Buscar

El Blog de Gary Gutiérrez

Observador, documentador, fotógrafo callejero, bloguero y comunicador social. También comidista del bajo mundo culinario, abusador de cafeína e iconoclasta aspirante a ácrata y apóstata, comantenedor del programa Temprano En La Tarde todos los días a las 4:00pm por PAB550.COM

Etiqueta

Reforma de la Policía

Militar o tecnócrata, pero agente de paz “no”.


Militar o tecnócrata, pero agente de paz no.

Por Gary Gutiérrez

Reaccionando al nombramiento de la coronela del ejército estadounidense Michelle Hernández Fraley a la dirección de la Policía de Puerto Rico, esbocé en un escrito titulado “¿Militar o agente de paz?”  la disyuntiva en que, según mi visión al momento,  se encontraba la nueva superintendente.

Bajo la dirección de Hernández Fraley la Uniformada pudiera seguir siendo un cuerpo de “ley y orden”. Es decir de “disciplinados regentes que [al servicio de los poderosos y del capital] se crean con la autoridad para decidir cómo el pueblo puede o no expresarse, o dónde se pueda o no ejercer el derecho “de reunión pacífica” para “solicitar una compensación por agravios gubernamentales.”

O por el contrario, pudiera ser un cuerpo donde, siendo parte del pueblo y representando sus intereses, “en vez de verse como agentes de “ley y orden”, [los uniformados] se definan como “agentes de paz social”, respetuosos del derecho a disentir y manteniendo la paz entre los sectores en conflictos.”

Dos semanas tras la publicación de mi escrito, y durante una conversación en el programa Fuego Cruzado, la militar de carrera y ahora superintendente dejó claro que apuesta a lo primero.

Ante la pregunta del panel radial, Hernández Fraley dejó claro que para ella los problemas de la uniformada no son de carácter estructural o sistémico, sino falta de una cultura de disciplina donde “las acciones tengan consecuencias”.

Es decir que para Hernández Fraley, como para los pasados superintendentes, los abusos policiacos, el híper machismo, el racismo, la xenofobia y homofobia no son las características que definen la cultura del cuerpo. Son solo ejemplos aislados producto de “manzanas podridas” a ser identificadas y neutralizadas.

Así, la nueva titular de la uniformada, parece dejar claro cuál será su política pública durante los próximos cuatro años.

Periodo en el que, partiendo de la visión que la Metrópolis impone con su autoritaria Junta para el pago de la deuda, debe ser uno de confrontaciones y aumento tanto en la violencia política, protestas y manifestaciones de los sectores más vulnerables a quiénes se le impone el costo de la crisis, como en la violencia social derivada de las presiones económicas resultantes del proceso.

Así las cosas, la pregunta tiene que ser: ¿disciplina para qué, o disciplina ante quién?

Como si sus expresiones no fueran suficientemente elocuente, el Periódico La Perla del Sur reportó el 28 de diciembre 2016 que la novel administradora de la Policía visitó a Peñuelas para reunirse con las corporaciones que insisten en violar la ley municipal depositando cenizas en esa jurisdicción.

c0xvx9huoaexrjg-jpg-large
Foto tomada del Periódico La Perla del Sur

Al salir de la reunión, y dejando claro al servicio de quién estará la uniformada que ella va a dirigir, negó reunirse con la comunidad mientras el vehículo en el que viajaba prácticamente arroyó los manifestantes que le rogaban unos minutos para explicar su postura en la controversia.

Por sus acciones les conocerás se dice que dijo aquel rabino que gran parte de la humanidad llama Dios, y para muestra con un botón basta.

Mirando desde afuera uno puede equivocarse, pero si tiene cuatro patas, rabo y ladra, uno debe preguntarse si es perro…

Tras su acciones, y sin ni siquiera haber tomado posesión del cargo, parece que Michelle Hernández Fraley es solo una tecnócrata que viene a dejar claro al servicio de quién estará la Policía bajo su dirección…

Ya el tiempo dirá… espero equivocarme.

