Buscar

El Blog de Gary Gutiérrez

Abusador de cafeína, asador de patio, comidista y cronista del bajo mundo culinario, iconoclasta aspirante a ácrata, apóstata, y comantenedor de @tempranopr

Etiqueta

Pizza

“Old school”… Rambla Pizza


Cuando viene a pizzas en Ponce, Rambla Pizza es un referente por más de 40 años.

¡ALTAMENTE RECOMENDADA!

¡QUE BRAVO EL CREAM BRÛLÉE (CRIOLLO) DE LA CASITA ITALIANA DE PONCE”!


Esta semana la rutina dominguera me llevó a La Casita Italiana de Ponce.

Lejos de la saludable dieta mediterránea, para mi sorpresa el menú de esta semana es boricua. Por dónde quiera aparece el pernil, los gandules, pasteles y otras delicias tradicionales del Caribe.

De entrada, crema de gandules y jamón. Una maravillosa deconstrucción del tradicional arroz puertorriqueño, pero con menos carbohidratos…

img_1810

 

De inmediato la cosa se puso sería, por lo que solicite el apoyo del ingenioso hidalgo e hijo de esta ciudad, el Don Q añejo de la casa Serrallés.

img_1812

Junto al caballero de la triste figura, maravillosa crema preparó el camino para la pizza chorizos, zetas frescas y longaniza de pollo terminado con reducción de balsámico. “Alábalo” y trae otro Añejo.

img_1815

Cuando ya la suerte estaba decidida y el cuerpo pedía siesta, “PJ”, el mesero llegó con el “coup de grâce”: un “cream brulée” de arroz con dulce. La delicada crema tradicional saborizada con las tradicionales especias que hacen del tradicional postre boricua, simplemente genial.

 

De esta manera termino el fin de semana que abrió la semana navideña para mi.

Gracias Luis, una a cero en tu favor.

¡Buen provecho…!

Crónicas domingueras con mi madre


¡Altamente recomendado: Domingo en la Casita Italiana!

De entrada: crema de papa y beicon…

Segundo curso: “sample” de aperitivos, bolitas de queso, calamar frito y bruschetta de la casa…

Tercer curso: Empanadilla de “conbí”. Con huevito como Dios manda.

Cuarto curso: Pizza de todas las carnes… ¡TOSTADITA!

Punto final:

  • Cheescake de Oreo
  • Creme brulee…

    Luego siesta… buen provecho

    “Vente años no es nada” @ Restaurant y Pizzeria Don Quijote


    Tras varias décadas, y motivado por el paseo semanal con mi madre, regresé a un lugar que pisé por primera vez en la década de 1980. Me refiero a Restaurant y Pizzeria Don Quijote -antiguamente conocida como Sancho Panza-.Para mi disfrute, y a pesar de la remodelaciones en la decoración, ni el menú ni el sabor ha cambiado. Sobre todo cuando viene al caldo de pollo con mofongo, sabroso y sustancioso acompañado de chicharrones de pollo o carne frita. Por supuesto, lo bajé Medallas, mientras mi madre le dió a la Sangría de la casa.En cuanto a la pizza, la misma masa que recuerdo, la precisa cantidad de salsa para aderezar y no opacar la hogaza y los ingredientes. En este caso “combinación”. Es decir, chorizo, camarones, zetas y cebolla y pimientos como aromáticos. Y por supuesto, otra Medalla.En fin que volver a Restaurant y Pizzeria Don Quijote fue un viaje que me disfrute desde que me bajé del carro y olí los aromas que llegaban desde la cocina. Esos olores y el que estuviera lleno de adultos mayores es la mejor recomendación que un restaurante puede tener.

    Buen provecho.

    Pizza a la criolla: La Guayabita @ Casita Italiana en Ponce


    Cuando viene a fusión, una de las pocas cosas que me impresionan: pepperoni y reducción de guayaba ¡Simplemente GENIAL!

    Rescata una generación de sabores y recuerdos


    Para los comidistas angloparlantes, el término “comfort food” alude a platos, probablemente no muy saludables, que evocan en el comensal un nostálgico viaje al pasado y, en especial, a la niñez.

