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El Blog de Gary Gutiérrez

Observador, documentador, fotógrafo callejero, bloguero y comunicador social. Tamibén fondero, abusador de cafeína e iconoclasta aspirante a ácrata

El Bohio en Ponce, respeto a lo real



Hay sitios de gratos recuerdos gastronómicos que, por alguna razón que no puedo explicar, uno deja de visitar.

En mi caso uno de esos sitios es El Bohio en Ponce, local que también se conoció por el nombre de “Come Bien” y que opera por décadas en lo que se conoce como la vieja salida a Guayanilla.

Recientemente, con motivo de la visita a Ponce de las hermanas de Tamara Yantín la de El Candil, fuimos, bueno en mi caso regresé a esa ermita de la culinaria ponceña. Pues no hice más que sentarme y entendí que aquello era “regresar”. Caras conocidas que se alegraban de verme aun cuando algunas no podían recordar bien quién yo era.

En medio del torbellino de recuerdos, escuché la voz de la mesera, antes hija del dueño y ahora la propietaria que dijo: “y cabrito en fricasé acompañado de arroz con tocino”.

Perdón, ¿pero dijo cabrito?

Minutos mas tarde, para deleite de mi sentidos, el espeso y aromático caldo color cobrizo que bañaba la delicada y tierna carne del infortunado pequeño rumiante se develaba ante mí.

La dulce acidez producto se la guarnición de la carne con especias, hiervas, papas, aceitunas y zanahorias amaradas por algún fruto de la vid me dejaba claro que por décadas ese plato ha estado allí.

El mismo sabor que dejé atrás hace más de diez años cuando visite por ultima vez este templo culinario. Excitante como a l reencuentro de un viejo amor.

Pero si bueno el guiso, el arroz con tocino fue una epifanía. Tierno grano suelto pero cocido a perfección en la grasa de un tocino crocante que hasta sonaba al morder.

El mejor arroz con tocino que he disfrutado en mi vida… Perfecto para comer en un “floriadito” junto a unas habichuelitas coloradas.

En fin que la verdad es que cuando viene a comida criolla, aun cuando se vistan de restaurantes, esos locales con alma de fondas son los que la hacen.

Eso merece respeto y patrocinio. En todos los pueblos hay uno de eso, no los olvidemos. Después de todos ellos tampoco se olvidan de uno.

¡Buen provecho!

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#Iphonegraphy: Testigo ancentral… 


#Iphonegraphy: espárragos 


Sobre Revolución y Liberación Mundial Durante la Guerra Fría, libro de Enrique Laboy Gómez


Por Gary Gutiérrez
Presentado el 9 de septiembre 2017 en la Librería El Candil de Ponce

Foto José Raúl Cepeda

Recibir una invitación a comentar una publicación es siempre una experiencia agridulce. Una navaja de doble filo, excitante e intimidante al mismo tiempo. 

Por un lado, que alguien te pida que reacciones, presente o comente su trabajo es siempre un honor, pues la mera solicitud es un reconocimiento al valor que puede tener lo que uno opine sobre la labor intelectual que el autor, o la autora, invirtieron en la empresa creadora.  

No obstante, con ese reconocimiento viene también una obligación, ser honesto y tratar de ser justo. Pues no se trata de meramente dar loas para halagar al ego del o la escritora, sino de comentar y reseñar tanto el contenido de la obra, como de la posible utilidad del mismo.  

Por estas razones, cuando el profesor, historiador, y amigo, Enrique Laboy Gómez, me pidió que comente su más reciente obra, me puso en una situación difícil. Es como si me sentara aquí a comentar sobre el valor o belleza de uno de sus dos hermosos hijos. Bueno, comentar sobre su hijo o su hija sería más fácil, pues gracias al Señor, salieron a la madre. 

Explicado lo anterior, les invito a que nos adentremos al trabajo Revolución y Liberación Mundial Durante la Guerra Fría del amigo Enrique Laboy Gómez.

