunta que la oración de petición es la más usada y “se caracteriza por pedir a Dios las cosas que se necesitan o se desean”. Además, está la de intercesión, que solicita para otra persona o población. Y está la coloquial, que es más una conversacióny puede incluir otros tipos de plegarias como la confesión y la acción de gracias.

Sin embargo, el estudioso de la conducta humana advierte que para quienes tiene una imagen de un Dios castigador la oración, no importa de qué tipo sea, puede resultar contraproducente, tóxica y provocar conductas producto de una espiritualidad poco saludable.

“La persona podría orar mucho, pero si la imagen de Dios no es correcta toda esta explosión de beneficios quizá nunca la vea. Tanto pastores, como sacerdotes, directores espirituales, consejeros y psicólogos podemos trabajar eso en terapia, generar una imagen correcta, positiva y no una imagen tóxica. Una imagen tóxica de Dios genera actitudes tóxicas como fanatismo, dogmatismo, rigidez, falta de tolerancia. Eso es uno de los primeros indicadores de una espiritualidad tóxica”, ilustra.

El psicólogo adelanta que en su próximo libro, que titulará “Espiritualidad en la psicoterapia y la consejería: Del debate a la integración”, el psicólogo y pastor Marcos García expondrá manifestaciones de una espiritualidad tóxica. Menciona, por ejemplo, la falta de capacidad para tolerar las diferencias en los demás y de practicar la bondad con quienes piensan distinto. En cuanto a los tipos de meditación identifica la meditación sentada, el conteo de pensamientos, la atención a un pensamiento repetitivo o enfocarse en un estímulo interno o externo.

Vidas transformadas

Sean cuales sean las prácticas de oración y meditación elegidas, las mismas pueden cambiar vidas.  De ello da testimonio el propio Gutiérrez, quien por muchos años se desempeñó como periodista y documentaba particularmente escenas de violencia. “Estuve como cinco años meditando diariamente y aunque ya no medito uno adquiere unos principios de vida que los transporta más allá de la cuestión religiosa. Para mí era importante porque me ayudaba a manejar la ansiedad y la hostilidad por la que uno vivía como reportero. Y es un buen recurso para manejar, por ejemplo, la ansiedad de la gente que está viviendo si un hogar seguro, de vivir en la calle”, comenta, haciendo referencia además al programa de ayuda implantado hace más de 15 años por la organización Amor que Sana.

“La oración nos da una seguridad de que estamos cuidados, de que nos están protegiendo, de que somos criaturas protegidas y amadas y que para eso estamos en este mundo”, plantea, por su parte, el doctor Juan Panelli Ramery, fundador de Amor que Sana junto a su familia hace 20 años.

Contrasta, sin embargo, la oración de petición con la de intercesión. “Estamos acostumbrados a orar para pedir a Dios por mí, por mis cosas, por mi familia, por mi salud, y Dios nos ha enseñado a pedir por los demás. Cuando le pedimos por lo demás y le damos a los demás, Dios nos recompensa a nosotros y nos da a nosotros. Esa oración es la que me ha mantenido a mí por más de 20 años ayudando a esta población”, expone.

De otra parte, el resultado en quienes inspiran la oración es igualmente poderoso según describe. “La gente que está en la calle se siente que son animales y cuando piden en la calle lo están haciendo sintiéndose como animales. En el momento en que los sacas de eso y le demuestras que somos iguales, la cosa cambia. Jesús es amor que sana. La humanidad se muere sola y vacía, buscando dinero, cosas materiales que no te llenan el corazón ni las necesidades. Estamos tratando de llenar corazones, de que vuelvan a tener sentimientos con la oración y con el servicio”, afirma.

Tipos de oración

Meditativa

Ritualista

De petición

De intercesión

Coloquial

Tipos de meditación

Sentada

De conteo de pensamientos

Atención a un pensamiento repetitivo

Enfoque en un estímulo interno

Enfoque en un estímulo externo

Sus beneficios

Reducción de indicadores como ansiedad, cáncer, enfermedades del corazón, hipertensión, depresión, violencia,  fumar y consumo de alcohol.

Puede prolongar la vida por hasta siete años.

Puede llegar a reducir la necesidad de cuidados médicos en hasta un 43%, ahorrando decenas de miles de dólares por paciente al año.

Personas hospitalizadas que no la practican pueden permanecer hasta tres veces más tiempo internadas que quienes lo hacen regularmente.

Pacientes cardíacos que no practicaban ninguna religión mostraron 14 veces más riesgo de morir luego de cirugía en estudios científicos.

Ancianos que nunca o casi nunca asistían a iglesias mostraron el doble de incidencia de ataques que quienes asistían regularmente.

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