    Si bien para la mayoría de los puertorriqueños el arquetipo de este tipo de alimento tiene que ser la versión enlatada del “corn beef” -o conbí si es boricua-, el término “comfort food” en realidad puede describir cualquier alimento que provoque sensación de nostalgia y bienestar.

    El pollo frito que la abuela servía cuando la familia se reunía en su casa, los pancakes, la tocineta y el sirope de aquellos desayunos dominicales, o la sierra en escabeche que el viejo preparaba para respetar la Semana Santa, pueden ser ejemplos de “comfort food”, concepto que realmente es difícil de traducir con precisión al español.

    Según los comidistas, ese “comfort food” puede variar en cada individuo, pero el fenómeno -admiten- también puede manifestarse a nivel social o grupal.

    Partiendo de esta premisa, entonces no es riesgoso asegurar que entre quienes alcanzaron la pubertad durante la década del 1980 -y vivían o frecuentaban la Urbanización Jardines del Caribe en Ponce- no existe mejor sinónimo del “comfort food” que la pizza de Manny’s.

    “Chico, cuando yo era chamaquito, el viernes por la noche significaba rentar películas en el vídeo club y comprar una pizza de Manny’s, que entonces veía enorme”, confesó un reportero ponceño criado en Jardines, que optó por el anonimato para esconder su dependencia emocional por este manjar.

    Según el incógnito comidista y comunicador, solo pensar en la crocante, pero delicada masa de aquel manjar, o recordar el característico trasunto dulzón de la salsa y lo saladito de sus quesos bien merece un viaje al pasado, “cuando todo era mejor”.

    Por lo tanto, hoy podríamos afirmar que la legendaria pizzería Manny’s que por más de tres décadas brilló a la entrada de la tercera extensión de Jardines del Caribe, fue un referente del concepto “pizza” en la Ciudad Señorial, claro está, junto a las pizzerías de Claudio.

    Manny’s abrió sus puertas en octubre del 1977, cuando don Héctor Santiago Cangiano, propietario y creador de las recetas de la casa, decidió vender la “bodega” de su propiedad en la ciudad de Nueva York y regresar a la cálida tierra que lo vio nacer. Fue así que compró la llave de una recién abierta pizzería, que ya tenía el nombre Manny’s Pizza.

    Desgraciadamente, como consecuencia inevitable de las vueltas del destino, entre las que se incluyen un accidente que destruyó el negocio y la enfermedad de don Héctor, Manny’s Pizza cerró sus puertas en el 2008.

    Por suerte, para las nuevas generaciones de ponceños el hijo de don Héctor -quien lleva el mismo nombre de su padre y a quien ya todos llaman Manny’s- decidió rescatar las recetas de “el viejo” y emprender una nueva travesía en pos de reclamar su puesto como heredero de una de las dinastías “pizzeras” en Ponce.

    Es así que Héctor Santiago Arroyo logró que su amigo Humberto Albertorio le cediera un espacio en La Taberna, mezcla de negocio de comunidad, centro de reunión y club de dominó que ubica frente a la urbanización Morel Campos: justo en el mismo local con la distinción de ser cuna de la Cafetería Ramos, templo de la culinaria criolla ponceña.

    Allí, en la parte posterior de la Taberna, diariamente y desde la media tarde hasta que se vaya el último, Héctor honra la vida de su padre, ofreciendo la misma pizza que creó la leyenda de Manny’s.

    mannys-pizza_004_La misma masa, preparada en la casa y que solo se puede describir como fusión entre el pan frito de las naciones originarias de América del Norte y el ahumado pan plano de los pueblos del norte africano, es perfecto ejemplo de balance entre texturas crocantes y tiernas. Definitivamente, comerla es un divertido juego sensorial.

    Pero si interesante es la masa, la salsa de don Héctor es otra experiencia.

    Los aromáticos y las especias combinan perfectamente con el azucarado toque que contrarresta la acidez del tomate, creando así una paleta de sabores muy cónsona con el paladar boricua.

    La rigurosidad y el respeto que esta nueva encarnación de Manny’s Pizza mantiene por la visión que le dio vida hace más de 30 años es tal, que hay personas que sin saber su origen, reconocen la receta original de don Héctor con solo morder un pedazo.

    En fin, si usted es de esos que se crió en “Jardines” y para quien la noche del viernes se definía por las películas del “video club” y la pizza de Manny’s, sepa que ya puede revivir su sabor y pasar esta suculenta tradición a sus hijos y nietos.

