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El Blog de Gary Gutiérrez

Observador, documentador, fotógrafo callejero, bloguero y comunicador social. También comidista del bajo mundo culinario, abusador de cafeína e iconoclasta aspirante a ácrata y apóstata, comantenedor del programa Temprano En La Tarde todos los días a las 4:00pm por PAB550.COM

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San Juan

La pasamos bien en Tierra Del Fuego / Ave. Roosevelt


Tras un viaje de tres (3) horas entre Ponce y San Juan debido a un camión accidentado en la autopista Luis A. Ferré, la parrillada acompañada con Jack Daniel en Tierra del Fuego en la Roosevelt resultó una terapia maravillosa…

Tierra del fuego

Tanto por la comida como por el servicio., altamente recomendado el lugar.

¡Buen provecho!

Oportuno y necesario El Gas en Fila


Por Gary Gutiérrez

En términos personales, para mí el paso por Puerto Rico del devastador huracán María dejó un saldo positivo. De repente, en medio de la desolación, desesperanza, filas, ejemplos de solidaridad, triunfos comunitarios y bretes para cocinar sin energía eléctrica me encontré con tiempo para leer.

Entre los libros que me acompañaron en ese proceso, dos provocaron una pregunta: ¿qué subjetividades saldrían de este catastrófico proceso?

Esto porque entre las obras que junto a los mosquitos me hicieron compañía las semanas pasado el ciclón se encontraban, el clásico de Pedro Juan Soto, Usmaíl, y la tesis del amigo Néstor Duprey Salgado, A La Vuelta de la Esquina. Ambos puntos de partida de la pregunta antes detallada.

Leyendo ambas obras que se contextualizan en la década del 1930, cuando Puerto Rico se encontraba, como ahora, en medio de una brutal crisis económica efectos del coloniaje, avaricia del capitalismo, y del paso de dos devastadores huracanes, me surgió una posible respuesta a una pregunta que por décadas me ocupa. ¿Por qué en este país se venera tanto al “americano”?

Entendiéndose por “el americano” esa subjetividad o imagen casi mítica que parece se tiene en Puerto Rico, no tanto del ciudadano estadounidense blanco, sino del gobierno y proyecto de gobernabilidad de Estados Unidos.

Tras las lecturas detalladas especulé que esa imagen del “americano” pudo surgir de las ayudas para la reconstrucción que llegaron a la Isla durante la atípica administración Roosevelt. Digo atípica porque nunca antes, o después, hubo un residente de Casa Blanca con el interés o la visión que tuvo Franklin Delano Roosevelt de cómo manejar las clases trabajadoras y marginadas.

Meses tras el paso de María, y conversando en la radio con el economista comunitario Enrique Toledo, me di cuenta además de que de aquella década no solo surgió un “americano”, también surgió un sujeto social que llamamos “puertorriqueño”.

Es en medio de este ejercicio mental y tal vez sociológico que me cae en las manos el libro EL GAS EN FILA. Un ensayo de Daniel Nina que se acompaña con fotografías de Neysa Jordan publicado por Pasillo del Sur Editores.

El trabajo recoge las observaciones y reflexiones que tras el paso de fenómeno ambiental el amigo Nina y la fotógrafa Jordan recogieron en el Área Metropolitana de Puerto Rico.

El trabajo, como todos los escritos del abogado, sociólogo y profesor es muy optimista para mi gusto. Creo que al escrito le falta enfatizar más la criminal e impune negligencia gubernamental. Así como el también impune oportunismo y corrupción del capitalismo del desastre que se asentó en la Isla inmediatamente tras el paso del fenómeno ambiental. Igualmente me parece que los hermosos trabajos con que Jordán documentó la nueva cotidianidad puertorriqueña quedaron faltos de un mejor proceso de edición.

Claro, estos señalamientos son poco menos que mezquinos, pues validar los mismos sería pretender que los autores escribieran el libro que yo hubiera querido producir, pero que nunca originé.

