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El Blog de Gary Gutiérrez

Observador social, iconoclasta aspirante a ácrata, apóstata, comantenedor del programa @tempranopr de http://www.pab550.com, y barbicuero de patio

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Puerto Rico

Presentación del libro Los Young Lords y las Panteras Negras: divergencias en la lucha por la liberación…


Los Young Lords y las Panteras Negras: divergencias en la lucha por la liberación, de Francisco Concepción Márquez, presentado el 13 agosto 2022 en la Librería El Candil, Ponce Puerto Rico


PARA VER LA PRESENTACIÓN EN VIDEO

excusas por los problemas técnicos

Por: Gary Gutiérrez

Adentrarme en el trabajo de Francisco J. Concepción Márquez fue, como diría Silvio en otro contexto, regresar a un lugar donde “habitan raíces y luceros”.

El comienzo de la década del 1970, cuando en séptimo grado un maestro de apellido Maldonado me expuso al trabajo de Roy Brown, comenzó mi desarrollo como observador socio político.

Las letras de aquella, para mí, nueva forma de cantar se unió a las noticias sobre la criminal guerra contra el pueblo del Vietnam, a las notas de prensa que hablaban de la independencias de los países con nombres extraños en África, a las crónicas de la brutalidad del populismo fascista latinoamericano y al surgimiento de una nueva forma de mirar a las historias sobre un mítico rabino de la Galilea romana.

Por supuesto, al leer el trabajo que hoy nos ocupa, vinieron a mi consciencia las noticias e imágenes de las luchas que por la reivindicación de sus existencias dieron las otredades en Estados Unidos. Es decir, la lucha que daban los negros, los chicanos, los originarios y por supuesto los puertorriqueños de la banda de allá.

Estoy claro que esa década forjó mi identidad y la forma en que todavía miro la sociedad.

Así, el trabajo de Francisco J. Concepción Márquez que nos ocupa en el día de hoy me hace tomar conciencia de cómo, un lustro antes de que yo comenzara a mirar críticamente el mundo, otros jóvenes que no vivían en la isla y que no se criaron con el mismo privilegio socioeconómico que yo, forjaron sus conciencias.

Me refiero al libro: Los Young Lords y las Panteras Negras: divergencias en la lucha por la liberación. Una publicación de 382 páginas que nos presenta los sueños, aspiraciones y pesadillas de un grupo de jóvenes que, emulando a otros igualmente marginados, tomaron prestadas las enseñanzas de un carismático líder negro por un lado, y los saberes de unos curas radicales por el otro, para alzarse como encarnación política de los sueños frustrados de sus padres y su comunidad. Una visión política que partía de la necesidad de la independencia para gobernarse, pero que no necesariamente aspiraban a la formación de un estado liberal burgués como lo pensó Betances, ni a una nación independiente fundada en las narrativas históricas eurocéntricas como las que nos habló Albizu.  

Los Young Lords y las Panteras Negras: divergencias en la lucha por la liberación, rescata y nos cuenta la historia de esos jóvenes que se atrevieron a aspirar, tal vez sin tenerlo claro, a un independencia vivida y gobernada desde lo común y la comunidad.

En las 50 páginas que componen la introducción del libro, Concepción Márquez nos resume el contexto geopolítico en que se desarrolla la organización que esos jóvenes de la diáspora boricua llamaron el Partido de los Young Lords.

Si bien los Lords se inspiraron y emularon al Partido de las Panteras Negras, otro organismo fundado por jóvenes marginados, desde la introducción el autor deja claro y detalla las diferencias entre estas organizaciones que se construían a si mismas como movimientos de auto defensa contra la violencia estructural del orden capitalista en que vivían.

Por un lado, explica Concepción Márquez, las Panteras buscaban la integración y reconocimiento de su espacio social y político dentro del aparato oficial de Estados Unidos y no necesariamente a la creación de un estado nación independiente. Aspiración entendible si se recuerda que, tras el secuestro, genocidio, esclavitud y marginación de los afrodescendientes, no importa las ilusiones decimonónicas del panafricanismo, estos ya no tenían una “patria” a la cual regresar.  A diferencia, los Young Lords sí se concibieron y auto construyeron como parte de un movimiento de liberación nacional exigiendo el derecho a autogobernar desde lo común su territorio nacional.