    Claro, si bien el club de vídeos ha pasado a la historia del siglo 20, la parte de la pizza la resuelve llamado al 787-378-7600 y pidiendo una suprema extra grande.

    ¡Buen provecho!

    Publicado en La Perla del Sur: Nuevo hogar para la pizza artesanal


    Nuevo hogar para la pizza artesanal

    POR GARY GUTIÉRREZ

     A la hora de compartir historias y tradiciones gastronómicas, pocas son más ricas y complejas que la “biografía” de la pizza. Aun cuando puede ser difícil de creer, ese simple pan aderezado con salsas, proteínas, aromáticos y vegetales que hoy arropa la gastronomía mundial, es el resultado de siglos de procesos políticos, sociales y culturales.

    Mas si bien su historia se remonta a 20 siglos atrás, cuando en la antigua Grecia se desarrollaron panes de harina y aromáticos, no fue hasta el siglo 19 que los pobres en la región de Nápoles aderezaron sus hogazas con tomates productos de América y queso locales.

    Más tarde, a comienzos del siglo 20 y escondida en los recetarios de miles de emigrantes que huían de la hambruna en Italia, la pizza comenzó su viaje de conquista internacional, teniendo como punta de lanza las calles del bajo Manhattan en la ciudad de Nueva York.

    Sin embargo, no es hasta mediados de siglo que ese aderezado pan plano llegó y conquistó el paladar de los ponceños. Su éxito fue tal que hoy por hoy los dos negocios de comida más antiguos de la ciudad son el Pizza Heaven y La Rambla Pizza.

    Y si bien para la mayoría de los “baby boomers” ponceños La Rambla Pizza es el referente de lo que debe ser una magnífica pizza, no es menos cierto que la llegada a Ponce de “La Cata: Cocina Creativa” aparenta ser el comienzo de una nueva etapa en el desa-rrollo de esta simple, pero codiciada delicia culinaria.

    Décadas de herencia

    La Cata: Cocina Creativa es la nueva aventura gastronómica de la consagrada familia de panaderos ponceños, los Bobet Lagares, y la misma incluye una oferta de tapas, así como una carta de cocina criolla con tendencias europeas, complementada por una variedad de pizzas artesanales terminadas en horno de ladrillo.

    Tanto la carta criolla como el menú de tapas es de responsabilidad del chef ponceño Fernando Salvatella.

    El menú de tapas incluye varias ofertas de cebiche, canastas de plátanos con variedad de rellenos, delicias vegetarianas como el hummus y los tradicionales jamones y quesos ibéricos.

    Entre los protagonistas principales de este menú afloran los arancinis -croquetas de rissotto- servidas sobre una sabrosa y delicada salsa de pesto, terminada con  julianne de albahaca y tomates secos.

    Por otro lado, la oferta en la carta principal de La Cata incluye carnes, aves y mariscos presentados con guarniciones a base de productos de temporadas, por lo que la misma debe ir cambiando por lo menos cada tres meses.

    En esta oferta destaca el filete de mero empanado en masa de bacalaítos, que se presenta sobre majado de viandas y terminado con salsa blanca de limón.

    Y, claro está, la propuesta del chef Salvatella se complementa con la oferta de de pizza, producto de la tradición familiar de los Bobet Lagares.

    Precisamente en las fiestas familiares de este batallón y bajo la supervisión de don Erasto, el patriarca, germinó hace décadas una especial afición por la preparación de pizzas artesanales.

    Y al fundirse la experiencia acumulada de esas reuniones con los conocimientos que la familia tiene en torno a la fabricación de panes, se creó el caldo de cultivo perfecto para esta nueva aventura empresarial.

    Una propuesta que incluye una excelente masa de harina regular o integral, presentada lo mismo en salsa de tomate, como en salsa pesto o Alfredo y terminada con variedad de quesos y carnes.

    En fin, que la apertura del restaurante La Cata: Cocina Creativa no solo es una nueva alternativa para los ponceños. Tal vez sea la redefinición de lo que es “una buena pizza”.

    El tiempo dirá. ¡Buen provecho!

    26 de diciembre de 2013

    Blog de WordPress.com.

    Subir ↑

    A %d blogueros les gusta esto: