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El Blog de Gary Gutiérrez

Abusador de cafeína, asador de patio, comidista y cronista del bajo mundo culinario, iconoclasta aspirante a ácrata, apóstata, y comantenedor de @tempranopr

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Tentempie

Tentempié es “cocina de autor”


Pubilcado originalmente en La Perla del Sur Tentempié es “cocina de autor”

Texto y fotos por Gary Gutiérrez

Tentempie 001Si se toma como correcta la definición que el reconocido “foodie” venezolano Rafael Cartay propone, no hay más alternativa que llamar a las hamburguesas de Tentempié Lunch Stop, “cocina de autor sobre ruedas”.

Para explicar el término, Cartay cita al detective y entusiasta de la cocina Pepe Carvalho, un personaje de Manuel Vázquez Montalbán, quien decía que la “cocina de autor” es aquella que “expresa su madurez creativa, superando la dictadura del chef que se adapta al establishment”.

“Con la cocina de autor, el cocinero crea un estilo propio con una propuesta singular”, añade.

Y si de crear un estilo propio se trata, Giancarlo Pabón Medina, cocinero en Tentempié Lunch Stop, merece un cordón azul, aun cuando se escandalicen los ortodoxos que entienden contradictorio que un despensero sin preparación formal cargue con semejante honor.

Aun así, las hamburguesas de Tentempié Lunch Stop son una verdadera expresión del apasionado Pabón Medina quien, falto de trabajo, decidió un año atrás usar los recursos educativos de la Internet para desarrollar su afición por la barbacoa, ya como negocio.Tentempie 002

Mas si buenas son sus hamburguesas, mejor es el servicio y cariño con que recibe a su clientela la esposa de Giancarlo y administradora del negocio, Paola Cristina Torres Arroyo.

¿Qué mejor propuesta empresarial? Amor por lo que se hace, amor entre quienes lo hacen y amor para quienes lo hacen, una clientela cada vez más atraída por la tentadora y provocadora carta de Tentempié Lunch Stop

Presentados en pan artesanal confeccionado en Ponce por Bagette de Puerto Rico y con nombres como “El Porky’s” relleno de tocineta, “El Español” con chorizo, el elegante “Portobello” relleno de delicadas setas o el saludable y vegetariano “BlackBeans” hecho en la casa, la oferta de este rincón es un verdadero ejemplo de pornografía culinaria.

Por supuesto, esa cartelera, disponible en combos que comienzan desde $6 para el sencillo “Piscolabi” con papas y refrescos, tiene también sus estelares.

Tentempie 006Entre estos protagonistas especiales hay que destacar el “Amish”, que combina la fuerza y picardía del queso azul con la delicada y juguetona dulzura de cebollas caramelizadas al punto.Tentempie 005

De igual manera, el “Amarillo”, que representa la cocina nacional con su relleno de plátano amarillo y su corona de huevo frito.

Si bien todas estas hamburguesas son maravillosos ejemplos, preparados, condimentados y confeccionados al momento, el estelar de la carta tiene que ser el “Tentempié Burger”.

Es una hamburguesa rellena de plátano amarillo, chorizo, tocineta y dos clases de quesos, que solo debiera estar disponible para foodies “hard core” que traigan un certificado médico.

Este sí es un verdadero y decadente homenaje a Dionisio.Tentempie 007

Como si lo anterior no fuera suficiente bacanal, después de un año ganándose su espacio en el mercado, Paola y Giancarlo decidieron que sus clientes merecen más. Por ello, ahora vienen con un hamburguer mexicano que llaman “El Mariachi”.

Todas estas delicias salen acompañadas de papas o de “onion rings”. Ahora, no se confundan, tanto las papas cortadas en finas lascas redondas tipo “chips”, como los anillos de cebollas rebosados se preparan al momento y son en sí mismos una experiencia.

De paso, si quiere “onions”, tiene que ir temprano, pues “cuando se acaban, se acaban”.

Además, hace solo días Tentempié Lunch Stop incorporó a su menú un “funnel cake”, un híbrido entre churro y dona que se presenta con crema batida y se puede acompañar con queso crema, guayaba, azúcar en polvo y un “Dulce de leche” que Giancarlo prepara en la casa.

Ese postre hay que probarlo, pues cualquier descripción no le haría justicia.