Explicando el contexto político, Concepción expone como los Lords asumen y desarrollan un complejo análisis que iba más allá de la lucha de clases típica del tradicional marxismo europeo. Ideología a la que le sumaron el elemento de las luchas raciales y anticoloniales de la época. Lo anterior no es de extrañar mirando el contexto y ambiente político en que surge esta organización llamada Partido de los Young Lords.  Es decir, el desarrollo del movimiento de los derechos civiles estadounidense, el nacimiento de nuevos movimientos revolucionarios centroamericanos, la llamada Guerra Fría incluyendo los conflictos en Asía y África, así como la llamada “segunda guerra civil de EE. UU.” cuando el aparato represivo se enfrentó al movimiento anticultura estadounidense durante la década del 1960.

Esta extensa introducción termina explicando cómo, para el autor de Los Young Lords y las Panteras Negras: divergencias en la lucha por la liberación, estos jóvenes revolucionarios puertorriqueños encarnaron el discurso del reverendo islámico afrodescendiente Malcom X mejor que las propias Panteras Negras, organización compuesta de hombres y mujeres negras. Es decir, lejos de encuadrar su lucha en la búsqueda de la inclusión al orden del blanco europeo como hicieron las Panteras, según Concepción, los Lords asumen el discurso separatista predicado durante las primeras etapas de la vida de Malcom como líder de la “Nación de Islam, cuando este exigía un espacio donde el negro pudiera ejercer el poder político y autogobierno sobre un territorio nacional.

Como magistralmente establece el autor en esta introducción, el discurso ideológico de los Young Lord es complejo y no necesariamente lineal pues cuenta con múltiples influencias. Por tanto, es lógico acercarnos al mismo mirando cada una de las influencias detalladas por Concepción Márquez en este libro Los Young Lords y las Panteras Negras: divergencias en la lucha por la liberación.

Así, en el primer capítulo el autor mira el discurso de los Lords desde el pensamiento de Malcom X.

Es fácil identificar entonces en el discurso político de los Lords, la narrativa de una nación dividida, del rol del subobrero y del lumpen como sujeto revolucionario, y la identificación de los Lords con el nacionalismo tercermundista dentro de un mundo bipolar eurocéntrico.

El segundo capítulo presenta el carácter religioso, influenciado por curas de la liberación, que dan forma al comienzo de la organización cuando los Lord pasan de ser una ganga callejera a un movimiento con consciencia política. En este capítulo Concepción Márquez expone cómo, desde el sincretismo entre las ideas de Albizu, Malcom, Martin Luther King y Fidel, la experiencia del pueblo de Vietnam, y la Teología de la Liberación, surge un ideario para una revolución social como expresión del amor propio y servicio a la comunidad que fue la zapata a los Lords.

En el tercer capítulo: Del nacionalismo negro al “intercomunalismo”, el autor entra en detalles de la necesidad de usar “cualquier vía necesaria” como respuesta a la violencia estructural. Es aquí donde Concepción explica la radicalización del pensamiento y la crítica que estos jóvenes hicieron a la llamada política de “no violencia”, concepto que entendían como parte de la sumisión del pensamiento del colonizado.

Igualmente, en este inciso, el autor expone la idea heredada de las Panteras de que “la revolución solo es posible si el pueblo sobrevive”. Concepto que sirve de base, tanto para que los Lords se integraran a la comunidad en sus luchas por reivindicación de sus derechos y el acceso a servicios básicos, como para enfocarse en el reclutamiento y concientización del Lumpen y del subobrero en una forma de lucha que el autor llama “intercomunitaria”. Es en este capítulo donde se explica el desarrollo de un nuevo nacionalismo que, a diferencia del de Albizu no surge de la visión moderna eurocéntrica, sino de un patriotismo que tiene su base en la consciencia tercermundista y la importancia de la organización comunitaria.