Para comenzar, el libro presentado en edición rústica por Editorial Akelarre cumple con la máxima que el maestro Pedro Malavet descubrirá después de decenas de publicaciones que él mismo cataloga de obscenamente largas. A diferencia del amigo letrado, en solo ciento cincuenta (150) páginas llenas de notas bibliográficas, Laboy Gomes logra de forma sencilla y directa establecer una base, una plataforma, un punto de partida, desde dónde las nuevas generaciones, acostumbradas a eso que llaman el hipertexto de la Internet, se pueden exponer o relacionar con las décadas del 1960 y 70. Etapa que a mi juicio produjo el periodo más importante en el desarrollo de las luchas por la igualdad para todos y todas aquellas que no somos blancos, varones, propietarios, heterosexuales y cristianos.

Me parece que este libro, y que a nadie se le ocurra llamarle librito pues según Tamara Yantín los libros no tiene diminutivo, Revolución y Liberación Mundial Durante la Guerra Fría no está escrito para mi generación o las anteriores. El mismo no pretende ser un tratado académico producto del disciplinado académico historiador que produjo el magistral trabajo de historiografía titulado “Los Católicos Rebeldes en Puerto Rico durante la Guerra Fría”. Para suerte y beneficio de los legos en historiografía como yo, esa otra subjetividad que se encarna en el amigo Laboy Gomes, la del maestro de escuela, dominó y tomo control del erudito académico historiador, obligándole a digerir, simplificar y organizar el material para que los llamados “millennials” tengan una puerta por dónde entrar a esa convulsa etapa de la humanidad que según algunos sirvió de umbral a la llamada posmodernidad. 

Es decir, esta publicación surge como invitación para que estos lectores digitales, que en su mayoría viven pensando que siempre hubo internet, que la historia es un documental en Netflix, y que parten de la premisa que su principal derecho es el consumo, se expongan a ese otro tiempo en el que jóvenes como ellos se negaron a conformarse y cambiaron la humanidad. Igualmente, Revolución y Liberación Mundial Durante la Guerra Fría, le será de gran utilidad a los sacrificados maestros y maestras de historia como Miss Sharon la de Peñuelas. Tanto para esos educadores, como para cualquier grupo que se quiera insertar en proyectos de educación popular, esta publicación puede ser un instrumento invaluable. Así, esta publicación surge como arma magistral para esos educadores, formales o silvestres, que tiene la difícil tarea de contextualizar históricamente lo que ocurre hoy en esos centros de luchas como Tallaboa de Peñuelas, la Universidad de Puerto Rico o como lo que va a ocurrir en la mayoría de nuestras comunidades según se vayan implantando las insensibles medidas para el pago incuestionado de una deuda que la oligarquía política nos impuso como medio para financiar sus privilegios. 

En resumen, que como herramienta de enseñanza, este libro expone al lector a la forma en que durante las décadas del sesenta (60) y setenta (70), eso que llamamos las otredades, es decir los que no son hegemónicos, se enfrentaron a un estamento político que no les representaba y que les obligaba a sobrevivir desde la vulnerabilidad y la exclusión. Esta aportación nada más, hace del libro Revolución y Liberación Mundial Durante la Guerra Fría una herramienta revolucionaria.

Al entrarnos en el contenido de esta invitación, es destacable la forma como Laboy Gomes utiliza la llamada Guerra Fría, aquel conflicto entre el imperio capitalista liderado por Estados Unidos y el llamado campo socialista controlado por la desaparecida Unión Soviética, para enmarcar el surgimiento y desarrollo de nuevos saberes antiimperialistas, anticlasistas, feministas y del género en todas sus expresiones. Saberes que, a nivel de geopolítica internacional, sobre todo tras la derrota estadounidense por parte del glorioso pueblo de Vietnam, se encarnaron en el fortalecimiento y crecimiento del llamado tercer mundo, como se le llamó al sur global constituido por países asiáticos, africanos y latinoamericanos. Pueblos que no necesariamente quería ser parte de la lucha entre los polos hegemónicos de la guerra fría, pero que terminaron sirviendo de escenario para los enfrentamientos armados de ese proceso gracias al servilismo de sus oligarquías políticas y económicas.  

De la simple, pero no simplista narrativa del autor, y a manera de invitación a profundizar en el estudio de la época surgen preguntas que pueden ser base para semestres universitarios o para alguna que otra tesis doctoral. 

¿Cómo fue posible que en esa época, desde la marginalidad se desarrollaron nuevos saberes partiendo de las visiones nacionalistas, marxista y negristas?