Así desacertada la egocéntrica crítica, EL GAS EN FILA surge como un hermoso y sensible documento donde, sin pretenderlo necesariamente, Nina y Jordán nos va apuntando posibles respuestas a la pregunta que me surgió durante mis lecturas a la luz linternas de baterías. ¿Qué subjetividades saldrían de este catastrófico proceso?

La capacidad de observación social de ambos autores nos apunta y documenta un puertorriqueño o puertorriqueña surgido de la necesidad y del miedo. Pero igualmente deja plasmada la disponibilidad, esfuerzo y la mucha creatividad, con que el pueblo se creció ante la adversidad y el fracaso de gobernabilidad en el País.

Es en esa documentación escrita y gráfica donde para mi radica el valor de este instrumento indispensable ya para un futuro, pero necesario, análisis de no solo sobre quién será el “puertorriqueño(a)” que surgirá tras el paso del huracán, sino igualmente qué “americano” será el que terminemos construyendo.

En resumen, EL GAS EN FILA de Daniel Nina y Neysa Jordán es lectura obligada para quienes entendemos indispensable observar y discutir las subjetividades que se encarnarán en eso que llamamos “el americano” y “lo puertorriqueño”.

Salud y resistencia….

Citado en EL Nuevo Día: Incrementan los robos domiciliarios


Incrementan los robos domiciliarios

Las regiones de San Juan y Bayamón figuran en las estadísticas de la Policía de Puerto Rico como las de mayor incidencia

Por Osman Pérez Méndez/ osman.perez@gfrmedia.com
Para leer en El Nuevo Día
Para leer en El Nuevo Día

Como si la gente no tuviera ya que enfrentar a diario un sinnúmero de dificultades, se suma ahora el alza en robos domiciliarios que se viene registrando, y que en algunos casos ha exhibido conductas extremadamente violentas por parte de los delincuentes involucrados.

Según las estadísticas de la Policía, al 23 de noviembre de este año se habían registrado 403 robos domiciliarios, cifra que supera por 83 el total reportado para todo el año 2013.

La cifra no incluye la decena de robos reportada en los últimos días, que incluye un caso en que una familia de Luquillo fue amarrada y amordazada por delincuentes armados que obligaron a una mujer a retirar dinero de varios bancos, así como otro caso en el que una familia de Guaynabo fue también amordazada y el hombre de la casa fue quemado con una plancha caliente.

Dos regiones policiacas en particular, las de San Juan y Bayamón, son las más afectadas por este tipo de crímenes. Al 23 de noviembre San Juan reportaba 61 robos domiciliarios, 27 más que en todo 2013, mientras que Bayamón acumulaba 142 robos, lo que supone 68 más que el año pasado.

El profesor de justicia criminal Gary Gutiérrez opinó que tal aumento en crímenes del tipo de los robos domiciliarios, los robos callejeros y los asaltos es algo de esperarse a medida que la situación económica empeora y afecta en particular a la gente de menos recursos.

“Eso no quiere decir que la gente pobre sea criminal, lo que quiere decir es que ante la frustración y la falta de dinero, sobretodo en una sociedad que da tanta importancia al dinero, que este tipo de actividad se presenta como oportunidad para algunos”, explicó Gutiérrez.

“Hay un grupo que va a usar el robo y la violencia para obtener dinero y consumir. Es lógico pensar que en un país donde los ricos están cada vez más acomodados y hay cada vez más presión sobre los pobres, y cuando digo pobre es cualquiera en cuyo hogar hay unos $25,000 por persona al año, que haya casos en que la criminalidad se convierta en la válvula de escape”, elaboró el experto.