En fin que, como indicamos al comienzo, algunos pensarían que usar el término “cocina de autor” para describir la culinaria de un carretón con un cocinero entrenado en la casa es una contradicción.

Pero al parecer las contradicciones son la naturaleza de este experimento llamado Tentempié Lunch Stop.

Un carretón que -ubicado en medio del bullicio de la carretera número 2, al costado de la armería de la Guardia Nacional y frente al Hospital Damas de Ponce- evoca un ambiente tan bucólico que lleva al comensal a sentirse en un batey de campo, donde se come de maravilla.

Ahora, hay que estar claro, esto no es “fast food”. Aquí cada hamburguesa, por compleja que sea, se prepara a la orden. Así que si tiene apuros, puede llamar a Paola al 787-983-8930 para que adelante su pedido.

Pero si puede, hágase un regalo: vaya con tiempo, ordene y disfrute un ratito del amor que Paola y Giancarlo regalan a todos sus clientes.

¡Buen provecho!

8 de octubre de 2014

 

Publicado en La Perla del Sur: Chinchorrear debería ser deporte de LAI


Chinchorrear debería ser deporte de LAI

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Cuando se piensa en Las Justas, de inmediato asoman por la mente las fiestas en las calles, el consumo de alcohol y el deporte. Sin embargo, a pesar de la discriminatoria omisión -y lejos de la atención de los medios de comunicación- Las Justas son también una competencia gastronómica donde la culinaria nacional compite y se corona como reina del medallero.

Si aún lo duda, solo imagine el chinchorreo como una competencia validada por la Liga Atlética Interuniversitaria. ¡No habría extranjero que valga!

Por ejemplo, a la hora del desayuno Ponce ofrece toda una gama de opciones económicas y sustanciosas.

Por supuesto, hay que comenzar por los domplines, eso que los del norte llaman arepa y que en Ponce se rellenan con proteínas como el jamón, queso o huevo, y hasta mariscos, bacalao o pastrami.

Estos sabrosos y tradicionales panecitos fritos son una oferta económica cuyos mejores exponentes son El Trigal en la calle Reina y El Domplín en la Muñoz Rivera.  Pero recuerde, como buenos chinchorros, estos locales abren temprano en la mañana y están abiertos mientras dure la mercancía del día.

Otra opción para la mayoría de los que vienen a Las Justas y que se levantan a desayunar a eso de las 4:00 de la tarde son las panaderías.

En esta categoría, la medalla de oro -de seguro- se quedaría entre una de dos panaderías emblemáticas de la ciudad. Estas son La Guarina, una abierta las 24 horas entre la avenida Muñoz Rivera y el Ponce By Pass, y la La Guarina 2, en el Ramal de la PR-2 a pasos del Paquito Montaner y que cierra todos los días a las 10:00 de la noche.

En cualquiera de ellas los sándwiches son de nivel olímpico. Con precios desde los $4, estos empanados de media libra de pan de agua, con las carnes o proteínas que prefiera, salen “con todo”, como “Dios manda”.

Y subrayo, dije “con todo” porque en Ponce los sándwiches regularmente se sirven con lechuga -no repollo-, tomate, cebolla, aceite de ajo y mayoketchup.  Por supuesto, cada lugar tiene su  receta, así que si es extranjero en la Ciudad, pregunte para estar seguro.

Ahora, si lo suyo son las fondas -esos templos donde los guisos son venerados casi rayando en el paganismo- los candidatos al medallero de Ponce son El Fogón de Yuya, el Glawi Café y La Cafetería Ramos.

El primero, ubicado en el sector Vallas Torres, lleva décadas ofreciendo todo tipo de guisos, mofongos y trifongos, así como variedad de arroces y granos. Las patas de cerdo y el cuajo -los del norte le llaman mondongo- son espectaculares. Abren todos los días menos domingo, desde las 7:00 de la mañana hasta que el último apague el karaoke y apague la luz.

Y si bien en esa categoría la competencia es cerrada y no apta para cardiacos, cuando de sancocho se trata La Cafetería Ramos le saca la milla.

No porque el sancocho de Yuya sea malo. Decir eso sería herejía culinaria. Lo que ocurre es que el de Ramos, el favorito del maestro Antonio Martorell, es una liga en sí mismo.

Abierta de lunes a sábado desde las 7:00 de la mañana hasta las 5:00 de la tarde, la cafetería ubica en la PR-123 frente a la comunidad Morel Campos.