¿Cómo se desarrollaron procesos de educación popular que convirtieran a los y las obreras y campesinas, en estudiosas de la sociedad y sobre todo la economía? 

¿Cómo estos saberes dieron paso a nuevas formas de ver y hacer política? 

Igualmente importante, ¿cómo los colonizadores terminaron beneficiándose de los procesos de independencias política desarrollados en esa época?

¿Cómo en muchos casos, los poderes se adaptaron a esos procesos y terminaron haciendo de los mismos unos no descolonizadores que reafirmaron el poder económico y político de unos pocos sobre el resto?  

Las anteriores son solo algunos ejemplos de preguntas que pueden surgir al leer Revolución y Liberación Mundial Durante la Guerra Fría.

Expuestos los procesos políticos ya descritos, el escrito de Laboy Gomes procede a exponernos a cómo los pensamientos y saberes producidos durante estos procesos sirvieron de agente catalítico para que, según los nuevos países exigían su espacio en el mapa internacional, las otredades armados con música, literatura, y manuales de educación popular, crearan lo que hoy conocemos como “el movimiento contracultura” dentro de las sociedades y países hegemónicos. Como parte de este movimiento, las otredades, es decir los pobres, los negros, las mujeres, los queer se lanzaron a las calles, crearon nuevos saberes y ocuparon viejos sitios de enseñanza para exigir un espacio social donde se les reconocieran su humanidad respetando y aceptando sus diferencias,”.  

Es aquí, desde lo que parece ser la visión de un buen católico hijo de la teología de la liberación, que Laboy Gomes esboza una hipótesis interesante: “el trípode de la contracultura”. Según el autor, la ideología contestataria que surge en esas décadas en Estados Unidos, Europa y luego todo el mundo industrializado, es el producto de un sincretismo de ideas influenciadas por una trilogía compuesta por Freud, Marx y el Jesús obrero y libertador predicado por aquellos curas con crucifijos de palo y sin sotana que predicaron la Teología de la Liberación. 

Para terminar, es importante señalar que en sus páginas finales, Revolución y Liberación Mundial Durante la Guerra Fría del amigo Enrique Laboy Gómez describe como el siempre cambiante y adaptable poder económico y político reaccionó a los esfuerzos liberadores por parte de los que se atrevieron a pensar que otro mundo es posible. Detalla el cómo a costó de sangre y lágrimas, los poderes reaccionaron a las nuevas narrativas creando estrategias ideológicas y represivas para manipular o constreñir las aspiraciones que atentaban contra la hegemonía que goza esa abstracción que Negri y Hardt llaman “el Imperio”.

En resumen, Revolución y Liberación Mundial Durante la Guerra Fría nos introduce a un periodo que a mí juicio intentó infructuosamente acabar con el mundo moderno donde el pensamiento del blanco, varón, propietario, heterosexual y cristiano es la ley, y su visión de mundo es el orden.

En palabras del autor:

“… este periodo fue para muchos sintomáticos de una nueva generación idealista, comprometida con los cambios estructurales, motivada por los ideales del humanismo, la solidaridad, la justicia y libertad. Sin duda, fue una época de ilusiones compartidas y vividas a favor de la transformación social, económica y política del mundo.”

Termino diciendo que, si bien Revolución y Liberación Mundial Durante la Guerra Fría es solo una introducción y no un tratado de historia, no deja de ser una magnifica invitación para que los llamados “millennials” se adentren en ese mundo de sus abuelos. 

No puedo terminar sin agradecer a Laboy pues en mi caso, que no soy “millennials”, me llevó de regreso a mis años mozos. Aquella etapa antes de que el cinismo se apoderara de mi espíritu, cuando pensaba que los cambios verdaderos eran posibles y que los pies de barro de los poderosos les hacían vencibles. 

Al escribir estas últimas líneas me doy cuenta de que tal vez es ahí donde está el regalo que el amigo Laboy Gomes nos hace con este trabajo. El recordarnos que otro mundo más justo sí es pensable y que, aun cuando no se alcance, avanzamos con solo seguir aspirando. Gracias por eso maestro Enrique Laboy Gómez. 
Salud y resistencia…

Apuntando a los apuntes de Atiles Osoria.


