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El Blog de Gary Gutiérrez

Observador, documentador, fotógrafo callejero, bloguero y comunicador social. También fondero, abusador de cafeína e iconoclasta aspirante a ácrata, comantenedor del programa Temprano En La Tarde todos los días a las 4:00pm por PAB550..COM


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Live from Rancho Playero en Ponce…


Mofongo relleno de jueyes @ Rancho Playero de la Playa de Ponce…. gozando Doña Janet

#Iphonegraphy: B&W Flower


#Iphonegraphy: doorway…


#Iphonegraphy: Imaginería comunitaria


Monumento comunitario en el Barrio Bélgica de Ponce a Héctor Lavoe, el cantante de los cantantes

#Iphonegraphy: Vintage Patio


Mirándonos en la cotidianidad del maestro Jesús…


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Para escuchar la conversación

Por Gary Gutiérrez

Presentado en la Librería El Candil

3 de febrero 2018

Cuando del 2017 se trata, la mayoría lo recordaremos como el “terrible 2017”.

La llegada al poder de una turba de fanáticos políticos seguidores acríticos del mito de la anexión de Puerto Rico cómo uno más a los Estados Unidos, la instalación operacional como gobierno real de una neoliberal Junta imperial para el pago de la deuda que la plutocrática clase política tomó a nuestro nombre. Y por supuesto el paso por nuestro territorio de sendos huracanes que, con sus vientos no solo se llevaron el ilusorio manto de prosperidad que cubría la isla, dejaron al descubierto tanto la pobre infraestructura material de la Isla, como la injusta sociedad colonial donde el consumo parece ser el único referente de pertenencia e identidad.

No obstante, como todos los ciclos solares, este que el mundo cristiano llama el 2017 también trajo cosas positivas.

Una de estas bienandanzas tiene que ser el libro ¿CÓMO PIENSA EL COLONIZADO?  de Jesús Ortiz Torres. Publicación donde Chú, como se le conoce al maestro nacido en Villalba y naturalizado ponceño, demuestra tener una extraordinaria habilidad de habitar varias dimensiones al mismo tiempo y de percibir en la cotidianidad cosas que a nosotros, el resto de los mortales, se nos pasan de largo.

En ciento sesenta páginas de dibujos a plumilla “old school”, el Maestro Ortiz Torres deja claro su capacidad de observador social silvestre mientras retrata al desnudo ese sujeto que somos todos, y que llamamos “el o la puertorriqueña colonizada”.

De este trabajo ¿CÓMO PIENSA EL COLONIZADO?, que se une a los tebeos sociopolíticos que por décadas el artista publicó en cualquier lugar que como el desaparecido Periódico El Poeta le diera el espacio, surge un Chú observador social cuyo trabajo es poco menos que una gráfica etnografía social, económica y política .

Con esta publicación, Jesús Ortiz Torres reclama su espacio entre los herederos del Carmelo Filardi, aquel legendario caricaturista del desaparecido periódico El Mundo quien, con sus comentarios gráficos, logró que a temprana edad se despertara en mí el sabor por lo que ocurría en el País.

Así este libro ¿CÓMO PIENSA EL COLONIZADO? inserta a Ortiz Torres en las más antiguas formas de documentación y comunicación plástica creada por el ser humano, el dibujo de su cotidianidad.

Sin embargo, ¿CÓMO PIENSA EL COLONIZADO? no es solo una mera documentación con pretensiones de imparcialidad.

Lejos de lo que implica su título en forma de pregunta, el libro es un mordaz discurso que demuestra como los puertorriqueños, nos hemos convertido en aquel colonizado descrito a mediados del siglo pasado por Frantz Fanon y Albert Memmi.

Esto pues, en la misma línea de los geniales gigantes latinoamericanos, Quino y Rius, Ortiz Torres utiliza el humor para engancharnos, atraparnos. Una vez en su red, con implacable agudeza nos obliga a mirarnos en esa caricaturesca figura que según Memmi y Fanón terminamos convirtiéndonos los colonizados. Hablo en primera persona pues lejos de señalar al colonizado como un tercero o como el otro, el trabajo de Ortiz nos presenta al colonizado en primera persona. El colonizado somos todos y todas.

En ese sentido me pregunto si en realidad las parodias que habitan las páginas de ¿CÓMO PIENSA EL COLONIZADO?, lejos de ser dibujos salidos de la mente del artista, son una realista reproducción de las caricaturas en las que los y las puertorriqueñas nos hemos convertido. Igualmente me pregunto entonces, si somos los puertorriqueños quienes, en medio de nuestra cotidianidad colonial, dimos vida a estas caricaturas que el maestro Ortiz se limitó a recopilar para la posteridad.

Así, ¿CÓMO PIENSA EL COLONIZADO?, que pudiera verse por algunos como un libro ofensivo por su crítico comentario social, para quienes tengan la capacidad de mirarse retratados en sus páginas puede ser una herramienta liberadora.

Recién publicado el libro ¿CÓMO PIENSA EL COLONIZADO?, Vivien Mattei, profesora de comunicaciones y compañera de vida de Jesús Ortiz Torres, publicó en sus redes sociales la disponibilidad del mismo. Recuerdo que, en una de las respuestas al anuncio, uno de esos fotutos que habitan le ciberespacio escribió sin siquiera haber visto el libro, que el mismo era bueno para “los populetes”. Expresión que me pareció interesante pues el término es caricaturesco en sí mismo.  Tras leer esta respuesta pensé que, a diferencia de la ignorancia expuesta por el fotuto, lo maravilloso de este trabajo es que, mientras nos apunta a todos y todas como colonizados, el genio de Chu rompe con las estupideces partidistas que consumen e idiotizan nuestra sociedad. Interesantemente, Ortiz Torres parece que ya preveía este tipo de reacción y documenta el asunto en la página treinta y dos bajo el título “El crical de la politiquería”. Por supuesto, estoy seguro de que el uso del sexista termino “crical” le ganara un merecido regaño de la comunidad consciente de la colonialidad del género. Pero esos deslices son también parte de cómo piensa el colonizado.

