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El Blog de Gary Gutiérrez

Observador, documentador, fotógrafo callejero, bloguero y comunicador social. También comidista del bajo mundo culinario, abusador de cafeína e iconoclasta aspirante a ácrata y apóstata, comantenedor del programa Temprano En La Tarde todos los días a las 4:00pm por PAB550.COM

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Otra alternativa para la codorniz ahumada…


Volviendo a cualquier carne que nos sobre luego de disfrutar la barbacoa, una buena alternativa es saltearla.

Corte en trozos la carnes, en este caso la codorniz que sobró. Haga lo mismo con las papas que sobraron.

En un salten caliente, en mi caso un wok, incorpore las carnes, papas y los vegetales, si alguno, que sobraron. Añada aceite de oliva y saltee rápidamente hasta que todo caliente.

Termine en el plato con un poco más de aceite y sal si necesita.

Luego dele pa’ bajo… “buen provecho”

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Ensalada de codorniz ahumada…


Por Gary Gutiérrez

Durante el pasado fin de semana encendimos a “Jimena” para tratar de ahumar unos perniles.

El proceso, de nueve (9) horas de cocción, no fue tan mal según el juicio de los voluntarios que le dieron “pa’ bajo” en la casa de la maestra Carmen Inés.

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Aun cuando la estética de la pieza porcina dejo algo que desear, sobre todo cuando vino “al cuerito” que se pasó del crocante, el sabor y la textura fue suficiente para que mis amigos se sacrificaran y le atacaran sólido. Incluso lo que sobró se lo llevaron para el revoltillo con pan del domingo.

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Claro, cuando se “corre” una barbacoa como Jimena por nueve (9) horas, lo más inteligente es incluir otras piezas para sacarle más provecho a la leña, que barata no es.

En esta ocasión dos codornices maridadas al seco con especias y limón cumplieron esa función.

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Una de estas codornices terminó el lunes deshilachada en un sándwich de ensalada fría.

Desmenuzadas y cortadas las pechuguitas, se le incorporó cebollines frescos, arándano, y zumo de limón. Todo se aderezó con mayonesa comercial y se sirvió en pan de agua -especie criolla de pan francés- con tomate y aceite de oliva.

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Ufff el juguito de limón hizo la diferencia… “buen porvecho”

Chuletas ahumadas; “round” dos


Hace unas semanas me atreví ahumar unas chuletas siguiendo una receta que encontré en YouTube.

En aquella ocasión, las chuletas eran como de pulgada y media y se se marinaron por 24 horas en una mezcla de vinagre y jugo de manzana sazonado con chipotle, azúcar y adobo.

Esta vez, la marinada fue parecida pero con menos chipotle. Encontré su sabor muy agresivo.

Otro cambio fue el ancho de las chuletas. En esta ocasión, cada pieza contaba con dos pulgadas de espesor.

Tras más de dos horas en el smoker, y otra media hora bajo un baño de salsa de barbacoa de guayaba, el resultado fue espectacular.

El ancho de la chuleta permitió que la misma adquiriera el ahumado sabor que complementó maravillosamente con la marinada y la dulce salsa de guayaba producida por Artesanías Gourmet.

Al igual que el primer experimento, la combinación de vinagre y de jugo de manzana produjo una tierna textura muy fácil del consumir.

De paso, en medio de pan Baguette tostado y aderezado con un poco se salsa de barbacoa, estas chuletas son lo que en el norte llamarían “good eats”.

En resumen, si bien es cierto que en esta ocasión, por el grueso, el resultado fue menos jamón y más chuleta, no es menos cierto que la ternura y el sabor dulzón hace de esta receta una para repetirse.

Buen Provecho…

Weber Smokey Joe: porque no siempre es cuestión de tamaño


Si algo está claro es que en el capitalismo, nada es de gratis y mucho menos las aficiones, los hobbies o las fiebres.

Tras varios meses inmerso en el aromoso mundo de las barbacoas y ahumadores, esta máxima queda meridianamente clara.