Izq. José Atiles Osoria, Gary Gutiérrez y Cesar Pérez Luizasuain Foto José Raúl Cepeda
José Atiles Osoria, Gary Gutiérrez y Cesar Pérez Luizasuain Foto José Raúl Cepeda

Presentado por Gary Gutiérrez en La Librería El Candil, Ponce, Puerto Rico

Para mí, escribir o comentar sobre un libro es siempre una empresa abrumadora. Sobre todo, en casos como este cuando el texto, no solo es producto de una mente privilegiada como la del amigo y Maestro José M. Atiles Osoria. Es también producto interminables horas de lectura, análisis y discusión crítica que terminan cuestionando los más sagrados conceptos seculares de nuestra sociedad.

Sin embargo, al adentrarme en el trabajo que hoy nos ocupa, APUNTES PARA ABANDONAR EL DERECHO, ESTADO DE EXCEPCIÓN COLONIAL EN PUERTO RICO publicado por Editora Educación Emergente, la reacción lejos de abrumarme fue una liberadora. Esto pues al cuestionar el Derecho como referente “imparcial” en la relación política entre la colonia -Puerto Rico- y la metrópolis -Estados Unidos-, Atiles Osorias indirectamente contesta parte de una pregunta que lleva atormentándome por más de treinta años.

IMG_2278Desde la década del 1980, mientras documentaba como obrero de los medios de comunicación cientos de conflicto sociales, ambientales o legales, me preguntaba: ¿No es un error táctico dar las luchas desde los saberes que son del dominio de sus contrapartes? ¿Es decir, no es una mala estrategia enfocar las luchas obreras, ambientales o sociales desde los saberes de la ciencia y desde lo jurídico?

Después de todo, el ancestral estratega asiático Sun Tsu nos advertía sobre el error que implica dar las batalla en el territorio del enemigo, pues en su terreno tu adversario siempre tiene mayor control conocimiento  y dominio del espacio.

Claro, hacerme este cuestionamiento es darme de frente con todo lo aprendido en el aparato educativo que nos enseñó que la nuestra es una sociedad civilizada en la que la violencia abierta no es la forma de solucionar los conflictos.

Para eso está la ley y los tribunales.

Es en este sentido que adentrarme en el libro APUNTES PARA ABANDONAR EL DERECHO, ESTADO DE EXCEPCIÓN COLONIAL EN PUERTO RICO del amigo Atiles Osorias fue como caerme del caballo y ver una luz cegadora. El análisis que sobre el derecho y la relación desigual política que es el coloniaje hace que esta publicación responda en parte mi pregunta sobre las luchas.

Con gran valentía intelectual, Atiles Osorias rompe con todo el discurso dominante que aprendemos mediante la escuela y los medios de comunicación, para plantear como en el liberalismo producto de la modernidad, tanto eso que llamamos Derecho, como todo el llamado aparato judicial no son instrumentos imparciales de justicia, sino discursos e instituciones desde el cual, cubierto de un solemne manto de falsa legitimidad, se validan relaciones de poder mientras se garantiza el espacio de acción económica al capital.

La deconstrucción de lo que nos erigieron como justicia, en el caso de Atiles Osorias, se da desde un documentado desenmascaro de las instituciones leguleyas que sostienen la relación colonial, y sobre todo se da desde un discurso liberador de la colonialidad que de ella resulta.

Analizando la imposición y aplicación por parte del imperio de las leyes que se suponen legitimen la subordinación de Puerto Rico a Estados Unidos, así como desde los llamados casos insulares mediante los cuales el tribunal metropolitano fue afinando esa relación de poder, el autor de APUNTES PARA ABANDONAR EL DERECHO, ESTADO DE EXCEPCIÓN COLONIAL EN PUERTO RICO revela un orden social y político dónde es la metrópolis quién tiene el poder absoluto para delimitar la relación y donde lo justo, o lo no justo, es secundario a los intereses imperiales. Es así como Atiles Osorias explica la relación colonial entre Puerto Rico y Estados Unidos y demuestra que la misma es una que responde a la definición de estado de excepción desarrollado por Giorgio Agamben. Esto a pesar de que en sus trabajos Agamber, como ben explica el propio Atiles-Osoria, no vincula su concepto de excepción con la colonialidad. Sin embargo, nuestro autor, expone documentadamente cómo a lo largo del domino de Estados Unidos sobre Puerto Rico, la metrópolis utiliza la ley para legitimar de alguna manera el poder de delimitar las libertades y los espacios de quienes ve como sus subordinados y a quienes va incluir o excluir partiendo de sus necesidades particulares en el momento. Esto sin que el colonizado tenga nada que decir.

