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El Blog de Gary Gutiérrez

Abusador de cafeína, asador de patio, comidista y cronista del bajo mundo culinario, iconoclasta aspirante a ácrata, apóstata, y comantenedor de @tempranopr

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pasta

Pasta con camaroncitos y SPAM…


Special Process Army Meat(SPAM), ese derivado de carne que alimentó a legiones de militares estadounidenses durante decenas de guerras, es uno de los alimentos típicos para los puertorriqueños tras el paso de huracanes u otras catástrofes naturales.

Es por lo que, durante la temporada de tormentas en el Caribe mi alacena siempre contiene varias de lata de estas carnes que en sitios como Hawaii y Correa prácticamente son objeto de veneración gastronómica.

Llegando casial final de la temporada de tormentas en el Caribe, y a pesar de que el SPAM puede durar décadas si no se abre la lata, comencé a buscar cómo consumir el inventario que tengo guardado para cualquier eventualidad ciclónica. Ya el año que viene nos apertrecharemos nuevamente.

Es así como se me ocurrió saltear el SPAM con pasta.

Comencé sofriendo con un poco de vino el SPAM en cuadritos. Añadí los aromáticos, cebollas, ajo y pimientos y luego incorporé unos camarones que tenía en el refrigerador. No añadí sal pues el SPAM tiene suficiente para subirle la presión a una vaca.

Tras unos minutos le tiré la pasta y lo terminé con albahaca fresca del patio y queso parmesano.

Para mi sorpresa, la combinación resulto sabrosa y compleja en sabores. Esta de seguro la voy a repetir… ¡buen provecho!

Chorizos parrilleros: crónica gráfica


Servidos sobre pasta en aceite de chimichurri y aceitunas

Pasta con vegetales y salchichas alemanas… @Hipstamatic


Atún grillado sobre pasta al limón… perfecto para tarde veraniega


Sazonado con sal, pimienta y aceite de oliva saborizado con limón, se grilla el atún en la parrilla hasta alcanzar el término deseado. En este caso 135° fahrenheit.

Para acompañarle, una pasta aderezada con sal, pimienta, ajo, aceitunas rellenas de anchoas y el mismo aceite de oliva aderezado con limón que usamos en el pescado.

Se mezcla el aderezo en frío y se añade la pasta caliente para que absorba los sabores. Se termina con queso palmesano a gusto.

¡…buen provecho!

Pasta con aceitunas, lo misma sola que como acompañante le brega


La búsqueda de un acompañante para nuestras proteínas asadas es siempre un proyecto. Más en estos tiempos de pandemia que debemos resolver con lo que tengamos en la casa y salir lo menos posible.

En este caso, la meta fue con qué acompañar el ‘shoulder blade” de ternera al hibachi. Así que resolvimos con los ingredientes a mano: espaguetis, ajo, aceitunas rellenas de manchego, aceite de oliva y queso palmesano.

Mientras cocimos la pasta siguiendo las instrucciones del paquete, en un cubilete combinamos el ajo machacado, el aceite de oliva, las aceitunas con un poco de su agua. Ablandada la pasta al punto deseado, se incorpora la misma caliente al cubilete y se mezcla todo. Se termina con el queso palmesano y se sazona con sal y pimienta a gusto.

Esta pasta resultó ser un sabroso y fácil complemento para nuestra ternera, pero igual, para quienes son vegetarianos, se puede comer sola.

Para la proxima, le incluyo albahaca… buen provecho

Frente al calor del verano, las ensaladitas frescas la hacen…


Si bien el verano del 2019 pasó a la historia por la mayor movilización cívico-política de la historia puertorriqueña, el estío del 2020 parece que será recordado por la pandemia mundial y por el calor. Claro, si es que no se experimenta una temporada de huracanes como la del 2017.

El asunto es que, respetando el confinamiento preventivo ante la pandemia, me puse a buscar alternativas frescas para almuerzos ligeros y así hacer frente al infernal clima.

Recordé una receta para ensalada mediterránea y otra para un sándwich de atún a la barbacoa que cumplen al dedillo con esa descripción.

La primera, la pasta mediterránea no puede ser mas simple.

En este caso pasta penne rigate que de colores se vería mejor pero solo tenía blancos, queso feta, aceitunas negras, ajo, albaca, sal, pimienta y aceite de oliva. Usé uno saborizado con hierbas toscanas, pero cualquiera que tenga le brega.

Mientras se ablanda la pasta siguiendo las instrucciones del paquete, en un cubilete añada ajo machacado, aceitunas negras, albaca (en este caso seco, pero fresca es mejor) y mezcle todo con una generosa porción de aceite del aceite de oliva.