Jugar con el “barbi” cuesta.

Claro, si bien es cierto que gran parte del costo se consume con la familia y el corillo, no es menos real que el costo del carbón, utensilios, “gadegets”y hasta de productos de aluminio es considerable.

Por otro lado, si usted no practica haciéndole el amor al fuego y las brasas, jamás logrará convivir con ellos de forma disfrutable.

Ante esta disyuntiva, tres videos en YouTube me dieron la respuesta, el Weber Smokey Joe. Un pequeño grill que, si se sabe usar, es excelente para practicar principios básicos de asados y ahumados.

Es así que con la ayuda de los canales Daddy CooksBraum Grillin’z y de Baby Back Maniac, me encontré este huevito de 14″ perfecto para practicar y desarrollar mi intimidad con ese poder destructivo y creativo que es el fuego.

Aceptando el reto lanzado por Daddy Cooks, decidí usar la idea del bloque. No apostante, en vez de acostar el bloque en su lado más delgado para crear una barrera entre un lado para fuego directo y uno para indirecto, lo acosté en su plano más ancho y separé el huevito en fuego indirecto en el medio y fuego directo a los dos costados. Así el bloque me sirvió para poner un cubilete de aluminio como “dripping pan“.

Con muy poco carbón, en poco más de 3 horas, logré ahumar unas costillitas de cerdo. para aprovechar el tiempo y el carbón encendido, mientras la carne descansaba tras su cocción, puse unos camaronsitos para complementar la oferta familiar, un sabroso”Mar y Tierra” en el Weber Smokey Joe.

Así que si usted está pensando en entrar en el maravilloso mundo de las brasas y el humo, pero no quiere hacer mucha inversión, esta es una opción.

El Weber Smokey Joe y YouTube son un excelente punto de partida.

Buen provecho…

El día después; crónica de un pollo ahumado de domingo.


Fotos y letras por Gary Gutiérrez

Como todo en la vida, usar un asador “grande” tiene sus ventajas y desventajas.

Una barbacoa como la Char-Griller Competitión Pro puede ser una maravilla que te permite cocinar múltiples alternativas a la vez, incluyendo los acompañantes o “side dishes”. Esto implica un ahorro enorme, tanto en tiempo como en combustible. También te permite, si se planifica bien, que todo este listo al mismo tiempo.

Además de que, en un asador de ese tamaño puedes controlar mejor las temperaturas y acomodar las diversas alternativas de acuerdo con el calor en que prefieras trabajar cada una. El tamaño y diseño de caja para asar como estas, distribuyen mejor el aire para un terminado más parejo.

En mi caso, regularmente cocino los sábados y preparo suficiente comida para cenar ese día y para no tener que hacer nada los domingos. Bueno excepto sentarme a escribir cosas como estas para este blog.

Esta semana, encendí la barbacoa, la que apodo Jimena, para ahumar unas chuletas gruesas que serví acompañados de un mac. & blue cheese,  también terminado en el “barbi”.  Por el tamaño de las chuletas y del envase del mac. & cheese, trabajarlas en el viejo Weber sería incómodo, o tomaría mucho tiempo pues tendría que hacer una cosa antes y otra después.

Habiendo tomado la decisión de trabajarlos en Char-Griller Competitión Pro, el día antes compre un pollo como de cuatro (4) libras, lo partí en dos porciones -1/2 pollos- y lo sazoné con adobo criollo, azúcar negra y chipote en polvo. Para acompañarlos, incluí unas “baby red potatoes” con sal gruesa, pimienta, aceite de oliva y ramitas de romero del patio.

De paso, las plantitas de romero se las compré a Carmencita, un ser maravillo y propietaria de El Patio de Mamá en la Plaza Juan Ponce de León en Ponce, Puerto Rico. Altamente recomendado para plantas medicinales y de cocinar.

