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El Blog de Gary Gutiérrez

Observador, documentador, fotógrafo callejero, bloguero y comunicador social. También comidista del bajo mundo culinario, abusador de cafeína e iconoclasta aspirante a ácrata y apóstata, comantenedor del programa Temprano En La Tarde todos los días a las 4:00pm por PAB550.COM

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Polcía de Puerto Rico

Citado en: Madre del agente asesinado: “Me has quitado mi vida”


Por Sandra Caquías Cruz

  Sandra Ríos Pagán apenas se podía poner de pie cuando ayer, flanqueada por dos policías, llegó al Instituto de Ciencias Forenses (ICF) a reconocer el cadáver de su único hijo: el agente Miguel Pérez Ríos, quien en vida fue distinguido en tres ocasiones como Policía del Año.

La escena fue más desgarradora cuando Ríos Pagán salió de aquella fría oficina. Lloviznaba en San Juan. La mujer, vestida de negro, caminó hasta una patrulla de la Policía ahogada en llanto, pero antes de subir a la guagua envió un mensaje al que le produjo tanto dolor y, como describió, le quitó la vida a ella.

“El que le hizo eso a mi hijo no tiene corazón. Donde quiera que estés busca de Dios mijo, porque tú no tienes corazón… Me has quitado a mi hijo”, expresó tras reconocer el cadáver de su hijo. El esposo de la mujer y padre del agente murió hace cinco años de un infarto masivo, se informó.

La amenaza de muerte que le habían hecho al agente Pérez Ríos fue concretada en la madrugada de ayer cuando cuatro individuos lo asesinaron de múltiples disparos. El cadáver de Pérez Ríos quedó tendido en el suelo de la gasolinera Shell, ubicada en la carretera PR-838, Camino Alejandrino, en Caimito, donde el agente trabajaba a tiempo parcial, según informó un familiar. El policía, cuyo asesinato quedó grabado por cámaras de seguridad, era oriundo de Arecibo, pero pernoctaba cerca del Cuartel de Caimito, en San Juan, donde fue asignado hace alrededor de tres años.

Antes, laboró para la División de Drogas de la Policía. Pérez Ríos tenía 32 años de edad. Dejó huérfanos a dos niñas y a un niño y uno por nacer. La compañera sentimental, residente en la región de Arecibo, estaría dando a luz al cuarto hijo o hija del agente en noviembre. Juan J. Núñez, tío político y quien crió a Pérez Ríos hasta que cumplió siete años, destacó que desde niño su sobrino siempre expresó su deseo de ser policía.

“Él era loco con su trabajo. Él amaba su trabajo, desde chiquito quería ser policía”, subrayó mientras esperaba que concluyera el proceso del ICF. La madre del agente, durante las breves expresiones que hizo ahogada en llanto, dijo que su hijo “se daba a su trabajo”.

“Los policías se matan. Los policías sufren mucho. Deben darle ayuda a la Policía. Mi hijo era un policía que decía: ‘mami, hay que sacar a esos delincuentes de la calle porque pueden matar a los niños, a las madres’.

Por favor, den ayuda a la Policía, es lo que les pido”, agregó. Pérez Ríos fue distinguido en tres ocasiones como Policía del Año, la más reciente, en febrero pasado. El jefe del cuartel de Caimito, el teniente Rubén Gómez Sanabria, atribuyó esa distinción a la cantidad de arrestos que hizo de personas con armas de fuego ilegales. Señaló que el año pasado, este agente intervino con siete de esos casos.

“Eso (asesinato) le pasó por ser bien trabajador”, subrayó el teniente Gómez Sanabria, quien acompañó a la madre del agente al ICF. “Era un policía trabajador”, subrayó sobre el agente Pérez Ríos, quien recién había tomado el examen para ascender a sargento. La familia de Pérez Ríos vinculó el asesinato con el trabajo que este realizaba en la Policía y al que no le temiera al momento de actuar.

Conocía de la amenaza 

La amenaza de muerte era conocida en la familia, según el tío político. “No es de ahora”, aseguró. “Como él metía tantas personas presas, por droga y eso, lo habían amenazado de que lo iban a matar”, indicó el tío político, quien señaló que el cambio de la Unidad de Drogas al Cuartel de Caimito estuvo relacionado a la amenaza.