 

 

Anuncios

Citado por WRTU en Abusiva la Policía de Puerto Rico, según experto….afirma no existe verdadera reforma en la Uniformada


img_7977“La pasada semana el gobernador Alejandro García Padilla defendía las bondades de la reforma policial y afirmaba que la ciudadanía confía hoy más en la Uniformada que hace unos años. Simultáneamente, se radicaba un pleito federal por violaciones a los derechos civiles en contra de la Policía de Puerto Rico, y en Estados Unidos el departamento de Justicia señalaba a la Policía de Baltimore como un cuerpo discriminatorio y abusivo. Para el criminólogo y profesor de Justicia Criminal Gary Gutiérrez, ninguno de estos eventos son independientes, ya que responden a una misma realidad: un esquema de militarización del orden público, orquestado a nivel federal y que culmina, en demasiadas ocasiones, con violaciones a los derechos humanos. Informa Javier Villa.”

Para escuchar

 

Ilusorio el universo de “la reforma policial”


Por Gary Gutiérrez

Los imprecisos comentarios de Alejandro García Padilla sobre la “reforma policial” ante la Corte estadounidense en San Juan, demuestra que no tiene idea, o que es cómplice de la falta de propósito de enmienda en la Policía de Puerto Rico.

Es insultantemente simplista decir, como la prensa le atribuye al gobernador haber dicho ante las preguntas de la Corte, que el mayor logro del “simulado” proceso de reforma en la Policía es que las personas han comenzado a confiar nuevamente en la Policía.

¿Qué base tienen estas expresiones? ¿Quiénes constituye ese grupo que el administrador colonial “empaqueta” en el genérico término de “las personas”?

Porque basado en mi experiencia en clase, los jóvenes universitarios no parecen ser “las personas”. Semestre tras semestres mis estudiantes discuten cómo para las comunidades marginadas donde viven la mayoría, la Policía es una fuerza foránea que, armada y en actitud militar ocupa el espacio público como si fueran regentes plenipotenciarios.

Al parecer “las personas” a las que el gobernador se refiere tampoco incluyen los ciudadanos que en Peñuelas defiende el derecho a la salud y a determinar qué se hace en sus comunidades. En las pasadas semanas la prensa reseñó como la Policía, en claro menosprecio de la vida de quienes protestan,  sirvió de alcahuete abriendo paso  y escoltando los camiones que, en violación de la ley municipal de Peñuelas, depositan cenizas venenosas en un vertedero de ese municipio.

Por lo visto, los que compones los sectores más pobres de comunidades,  como la  LGBTT o  la Dominicana tampoco componen el indefinido término “las personas”.

Lo más terrible es que, mientras el Gobernador expresa su desenfocada y desafortunada visón ante la Corte estadounidense, omite el verdadero problema que enfrenta el País con su Policía, la prepotencia.

La percepción que tienen los uniformados de que el policía es un regente plenipotenciario del espacio público. La visión de que los ciudadanos y ciudadanas tenemos que responder y dar explicaciones sin cuestionar la autoridad del uniformado. El que el efectivo policíaco tiene derecho ante la ciudadanía, cuando como representante del Estado, lo que tiene es una autoridad limitada por la legitimidad de sus acciones. Que la agencia y el Estado se sientan que no tienen que rendir cuentas claras y rápidas por las acciones de sus cuerpos represivos.

Las premisas anteriores son solo ejemplos de las cosas que verdaderamente se tienen que examinar en la Policía de Puerto Rico.  Pero si ni siquiera están dispuesto a discutir abiertamente ante el pueblo su mal llamado proceso de reforma, qué se puede esperar.

Para que se de un verdadero proceso de “reforma policial”, la agencia  primero tiene que  reconocer las faltas o errores, tener que tener arrepentimiento, aceptar la responsabilidad de eso actos, y finalmente asumir un verdadero propósito de no volver a comerlos.

Hasta ahora, de la Policía solo hemos visto, excusas y justificaciones, simulación burocrática, secretos e intento de controlar el proceso y la información.

Así no puede haber redención…..

