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El Blog de Gary Gutiérrez

Abusador de cafeína, asador de patio, comidista y cronista del bajo mundo culinario, iconoclasta aspirante a ácrata, apóstata, y comantenedor de @tempranopr

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Costillas de ternera y de cerdo al “barbi” con madera de manzana…


Admito que no soy muy fanático de la ternera. Para mi es mucha grasa con relación a la carne. No obstante cuando en la nevera del colmado vi un costillar, no puede resistir la tentación de experimentar.

Por supuesto, si voy a disparar el asador, aproveché para cocinar varias cosas más. Papas, vegetales y un costillar de cerdo.

Mientras encendí el asador para el ahumado, unos 250 grados Fahrenheit, sequé bien las postas y las aderecé con aceite de oliva, sal y pimienta. Luego al asador para dejar la magia del humo hacer lo que se supone.

Dos horas a fuego de madera de manzana indirecto hasta que las piezas desarrollaron corteza. Luego envueltos en papel de aluminio con un poco de jugo de manzana para mantener la humedad, continué el cocido hasta que las piezas ablandaron. El costillar de cerdo poco mas de una hora y el de ternera dos horas. y media.

Tras sacar las piezas del fuego, las deje descansar envueltas en el aluminio por casi tres horas.

El resultado fue poco menos que hermoso.

La carne de la ternera se desprendía sola, lo que la hizo perfecta para sándwiches y tacos.

Las costillas de cerdos pro su parte las acompañe con papas fritas estilo “home fries”.

En fin que el hallazgo del costillar de ternera, no solo me sirvió para pasar otro día de cuarentena voluntaria, también me alimentó por varios días… Creo que due un buen negocio.

¡buen provecho!

Tras el #BBQ del fin de semana, taquitos de lo que sobró


Este fin de semana, mi barbacoa se ocupó con una codorniz y una posta “chuck” que se ahumó por unas siete horas.

Al día siguiente pique las carnes (codorniz y chuck) que sobraron en una especie de picadillo que luego sofreí en una sartén de hierro con cebollas y que terminé con una mezcla de varios quesos blancos.

Monté esa “mogolla” en tortillas de maíz y las coroné con una “salsa” simple de tomate y cilantro hecha en casa.

No tengo que decir que esto “se bajó” con cervezas 🍻

¡BUERN PROVECHO!

Slow smoke chuck roast, 9 horas de paciencia…


Abrazado por cinco horas por el humo de la madera de manzana a 250° Fahrenheit para luego arroparse junto a jugo de manzana en aluminio por otras dos horas… luego descansar por otras dos horas.

¡buen provecho!

Codorniz al “barbi”, pa’ almorzar domingo


Tras sumergir la codorniz en un salmuera por 48 horas, la secas con papel toalla, la cubres con un poco de aceite. Luego la espolvoreas generosamente con ti “rub” preferido. En este caso uno comercial, usa la que te guste es tu gallina y tu “barbi”.

Tras una hora a fuego indirecto a unos 300° Fahrenheit… es cosa de buscar con que lo vas a servir.

¡BUEN PROVECHO!

Tratando de imitar el #Po-Boys de los hermanos afro descendientes de Mississippi…


Buscando cómo ampliar mi experiencia barbiquiuera, decidí tratar eso que llaman po-boy.

Por supuesto, este asado producto de las clases negras trabajadoras tiene múltiples variantes a lo ancho del sur estadounidense. Así que en este caso decidí tratar de imitar la tradición de Mississippi.

Comencé con un California Steak de poco menos de tres libras.

Lo ahumé, con madera de manzana usando el método de serpiente por unas dos horas en un Weber Smokey Joe con las ventanillas superiores cerradas un poco más de la mitad.

Pasadas las dos horas, la posta ya había generado corteza. La pase a un “Dutch Oven” de hierro, en este caso, de unas 12 pulgadas. Allí la condimenté con un sobre de aderezo italiano y uno de “gravy” de res. Luego la terminé con una cuarta de mantequilla y 8 pimientos pepperoncinis.