En el capítulo número cuatro, Concepción Márquez trata de hacer sentido y explicar el nacionalismo de los Young Lords. Aquí se presenta y discute la dicotomía entre el llamado “nacionalismo de clase media” que los Lords veían en Puerto Rico, versus la lucha de liberación de los que no tienen nada que perder. Aquí surgen unos Lords enfocados en la búsqueda de soluciones a los problemas que afectan la cotidianidad y la vida diaria de las comunidades. Desde ese sincretismo antes detallado, esos jóvenes buscaban una afirmación cultural desde un nacionalismo real, que hiciera frente al simplista nacionalismo culturalista de la administración colonial en Puerto Rico.

Esa batalla, según Concepción Márquez, los Lords la tuvieron que dar acosados por el sofisticado sistema de contra insurgencia dirigida desde COINTELPRO, programa creado por el infame y despreciable director del Buró Federal de Investigaciones, el desagraciado Edgar Hoover -palabras mías y no del autor-.

Precisamente esa represión y sus consecuencias, son el tema del capítulo cinco de esta publicación: Los Young Lords y las Panteras Negras: divergencias en la lucha por la liberación.

Si bien el colapso del Partido de los Young Lords estuvo mediado por la sofisticada represión de la inteligencia política estadounidense, el escrito también entra en los conflictos que surgieron a raíz de la llamada “Ofensiva Rompe Cadenas”, es decir la llegada e integración a la vida política de la isla de una avanzada de los Lords.

Igualmente, según Concepción este proceso de deterioro de la organización estuvo matizado por un viraje a la ortodoxia política de algunos de sus cuadres y los conflictos entre facciones que eso implicó. También señala el autor, cómo incidió en el deterioro de los Young Lords el golpe con la realidad política encontrada en la Isla, tras el abandono del espacio endémico de la organización en la Babel de Hierro.

Así es como Concepción Márquez describe como multifactorial el colapso de esta organización surgida literalmente de las cunetas del alto Manhattan. La represión, problemas personales y diferencias ideológicas, muchas producto de la inteligencia represiva por parte del estado, pueden señalarse como factores del desastre. Pero igualmente se puede apuntar al abandono o marginación del trabajo comunitario en su espacio endémico.

Es sobre este tema dónde se crece como académico de la historia el maestro Concepción Márquez. Lejos de idealizar ese proceso de síncope político de los Lords, el autor recoge, documenta, y por tanto humaniza, el proceso de purga interna con dolorosos relatos de las intrigas, las agresiones y las luchas internas que terminaron en secuestros, torturas, y saber que otras tragedias silenciadas por la historia.

Para concluir, el libro Los Young Lords y las Panteras Negras: divergencias en la lucha por la liberación surge como una historia fascinante que narra cómo esos jóvenes de chaqueta de cuero y boinas que se llamaron los Young Lord, redefinieron desde sus cotidianidad a ese sujeto conocido como el lumpen y lo organizaron políticamente en torno a unos objetivos comunitarios inmediatos y una lucha por la independencia de su país a largo plazo. Proceso que fue exitoso, según Concepción, hasta que la silvestre estructura se autodestruye inmersa en luchas y conflictos mediados por la ortodoxia teórica.

Esta, para mí, es la gran lección que Los Young Lords y las Panteras Negras: divergencias en la lucha por la liberación aporta al momento que vive el país, señalarnos formas políticas que van más allá de lo electoral. 

Creo que se nos va la vida si no revisamos y aprendemos de esta historia…  

Maestro Francisco gracias por apuntar al camino, le felicito. Pero, igual le recuerdo que esta publicación, Los Young Lords y las Panteras Negras: divergencias en la lucha por la liberación es solo una parte de la narrativa. Ahora me despertó el interés por saber cómo movimientos como el de La Raza, el American Indian Movement y el Poder Negro también incidieron en estos jóvenes visionarios que llamamos los Lords, por lo que espero sus próximas publicaciones.

¡Salud y resistencia!