Tan pronto la pasta esté al punto que le guste, la incorpora caliente sobre la mezcla de ingrediente y continúe mezclando hasta que la pasta absorba los sabores y aromas.

Luego, lo deja reposar en el congelador por lo menos por treinta minutos y lo sirve, lo mismo como acompañante de proteínas que como plato fuerte vegetariano.

Para el sándwich, mientras se prende la barbacoa, comenzamos sazonando el atún con sal, pimienta y aceite de oliva.

Una vez el carbón del asadero está totalmente encendido, grille el atún hasta que pase el punto de medio cocido.

Una vez al punto, remuévalo del fuego y deje descansar mientras incorpora en un cubilete los ingredientes que usualmente usa para su ensalada de atún. En este caso, por que era los que tenía disponibles, cebolla, tomate, aceite de oliva, mostaza y mayonesa. Igual pueden ser pepinillos avinagrados, aceitunas,o los que usted prefiera y disfrute.

Luego desmenuce el atún y junto a la mayonesa lo mezcla hasta que todo quede uniforme.

Lo guarda en el refrigerador por lo menos por una hora para que se enfríe y luego lo utiliza a su conveniencia. Lo mismo para sándwiches, que para comer con galletas, o sobre ensalada verde.

¡Buen provecho!!!

Camarones al “barrilito”, no solo de “bbq” vive el hombre


Como no solo de barbacoa vive el hombre, decidí experimentar con unos camarones y lo que encontrara en la nevera. Recuerden que estando de acuartelamiento pandémico, hay que “bregar” con lo que aparezca.

El primer paso es “blanquear” los camarones ya limpios pero con sus conchas. Luego se remueven del agua y se ponen en agua fría con hielo para detener la cocción. Mientras se enfrían para ser pelados, en la misma agua que cocino los camarones se ablandan la pasta. En este caso los espaguetis.

Una vez pelados, los camarones se saltean en mantequilla y aceite de oliva con los aromáticos y especias que prefiera. Lo que había era ajo y orégano. Finalmente se termina con un poco de jugo de lima y un “shot” de Ron del Barrilito.

Se le añade la pasta a los camarones y se saltean rápidamente, para terminarse con queso rallado, que en esta ocasión fue un edam joven que nos quedaba e el refrigerador.

Simple y sabros… ¡Buen provecho!!!!

Coditos con carne: Recordando a Mrs. Santiago y a Paula, las del comedor de la Dr. Pila


Por alguna razón, la criolla versión de pasta que llamamos coditos con carne me lleva al comedor de la escuela Superior Dr. Pila.

A mediados de la década del 70′, aquel merendero escolar era el dominio de Mrs. Santiago y de su principal mariscal de campo doña Paula. Esta ultima, armada de un cucharón, lo mismo servía alimentos que mantenía el orden.

Nadie jodía con Paula. Aquella mujer comandaba respeto.

Volviendo al asunto de los coditos con carnes, que partiendo de lo anterior claramente es “confort food” para mi, no puede ser más fácil de preparar.

Por supuesto, al tratar de reproducir la delicia de mi adolescencia en estos tiempos de pandemia y con los ingredientes que tenía disponibles, pues hicimos lo que se pudo.

Mientras se ablanda la pasta (coditos), se guisa la carne a gusto. En este caso, preparé la carne con sofrito criollo, pedacitos de salami, salsa de tomate, queso blanco, vinagre balsámico y orégano fresco. Pero claro, como quiera que la guise, le brega.

Al final, se mezcla la carne con la pasta cocida y se termina queso parmesano.

Obviamente no es el mismo sabor del que Paula servía en la Dr. Pila, pero igual me hizo sentir tan bien como se sentía en el 1976.

¡buen provecho!!!!

Pasta chimichurri, porque estamos de cuarentena y es lo que hay…


Buscando ser creativo durante el ya consabido confinamiento salubrista, encontré en el congelador una salsa chimichurri preparada por Cathy en El Tablajero hace unas semanas.

Ante el hallazgo, tome unos pedacitos de biftec los sazoné, en Puerto Rico diríamos adobé con ajo, orégano, sal y mucha pimienta.

Macerado por una hora, tiré la carne sobre las brasas del hibachi.

Mientras se grillaba la carne, mezclé la salsa chimichurri con queso palmesano rallado y le tiré encima pasta penne recién cocida al dente.

Finalmente, y con el perdón de las madres argentinas, le añadí queso y la serví como complemento de la carne.

Aun cuando poco ortodoxa, la confinación bregó bien y con cerveza no tuvo precio.

¡BUEN PROVECHO!

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