Entonces lo tape por dos horas en el dutch oven con 10 briskets debajo y 15 en la tapa.

El resultado fue una tierna posta que se desmorono al toque, con un fuerte sabor a carne y un trasunto del picante de los pepperoncinis.

Esperé que se enfriara lo suficiente para manejarse y desmenuce la pieza. Luego incorporé la carne a los jugos que quedaron en el dutch oven.

Para servirlo, lo mismo le bregó bien en sandwiches que sobre papas majadas… y por supuesto, la baje con dos friítas…

¡Buen provecho!

“Pull beef”: ropa vieja a la americana…


“Esto es ropa vieja americana”; esa fue la genial respuesta de mi vecino Julio a quien orgullosamente le compartí el “pull beef” que preparé para almuerzo del Día de los Reyes.

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Todo comenzó la víspera de la Epifanía cristiana como a eso de la una de la tarde cuando encendí una de las puntas de la hilera de carbones, y  “adobé” generosamente una pieza de masa para hornear con adobo criollo comercial.

Una vez varios carbones estaban encendidos, le coloqué unos pedazos de maderas de árbol de manzana para sabor y coloqué un cubilete con agua debajo, no solo para proporcionar humedad a la carne, también para recoger los jugos que de la misma se desprendan. Así también coloqué la masa de carne al lado opuesto de los carbones.

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Luego tapé mi barbacoa y dejé las ventanillas completamente abierta por cuatro horas durante las cuales añadí un puñado de carbón cada 45 minutos. Por experiencia ya sé que, con el carbón que utilizo y en mi viejo Weber tendré una temperatura constante entre 250 y 300 grados Fahrenheit. Usted debe experimentar con su barbacoa y el tipo de carbón que usted usa para generar su propia fórmula.

Cuatro horas más tardes, la temperatura al interior de la masa alcanzó los 150 grados Fahrenheit, cubrí la pieza con aluminio para asegurarme que el calor llegara a centro de lapieza. A esto se le conoce como el “truco texano”.

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Tras otras dos horas,  el termómetro interno marcó sobre 190. En este punto ya los músculos y los cartílagos de la carne se rompen y hacen la pieza más tierna e ideal para hilacharla.  en este punto la saqué del “barbi” y la deje descansar por otra hora.

Luego la hilaché y le incorporé sal y pimienta a gusto. Además le añadí salsa de barbacoa generosamente, en este caso de guayaba, y listo.

En mi caso la guardé en la nevera para el almuerzo del próximo día… !BUEN PROVECHO!

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Fuego, humo, carne, tocineta y miel de pulga…


Por Gary Gutiérrez

¡Quiero hamburguer!

Pocas cosas son más excitantes para un cocinero o asador de patio, que cuando algún miembro de la familia pide que le prepare algo especial. es como un reconocimiento de que uno le brega al “barbi”.

En este caso, la doña estaba antojá de burguers. Así que me puse a buscar alternativas para ver como presentar de forma diferente el más clásico plato de la parrilla doméstica, la hamburguesa o “burguer”.

Fue así que encontré una receta para tocineta ahumada o “smoke bacon” en la página de You Tube de los Pitboys.

El problema fué que no tenía azucar morena en la casa, así que  modificamos la receta usando  “Miel de Pulga”, también conocida como “miel de melaza” o “miel residual”.

Dos horas antes del momento pautado para almuerzo, encendimos el Weber Smokey Joe para ahumar con fuego indirecto. Es decir todo el carbón a un lado de la caldera, pero encendido solamente a uno de los extremos.

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Una vez se encienda el carbón, se le añade la madera, en este caso de manzana, y se deja que llegue a temperatura.

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Se pone las lascas o fetas de tocineta (tocino o beicon) las que se pintan con la miel residual o de pulga.

Hora y media mas tarde, tapado el Smokey Joe con las ventanilla cerrada a 2/3, el beicon está listo para el disfrute.

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Aprovechando que ya el carbón restante está totalmente encendido, se tiran las hamburgueas o burguer sobre las brasas,  se sazona con sal gruesa y pimienta, y se tapa el Smokey Joe con las ventanillas abiertas.

