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El Blog de Gary Gutiérrez

Observador, documentador y comunicador social, asador de patio, fondero y comidista del bajo mundo culinario, iconoclasta aspirante a ácrata, apóstata y comantenedor de Temprano en la Tarde por WPAB 500am

#Inphonegraphy: líneas naturales


Lentejas, crónica de un potaje de pandemia…


Vengo de una familia donde las sopas eran religión.

Por lo que me contaban, y por lo experimentado de niño, en casa de mis abuelos la cena siempre era lo que sobró del almuerzo y algún tipo de sopa. Lo mismo sopas con proteínas y fideos, que asopaos espesados con arroz o potajes de granos saborizados con carnes secas o embutidos.

No es de extrañar pues era una casa de artesanos de la fotografía durante la primera mitad del siglo XX, donde había que estirar el peso pues llegaron a coexistir hasta 17 personas más los agregados que caían de visita.

Así que no es de extrañar que en medio de la ansiedad del encierro voluntario durante la pandemia del siglo XXI, buscara refugio emocional en algún caldo sustanciosos.

En este caso, lentejas con salchichas alemanda que llaman “knockwurst“.

No es que sea un plato tradicional, dudo que mi bisabuela conociera esos embutidos. Pero para los efectos, cualquier potaje que lleve proteínas y granos, para mi es “comfort food”.

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Para comenzar, a fuego alto  sofreí hasta dorar en aceite de oliva las salchichas cortadas en fetas anchas.

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Luego le bajé el fuego a medio alto y añadí los aromáticos. En este caso cebolla blanca y ajo, con dos cucharadas de lo que en Puerto Rico llamamos sofrito criollo.

Añadí especias y hierbas como comino, tomillo y una poca de pimienta roja, para elevar la complejidad de los sabores.

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Tras unos minutos, y ya integrados los sabores aromáticos y especias, añadí las lentejas remojadas y salsa de tomate.

Todo mezclado, le añadí caldo de pollo, pues era el que tenía. Cuando a fuego alto, el caldo comenzó a hervir, baje el calor a fuego medio y lo tapé.

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Minutos mas tarde, lo que me tomó pelar y cortarlas, añadí zanahorias en trozos.

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Volví a tapar la olla hasta que todo estaba tierno y el caldo espeso.

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Para servirlo, lo acompañé con un pan criollo artesanal, híbrido entre el pan francés y el gallego.

Ya en este punto, demás están las descripciones…  !buen provecho!

 

Ensalada fría de garbanzos


ensalada de garbanzos

Por aquello de manejar el caluroso verano en tiempo de pandemia, se me ocurrió una bregarle a una ensaladilla fría.

Como lo que había era un pote de garbanzos, los aderecé con ajo, cebolla, orégano fresco del patio, vinagre balsámico y aceite de oliva buenos. Terminados con sal y pimienta, los dejé reposar en el refrigerador por dos horas.

¡Buen provecho!

Imitación de “arroz chino”: pandemia style. Con el perdón del maestro Guarionex


Para reciclar la comida que regularmente sobra cuando se cocina todos los días en la casa, se me ocurrió tratar de imitar un arroz frito, o “chino”, como le decimos en Puerto Rico.

Para comenzar, en un wok bien caliente, sofreí en aceite se oliva cualquier proteína o proteínas que encontré. En este caso pedazos de carne de cerdo frita cortada en cuadritos pequeños.

Luego le añadí ajo machacado con el propio cuchillo. Se le puede incorporar jengibre rallado, pero no había.

Añadí un arroz con vegetales que preparé el día anterior solo con mantequilla y sal. Mientras continué salteado todo los ingredientes en el wok, añadí la salsa de soja y un poco de aceite de ajonjolí (sesame).

¡Listo! Cuando alcanza el color y la textura que le agrade, le da pa’ bajo.

¡BUEN PROVECHO!,

 

La navaja de mi padre…


Buscando en que entretenerme durante el encierro preventivo provocado por la pandemia, encontré la vieja navaja de mi padre fallecido en el 2017. Una multiusos suiza modelo “RECRUIT‘ de la marca Victorinox, que le regalé para un Día de los Padres durante la década del 1980.

La “Recruit” es uno de los modelos más simples de la casa Victorinox, pues solo cuenta con cuatro hojas. Dos de navaja o corte, un abrelatas y un destapado de botellas. También, ubicadas en sus cachas de celidor, el modelo trae un palillo para picar entre dientes u otros usos, y unas pinzas de metal.

Si le interesa, puede encontrar más información  sobre el modelo “RECRUIT” en un video que publicara hace unos años en su canal de YouTube: “VictorinoxSpain“, el amigo Marcos.

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El asunto es que ne medio del aburrido encierro por la pandemia me dio con arreglar la misma, así que comencé por limpiar lo mejor que pude sus mecanismos y afilar sus hojas.

Luego me puse a buscar las distintivas cachas en la internet. Fue así que vía la plataforma de compra y venta E-bay llegué hasta a Ucrania. Allí encontré las cachas y los accesorios para la vieja navaja en la tienda virtual Viktryls.

Tras poco más de un mes, las cachas y los accesorios llegaron gracias al servicio postal.

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Para aprender como instalar las nuevas cachas, que entraran a presión y si se ponen mal se pueden dañar permanentemente, recurrí al video “Como cambiar las chachas a una Victorinox” publicado en el canal “Track Lander” también de YouTube.

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Hoy la vieja cuchilla ocupa su espacio en medio de mi pequeña colección de navajas para uso diario.

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Ese pequeño objeto me hace recordar los mejores momentos de mi relación con mi padre. Un proceso que no siempre fue miel sobre hojuelas, pero que tuvo experiencias que atesoro.

¡Salud y resistencia!

 

 

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#Iphonegraphy: Texturas…


#Iphonegraphy: Luz mañanera II


#Iphonegraphy: Luz mañanera…


Coditos con carne: Recordando a Mrs. Santiago y a Paula, las del comedor de la Dr. Pila


Por alguna razón, la criolla versión de pasta que llamamos coditos con carne me lleva al comedor de la escuela Superior Dr. Pila.

A mediados de la década del 70′, aquel merendero escolar era el dominio de Mrs. Santiago y de su principal mariscal de campo doña Paula. Esta ultima, armada de un cucharón, lo mismo servía alimentos que mantenía el orden.

Nadie jodía con Paula. Aquella mujer comandaba respeto.

Volviendo al asunto de los coditos con carnes, que partiendo de lo anterior claramente es “confort food” para mi, no puede ser más fácil de preparar.

Por supuesto, al tratar de reproducir la delicia de mi adolescencia en estos tiempos de pandemia y con los ingredientes que tenía disponibles, pues hicimos lo que se pudo.

Mientras se ablanda la pasta (coditos), se guisa la carne a gusto. En este caso, preparé la carne con sofrito criollo, pedacitos de salami, salsa de tomate, queso blanco, vinagre balsámico y orégano fresco. Pero claro, como quiera que la guise, le brega.

Al final, se mezcla la carne con la pasta cocida y se termina queso parmesano.

Obviamente no es el mismo sabor del que Paula servía en la Dr. Pila, pero igual me hizo sentir tan bien como se sentía en el 1976.

¡buen provecho!!!!

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