Por: Susanne Nicole López Rodríguez

Por cualquier medio necesario, suena como de la generación que no se deja, esta consigna compartida por los Young Lords y las Panteras Negras me hace sentir identificada, tal vez para alguno le suene como radical. En la actualidad la lucha contra el sistema opresor con todo su aparato de gobierno y propaganda ha sido pan nuestro de cada día, en la diáspora y en el archipiélago. El sentimiento de que ya no hay más que darlo todo por un cambio, por vivir una vida digna es una efervescencia en las generaciones más jóvenes de puertorriqueñas/os en el país y en la metrópolis.

Los Young Lords y las Panteras Negras, divergencias en la lucha por la liberación, me ha hecho sentir gran orgullo de la historia de lucha por los derechos humanos, la autodeterminación de las naciones y las comunidades, la autodefensa ante el sistema, el internacionalismo, entre muchas trincheras por las cuales los grupos vulnerabilizados, o mejor dicho la clase trabajadora se han organizado en los Estados Unidos de América, mejor conocido como Amerikkka, término utilizado por los YL y las PN.

El accionar revolucionario no es cosa moderna en nuestra historia, somos un país de lucha y resistencia, la colonia va más allá de un estatus, es un aparato ideológico en que para descolonizarnos hay que mirarnos, ver quienes somos y que país queremos formar.

“Palante siempre palante”, los Young Lords, boricuas en Chicago y NY traen una conversación ideológica muy importante. ¿A quién les toca luchar por la independencia, que es independencia, Puerto Rico es el único país que tiene que liberarse de Amerikkka, del imperialismo gringo, ¿que necesitamos para liberarnos?

Tratando de construir contestación a mi propia interrogante a través del aprendizaje con la lectura de profundidad ideológica en lo que fue el movimiento de la lucha anti racista, antisistema, puedo decir que, para conversar sobre liberación, independencia, política realmente representativa hay que adentrarnos en un proceso de conocimiento histórico de como se construye el capitalismo y entender que dentro de su funcionamiento esta la desigualdad, el racismo, la xenofobia, el colonizar.

“El gobierno es una pared diseñada para ser de frontera entre el opresor y el oprimido”, citando un escrito del 71 por los Young Lords.

Las Panteras Negras principal grupo que inspiro a los Young Lords, conocidas por su lucha en contra del racismo a través de la autodefensa de las comunidades negras, queda corto para decir todos sus logros a favor de la lucha por los derechos civiles y humanos de las comunidades afrodescendientes en la metrópolis y en el mundo. Este grupo de revolucionarios fueron los que inspiraron a José «Cha Cha” Jiménez, fundador de los Lords en Chicago y que pasaron de ser una ganga a ser un partido revolucionario. Relatos difíciles de soltar una vez te adentras en el libro.

Como puertorriqueña nacida y criada en el archipiélago la narrativa de la diáspora me podía parecer lejana a nuestra realidad y forma de lucha hasta hace unos 3 años aproximadamente, recordando las Jornadas del verano del 2019.

En un constante cuestionamiento compartido con la visión de Juan Antonio Corretjer, de si las estrategias tomadas fuera del país en pro de la independencia de Puerto Rico deben de responder a una toma de decisiones de aquí hacia allá afuera.  Los cuestionamientos basados en el presente y en el futuro de la necesaria lucha por la independencia definida como el acceso y control de la tierra y de nuestra política y políticos, como definen ambas organizaciones en sus programas, y que son basados en “lo que creemos y lo que queremos”, son dinámicamente abordados por el Dr. Francisco J. Concepción Márquez en Los Young Lords y las Panteras Negras. Divergencias en la lucha por la liberación. Libro que va describiendo las organizaciones, los momentos históricos y el accionar de estas organizaciones.

Dentro de la importancia de leer esta publicación está conocer los grupos sociales que han influenciado la clase trabajadora y la importancia de tener medios de comunicación propios como los fueron los periódicos Palante y The Black Panter Community News. Sitios mediáticos en los cuales puedan tener el espacio de denuncia ante la violencia sistemática, la distribución ideas, los proyectos de asistencia social creados en espacios recuperados como las iglesias de la comunidad, etc. Estrategia utilizada desde los comienzos de las imprentas, las cuales como comunicadora encuentro fundamental en el ejercicio de los reclamos al gobierno y para mantener un espacio en el que las denuncias y propuestas sean reflejo del discurso de las bases.

 Una temática en este libro, “Los Young Lords y las Panteras Negras. Divergencias en la lucha por la liberación” que me atrajo fue las explicaciones del carácter ideológico marxista y las vertientes al que decidieron evolucionar estas organizaciones. Pasar de dar regalos a las comunidades, ejercicio reconocido por ellos mismos como reformista, a buscar organizar ideológicamente para combatir el imperialismo que usa el racismo para fundamentarlo, fue proceso clave para su “fin”. Teniendo en cuenta que en la época de los 70’ este tema del internacionalismo era uno con mucha carga política internacional y que el gobierno de Amerikkka reconocía como peligroso, como demuestra persecución a los disidentes al sistema capitalista.

¡Que viva la raza! Y la autodeterminación de todas/os los latinoamericanos dentro y fuera de los Estados Unidos de América. La historia de los Young Lords y las Panteras Negras, es historia viva, sus enseñanzas en la organización comunitaria y política son dirección en estos momentos, ¡POR CUALQUIER MEDIO NECESARIO!

Agradezco a Francisco J. Concepción Márquez, por la creación de “Los Young Lords y las Panteras Negras. Divergencias en la lucha por la liberación”. Pieza histórica, y guía para el trabajo que muchas/os continúa haciendo por la liberación.

A estudiar, organizarnos y luchar contra toda opresión del poder hegemónico, dentro y fuera del estado.

Gracias Francisco J. Concepción Márquez.

Con el Maestro Jenaro Rentas

En tributo a Bayamanaco…


Celebrando el legado Taino: pescadito a la brasa servido con vianda… ¡BUEN PROVECHO”


Iphonegraphy: Cerrillo Hoyos, Ponce


#Iphonegraphy: Patio


#Iphonegraphy: Luz jardinera


Sobre El Laberinto de los Indóciles; Estudios sobre la historiografía puertorriqueña del siglo 19 del maestro Mario Cancel


Para escuchar la grabación de la presentación

El Laberinto de los Indóciles; Estudios sobre la historiografía puertorriqueña del siglo 19.

Autor: Mario Cancel

Editora Educación Emergente

Presentado en La Librería El Candil

Ponce, Puerto Rico

12 de febrero 2022

Salud y resistencia a todos y todas:

“La ignorancia es atrevida” reza el dicho popular en Puerto Rico. Mi presencia ante ustedes demuestra la validez de esta frase.  Esto pues fue desde la osadía de mi ignorancia sobre la historia y la historiografía puertorriqueña que me atreví decir que sí al pedido por parte de Editorial Educación Emergente para que comentara El Laberinto De Los Indóciles: Estudios Sobre La Historiografía Puertorriqueña Del Siglo 19, la más reciente publicación del maestro Mario R. Cancel.

Confieso que cuando viene a historia, y sobre todo a historiografía, soy víctima y producto de un sistema de educación colonial. Aclaro que cuando digo “sistema” no me refiero a los y las maestras, pues, al fin y al cabo, esos educadores también fueron y son víctimas del sistema.

En aquella escuela de la década del 1970, enmarcada en luchas sindicales que como la que hoy libran los docentes, el currículo imponía un saber histórico que hablaba de que los “tainos” eran vagos y pacíficos, por lo que los europeos trataron de civilizarlos y salvar su alma. Nos explicaron que esos “indígenas” se extinguieron por débiles, razón por la que “tuvieron” que traer “negros” para “ayudar” al proceso de producción mientras que a su vez estos podían ser civilizados y elevados al nivel de adelanto del mundo eurocéntrico.