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Pasado los 10 minutos se voltean los hambuerguers y se tapan por 5 minutos más. En ese momento se le pone queso a los que lo prefieran y un par de minutos más tapados para que se derrita.

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Finalmente se tuesta un poco el pan y se monta el motivo de nuestra lujuria gastronómica con los complementos que nos agraden y lo sirve junto a una friita…

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Luego, tras disfrutarlo despacio, llame, haga una cita con su cardiólogo o cardióloga y luego se tira a dormir la siesta…

Buen provecho….

 

 

Otra alternativa para la codorniz ahumada…


Volviendo a cualquier carne que nos sobre luego de disfrutar la barbacoa, una buena alternativa es saltearla.

Corte en trozos la carnes, en este caso la codorniz que sobró. Haga lo mismo con las papas que sobraron.

En un salten caliente, en mi caso un wok, incorpore las carnes, papas y los vegetales, si alguno, que sobraron. Añada aceite de oliva y saltee rápidamente hasta que todo caliente.

Termine en el plato con un poco más de aceite y sal si necesita.

Luego dele pa’ bajo… “buen provecho”

Ensalada de codorniz ahumada…


Por Gary Gutiérrez

Durante el pasado fin de semana encendimos a “Jimena” para tratar de ahumar unos perniles.

El proceso, de nueve (9) horas de cocción, no fue tan mal según el juicio de los voluntarios que le dieron “pa’ bajo” en la casa de la maestra Carmen Inés.

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Aun cuando la estética de la pieza porcina dejo algo que desear, sobre todo cuando vino “al cuerito” que se pasó del crocante, el sabor y la textura fue suficiente para que mis amigos se sacrificaran y le atacaran sólido. Incluso lo que sobró se lo llevaron para el revoltillo con pan del domingo.

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Claro, cuando se “corre” una barbacoa como Jimena por nueve (9) horas, lo más inteligente es incluir otras piezas para sacarle más provecho a la leña, que barata no es.

En esta ocasión dos codornices maridadas al seco con especias y limón cumplieron esa función.

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Una de estas codornices terminó el lunes deshilachada en un sándwich de ensalada fría.

Desmenuzadas y cortadas las pechuguitas, se le incorporó cebollines frescos, arándano, y zumo de limón. Todo se aderezó con mayonesa comercial y se sirvió en pan de agua -especie criolla de pan francés- con tomate y aceite de oliva.

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Ufff el juguito de limón hizo la diferencia… “buen porvecho”

Chuletas ahumadas; “round” dos


Hace unas semanas me atreví ahumar unas chuletas siguiendo una receta que encontré en YouTube.

En aquella ocasión, las chuletas eran como de pulgada y media y se se marinaron por 24 horas en una mezcla de vinagre y jugo de manzana sazonado con chipotle, azúcar y adobo.

Esta vez, la marinada fue parecida pero con menos chipotle. Encontré su sabor muy agresivo.

Otro cambio fue el ancho de las chuletas. En esta ocasión, cada pieza contaba con dos pulgadas de espesor.

Tras más de dos horas en el smoker, y otra media hora bajo un baño de salsa de barbacoa de guayaba, el resultado fue espectacular.

El ancho de la chuleta permitió que la misma adquiriera el ahumado sabor que complementó maravillosamente con la marinada y la dulce salsa de guayaba producida por Artesanías Gourmet.

Al igual que el primer experimento, la combinación de vinagre y de jugo de manzana produjo una tierna textura muy fácil del consumir.

De paso, en medio de pan Baguette tostado y aderezado con un poco se salsa de barbacoa, estas chuletas son lo que en el norte llamarían “good eats”.

En resumen, si bien es cierto que en esta ocasión, por el grueso, el resultado fue menos jamón y más chuleta, no es menos cierto que la ternura y el sabor dulzón hace de esta receta una para repetirse.

Buen Provecho…

Weber Smokey Joe: porque no siempre es cuestión de tamaño


Si algo está claro es que en el capitalismo, nada es de gratis y mucho menos las aficiones, los hobbies o las fiebres.