Explicó que la familia siempre le aconsejó que se cuidara, pero la respuesta de él siempre fue que “era policía y lo que va a pasar, va a pasar”. “No sé si se lo esperaba”, comentó.

El teniente Gómez Sanabria, supervisor del agente asesinado, aseguró que no tenía conocimiento de esa amenaza y que ayer escuchó que esta fue a través de redes sociales, pero que si fue escrita no la había visto. “A mí, como supervisor, nunca esa información me había llegado”, dijo.

“Nos extraña, en el día de hoy, sobre esa posible amenaza”, indicó. El teniente explicó que no tomó medidas especiales en este caso por no tener conocimiento de una amenaza contra el agente Pérez Ríos u otro de sus policías. El superintendente de la Policía, José Caldero López, dijo que se trató de un crimen de acecho.

“Vinieron aquí y lo velaron. Cuando salió, hay un individuo que le hace los primeros disparos”, dijo el jefe de la Policía, quien acudió a la escena del crimen.

Entrada la tarde, la Policía hizo un arresto en el residencial Alejandrino por supuesta posesión de drogas y preliminarmente se informó que la persona sería interrogada con relación a este crimen.

Violencia versus autoridad 

La agresión contra la Policía, según expertos en el tema, es la respuesta a actuaciones violentas por parte de la “autoridad gubernamental” contra ciertos sectores de la población.

El criminólogo Gary Gutiérrez destacó que la gestión de “tratar de controlar sectores populares mediante fuerza policiaca para ganarse el favor de los más conservadores de la sociedad, que son los que votan, va generando una visión de la Policía como fuerza agresora y de ocupación” con el resultado de más violencia.

Mientras, el sociólogo del derecho, César J. Pérez Lizasuain, señaló que en Puerto Rico “no veo una crisis de autoridad, lo que sí puedo ver es una crisis de legitimidad (desfase entre lo que debe hacer y lo que hacen) que sufren las instituciones públicas como lo es la Policía

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Citado en EL Nuevo Día: Incrementan los robos domiciliarios


Incrementan los robos domiciliarios

Las regiones de San Juan y Bayamón figuran en las estadísticas de la Policía de Puerto Rico como las de mayor incidencia

Por Osman Pérez Méndez/ osman.perez@gfrmedia.com
Para leer en El Nuevo Día
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Como si la gente no tuviera ya que enfrentar a diario un sinnúmero de dificultades, se suma ahora el alza en robos domiciliarios que se viene registrando, y que en algunos casos ha exhibido conductas extremadamente violentas por parte de los delincuentes involucrados.

Según las estadísticas de la Policía, al 23 de noviembre de este año se habían registrado 403 robos domiciliarios, cifra que supera por 83 el total reportado para todo el año 2013.

La cifra no incluye la decena de robos reportada en los últimos días, que incluye un caso en que una familia de Luquillo fue amarrada y amordazada por delincuentes armados que obligaron a una mujer a retirar dinero de varios bancos, así como otro caso en el que una familia de Guaynabo fue también amordazada y el hombre de la casa fue quemado con una plancha caliente.

Dos regiones policiacas en particular, las de San Juan y Bayamón, son las más afectadas por este tipo de crímenes. Al 23 de noviembre San Juan reportaba 61 robos domiciliarios, 27 más que en todo 2013, mientras que Bayamón acumulaba 142 robos, lo que supone 68 más que el año pasado.

El profesor de justicia criminal Gary Gutiérrez opinó que tal aumento en crímenes del tipo de los robos domiciliarios, los robos callejeros y los asaltos es algo de esperarse a medida que la situación económica empeora y afecta en particular a la gente de menos recursos.

“Eso no quiere decir que la gente pobre sea criminal, lo que quiere decir es que ante la frustración y la falta de dinero, sobretodo en una sociedad que da tanta importancia al dinero, que este tipo de actividad se presenta como oportunidad para algunos”, explicó Gutiérrez.

“Hay un grupo que va a usar el robo y la violencia para obtener dinero y consumir. Es lógico pensar que en un país donde los ricos están cada vez más acomodados y hay cada vez más presión sobre los pobres, y cuando digo pobre es cualquiera en cuyo hogar hay unos $25,000 por persona al año, que haya casos en que la criminalidad se convierta en la válvula de escape”, elaboró el experto.

“Habíamos adelantado que según avanzara el gobierno de Alejandro García Padilla y se acabara la luna de miel y comenzaran las medidas de austeridad esto iba a suceder. Esto es algo que se vio también en los momentos más terribles de la administración de Luis Fortuño”, añadió Gutiérrez,

“Cómo pueden pretender que no haya violencia en un país donde el conflicto entre el ejecutivo y el legislativo se resolvió con una amenaza de dejar a los pobres sin transporte”, cuestionó Gutiérrez. “Eso es violencia de estado”.

La profesora Madeline Román, catedrática del Departamento de Sociología y Antropología del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR), coincidió en que “es un asunto evidente, obvio, que a medida que arrecia la crisis económica, uno tiene que tener la expectativa que aumente ese tipo de delitos con el aumento de la desesperanza”.

Román, sin embargo, declinó emitir una opinión basándose en las estadísticas porque “históricamente aquí en Puerto Rico siempre ha habido mucha ambivalencia en las estadísticas de violencia y criminalidad. Incluso ha habido instancias en que distintas agencias se contradicen en sus cifras. Así que esas estadísticas hay que mirarlas con suspicacia”.

No obstante, la también directora del Instituto de Investigación Violencia y Complejidad, adscrito a la Facultad de Ciencias Sociales de la UPR Río Piedras, considera que “sí he visto un aumento en niveles de crueldad. Casos como el del publicista de Caguas, el desmembramiento de una mujer en Gurabo, el caso del robo domiciliario en que quemaron a la persona, eso es algo contundente”.

Según Román, tal incremento en los niveles de violencia “podría dar a pensar que la violencia que se veía en los delitos de narcotráfico se ha desplazado a otros tipos de actos criminales. Es un efecto mimético, imitativo. Pero eso es solo una hipótesis”.

Por otro lado, el profesor Gutiérrez alertó que no necesariamente todos los casos tenían que estar vinculados a olas de robos o estallidos de violencia, y que podría haber otras motivaciones como riñas personales o riñas de negocios, algo que también ha destacado la Policía, señalando incluso que hay casos de robos que son perpetrados por personas a las que previamente se les dio acceso a la residencia.

La Policía, entretanto, reiteró en una reciente entrevista con este medio que ese tipo de robo es un delito de oportunidad e hizo un llamado a los ciudadanos a tomar medidas de precaución y protección. Entre tales medidas, el sargento Marcelino Valentín, supervisor de la división de robos del Cuerpo de Investigaciones de San Juan, mencionó algunas como mejorar el alumbrado, instalar alarmas, instalar cámaras de seguridad o incluso tener perros que alerten ante la cercanía de delincuentes.

Asimismo, el superintendente de la Policía, José Caldero, en una entrevista radial comentó que tienen investigaciones que apuntan a que habría grupos organizados detrás de los recientes incidentes de robos domiciliarios, y pidió a los ciudadanos que si son víctimas de un robo domiciliario traten de mantener la calma, no intenten resistirse a los criminales y sigan las instrucciones de la persona armada.

Este diario contactó la oficina del superintendente en busca de más información acerca del tema, pero Caldero no estuvo disponible para poder comentar.

Según Gutiérrez, aunque las alarmas y otras medidas similares propuestas por la Policía pueden ayudar contra los robos “eso es apenas dar una aspirina para tratar una infección, baja la fiebre pero no acaba la infección”.

El experto, no obstante, considera que “la policía está para manejar el crimen, pero no la criminalidad. La situación de criminalidad la tenemos que resolver de forma comunitaria. Hay que hacer vida en comunidad, saber quién vive en cada lugar, cuál es su carro, cuándo pone una luz. Las comunidades tienen que desarrollar alternativas, que el vecino retirado pueda velar tu casa. Hay que apoderarse de los espacios públicos, los parques. Si hay gente jugando dominó en una esquina, nadie va a robar allí”.

Gutiérrez llamó además a buscar opciones para que la juventud se mantenga alejada del crimen. “Si tienes un muchacho que corre un negocio de drogas millonario, ¿cómo es que no puede correr una empresa legal?”, cuestionó.

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