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El Blog de Gary Gutiérrez

Observador, documentador, fotógrafo callejero, bloguero y comunicador social. También comidista del bajo mundo culinario, abusador de cafeína e iconoclasta aspirante a ácrata y apóstata, comantenedor del programa Temprano En La Tarde todos los días a las 4:00pm por PAB550.COM

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BBQ

Carbón, pollo, adobo y guayaba… pa’ que tu lo sepas


Tras multiples experimentos con sabores relacionados a la cultura estadounidense, decidí que era el momento de regresar a un barbacoa más boricua.

Así el primer paso fue sazonar  los cuartos de pollo -muslo y cadera- con adobo criollo. Es decir un “dry rub” que los boricuas usamos para todo.

En este caso, un poco de aceite de oliva para que ayude al condimento a pegarse a las carnes y “Adobochón”, un adobo que incluye las especias y hierbas básicas con que los puertorriqueños complementamos las carnes de cerdo o puerco.

En lo que el pollo se macera con el “adobochón”, se prepara el barbi para cocinarlo a fuego indirecto, con unos pedazo de leña de madera de manzana para dar sabor con humor aromático.

Cuando el “barbi” está al punto, sobre 350°, pones el pollo al otro lados de las brasas por unos 20 minutos tapado con las ventanillas totalmente abiertas.

En este momentos le damos un baño de salsa para barbacoa, con guayaba, sabor que no puede ser más boricua.

Lo tapamos, y tras 10 minutos volvemos a bañar el pollo con el glaseado de guayaba.

Diez minutos más tarde, listo para servir, ¡buen provecho!

Nachos, the next generation


Una vez prendido el “barbi”, lo más inteligente es maximizar “su valor añadido”.

Así que terminadas las alitas “no fritas” que preparamos para el almuerzo, tiramos sobre las brasas un “rib eye” con hueso y sazonado solo con sal gruesa hasta llevarlo a “medium rear”.

Pero, para no servirlo como siempre, cortamos unas lascas o fetas (en contra de la fibra). Las pusimos sobre nachos con salsa, queso y aceitunas.

Unos minutos en el horno hasta que el queso se derrita, y listo.

Nachos a otro nivel para “chiliarnos” sábado en la noche.

¡Buen provecho!

Not fry but BBQ hot winds…


Buscando alternativas para “prender” el “barbi” encontré unas alitas de pollo en rebaja.

Mientras cotejaba la fecha de expiración y esas cosas recordé una receta que vi en youTube y que hace un tiempo modifiqué para preparar unas caderas.

Por supuesto, como siempre la receta “Crispy Grilled Wings on Weber” de “How To BBQ Right” fue una guía y no un mapa.

Así que comencé con un chorrito de aceite de oliva saborizado con “ají verde” para que ayudara al adobo en polvo a pegarse a las alas que había trozado por las coyunturas.

Para reforzar el adobo le añadí paprika ahumada y azúcar negra.

Tras una hora descansando en la nevera las pasé por una mezcla de harina de trigo y maicena para empanarlas.

De ahí pa’l “barbi” a fuego indirecto con todas las ventanillas abiertas por 35 minutos, volteando las alas más o menos a la mitad del tiempo.

Mientras las alas se transforman bajo el domo del Weber, en la cocina preparo el aderezo con partes iguales de mantequillas y salsa picante. En este caso la de guayaba de Artesanías Gourmet.

Una vez en su punto las alas, se le incorpora el aderezo de mantequilla y salsa picante. Entonces con mucha delicadeza se van moviendo las piezas de pollo hasta que todas se cubren con la salsa.

Finalmente se sirve con una ensalada de cole, cole slaw para balancear el pollo.

Por supuesto me empujé como nueve con una fría y luego pa’ la siesta de sábado en la tarde.

¡Buen provecho!!!!

Chillo a la brasa… TGIF


Cuando viene a pescado, mientras más simple mejor.