Tras varios meses inmerso en el aromoso mundo de las barbacoas y ahumadores, esta máxima queda meridianamente clara.

Jugar con el “barbi” cuesta.

Claro, si bien es cierto que gran parte del costo se consume con la familia y el corillo, no es menos real que el costo del carbón, utensilios, “gadegets”y hasta de productos de aluminio es considerable.

Por otro lado, si usted no practica haciéndole el amor al fuego y las brasas, jamás logrará convivir con ellos de forma disfrutable.

Ante esta disyuntiva, tres videos en YouTube me dieron la respuesta, el Weber Smokey Joe. Un pequeño grill que, si se sabe usar, es excelente para practicar principios básicos de asados y ahumados.

Es así que con la ayuda de los canales Daddy CooksBraum Grillin’z y de Baby Back Maniac, me encontré este huevito de 14″ perfecto para practicar y desarrollar mi intimidad con ese poder destructivo y creativo que es el fuego.

Aceptando el reto lanzado por Daddy Cooks, decidí usar la idea del bloque. No apostante, en vez de acostar el bloque en su lado más delgado para crear una barrera entre un lado para fuego directo y uno para indirecto, lo acosté en su plano más ancho y separé el huevito en fuego indirecto en el medio y fuego directo a los dos costados. Así el bloque me sirvió para poner un cubilete de aluminio como “dripping pan“.

Con muy poco carbón, en poco más de 3 horas, logré ahumar unas costillitas de cerdo. para aprovechar el tiempo y el carbón encendido, mientras la carne descansaba tras su cocción, puse unos camaronsitos para complementar la oferta familiar, un sabroso”Mar y Tierra” en el Weber Smokey Joe.

Así que si usted está pensando en entrar en el maravilloso mundo de las brasas y el humo, pero no quiere hacer mucha inversión, esta es una opción.

El Weber Smokey Joe y YouTube son un excelente punto de partida.

Buen provecho…

El día después; crónica de un pollo ahumado de domingo.


Fotos y letras por Gary Gutiérrez

Como todo en la vida, usar un asador “grande” tiene sus ventajas y desventajas.

Una barbacoa como la Char-Griller Competitión Pro puede ser una maravilla que te permite cocinar múltiples alternativas a la vez, incluyendo los acompañantes o “side dishes”. Esto implica un ahorro enorme, tanto en tiempo como en combustible. También te permite, si se planifica bien, que todo este listo al mismo tiempo.

Además de que, en un asador de ese tamaño puedes controlar mejor las temperaturas y acomodar las diversas alternativas de acuerdo con el calor en que prefieras trabajar cada una. El tamaño y diseño de caja para asar como estas, distribuyen mejor el aire para un terminado más parejo.

En mi caso, regularmente cocino los sábados y preparo suficiente comida para cenar ese día y para no tener que hacer nada los domingos. Bueno excepto sentarme a escribir cosas como estas para este blog.

Esta semana, encendí la barbacoa, la que apodo Jimena, para ahumar unas chuletas gruesas que serví acompañados de un mac. & blue cheese,  también terminado en el “barbi”.  Por el tamaño de las chuletas y del envase del mac. & cheese, trabajarlas en el viejo Weber sería incómodo, o tomaría mucho tiempo pues tendría que hacer una cosa antes y otra después.

Habiendo tomado la decisión de trabajarlos en Char-Griller Competitión Pro, el día antes compre un pollo como de cuatro (4) libras, lo partí en dos porciones -1/2 pollos- y lo sazoné con adobo criollo, azúcar negra y chipote en polvo. Para acompañarlos, incluí unas “baby red potatoes” con sal gruesa, pimienta, aceite de oliva y ramitas de romero del patio.

De paso, las plantitas de romero se las compré a Carmencita, un ser maravillo y propietaria de El Patio de Mamá en la Plaza Juan Ponce de León en Ponce, Puerto Rico. Altamente recomendado para plantas medicinales y de cocinar.