“Habíamos adelantado que según avanzara el gobierno de Alejandro García Padilla y se acabara la luna de miel y comenzaran las medidas de austeridad esto iba a suceder. Esto es algo que se vio también en los momentos más terribles de la administración de Luis Fortuño”, añadió Gutiérrez,

“Cómo pueden pretender que no haya violencia en un país donde el conflicto entre el ejecutivo y el legislativo se resolvió con una amenaza de dejar a los pobres sin transporte”, cuestionó Gutiérrez. “Eso es violencia de estado”.

La profesora Madeline Román, catedrática del Departamento de Sociología y Antropología del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR), coincidió en que “es un asunto evidente, obvio, que a medida que arrecia la crisis económica, uno tiene que tener la expectativa que aumente ese tipo de delitos con el aumento de la desesperanza”.

Román, sin embargo, declinó emitir una opinión basándose en las estadísticas porque “históricamente aquí en Puerto Rico siempre ha habido mucha ambivalencia en las estadísticas de violencia y criminalidad. Incluso ha habido instancias en que distintas agencias se contradicen en sus cifras. Así que esas estadísticas hay que mirarlas con suspicacia”.

No obstante, la también directora del Instituto de Investigación Violencia y Complejidad, adscrito a la Facultad de Ciencias Sociales de la UPR Río Piedras, considera que “sí he visto un aumento en niveles de crueldad. Casos como el del publicista de Caguas, el desmembramiento de una mujer en Gurabo, el caso del robo domiciliario en que quemaron a la persona, eso es algo contundente”.

Según Román, tal incremento en los niveles de violencia “podría dar a pensar que la violencia que se veía en los delitos de narcotráfico se ha desplazado a otros tipos de actos criminales. Es un efecto mimético, imitativo. Pero eso es solo una hipótesis”.

Por otro lado, el profesor Gutiérrez alertó que no necesariamente todos los casos tenían que estar vinculados a olas de robos o estallidos de violencia, y que podría haber otras motivaciones como riñas personales o riñas de negocios, algo que también ha destacado la Policía, señalando incluso que hay casos de robos que son perpetrados por personas a las que previamente se les dio acceso a la residencia.

La Policía, entretanto, reiteró en una reciente entrevista con este medio que ese tipo de robo es un delito de oportunidad e hizo un llamado a los ciudadanos a tomar medidas de precaución y protección. Entre tales medidas, el sargento Marcelino Valentín, supervisor de la división de robos del Cuerpo de Investigaciones de San Juan, mencionó algunas como mejorar el alumbrado, instalar alarmas, instalar cámaras de seguridad o incluso tener perros que alerten ante la cercanía de delincuentes.

Asimismo, el superintendente de la Policía, José Caldero, en una entrevista radial comentó que tienen investigaciones que apuntan a que habría grupos organizados detrás de los recientes incidentes de robos domiciliarios, y pidió a los ciudadanos que si son víctimas de un robo domiciliario traten de mantener la calma, no intenten resistirse a los criminales y sigan las instrucciones de la persona armada.

Este diario contactó la oficina del superintendente en busca de más información acerca del tema, pero Caldero no estuvo disponible para poder comentar.

Según Gutiérrez, aunque las alarmas y otras medidas similares propuestas por la Policía pueden ayudar contra los robos “eso es apenas dar una aspirina para tratar una infección, baja la fiebre pero no acaba la infección”.

El experto, no obstante, considera que “la policía está para manejar el crimen, pero no la criminalidad. La situación de criminalidad la tenemos que resolver de forma comunitaria. Hay que hacer vida en comunidad, saber quién vive en cada lugar, cuál es su carro, cuándo pone una luz. Las comunidades tienen que desarrollar alternativas, que el vecino retirado pueda velar tu casa. Hay que apoderarse de los espacios públicos, los parques. Si hay gente jugando dominó en una esquina, nadie va a robar allí”.

Gutiérrez llamó además a buscar opciones para que la juventud se mantenga alejada del crimen. “Si tienes un muchacho que corre un negocio de drogas millonario, ¿cómo es que no puede correr una empresa legal?”, cuestionó.

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