El Paseo Lineal: activo de gran potencial

POR REINALDO MILLÁN
 

[La Perla del Sur se lanzó a explorarlo y lo comprobó. El Paseo Lineal de Ponce es uno de los espacios más fascinantes y, a la vez, subutilizados de la Ciudad Señorial.]

Para pedalear hace falta una bicicleta, pero para caminar basta solo el interés, porque hasta descalzo se disfruta la vida. Pero si el espacio elegido para ejercitarse o recrearse además invita a recorrerlo y degustarlo con todos los sentidos, entonces lo que resta es salir corriendo a explorarlo.

Por fortuna, en Ponce hay un sitio ideal para esto. Es una idea que dos décadas atrás se vislumbró como parte del Plan de Usos Territorial y que ahora madura con el tiempo.

[Este espacio permite a los usuarios salir del paisaje de cemento e internarse en una dimensión alterna donde el sol, la naturaleza, la brisa caribeña y el ciudadano son los actores principales. (Fotos: Florentino Velázquez)]

Su nombre, el Paseo Lineal, un trayecto de múltiples senderos que a lo largo de sus 12.7 kilómetros ofrece la oportunidad para caminar, correr y pedalear por el centro geográfico de Ponce, pero propiciando la sensación de que se está en un lugar muy distinto.

En realidad es un paseo por la columna vertebral de una ciudad que cuenta con grandes atributos arquitectónicos así como naturales, al ser dotada de ríos amplios que ofrecen múltiples oportunidades recreativas.

Además, los $21 millones invertidos en el proyecto de tres tramos que atraviesan los costados de la canalización de los ríos Portugués y Bucaná permite a los usuarios salir del paisaje de cemento e internarse en una dimensión alterna donde el sol, la naturaleza, la brisa caribeña y el ciudadano son los actores principales.

En el recorrido se puede apreciar la vegetación multicolor, jardines policromáticos, así como terreno compactado para el drenaje efectivo, además de la conexión con zonas de gran historia deportiva y musical para la ciudad, como son las comunidades Bélgica y San Antón.

Asimismo, en cada paseo podrá acceder a lugares emblemáticos como el parque recreativo Julio Enrique Monagas o el nuevo Complejo Ferial de Puerto Rico, que hacen que el usuario sienta estar lejos del pueblo, sin salir de él.

[El arquitecto Ricardo Miranda Pérez es uno de los entusiastas promotores y usuarios del proyecto, además de componente del colectivo Energía Roja y Negra.]

“Fue una iniciativa, una idea en la que la Universidad Interamericana fue fundamental y el grupo Energía Roja y Negra ha ayudado en la utilización de los espacios”, comentó el arquitecto Ricardo Miranda Pérez, uno de los entusiastas promotores y usuarios del proyecto, además de componente del colectivo Energía Roja y Negra.

Miranda Pérez reconoció, empero, que todavía falta mucho camino por recorrer, pero no en bicicleta, sino en concepto, ya que el Paseo Lineal se puede potenciar del mismo modo que han hecho otras ciudades del mundo como Madrid, donde se propician diversas actividades a lo largo del espacio que enriquecen la experiencia del usuario y lo hacen fiscalmente autosuficiente.

“En Madrid conectaron todo el río Manzanares con un montón de paseos, conectando la ciudad a través del río. Y eso es algo que se está haciendo en el mundo entero”, indicó sobre el recorrido que se realiza por el río que pasa por el estadio Santiago Bernabeu, del Atlético de Madrid, del mismo modo en que uno de los tres tramos del paseo lineal de Ponce pasa por el centenario parque polideportivo Charles H. Terry.

De acuerdo con Miranda Pérez, esa es una alternativa que se debe buscar para potenciar el proyecto que mira como parte de su cuerpo y el cual recorre con gran entusiasmo junto a su familia.

Y no es para menos.

Es contagioso el testimonio de entusiastas como Miranda Pérez, quienes al pedalear dan libertad única a una sensación que solo compara con la niñez.

[El Paseo Lineal ofrece 12.7 kilómetros de senderos para caminar, correr y pedalear por el centro geográfico de Ponce.]

Otro entusiasta del proyecto y miembro de la organización Energía Roja y Negra, Gary Gutiérrez Renta, comentó que el proyecto tiene mucho espacio para mejorar, especialmente si se atrae a las comunidades a formar parte de él, ya sea como creadores de microempresas o como gestores de actividades que propicien la atracción de visitantes.

Incluso, Gutiérrez Renta resaltó que al paseo atravesar diversas comunidades, se debe apro-vechar la oportunidad de que vecinos organicen proyectos que armonicen y enriquezcan el concepto.

“El paseo es y se siente muy distino cuando la comunidad le da el frente y cuando le da la espalda”, expuso el también profesor de Justicia Criminal en instituciones privadas de educación superior.

“Pero también pienso que hay que darle la espalda a nivel psicológico a la cosa. Cuando tú tienes un espacio como ese y logras que las comunidades aledañas a él se apoderen del mismo, abriendo pequeños negocios de servicios o alimentos, por ejemplo, lo que haces es añadirle valor”, comentó Gutiérrez Renta.

Y entre los proyectos comunitarios que se pue-den establecer, propuso ubicar quioscos frente a los patios de las casas situadas a lo largo del trayecto, donde se ofrezca desde agua, refrescos y dulces, hasta artículos para bicicletas y vendajes para asistir a los usuarios que sufran una caída.

