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El Blog de Gary Gutiérrez

Abusador de cafeína, asador de patio, comidista y cronista del bajo mundo culinario, iconoclasta aspirante a ácrata, apóstata, y comantenedor de @tempranopr

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Imitación de Lo-mein con carne ahumada en la barbacoa del patio.


Buscando alternativas para consumir lo que sobró de un “chuck Steak” ahumado preparado el pasado fin de semana, se me ocurrió tratar una imitación de Lo-mein. Digo imitación pues, ademas de no tener todos los ingredientes, es una forma de mostrar mi respeto por una de las verdaderas cocinas madres de la humanidad.

Primero tome la ahumada posta de carne y la corté en trozos que en inglés llaman “mouth bite”.

Aderecé los trozos con aceite de ajonjolí y salsa de soja y los dejé marinando.

Mientras la carne mutaba con los sabores asiáticos, en un wok puse a hervir agua para ablandar la pasta. En este caso espaguetis, que es lo que había en la alacena.

Ablandada y drenada la pasta, le añadí un poco de aceite de ajonjolí para evitar que se pegaran hasta que la fuera a usar.

Seco el wok, lo calenté, añadí aceite de oliva y tires los aromáticos. En esta ocasión solo ajo pues era lo que tenía. También lleva cebollines verdes y jengibre.

Salteando los aromáticos, incorporé la carne y su marinera…

… seguí salteando y añadí los vegetales y más salsa de soja.

Cuando todos los ingredientes se incorporaron, le tiré un poco más de aceite de ajonjolí y listo.

El resultado fue inesperadamente sabroso, la tierna carne ahumada balanceó genial con los vegetales, el ajo y la marinada.

¡BUEN PROVECHO!

Arroz guisado con costilla de ternera ahumada #BBQ


Tras el #BBQ del fin de semana, taquitos de lo que sobró


Este fin de semana, mi barbacoa se ocupó con una codorniz y una posta “chuck” que se ahumó por unas siete horas.

Al día siguiente pique las carnes (codorniz y chuck) que sobraron en una especie de picadillo que luego sofreí en una sartén de hierro con cebollas y que terminé con una mezcla de varios quesos blancos.

Monté esa “mogolla” en tortillas de maíz y las coroné con una “salsa” simple de tomate y cilantro hecha en casa.

No tengo que decir que esto “se bajó” con cervezas 🍻

¡BUERN PROVECHO!

Tierna y dulzona carne, “Tennessee style”


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Terminando la serie sobre salsas para barbacoas que me llegaron desde el sureste estadounidense gracias al hermano Manolo Matos, le llegó el turno a la salsa para marinar Allegro. Un combinación de especias y melazas complementadas con el whiskey de maíz,  licor insignia del estado de Tennessee.

Por la calidad y sabor, Allegro es una marca que por los pasados 40 años pasó de ser un negocio que operaba desde la parte trasera de una camioneta, a llenar los estantes de las principales cadenas de ventas al detal y en línea.

Las instrucciones que acompañaron el sabroso regalo enviado por Manolo especificaron que la marinada de Allegro era mejor para carne de res.

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Así que decidimos poner la Allegro a prueba dejando por 18 horas macerando una posta de carne de res para asar en una bolsa plástica sellada.

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Pasado las 18 horas, y mientras el viejo Weber calentaba, sacamos la pieza de la marinada, la secamos con papel toalla y le aplicamos una dosis generosa de el sazonador Montreal Steak de la serie Grill Master de la compañía McCormick.

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Una vez listo el Weber paracocción indirecta, añadimos madera de manzanas, pusimos la pieza opuesta los carbones y tapamos el “barbi” con las ventanillas, superior e inferior, a medio cerrar. De esta manera nuestra barbacoa se mantiene entre 225 y 275 grados Fahrenheit.

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Cada 45 minutos rociamos la pieza con una mezcla de partes iguales de jugo y de vinagre de manzana para asegurarnos que no se sequera y que fuera creando una corteza con las especies del sazonador Montreal Steak. 

Alcanzado los 150 grados Fahrenhit sacamos la posta, la volvimos a bañar con la salsa para marinar Allegro, la envolvimos en papel de aluminio y la regresamos al asador añadiendo unas cuantas briquetas más para mantener la temperatura.

Una vez la carne alcanzó la temperatura interna de 205 grados, removimos la misma del asador, lo cubrimos con una frisa y la dejamos reposar por unas 7 horas, como aprendimos del maestro José Luccas de La Manada Ribs.

El resultado fue una tierna carne bañada en sus jugos que se desprendía con la mano y que, con el dulzón trasunto del wiskey, las melaza, y las especias que formaron la corteza, fue majestuosa lo mismo como plato fuerte acompañada de vegetales que en emparedados.

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Nuevamente gracias a Manolo por hacer posible este viaje culinario y por abrir mi paladar a esos sabores que las madres y padres afro-descendientes desarrollaron en el sureste estadounidense. El problema es que me dañó el paladar y ahora me pasaré la vida buscando estos sabores en cada aventura frente al asador.

¡Buen provecho!

 

 

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“Pull beef”: ropa vieja a la americana…


“Esto es ropa vieja americana”; esa fue la genial respuesta de mi vecino Julio a quien orgullosamente le compartí el “pull beef” que preparé para almuerzo del Día de los Reyes.

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Todo comenzó la víspera de la Epifanía cristiana como a eso de la una de la tarde cuando encendí una de las puntas de la hilera de carbones, y  “adobé” generosamente una pieza de masa para hornear con adobo criollo comercial.

Una vez varios carbones estaban encendidos, le coloqué unos pedazos de maderas de árbol de manzana para sabor y coloqué un cubilete con agua debajo, no solo para proporcionar humedad a la carne, también para recoger los jugos que de la misma se desprendan. Así también coloqué la masa de carne al lado opuesto de los carbones.

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Luego tapé mi barbacoa y dejé las ventanillas completamente abierta por cuatro horas durante las cuales añadí un puñado de carbón cada 45 minutos. Por experiencia ya sé que, con el carbón que utilizo y en mi viejo Weber tendré una temperatura constante entre 250 y 300 grados Fahrenheit. Usted debe experimentar con su barbacoa y el tipo de carbón que usted usa para generar su propia fórmula.

Cuatro horas más tardes, la temperatura al interior de la masa alcanzó los 150 grados Fahrenheit, cubrí la pieza con aluminio para asegurarme que el calor llegara a centro de lapieza. A esto se le conoce como el “truco texano”.

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Tras otras dos horas,  el termómetro interno marcó sobre 190. En este punto ya los músculos y los cartílagos de la carne se rompen y hacen la pieza más tierna e ideal para hilacharla.  en este punto la saqué del “barbi” y la deje descansar por otra hora.

Luego la hilaché y le incorporé sal y pimienta a gusto. Además le añadí salsa de barbacoa generosamente, en este caso de guayaba, y listo.

En mi caso la guardé en la nevera para el almuerzo del próximo día… !BUEN PROVECHO!

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Clásico del sur de EEUU… Costillas ahumadas y pan de maíz (sin azúcar)


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