Citado en: “El efecto del miedo”; de manifiesto la proliferación de equipo y tácticas militares en la Policía


sábado, 30 de julio de 2016 – 12:26 PM

Por Cynthia López Cabán

 

img_9066En Dallas, la Policía utilizó un robot con explosivos –a inicios de julio – para abatir a un hombre negro que se atrincheró en un garaje del centro de la ciudad tras supuestamente matar a cinco policías en repudio a la muerte de dos hombres afroamericanos a manos de agentes del orden público.

A 2,130 millas de distancia, un Humvee de la Policía Municipal de Ponce –que se usó en la guerra de Irak– escoltaba una brigada de reclusos del Departamento de Corrección y Rehabilitación (DCR) que el último jueves de este mes realizaba trabajos de ornato en las carreteras de la Ciudad Señorial.

Quizás la estampa del vehículo militar transitando  por calles de la Isla pase inadvertida debido a la normalización de la iconografía militar en el diario vivir y porque nuestra imagen más clara del militarismo se remonta a la década de los 90, cuando el entonces gobernador Pedro Rosselló  desplegó la Guardia Nacional en los residenciales públicos como medida para combatir el crimen.

Sin embargo, la utilización del robot como táctica para acabar el violento episodio en Texas evidenció  la proliferación de equipo y tácticas militares en los  cuerpos llamados a velar por la seguridad pública.

El proceso de militarización de la Policía comenzó hace décadas y responde a intereses económicos, explicaron a El Nuevo Día los criminalistas José Raúl Cepeda Borrero y Gary Gutiérrez Renta.

“Ese proceso quizás empezó con (Ronald) Reagan, pero cogió fuerza a partir de la era de (Bill) Clinton”, apuntó Cepeda Borrero.

Como gobernador de California, Reagan empezó a blindar a los policías con armas y les ofreció entrenamiento militar. La Policía de Los Ángeles también estableció el primer equipo de SWAT, una unidad especializada en armas y tácticas, en medio de revueltas universitarias y tras los disturbios en la comunidad de Watts en Los Ángeles, en el 1965, provocados por la detención de un joven negro por una infracción de tránsito.

Esa visión de militarizar la policía acompañó a Reagan durante sus dos términos como presidente. Luego Clinton aprobó legislación que permitió que el excedente de armas de la milicia pasara a las fuerzas policíacas.

“Algunos dicen que estuvo influenciada por el aparato industrial militar que luego de la guerra de Vietnam había perdido espacio para vender sus armas”, indicó Gutiérrez Renta.

Bajo estas circunstancias y la asignación de mayores fondos para comprar equipo nuevo y librar la llamada guerra contra las drogas, surgió el policía “guerrero”. La militarización de la policía volvió a resurgir cuando Estados Unidos declaró la guerra contra el terrorismo tras los ataques a las Torres Gemelas en Nueva York y destinó millones de dólares para dotar las policías municipales y estatales.

Una investigación de The New York Times descubrió que, entre el 2006 y el 2014, las policías estatales y municipales adquirieron 93,763 rifles de asalto, 435 vehículos armados, 44,900 binoculares de visión nocturna y 533 helicópteros, entre otras herramientas bélicas.

Golpe a las minorías

img_9067Cepeda Borrero y Gutiérrez Renta advirtieron que las comunidades no son zonas de guerra y que la militarización de las fuerzas del orden afecta desproporcionadamente a las minorías raciales y atenta contra las libertades ciudadanas.

“Preocupa, desde la perspectiva de los derechos humanos, el uso de ‘drones’ (aviones sin pilotos) o robots para ‘neutralizar’ supuestos francotiradores. Cuando ‘neutralizas’ a un ciudadano, eso es una ejecución extrajudicial, que quiere decir que es una ejecución donde no medió el debido proceso de ley”, afirmó Cepeda Borrero.

Siguiendo esta línea, planteó que imponer una lógica bélica en escenarios de delincuencia diaria era problemático porque la tecnología no era infalible y porque los prejuicios atravesaban esas decisiones.

“El derecho a portar armas se ha convertido en el derecho a portar armas del varón blanco. Si eres un varón negro eres sospechoso”, precisó.

En Dallas, la policía erróneamente identificó como sospechoso a un hombre negro que portaba un rifle y vestía una camiseta de tela de camuflaje en la protesta que acabó con el tiroteo a los policías.