Hasta hace unas semanas contó con un negocio para el alquiler de bicicletas, pero el mismo desapareció. Aún así, Miranda Pérez piensa que un negocio como ese tiene potencial, ya que estima que el paseo debe pasar a un segundo nivel luego de par de años en funcionamiento.

[Al atravesar diversas comunidades, se debe aprovechar la oportunidad de que vecinos organicen proyectos que armonicen y enriquezcan el concepto.]
Uno de los aspectos que quizá no haya propiciado más usuarios es la falta de información sobre las amenidades del proyecto, así como la preocupación por la seguridad vial, no solo en el trayecto, sino también al cruzar las avenidas que atraviesa.

Son varias las instancias donde el ciclista novato o peatón distraído, especialmente el que acostumbra utilizar audífonos para escuchar música, tiene que cruzar una avenida, como es el caso del tramo de Bélgica, entre la calle Comercio y la avenida Las Américas.

Allí, el nivel del terreno tropieza con el borde de la acera con una profundidad de entre 8 a 10 pulgadas, lo que obliga al caminante, corredor o ciclista a reducir su ritmo, esperar por el paso de automóviles, bajar de la acera, cruzar la calle y hasta echarse la bicicleta al hombro para entrar al siguiente tramo.

Como remedio a esta seria limitación y falla de seguridad, el arquitecto Miranda Pérez ha propuesto igualar el nivel de cada superficie para que el cambio no sea tan drástico y peligroso, ya que puede producir caídas aparatosas.

También ha recomendado colocar avisos a los conductores para que reduzcan la velocidad en el cruce de ciclistas, caminantes y corredores.

[Dentro de las pequeñas plazas y áreas de descanso del Paseo Lineal se pueden desarrollar actividades culturales. Junto a estas líneas, remanso al costado del Hotel Ponce Hilton.]

En otras palabras, lo que propone es armonizar los intereses de los usuarios del Paseo Lineal con el de los conductores de automóviles, para que haya respeto mutuo.

Otro aspecto a mejorar es la seguridad física ante los rumores de que se han llevado a cabo asaltos en algunos tramos.

Sin embargo, los agentes de la Unidad Ciclística Municipal consultados indicaron que la vigilancia es continua en los tres tramos del paseo lineal, aunque se reportó un asalto hace un año y la semana pasada alguien desde el paseo entró al patio de una residencia en la urbanización Villa del Carmen. Presuntamente fue ahuyentado por los vecinos.

Y esa es otra ventana en la que los vecinos pueden contribuir, creando una estructura de seguridad comunitaria, al tiempo que se les facilite desarrollar actividades que les permitan recaudar fondos para las finanzas de sus asociaciones.

Precisamente por esto, para el profesor Gutié-rrez Renta no hace falta redoblar el número de agentes de seguridad.

A su juicio basta con propiciar la participación de los vecinos, así como la posibilidad de colocar cámaras en puntos ciegos en las áreas donde se encuentran puentes de avenidas, lo que pudiera disuadir cualquier incidencia criminal.

“En eso la mejor estrategia es el empoderamiento de la comunidad, el uso continuo del parque”, subrayó Gutiérrez Renta al destacar que en parques recreativos de gran escala en ciudades superpobladas han sido los ciudadanos y su ocupación del espacio los que han propiciado el uso seguro.

“Esa es la mejor vigilancia, la ciudadanía en uso de sus espacios”, reiteró por su parte Miranda Pérez, al indicar que el abandono de los espacios públicos es alimento para que se desarrollen actividades inseguras.

Del mismo modo, ambos profesionales coincidieron en que dentro de las pequeñas plazas y áreas de descanso del Paseo Lineal se pueden desarrollar actividades culturales, como obras de teatro experimentales, las que lucirían espec-taculares en el miniteatro romano construido al extremo del parque Monagas, justo donde se unen los ríos Portugués y Bucaná.

Estos espacios, además, podrían ser apadrinados por organizaciones de estudiantes y clubes de escutismo.

En fin, caminar, correr y pedalear por el Paseo Lineal es una buena idea, pero también desagrada a los usuarios compartir el trayecto con vehículos pesados y lidiar con las marcas profundas que estos dejan sobre el terreno.

De hecho, el arquitecto Miranda Pérez indicó que en ocasiones ha visto vehículos de tracción delantera y trasera (4Track), así como furgonetas pequeñas utilizar el paseo para realizar trabajos de mantenimiento.

Y un área que se debe examinar, puntualizaron Gutiérrez Renta y Miranda Pérez, es ofrecer a los ciudadanos la alternativa de acceder a los canales de los ríos, con espacios designados para practicar la pesca recreativa o la simple recreación, como ocurre en ciudades como Barcelona, España y San Antonio, Texas.

Pero en lo que este insumo cobra fuerza y madura, ambos profesionales agradecieron a las autoridades municipales el haber adoptado la idea para que la ciudadanía disfrute de un espacio históricamente marginado y descartado.

Y para hacerlo aún más factible propusieron que se establezca una política pública que incentive la creación de microempresas entre asociaciones de residentes, sin reglamentos restrictivos que ahuyenten las iniciativas comunitarias, exigiendo permisos onerosos o el cumplimiento de requisitos exagerados.

Mientras tanto, es necesario que los ciudadanos patrocinen el Paseo Lineal, que lo usen y cuiden como el patio de su casa o el pulmón que necesita todo cuerpo y alma para respirar con efectividad.

Decirlo y no hacerlo sería contradecir la famosa frase “Mente sana, cuerpo sano”. Por eso hay que comenzar a caminar, correr o pedalear.

Y aquí, en Ponce, un parque está esperando por su gente.

22 de enero de 2014

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