Aquella “educación” que sobre nuestra historia recibí durante aquel tiempo terminó con el Grito de Lares. Escaramuza producto del surgimiento de “un puertorriqueño” que quería librarse del abusivo “coloniaje” español. Interesante que la única vez que escuché la palabra “coloniaje” en aquellas clases, fue siempre como referente al periodo “español”.

No obstante, y a pesar de la carga ideológica del currículo escolar, mi visión sobre lo que podría ser otra historia de Puerto Rico se forjó y estuvo también condicionada por las luchas culturales que se desataron como respuestas a las burdas pretensiones de administraciones dirigidas por aspirantes a monárquicos como Rafael Hernández Colón y por pichones de fascistas como Carlos Romero Barceló.

Es así como mi visión de la historia, y de quién yo soy como puertorriqueño, se influenció por una especie folklorismo nacionalista. Tanto por la mirada basada en el discurso oficial producto de Ricardo Alegría, como por discursos más radicales y políticos producidos por una nueva sepa de gestores culturales. Es decir, por las letras de Danny Rivera, Roy Brown, El Topo, Haciendo Punto y Moliendo Vidrio, por ejemplo. Expresiones culturales contestatarias, moderadas unas y más radicales otras, que ante el ataque del anexionismo a “lo puertorriqueño” levantaban barricadas que me llevaron a cuestionar la historia oficial aprendida en la escuela. En mi caso, esas respuestas más radicales me llevaron a crear una identidad nacional idealizada basada en la construcción de un indígena épico y digno que luchó por su espacio físico y la preservación de su identidad.

Es desde este bagaje personal, y sin conocimiento técnico alguno de la historiografía, que me acerco al saber del maestro Cancel y a su publicación El Laberinto De Los Indóciles: Estudios Sobre La Historiografía Puertorriqueña Del Siglo 19. Hablando de lo atrevida que puede ser la ignorancia.

Pero, mi lectura del maestro Cancel igual estuvo mediada por la reflexión de dos sucesos, uno ocurrido hace unos años y el otro mucho más reciente.

Primero, tras leer la tabla de contenido de El Laberinto De Los Indóciles: Estudios Sobre La Historiografía Puertorriqueña Del Siglo 19 vino a mi mente la visita hace más de una década de una periodista española, que no recuerdo su nombre, pero que trabajaba un escrito sobre Puerto Rico para la Agencia Francesa de Noticias. En aquella ocasión, tras conversar conmigo sobre la criminalidad del país, la periodista me utilizó como intermediario para acceder a la alcaldesa de Ponce y a un profesor de historia, ambos anexionistas.  Durante aquella conversación en la sala de mi casa, ambos entrevistados expresaron que su aspiración a la anexión se basaba en al anhelo a ser parte del “progresismo estadounidense”.

El segundo suceso provocador de reflexión fue la respuesta del sector anexionista a la visita a Puerto Rico del llamado Rey de España, “tipejo” heredero de la vergonzosa tradición truquera de los Borbones. Dinastía que se levanta como regente hoy del Estado Español gracias al caudillo y genocida por la gracias de dios, Francisco Franco Bahamonde.

Así, desde mi falta de entrenamiento historiográfico y con esos marcos de referencias informales que ya detallé,  es que me acerqué a El Laberinto De Los Indóciles: Estudios Sobre La Historiografía Puertorriqueña Del Siglo 19. Publicación de 197 páginas divididas en tres partes o secciones. 

La primera, titulada Introducción: intersecciones entre historiografía y política, donde el maestro Cancel presenta el tema de su trabajo, las bases teóricas desde donde se acerca al mismo, y sobre todo su intención al publicar este trabajo.

“Mi finalidad es forjar la lectura de una discursividad que nunca se puso de acuerdo, nunca fue homogénea y que se apropió de la identidad y de la puertorriqueñidad de manera creativa poniendo la historia y la memoria del pasado al servicio de causas que chocaban la una con la otra.”