El día antes, en Minnesota, un policía mató a Philando Castile durante una intervención de tránsito y luego que el hombre negro informó que portaba una arma de forma legal.

“Esa posibilidad de confusión hace que automáticamente haya que descalificar el uso de equipo de grado militar… La tecnología ha mejorado, pero no lo suficiente para neutralizar a una persona sin matarla. Entonces lo que estás haciendo es una ejecución. Lo juzgaste, lo condenaste y lo ejecutaste”, insistió Cepeda Borrero.

Origen racista

Los prejuicios raciales y de clase también han infiltrado la imposición de normas bélicas en contextos de convivencia ciudadana.

“Desde el comienzo, eso que llaman policía es una institución racista y clasista que defiende el orden social, en este caso el orden social capitalista”, insistió Gutiérrez Renta.

Mencionó que en Estados Unidos, la esclavitud se mantenía legalizada con patrullas de esclavos, que salían a buscar a los cimarrones para devolverlos a las haciendas del sur del país.

“La función de la policía para manejar el crimen diario es un concepto de la segunda o tercera década del siglo XX, cuando surgió la prohibición del alcohol”, afirmó Gutiérrez Renta.

Pese a esta transformación en funciones, para el profesor, que dicta cursos de justicia criminal, la policía nunca abandonó esa visión de “patrulla de esclavos”, que aflora con la militarización del cuerpo y con la llegada de las nuevas tecnologías.

“Los sectores marginados tienen formas de divulgar información a través de las redes sociales, que permite reconstruir lo ocurrido. Hace una década mataban a una persona en la calle y el único referente era la versión del policía. Ahora hay vídeos”, puntualizó.

Como parte de su análisis, alertó sobre la insensibilidad que crea la iconografía militar en la calle porque los ciudadanos comienzan a  acostumbrarse a ver los policías vestidos con ropa antimotines o al exceso de fuerza como parte de sus funciones.

“Un policía no me puede dar órdenes en la calle. Él tiene que justificarme por qué me está dando órdenes y eso se ha ido invirtiendo”, afirmó.

“La visión normalizada es de guerrero. El policía es un civil y está para establecer la paz social, mientras que el guerrero está para imponer fuerza mortal si es necesario”, agregó

Leña al fuego

Para atender los problemas de violencia que alteran la paz social, hay que eliminar la pobreza, la desigualdad y las inequidades de nuestro sistema, apuntalaron Gutiérrez Renta y Cepeda Borrero, cuyos planteamientos coinciden con las propuestas en el área de seguridad de la Agenda Ciudadana. Reconocieron, sin embargo, la dificultad de esta propuesta puesto que supone un cambio en las estructuras de poder.

“La estrategia tiene que ser un desarme y empezar a replantearnos los procesos desde la comunidad… Pero seguir tomando medidas restrictivas lo que hace es seguir echándole leña al fuego”, afirmó Cepeda Borrero.

 

 

¿Qué reforma?


“El onanismo burocrático no puede ser visto como reforma…”

Conversaciones sobre la Policía en Puerto Rico


wpab-550-ponce-screenshot-1

El rol de la Policía en Puerto Rico, así como el proceso de supuesta reforma de esa agencia de represión social son temas tratados por Gary Gutiérrez, José Raúl Cepeda y Norma Colón Daleccio en estas dos ediciones de La Gente Está Hablando, programa transmitido por WPAB-550 Am de Ponce Puerto Rico:

Para acceder al primer programa

OPERATIVO3

Para acceder al segundo programa

03/23/00 FOTO GARY GUTIERREZ OPERATIVO1:COMO PARTE DEL OPERATIVO REALIZADO POR LA POLICICA DEL AREA DE GUAYAMA, AGENTES DE SATURACION LLEVARON ALLANAMIENTOS EN VARIOS RECIDENCIALES ENTRE LOS QUE SE ENCUENTRABA BRISAS DEL MAR EN SALINAS. ALLI DETUVIERON DOS MUJERES NO IDENTIFICADAS A QUIEN ALEGADAMENTE LE OCUPARON 40 SOBRES DE COCAINA

Para leer el Palíque de Nemecio Canales titulado Policía y Macanas de 1913

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: