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El Blog de Gary Gutiérrez

Abusador de cafeína, asador de patio, comidista y cronista del bajo mundo culinario, iconoclasta aspirante a ácrata, apóstata, y comantenedor de @tempranopr

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Barbacoa

Almuerzo sabatino: hamburguer de patio.


¿Chuletitas de jamón al barbi? Métele jugo de manzana y me cuentas


Si te gusta las chuletas de jamón, tienes que probarlas marinadas en jugo de manzana.

Estas las dejé 18 con el jugo de manzana en la nevera, luego las qrillé en el BBQ por unos minutos a cada lado. Finalmente tapé el barbi hasta que la temperatura interna de las chuletas llego a 165° Fahrenheit.

Si te interesó, aquí encuentras más detalles de cómo prepararlas.

¡Buen provecho!

Tras el #BBQ del fin de semana, taquitos de lo que sobró


Este fin de semana, mi barbacoa se ocupó con una codorniz y una posta “chuck” que se ahumó por unas siete horas.

Al día siguiente pique las carnes (codorniz y chuck) que sobraron en una especie de picadillo que luego sofreí en una sartén de hierro con cebollas y que terminé con una mezcla de varios quesos blancos.

Monté esa “mogolla” en tortillas de maíz y las coroné con una “salsa” simple de tomate y cilantro hecha en casa.

No tengo que decir que esto “se bajó” con cervezas 🍻

¡BUERN PROVECHO!

Slow smoke chuck roast, 9 horas de paciencia…


Abrazado por cinco horas por el humo de la madera de manzana a 250° Fahrenheit para luego arroparse junto a jugo de manzana en aluminio por otras dos horas… luego descansar por otras dos horas.

¡buen provecho!

Codorniz al “barbi”, pa’ almorzar domingo


Tras sumergir la codorniz en un salmuera por 48 horas, la secas con papel toalla, la cubres con un poco de aceite. Luego la espolvoreas generosamente con ti “rub” preferido. En este caso uno comercial, usa la que te guste es tu gallina y tu “barbi”.

Tras una hora a fuego indirecto a unos 300° Fahrenheit… es cosa de buscar con que lo vas a servir.

¡BUEN PROVECHO!

California steak… @Hipstamatic


Atún grillado, entreteniéndome en domingo de pandemia…


Por los pasado seies meses de encerramiento voluntario, el ancestral arte de cocinar con fuego se tornó en mi principal forma de entretenimiento.

El planificar que voy a cocinar, encontrar los productos, preparar los mismos, encender el asador, son formas de mantener mi mente ocupada en estos tiempos que, por falta de concentración, ni leer puedo.

Es así que este domingo, mientras escuchaba “oldies”en Az Rock, le metí mano a unos trozos de atún que tenía en la nevera.

Tras mirar varias alternativas en la web, y cotejar que ingredientes tenía disponibles en la casa, decidí hacer una marinada de salsa de soja, aceite se ajonjolí, ajos, jugo de limas y orégano del patio.

Preparada la marinada, sumergí los “steaks” de atún en ese sumo por poco más de una hora, Mientras fui prendiendo preparando la barbacoa (Weber Smokey Joe) para cocinar estilo hibachi.

Pasada la hora de marinado, removí el pescado del marinado y los puse sobre un “rack” para que drenara el exceso de líquido. La marinera restante la guardé en la nevera.

Con el carbón totalmente encendido, es decir cuando todas las briquetas estaban cubiertas de ceniza blanca, puse las piezas sobre la parrilla a fuego directo por unos 4 minutos por cada lado. Este tiempo puede variar de acuerdo al punto de cocción deseado, en este caso un poco por encima de medio.

Para acompañar el atún, herví unas papas cortadas en cuartos, y las sofreí en aceite de oliva y la marinada que guardé.

El resultado fue un jugoso y tierno trozo de atún cubierto de una corteza caramelizada de la soja que le fue de maravilla a las papas y a un aguacate que, por casualidad, me trajo mientras cocinaba Don Julio, mi vecino.

Por supuesto, con el calor que todavía experimentamos, sabrán que le di “pa’ bajo” con una friíta…

¡BUEN PROVECHO!

Tratando de imitar el #Po-Boy de los hermanos afro descendientes de Mississippi…


Buscando cómo ampliar mi experiencia barbiquiuera, decidí tratar eso que llaman po-boy.

Por supuesto, este asado producto de las clases negras trabajadoras tiene múltiples variantes a lo ancho del sur estadounidense. Así que en este caso decidí tratar de imitar la tradición de Mississippi.

Comencé con un California Steak de poco menos de tres libras.

Lo ahumé, con madera de manzana usando el método de serpiente por unas dos horas en un Weber Smokey Joe con las ventanillas superiores cerradas un poco más de la mitad.

Pasadas las dos horas, la posta ya había generado corteza. La pase a un “Dutch Oven” de hierro, en este caso, de unas 12 pulgadas. Allí la condimenté con un sobre de aderezo italiano y uno de “gravy” de res. Luego la terminé con una cuarta de mantequilla y 8 pimientos pepperoncinis.

Entonces lo tape por dos horas en el dutch oven con 10 briskets debajo y 15 en la tapa.

El resultado fue una tierna posta que se desmorono al toque, con un fuerte sabor a carne y un trasunto del picante de los pepperoncinis.

Esperé que se enfriara lo suficiente para manejarse y desmenuce la pieza. Luego incorporé la carne a los jugos que quedaron en el dutch oven.

Para servirlo, lo mismo le bregó bien en sandwiches que sobre papas majadas… y por supuesto, la baje con dos friítas…

¡Buen provecho!

Empanadillas de “pull pork”… una fusión natural


Siempre que preparo pull pork, parte de la diversión es buscar como servirlo. Así que como tenía plantillas para empanadillas, pues dos más dos suma cuatro: “empanadillas de pull pork it is”.

En este caso tome el pull pork que tenía en la nevera, le añadí un poco más de salsa para barbacoas con base de guayaba y las empaqueté en la masa. Luego las freí en aceite vegetal, y listo.

El resultado, una sabrosa almohada frita rellena de la complegidad de sabores que caracteriza el pull pork estadounidense.

Estoy en record en torno a eso que llamaron “cocina fusión”. Pero en este caso no sé si el término realmente aplica. Después de todo, tanto el pull pork como las empanadillas, nacieron de esa cocina de resistencia que desarrollaron los padres y madres africanas quienes se las inventaron para transformar las “brosas” que les dejaba el patrón en maravillosas expresiones gastronómicas cargadas de nutrición.

¡BUEN PROVECHO!

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