Así, don Mario deja claro su aspiración:

“Lo que busco es penetrar los mecanismos de manipulación de la memoria, del pasado, y de la historia para fines políticos en la discursividad histórica del siglo 19 y ver como la historiografía afectó el activismo modernizador en aquellas circunstancias”

Explica así el autor que el discurso historiográfico del siglo 19, y asumo que el de nuestros días, no es uno imparcial, lineal y mucho menos inocente.  Es decir, nos presenta la historiografía como campo de batalla y herramienta para la construcción ideológica, en este caso la construcción de la identidad del sujeto hoy llamado “puertorriqueño”.

Para esto Cancel aclara y produce un mapa para entender la mutación en el tiempo de las definiciones de términos como: autonomía, anexión, independencia, descolonización y otros términos, matizados siempre desde las ideologías y las posturas de clase de los autores estudiados. Pero sobre todo como referentes para forjar la identidad criolla y las aspiraciones colectivas que empujaban esos historiadores. 

Leyendo lo plasmado por don Mario sobre esa historiografía, surge claramente la complejidad del pensamiento historiográfico producido durante el siglo 19. Los matices de sus marcos teóricos, las fuentes y la metodología usada por los autores de esa época. Autores para quienes la identidad puertorriqueña tenía unos cimientos europeos que influyeron como se mirará los eventos de 1898 y el proyecto modernizador del periodo posterior. Para esto, el maestro Cancel no se limita al uso de fuentes provenientes de libros históricos, pues aclara que el “… pensar históricamente no es un monopolio de los historiadores”.  ¿Será por eso estoy yo aquí compartiendo mi poco ilustrada opinión sobre su trabajo historigráfico?

La segunda sección o inciso se titula: Historiografía y política puertorriqueña del siglo 19: entre integrista y separatistas. Aquí Mario Cancel da rienda suelta al historiador que le da forma como intelectual y que lo define como académico. Dieciocho (18) ensayos donde se adentra y examina las lecturas que los historiadores de los siglos 19 y 20 hicieron sobre el trabajo de sus antecesores. Sobre todo, en estos escritos el autor se enfoca en las miradas de clase, políticas y en los prejuicios raciales desde donde esos documentadores del siglo 19 miraron los trabajos de Agustín Iñigo Abbad y Lasierra por ejemplo.

En esas miradas de los autores estudiados, según Cancel, transpiran dos proyectos discursivos: la regionalista o integrista y la nacionalista. Brecha discursiva que se va a encrudecer tras el 1898. Es interesante no obstante que ese sujeto puertorriqueño y su identidad nacional resultante de ambas posturas, tanto la integrista como la nacionalista, será una “identidad” basada en la aspiración al euro-occidentalismo que produce en el sujeto puertorriqueño una necesidad de alcanzar el nivel de desarrollo europeo para poder entrar a la modernidad. No importa si era bajo el integrismo o el separatismo, ni mucho menos si era bajo el dominio español, el estadounidense o la independencia.

Así explica Cancel que desde tan temprano como en la historiografía de Abbad y Lasierra ya se establecían definiciones de la identidad criolla desde la dualidad del “yo” y la “otredad”. Dualidad que produce la mentalidad de que los puertorriqueños no eran, ni podían ser, iguales a los españoles. Esta visión es estudiada por Cancel en los trabajos que sobre Abbad y Lasierra hicieran los pensadores del siglo 19: Tapia y Rivera, Acosta y Calbo y Elzaburo y Viscarrondo.

Luego, Cancel recorre la historiografía puertorriqueña durante los siglos 19 y 20 para documentar como, implícitamente o no, el criollo necesita construirse desde el eurocentrismo, no importa si es como español o estadounidense repito, para alcanzar la modernidad. Si es correcto lo que entendí, es fácil entender entonces cómo la vinculación al imperio de turno es valorada y reflejada en las visiones políticas y en la forma que vemos todavía nuestra relación con esos imperios. 

Tras leer, repito como lego en historia y en historiografía que soy, El Laberinto De Los Indóciles: Estudios Sobre La Historiografía Puertorriqueña Del Siglo 19 del amigo y maestro Mario Cancel creo poder entender mejor como el síndrome del colonizado todavía se manifiesta hasta nuestros días en todos nosotros.