En este caso un “rub” comercial de “Lemon & Pepper” y un chorrito de aceite de oliva con infusión de ají picante.

Diez minutos por cada lado sobre las brasas en el Smokey Joe y listo…

Pide friiiiia, buen provecho.

Carne a la barbacoa: solo el primer paso…


Regularmente, cuando hacemos barbacoa, vemos la carne como el producto final.

Cosa que se entendible. Después de todo, pocas cosas encarnan la perfección de la simpleza como carne sobre brasas vivas.

Sin embargo, según uno se adentra al ahumado mundo, con el tiempo descubre diversidad de técnicas para potencial los sabores que naturalmente se desarrollan sobre el carbón encendido.

Una de las verdades que le son reveladas a los que con sudor pagán el precio de iniciación es que una vez cocidas al gusto, las proteínas, estás pueden ser consumidas directamente. Pero igual pueden ser protagonistas de platos más complejos.

En este caso, ¡tacos de “pull pork”!!!

Preparado el lomo delantero de cerdo a fuego indirecto (250° f) por 4 o 5 horas, se desmenuza y se adereza con su salsa de barbacoas. En este caso la de base de piña de Artesanías Gourmet.

Una vez listo, prepare las salsas de su preferencia. Como el vecino me regaló un aguacate, le metimos al guacamole. Hay miles de recetas en la internet.

Caliente las plantillas de maíz y sírvalo “family style” para que cada quién se prepare su taco como prefiera.

¡buen provecho!

TGIF: Mar y tierra @ Smokey Joe


Tras una semana donde todo salió mal, nada como un buen bourbon frente al fuego del grill.

En este caso el Smokey Joe de Weber y carbón Natural.

Una vez el carbón llega a su punto, se tiran directamente las brasas los camarones jumbo aderezados con aceite de oliva y “lemon & pepper rub”. También una salchicha ahumada al estilo americano.

Se tapa el Smokey Joe de Weber con los ventiladores abiertos y se deja por unos 5 min.

Luego se destapa y se terminan de caramelizar los camarones y la salchicha con las llamas que naturalmente se generan.

Al final se remueven las proteínas y se pone el pan (ciabbatta) al costado de las brasas, se cierra las ventanillas y se tapa “el barbi” por un par de minutos.

El resto es crónica de una “jartera” anunciada…

Buen Provecho…

Fuego, humo, carne, tocineta y miel de pulga…


Por Gary Gutiérrez

¡Quiero hamburguer!

Pocas cosas son más excitantes para un cocinero o asador de patio, que cuando algún miembro de la familia pide que le prepare algo especial. es como un reconocimiento de que uno le brega al “barbi”.

En este caso, la doña estaba antojá de burguers. Así que me puse a buscar alternativas para ver como presentar de forma diferente el más clásico plato de la parrilla doméstica, la hamburguesa o “burguer”.

Fue así que encontré una receta para tocineta ahumada o “smoke bacon” en la página de You Tube de los Pitboys.

El problema fué que no tenía azucar morena en la casa, así que  modificamos la receta usando  “Miel de Pulga”, también conocida como “miel de melaza” o “miel residual”.

Dos horas antes del momento pautado para almuerzo, encendimos el Weber Smokey Joe para ahumar con fuego indirecto. Es decir todo el carbón a un lado de la caldera, pero encendido solamente a uno de los extremos.

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Una vez se encienda el carbón, se le añade la madera, en este caso de manzana, y se deja que llegue a temperatura.

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Se pone las lascas o fetas de tocineta (tocino o beicon) las que se pintan con la miel residual o de pulga.

Hora y media mas tarde, tapado el Smokey Joe con las ventanilla cerrada a 2/3, el beicon está listo para el disfrute.

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Aprovechando que ya el carbón restante está totalmente encendido, se tiran las hamburgueas o burguer sobre las brasas,  se sazona con sal gruesa y pimienta, y se tapa el Smokey Joe con las ventanillas abiertas.