Tras unas cuatro horas en el “barbi” entre 225 y 275 grados, y cuando el termómetro interno 170 grados en la pechuga -el pollo es la única carne que me gusta bien cocida-, lo puse a descansar a temperatura ambiente mientras disfrutaba de las chuletas gruesas y del un mac. & blue cheese. Terminado y fregado todo, pase las dos mitades y las papas al refrigerador.

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Al otro día, es decir el domingo pasado el medio el día, trocé las mitades y las calenté en el micro junto a las papas.

El resto ya se lo imaginan. Tras darle pa’ abajo junto a un Jack Daniel, Gentleman edition, solo restó aflojarme la correa y quedarme dormido escuchando al maestro Mile Davis.

Esta es la manera para disfrutar del domingo.. buen provecho.

 

Día de las Madres: crónica de un fin de semana caliente y picantito…


Por: Gary Gutiérrez

Si algo se puede considerar como suicidio gastronómico tiene que ser el pretender comer bien y económico en un restaurante durante los días cercanos a San Valentín o al Día de las Madres.

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A menos que usted no pueda y esté dispuesto a pagar un ojo de la cara, o los ovarios de su progenitora, lo más probable que usted termine esperando una eternidad para entrar a un comedor sobre vendido, donde el personal está subcompensado, la comida esté preparada a la carrera y complementada con todas las guarniciones que no se movieron el mes anterior.

Por supuesto, el Día de las Madres es peor que San Valentín, pues todo lo anterior se adereza con una dosis de mocosos, gritones y mal olientes jodiendo y corriendo por el salón. Después de todos sin esos pequeños seres más adaptados para el tártaro que para compartir un salón comedor, no habría madres ni abuelas.

Por esa razón, y como mi madre ya está mayor y no maneja bien los imprevistos y el revolú, decidí que este año celebraría a la culpable de mi existencia en la tranquilidad de mi casa.

Igualmente es la mejor excusa para disfrutar mi recién rescatada pasión, la barbacoa.

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El menú para tan especial fin de semana consistió en gallinas codornices, salmón y costillas de cerdo, todo ahumado en el viejo pero confiable Weber.

Para las gallinas preparé una marinada compuesta por sala para barbacoa Gourmet de Parcha, Pique Artesanal Don Antonio, bourbon y hojitas de culantro fresco del patio. Esta salsa baño las aves en una bolsa plástica por dos días en la nevera.

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El salmón lo prepararé usando una técnica de marinar que es casi una pornografía. La encontré en un canal de YouTube llamado Smo’King BBQ Tips & Recipes bajo el título: Smoking Salmon the easy way. Fácil, sencilla y el resultado no puede ser más sexy.

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Para las costillas me fui “fusión”, sabores criollos, pero técnica estadounidense. Después de todo la barbacoa es el regalo al mundo de los padres arahuacos. Bueno, no tanto como regalo. Los euro-descendientes realmente se lo apropiaron, pero los afroamericanos lo elevaron a nivel de arte en el sur de Estados Unidos.

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La carne del marrano la condimenté por veinticuatro horas usando buena sal y pimienta, un adobo criollo comercial tradicional y orégano del patio.

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En los tres casos, las proteínas se ahumaron por turnos en el viejo Weber con carbón comercial y pedazos de madera del árbol de manzanas para darle aroma al ahumado. En el caso de las aves y el costillar de cerdo, por unas dos horas primero, y luego entre una hora o 90 minutos cubiertas con la Salsa de Barbacoa Gourmet de parcha. Que bravos son esos productos, orgullo ponceño ciertamente. El salmón por su parte solo tardó unos 45 minutos.

La verdad que el fin de semana no pudo ser mejor.

Pasar horas adentrado en la meditación de cocinar de forma lenta, disfrutar de tiempo intimo en la mesa de mi casa con mi madre anciana, comer sabroso, experimentando nuevos sabores y sensaciones, no tiene precio realmente.

Claro que lo mejor de todo esta empresa fue pasar el Día de las Madres sin tener que aguantar a los mocosos que los padres llevan a los restaurantes pensando que son el regalo de los dioses a la humanidad…

Buen provecho

 

 

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