Publicado en el Periódico La Perla del Sur

Embajada de sabrosa tradición ponceña

Por GARY GUTIÉRREZ para LA PERLA DEL SUR

Aun cuando puede haber excepciones, el dictamen de los fanáticos del cine es casi unánime. Rara vez las secuelas son mejores que la película original.

IMG_4205Sin embargo, en el ámbito de la gastronomía, esta “regla” parece haber sido derrotada por los impulsores de un negocio conocido como El Balcón del Coliseo.

Ubicado frente al costado sur del Coliseo Juan “Pachín” Vicens, la tercera edición del legendario negocio -que se originó como el Balcón del Barco- mantiene viva una de las tradiciones gastronómicas que mejor distinguen a Ponce en la culinaria boricua, los sándwiches.

Porque a la hora de hablar de esa delicia que se desarrolló para el siglo primero antes de Cristo y que desde el siglo 18 se le llama “sándwich”, los ponceños tienen una tradición con rasgos y personalidad propia.

Por más de 60 años, el pan local, una especie de híbrido entre el francés y el italiano que en Ponce se conoce como “pan de agua”, se utiliza como base para servir proteínas: tanto jamones, carnes de res, pollo o cerdo, así como pulpo, carrucho o camarones.

Y si bien la inclusión de estos mariscos distingue la oferta sandwichera de la Ciudad Señorial, no es menos cierto que la principal característica de los sándwiches ponceños es que en la Perla del Sur estas delicias salen “con todo”, a menos que usted pida lo contrario.

Es decir con lechuga, tomates, cebolla, aceite de ajo, kétchup y desde la década del 1960, más o menos, mayonesa y pepinillo.

Como se puede apreciar, hablar de sándwiches en Ponce es tan serio como hablar de baloncesto.

IMG_4204Precisamente, el amor por estas dos expresiones de ponceñidad es lo que motivó al joven Javier Vélez Camacho a revivir y dar forma a El Balcón del Coliseo, un espacio donde las discusiones deportivas se desa-rrollan sobre los mejores ejemplos de la “sanwichería” ponceña y nacional.

Aun cuando la oferta de El Balcón del Coliseo incluya sobre 20 variedades de sándwiches, el “BDC Special” y el “Mixto #3” son los verdaderos “All Star”, como dirían los deportistas.

Producto de los 23 años de experiencias del sandwichero Gerald Rodríguez Pacheco, el “BDC Special” es un picadillo de todas las carnes, salteadas y coronadas con queso blanco americano, aderezadas con aceite de ajo, kétchup y mayonesa, para luego terminarlo con ralladuras fritas de papa.

Todo esto servido en media libra de pan de agua, “pa’ que afinque”, como se decía en el parque de Constancia.

Mas como si el “BDC Special” no fuera suficiente prueba de su maestría, Rodríguez Pacheco revalida sus quilates en cada sándwich “Mixto #3”.

Mayonesa saborizada al momento con aromáticos, complementa en perfecto balance los delicados sabores de los camarones, del pulpo y del más dulce y sabroso carrucho del país en un sándwich merecedor del espacio más distinguido del Salón de la Fama de la “sandwichería nacional”.

Si es que hubiera tal salón, claro está.

No obstante, la carta en El Balcón del Coliseo no termina con esos sándwiches.

Su oferta gastronómica se complementa con un menú de las mejores delicias fritas de la gastronomía boricua. Mofongo, tostones, papas fritas acompañan una variedad de ensaladas de mariscos, así como la carne frita, las pechugas a la plancha y unos chicha-rrones de pollo que son poco menos que perfección.

IMG_4224Si bien Ponce tiene múltiples ejemplos de chicharrones de pollos de alto calibre, los que prepara doña Cuca -María Piris Hernández-, la cocinera del menú criollo en El Balcón, son espectaculares.
Masitas de caderas deshuesadas que Gerald Rodríguez Pacheco marina en su adobo secreto y que luego doña Cuca empana y fríe al punto, para dar vida a una verdadera maravilla crocante ideal para, como dicen en Barcelona, pasar cañas y estimular la conversación.

Doña Cuca también es responsable de mantener contentos a los comensales que se llegan a El Balcón del Coliseo buscando algo más que sándwiches para almorzar.

Diariamente, dependiendo que “lo que Javier encuentre bueno en el colmado”, en El Balcón se ofrecen por solo seis dólares variedad de “mixtas” boricuas tradicionales.

En resumen, una visita a El Balcón del Coliseo basta para darse cuenta que gracias al cariño, dedicación y habilidad de Javier, de Gerald y de doña Cuca, esta tercera edición del emblemático negocio tiene el potencial para pasar a la historia junto a gigantes del sándwich ponceño.

Entre otros, los desaparecidos La Vía, El Giraldó, La Sandwichera de Eric, El Pigil, Lagares, Las Estrellas del Sabor, La Cafetería de Tasio y La Cafetería Sanabria.

Por supuesto, queda advertido. Si usted no es fanático de los Leones de Ponce, en el Balcón del Coliseo todos son “ponceños irredentos”, por lo que hablar de baloncesto es “asunto delicado”.

¡Buen Provecho y arriba Ponce!

23 de julio de 2014

 

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