APUNTES PARA ABANDONAR EL DERECHO, ESTADO DE EXCEPCIÓN COLONIAL EN PUERTO RICO documenta así, cómo esa relación administrada desde el Estado Metropolitano es una de excepción pues de la misma va surgiendo un sujeto dual, incluido y excluido al mismo tiempo, quien solo gozará de los derechos, y tendrá las obligaciones, que defina la metrópolis. Un sujeto, que lo mismo puede ser el ciudadano individual como la propia colectividad llamada colonia, que en última instancia ni siquiera tiene participación en la forma en que se delimitan sus derechos y en la que se legitima o se limita el poder estatal.

Partiendo de lo anterior es que entiendo Atiles Osorias hace el llamado que sirve de título al libro. Abandonar el Derecho como vehículo de lucha descolonizadora, pues al fin y al cabo ese es el terreno y el saber del enemigo, entiéndase la metrópolis. Un grito a recordar que, como dice el jíbaro, el que hace la ley siempre hace la trampa. Bueno en mi caso, luego de leer al amigo Atiles Osoria, diría que la ley es la propia trampa.

Es esa conclusión la que me permitió aclarar las dudas sobre las estrategias legales para la lucha social que detallé al comienzo y que me ocuparon por décadas .

APUNTES PARA ABANDONAR EL DERECHO, ESTADO DE EXCEPCIÓN COLONIAL EN PUERTO RICO me ratificó mi visión que dar en el tribunal batallas inherentemente políticas, como son quién tiene el poder de depositar veneno en Peñuelas o quién debe tener el poder para establecer el presupuesto de la Universidad pública, es aceptar el terreno del otro como campo de batalla. Pues al igual que en el caso de la colonialidad que desenmascara Atiles Osoria, donde una de la parte tiene todo el poder para legalizar lo que necesite. Después de todo para eso se creó el Estado burgués y todas sus instituciones, incluyendo al Derecho.

Al mirar las relaciones Estado/ciudadano desde lo explicado por Atiles Osoria puedo ver como la ley ordinaria en la Isla es en realidad un estado permanente de excepción que termina produciendo subjetividades siempre duales que, al igual que las colonias, terminan siempre sometidas a una ley que arbitrariamente decide qué derechos aplican y que deberes obligan.

En resumen, que APUNTES PARA ABANDONAR EL DERECHO, ESTADO DE EXCEPCIÓN COLONIAL EN PUERTO RICO del amigo Atiles Osorias, se proyecta como un nuevo referente para analizar nuestra realidad sin las ataduras de la mitología leguleya que los poderosos nos venden como Estado de Derecho que garantiza el orden.

Gracias José, probablemente tu voz, como la del mítico Bautista, todavía solo truena en el desierto. Pero eso no quiere decir que tu noticia no sea necesaria.

Salud y resistencia…

Patada en la Casita Italiana de Ponce 😜


Altamente recomendada la Pata de Cerdo en la Casita Italiana. Por supuesto, dos Jack Daniels pa’ bajarlo… Gary have left the building…

Recomendado el House Club Sandwich de Coffee House


Bravo y saludable el House Club Sandwich de Coffee House en Valle Real Shopping Center de Ponce. 

Pídalo con un espressito….

Los Héroes… Fotos para el proyecto teatral.


Agradecido a Maru Escobales por permitirme colaborar con su trabajo teatral 😍

Publicado por WRTU: EEUU a las puertas de una guerra civil provocada por la llamada “supremacía blanca”.


La ola de violencia que se desató el pasado fin de semana en la ciudad de Charlottesville, Virginia, continúa levantando bandera sobre la ola de racismo que permea en Estados Unidos. Sucesos que se dieron durante la administración Obama y que continúan bajo la presidencia de Donald Trump. Sobre el asunto, Roberto Morales Cabán, entrevistó al profesor en justicia criminal y estudioso de los movimientos sociales, Gary Gutiérrez.

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