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Pasado los 10 minutos se voltean los hambuerguers y se tapan por 5 minutos más. En ese momento se le pone queso a los que lo prefieran y un par de minutos más tapados para que se derrita.

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Finalmente se tuesta un poco el pan y se monta el motivo de nuestra lujuria gastronómica con los complementos que nos agraden y lo sirve junto a una friita…

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Luego, tras disfrutarlo despacio, llame, haga una cita con su cardiólogo o cardióloga y luego se tira a dormir la siesta…

Buen provecho….

 

 

Potaje al “barbi” de lentejas y ossobuco ahumado


“Por que está ahí”  es la respuesta que, según la sabiduría popular, contestó un alpinista el preguntarsele por qué escala montañas.

Eso mismo viene a mi mente cuando me pregunto por qué hacer el potaje en el BBQ y no en la estufa. “Porque está ahí”

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No obstante, la realidad es que cuando viene a recetas que toman tiempo y que son reconfortante, prepararlas en el “barbi” son todo un ejercicio meditativo y placentero que convierte el producto final en algo íntimo que se comparte con los comensales.

Además de que cocinar en el patio tiene cierta conexión con el fogón de las madres ancestrales y eso siempre es enriquecedor.

En este caso, para mi los potajes de granos son uno de esos platos reconfortantes que se hacen con calma, se sirven con alcohol y se tienen que compartir.

En este caso colocamos un caldero de hiero (olla para los del norte) directo sobre los carbones calientes  un Weber Smokey Joe.  Tamaño perfecto para no malgastar carbón.

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Una vez tome temperatura, se incorpora el ossobuco ahumado, previamente cortado en ruedas o pedazos. Se Sofríe y se le incorporan los aromáticos.

En este caso, cebolla, ajos a gusto salteada hasta que caramelizarse y se le agrega  una lata  (14oz) de tomates en trozos con su jugo.

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Luego le punemos orégano del patio, sal y pimienta a gusto. Se le añade el caldo de res hasta cubrir y y cuando hierva le suma las zanahorias en trozos.

 

Se tapa y cuece más o menos unos 40 minutos , dependiendo del fugo. No se preocupe, por el olor usted sabe que ya está. Remuévalo del fuego y déjelo descansar, más o menos por el tiempo que le tome darse una cervecita.

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Finalmente sírvalo y disfrútelo en compañía de amigos, vecinos o familiares. como Dios manda….

¡Buen Provecho!

Macharranería aparte, fuego para venerar a los originarios…


Sé que puede sonar como una macharranería, pero la acción de encender, mantener y manejar fuego es un proceso que dispara la testosterona.

Tal vez pues manejar la naturaleza, es una de esas cosas que nos hace sentir más humano o tal vez sobre humano. Después de todo, el fuego parece pertenecer al mundo de las deidades.

¿Por eso será que manejar el fuego se siente cono una experiencia cuasi religiosa?

Igualmente, el controlar las llamas también nos conecta con aquellos originarios que hace unos 500 mil años se impresionaron de tal manera con los fuegos naturales, que se dijeron: “eso lo tenemos que controlar”.

Claro, siendo caribeños, encender ese fuego creador, nos conecta con aquellos hijos de arahuacos que, sin saberlos cuando en sus piraguas se aventuraron al hoy Caribe, serían nuestros abuelos y serían quienes establecieran las bases para que hoy pasemos el sábado entero velando las brasas e infundiendo el mejor sabor possible a nuestros alimentos.

Partiendo de lo anterior, entiendo que el pararnos frente a las brasas de una barbacoa, es una celebración de esos originarios cuya relación con las llamas ayudaron a forjarnos como especie unos, y como sociedades caribeñas otros.

Claro, todo eso no le quita al hecho de que el pararse frente a las brasas, igualmente, no es otra cosa que el “foreplay” que nos prepara para sentarnos en comunidad y compartir alimentos, bebidas, historias y sobre todo, existencia.

¡Buen provecho!

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