Tras unas cuatro horas en el “barbi” entre 225 y 275 grados, y cuando el termómetro interno 170 grados en la pechuga -el pollo es la única carne que me gusta bien cocida-, lo puse a descansar a temperatura ambiente mientras disfrutaba de las chuletas gruesas y del un mac. & blue cheese. Terminado y fregado todo, pase las dos mitades y las papas al refrigerador.

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Al otro día, es decir el domingo pasado el medio el día, trocé las mitades y las calenté en el micro junto a las papas.

El resto ya se lo imaginan. Tras darle pa’ abajo junto a un Jack Daniel, Gentleman edition, solo restó aflojarme la correa y quedarme dormido escuchando al maestro Mile Davis.

Esta es la manera para disfrutar del domingo.. buen provecho.

 

Día de las Madres: crónica de un fin de semana caliente y picantito…


Por: Gary Gutiérrez

Si algo se puede considerar como suicidio gastronómico tiene que ser el pretender comer bien y económico en un restaurante durante los días cercanos a San Valentín o al Día de las Madres.

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A menos que usted no pueda y esté dispuesto a pagar un ojo de la cara, o los ovarios de su progenitora, lo más probable que usted termine esperando una eternidad para entrar a un comedor sobre vendido, donde el personal está subcompensado, la comida esté preparada a la carrera y complementada con todas las guarniciones que no se movieron el mes anterior.

Por supuesto, el Día de las Madres es peor que San Valentín, pues todo lo anterior se adereza con una dosis de mocosos, gritones y mal olientes jodiendo y corriendo por el salón. Después de todos sin esos pequeños seres más adaptados para el tártaro que para compartir un salón comedor, no habría madres ni abuelas.

Por esa razón, y como mi madre ya está mayor y no maneja bien los imprevistos y el revolú, decidí que este año celebraría a la culpable de mi existencia en la tranquilidad de mi casa.

Igualmente es la mejor excusa para disfrutar mi recién rescatada pasión, la barbacoa.

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El menú para tan especial fin de semana consistió en gallinas codornices, salmón y costillas de cerdo, todo ahumado en el viejo pero confiable Weber.

Para las gallinas preparé una marinada compuesta por sala para barbacoa Gourmet de Parcha, Pique Artesanal Don Antonio, bourbon y hojitas de culantro fresco del patio. Esta salsa baño las aves en una bolsa plástica por dos días en la nevera.

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El salmón lo prepararé usando una técnica de marinar que es casi una pornografía. La encontré en un canal de YouTube llamado Smo’King BBQ Tips & Recipes bajo el título: Smoking Salmon the easy way. Fácil, sencilla y el resultado no puede ser más sexy.

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Para las costillas me fui “fusión”, sabores criollos, pero técnica estadounidense. Después de todo la barbacoa es el regalo al mundo de los padres arahuacos. Bueno, no tanto como regalo. Los euro-descendientes realmente se lo apropiaron, pero los afroamericanos lo elevaron a nivel de arte en el sur de Estados Unidos.

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La carne del marrano la condimenté por veinticuatro horas usando buena sal y pimienta, un adobo criollo comercial tradicional y orégano del patio.

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En los tres casos, las proteínas se ahumaron por turnos en el viejo Weber con carbón comercial y pedazos de madera del árbol de manzanas para darle aroma al ahumado. En el caso de las aves y el costillar de cerdo, por unas dos horas primero, y luego entre una hora o 90 minutos cubiertas con la Salsa de Barbacoa Gourmet de parcha. Que bravos son esos productos, orgullo ponceño ciertamente. El salmón por su parte solo tardó unos 45 minutos.

La verdad que el fin de semana no pudo ser mejor.

Pasar horas adentrado en la meditación de cocinar de forma lenta, disfrutar de tiempo intimo en la mesa de mi casa con mi madre anciana, comer sabroso, experimentando nuevos sabores y sensaciones, no tiene precio realmente.

Claro que lo mejor de todo esta empresa fue pasar el Día de las Madres sin tener que aguantar a los mocosos que los padres llevan a los restaurantes pensando que son el regalo de los dioses a la humanidad…

Buen provecho

 

 

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