En esta categoría, como ya señalamos, también destaca Glawi Café, que con su vitrina de frituras ha sido por más de 20 años referente de lo que debe ser una buena fonda, desde su sede en la avenida Padre Noel de La Playa de Ponce.

Al igual que el caso de las anteriores, con lo que usted se come un hamburger congelado en uno de esos quioscos extranjeros, en Glawi se “pimpea” para todo el día.

Las otras dos categorías que definitivamente merecen detallarse si de unas justas chinchorreras en Ponce se trata, se centran en las “guagüitas” y los negocios de empanadillas, eso que en el norte llaman pastelillos.

Si se habla de empanadillas, el medallero se divide entre La Cafetería Ramos -ya mencionada- y los negocios del barrio Bélgica y la comunidad Ferry.

La Refresquería de Bélgica ubica en la calle Cruz, abre desde las 9:00 de la mañana y cierra para eso de la media tarde. Mientras que las empanadillas de Ferry se consiguen desde más temprano en la llamada Avenida del Ferry Crossing.

Cualquiera de estos tres tiene potencial de oro en esta categoría.

Finalmente, a la hora de competir en la liga de los negocios ambulantes o de “guagüitas” -que en Ponce hay muchas y buenas- destacan dos veteranos de más de 20 años de existencia y un novato de solo meses.

Los veteranos son El Monstruo de los Sándwiches que desde temprano siempre está en la carretera PR-2 frente a la urbanización Constancia, a un costado del Paseo Lineal, y Los Pollos de Valle Alto.

De El Monstruo de los Sándwiches no hay mucho que añadir, pues lleva 40 años colocando cuerito a los sándwiches de pernil y por cerca de $7 te resuelve para todo el día. ¡Caso cerrado!

Pero Los Pollos de Valle Alto no son poca cosa, pues por más de 27 años ha sido el referente por el que se miden todos los pollos al BBQ de la ciudad.

¡Y aquí sí! Con menos de cinco pesitos te dan un cuarto de pollo y arroz con gandules. Pero si van de paquete, por menos de $20 come el corrillo entero.

Ahora bien, mucho ojo porque en esta cate-goría destaca un carretón que solo lleva meses y que se llama Tentempié Lunch Stop.

Regularmente está ubicado al costado de la urbanización Constancia, cruzando la carretera frente a El Monstruo, pero en esta semana se va de Justas y se muda hasta la madrugada del domingo al corazón de la fiesta, a la calle León, frente a Wéjele.

A estos hay que velarlos, pues en poco tiempo ya son referentes del buen hamburger.

Para muestra con un botón basta. Sirven uno que incluye plátano maduro, queso amarillo y un huevo frito. Eso debería requerir una nota legal y el auspicio de una unidad cardiaca. ¡Qué cosa más espeluznantemente sabrosa!

De los otros como el “Porqui” con tocineta y el “Amish” con queso azul y las cebollas caramelizadas, ¡qué más uno puedo decir! Bueno, que con uno o dos dólares más de lo que gasta en un come y vete extranjero aquí se compra una experiencia gastronómica.

Para terminar, solo faltaría mencionar otro ejemplo de negocio nuevo donde por un par de dólares más de lo que se gasta en un mal llamado “fast food” se experimenta buena comida y apoya lo de aquí. Esa es la lechonera La Curvita.

Ubicada a la entrada al Aeropuerto Mercedita, este local que abre a las 11:00 de la mañana y cierra cuando lo dejan sus clientes, es una excelente alternativa para quienes quieren salir del bullicio de las fiestas en el casco urbano. Su oferta incluye guisos, diversos arroces, viandas y, por supuesto, cerdo a la vara.

En fin, que como demuestra este pequeño recorrido, Las Justas en Ponce se complementan con una gran oferta gastronómica de la cual aquí solo se detallan unas cuantos ejemplos.

Solo por razón de espacio y no por su excelente cocina quedan fuera decenas de ellos, sobre todo, restaurantes más formales, así como acogedores locales en la Plaza del Mercado Isabel II y el tablado La Guancha.

Ya habrá tiempo para conversar sobre esos otros. Por ahora, a disfrutar de Las Justas con moderación y con la seguridad que cuando ataquen los “monchis”, Ponce también tiene “donde bregarle”. ¡Buen provecho!

9 de abril de 2014

 

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