Fotos y letras por Gary Gutiérrez

Como todo en la vida, usar un asador “grande” tiene sus ventajas y desventajas.

Una barbacoa como la Char-Griller Competitión Pro puede ser una maravilla que te permite cocinar múltiples alternativas a la vez, incluyendo los acompañantes o “side dishes”. Esto implica un ahorro enorme, tanto en tiempo como en combustible. También te permite, si se planifica bien, que todo este listo al mismo tiempo.

Además de que, en un asador de ese tamaño puedes controlar mejor las temperaturas y acomodar las diversas alternativas de acuerdo con el calor en que prefieras trabajar cada una. El tamaño y diseño de caja para asar como estas, distribuyen mejor el aire para un terminado más parejo.

En mi caso, regularmente cocino los sábados y preparo suficiente comida para cenar ese día y para no tener que hacer nada los domingos. Bueno excepto sentarme a escribir cosas como estas para este blog.

Esta semana, encendí la barbacoa, la que apodo Jimena, para ahumar unas chuletas gruesas que serví acompañados de un mac. & blue cheese,  también terminado en el “barbi”.  Por el tamaño de las chuletas y del envase del mac. & cheese, trabajarlas en el viejo Weber sería incómodo, o tomaría mucho tiempo pues tendría que hacer una cosa antes y otra después.

Habiendo tomado la decisión de trabajarlos en Char-Griller Competitión Pro, el día antes compre un pollo como de cuatro (4) libras, lo partí en dos porciones -1/2 pollos- y lo sazoné con adobo criollo, azúcar negra y chipote en polvo. Para acompañarlos, incluí unas “baby red potatoes” con sal gruesa, pimienta, aceite de oliva y ramitas de romero del patio.

De paso, las plantitas de romero se las compré a Carmencita, un ser maravillo y propietaria de El Patio de Mamá en la Plaza Juan Ponce de León en Ponce, Puerto Rico. Altamente recomendado para plantas medicinales y de cocinar.

Tras unas cuatro horas en el “barbi” entre 225 y 275 grados, y cuando el termómetro interno 170 grados en la pechuga -el pollo es la única carne que me gusta bien cocida-, lo puse a descansar a temperatura ambiente mientras disfrutaba de las chuletas gruesas y del un mac. & blue cheese. Terminado y fregado todo, pase las dos mitades y las papas al refrigerador.

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Al otro día, es decir el domingo pasado el medio el día, trocé las mitades y las calenté en el micro junto a las papas.

El resto ya se lo imaginan. Tras darle pa’ abajo junto a un Jack Daniel, Gentleman edition, solo restó aflojarme la correa y quedarme dormido escuchando al maestro Mile Davis.

Esta es la manera para disfrutar del domingo.. buen provecho.