Pasado el humor que sirve de enganche, el libro ¿CÓMO PIENSA EL COLONIZADO? surge como un gráfico discurso contestatario con el que Ortiz Torres intenta limpiar su psiquis y sobrevivir la crisis existencial de la colonialidad que el reconoce como referente de su subjetividad y de la de todos y todas las puertorriqueñas.

Lejos de lo que se pueda pensar al mirar el título ¿CÓMO PIENSA EL COLONIZADO?, al adentrarnos en su contenido queda claro que no importa cuál sea la visión que sobre la relación con el imperio estadounidense usted tenga, en Puerto Rico todos y todas somos “sujetos coloniales”.

De sus páginas surge así un Puerto Rico colonizado producto de las violencias psicológicas, militares, policiacas, económicas y políticas que definen toda relación colonial. Violencias institucionales, que lo mismo incluye el burdo uso de la fuerza como demuestra “El genocidio de los primeros” (pag. 143), “la invasión de los bárbaros Trucutú” (pag. 27) y “la fuerza de envergadura y mano dura” (pag. 59); o la sutil manipulación gubernamental presentada en la página veintiséis (26) bajo el título “Programación y manipulación de la mente del colonizado” y explicada en ejemplos como “La estupidez del plebisitio (pag 144), “La tercera invasión ahora con la junta de control fiscal” y el del “jala la soga, agita el palo y espulga al mono (pag. 146 y 147).

Por otra parte, ¿CÓMO PIENSA EL COLONIZADO? igualmente recoge cómo los y las boricuas respondemos a esas violencias coloniales, encarnando una grotesca y caricaturesca cotidianidad. “El afrenta’o adinfinitum” de la página vente (20) y “El Esclavo del siglo 21” de la página veintiuno (21) son solo dos de las imágenes que describen estas respuestas.

A estos ejemplos individuales documentados por Jesús, se suman representaciones de manifestaciones colectivas que desnudan la cotidianidad colectiva que construimos desde la violencia colonizadora. Por ejemplo, las páginas sesenta y dos (62) y sesenta tres (63), “Política de culiabierto pa’l de afuera” y de “culitranca’o para el de adentro”, ilustran como los y las puertorriqueñas encarnamos el maleficio que desde la canción “Maldición de Malinche” en 1975 denunciara el gigante Gabino Palomares.

Antes de terminar, como criminólogo tengo que reconocer la agudeza con la que el amigo Chú recoge las formas cómo, desde la colonialidad los y las puertorriqueñas definimos eso que llamamos criminalidad y la lucha contra esta. Magistral ejemplo de esto es “La supuesta Ley y Orden de los de arriba” (pag. 152). En esta ilustración Ortiz Torres deja claro que ese discurso de “ley y orden” realmente se refiere a como la ley legitima el orden social excluyente en que sobrevivimos la inmensa mayoría de los y las puertorriqueñas.

Antes de terminar quiero destacar la valentía demostrada por el maestro Chú Ortiz al apuntar en dirección de una discusión que en este país nadie quiere tocar. Me refiero a cómo, bajo el título “Los aduladores de cabrones” y “El animal tetómico”, los trabajos de las páginas ciento dieciséis y diecisiete (116 y 117) nos recuerdan la forma en que normalizamos el culto a los imperialistas y genocidas que nos colonizaron. Normalización que se ve en los nombres de nuestras calles, espacios y hasta ciudades…

En fin, que como dicen que dijo el Maestro Jesús, el carpintero no el dibujante, “el que tenga oídos para oír que oiga”. En esta ocasión podemos decir que el que tenga ojos para ver que vea.

Para quienes nos acerquemos a ¿CÓMO PIENSA EL COLONIZADO? con ojos y mente abierta, el libro surgirá como un espejo dónde mirar cómo la colonialidad nos deforma y nos limita. Más importante aún, podremos entender cómo el libro nos apunta a como desde esa colonialidad se va formando una cotidianidad de violencia normalizada que nos define como persona y como sociedad.

Por supuesto para que esa herramienta sea verdaderamente útil, es indispensable adentrarse al mismo en primera persona y no en tercera. Es decir que vayamos al contenido del libro a buscarnos y no a buscar al otro.

Salud y resistencia.

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Demanda respeto el pavo de La Nueva Ponceña.


Lo admito, pocas son menos atractivas para mi mesa que comer pavo. La desabrida y regularmente reseca carne de las aves criadas industrialmente, unido a la carga de agresión cultural producto del imaginario creado por las imágenes de Rockwell son suficiente razón para mantenerme alejado de consumir tales pajaracos.

Sin embargo, durante una visita a La Nueva Ponceña algo me dijo que debía probar el fricasé de pavo desplegado en la mesa caliente.

Mi intuición no me defraudó.

Ese día aprendí que cuando viene a nuestra culinaria, cualquier proteína incluyendo el insípido pavo, puede resultar en una maravilla cuando preparan con nuestras especias, aromáticos y sobre todo por manos como las que cocinan en La Nueva Ponceña.

¡Bueno provecho!

¿McMuffin? Naaa… empanadillas de revoltillo. ¡Sufriendo el payaso!!!


Por qué meterse un McMuffin cuando en Ponce hay empanadillas (pastelillos) de revoltillo y beicon…

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