Leer a Cancel, creo que me ayuda a entender mejor por qué la escuela me construyó la historia como lo hizo. Igual me hace más fácil explicar el monarquismo de Hernández y el neofascismo anexionista servil de Carlos Romero. Ambos parecen expresiones caricaturescas de esa aspiración a la modernidad ya explicada. También tras esta lectura, creo poder entender mejor los intentos contestatarios para idealizar lo indígena y lo criollo latinoamericanista en las luchas de una nueva generación de trabajadores de la cultura que, influenciado por el indigenismo de la década del 1970, buscaban redefinir el ideal “puertorriqueñita”. Admito que eso necesito seguir estudiándolo.

Sin embargo, lo más interesante para mí, desde mi visión de lego en la historiografía, es como la lectura de El Laberinto De Los Indóciles: Estudios Sobre La Historiografía Puertorriqueña Del Siglo 19 me ayuda a explicar la respuesta de la alcaldesa de Ponce y del historiador a la interrogante de la periodista sobre el porqué eran anexionistas. Igualmente, interesante, exponerme a este trabajo me hace posible entender mejor el entusiasmo casi adolescente con que los funcionarios anexionistas del país se “postraron” a los pies del anacrónico visitante monárquico que, buscando oportunidades económicas, visitó la isla. La realidad que fue vergonzoso ver los supuestos dignatarios del país, comportarse como adolescentes millennials frente al “influencer” del momento.

Dicho la anterior creo que el trabajo de Cancel titulado El Laberinto De Los Indóciles: Estudios Sobre La Historiografía Puertorriqueña Del Siglo 19 hace dos grandes aportaciones a la discusión sobre quiénes somos y a dónde vamos como pueblo.

Primero, la extensa bibliografía de sobre 10 páginas que acompaña y sostiene el texto del maestro Cancel. Ese banco de datos nada más vale el costo del libro y deja ganancia.

Segundo: La provocación a pensar y preguntar.

Exponerme al contenido de El Laberinto De Los Indóciles: Estudios Sobre La Historiografía Puertorriqueña Del Siglo 19 me provoca preguntas como:

¿Estamos los y las puertorriqueñas condenadas a ser siempre aspirantes al progreso civilizado del eurocentrismo blanco, lo mismo español que estadounidense?

¿Seguiremos viendo la necesidad de subordinación a un imperio como la puerta para el progresismo y la modernidad?

¿Cuán vivas están, y cómo siguen definiéndonos estas narrativas en pleno siglo 21?

¿Por qué no le hicimos más casos a las narrativas indigenistas y latinoamericanistas de los músicos de los ’70?

Maestro Cancel, hasta aquí mis dos centavos sobre El Laberinto De Los Indóciles: Estudios Sobre La Historiografía Puertorriqueña Del Siglo 19.

Gracias por la provocación. ¡Salud y resistencia!

“Mixta” de pollo guisa’o a la criolla en “slow cooker” con tostones…


“Old school” pollo al bbq sazonado con adobo criollo y servido con tostones… Almuerzo pa’ sábado


Tortilla…


Revoltillo con salchichas (vienna sausage) pa’ desayuno, “real boricuas comfort food”


#Iphonegraphy: luz mañanera…


Pollo al bbq criollo…


Gracias al maestro Jesús Ortiz, celebramos el genio de hermano Reinaldo Millán


Ubicada en el salón Rei Millán de la Librería El Candil de Ponce

Pinchos de pollo, con trasunto kentuckiano… (Crónica visual)


En saludo al “CAPRICHO BORICUA” de Wilda Rodríguez… Tomate, queso del país y albahaca, terminado con buen aceite de oliva y maravilloso balsámico de 18 años


Para cerrar el fin de semana, “montaditos” de gazpacho boricua. Es decir, de serenata de aguacate, tomate, cebolla y bacalao.


En saludo a Bayamón, chicharrón de Ponce (crónica visual)


#Iphonegraphy: Singer


Chuletón de pernil al barbi… (galería)


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