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El Blog de Gary Gutiérrez

Abusador de cafeína, asador de patio, comidista y cronista del bajo mundo culinario, iconoclasta aspirante a ácrata, apóstata, y comantenedor de @tempranopr

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No, no tiene que ver con la policía…


Por: Gary Gutiérrez

El trágico incidente en el que un oficial policiaco ultimó a tiros a tres de sus compañeros, incluyendo dos mujeres policías, silenció los gritos triunfalistas sobre la baja en la criminalidad por parte del gobierno de Puerto Rico.

Días antes de la tragedia, que se reportó en una oficina de la Comandancia de la Policía en Ponce, los reportes mediáticos sobre la baja en el número de asesinatos parecerían aguinaldos navideños para una administración que tiene poco que celebrar cuando de la vida diaria de los puertorriqueños se trata.

La celebración de estos datos, desvinculado de la realidad diaria que vive el país, no es de extrañar pues para los tecnócratas del estado tato la violencia y criminalidad, como el resto de las realidades sociales parece ser un asunto numérico y no de seres que sufren en lo concreto.

Hablo de esos que dicen que el actual administrador es mal entendido, pues la inmensa mayoría de “los indicadores” apunta a que el país está en la ruta correcta al fututo.

Viene a la mente las expresiones de Mark Twain; “mentiras, grandes mentiras y estadísticas”.

 

Policia 1

No obstante la realidad es que el número de asesinatos bajó durante los pasados doce meses en comparación con el año anterior, pero al igual que cuando estos números suben, no tiene nada que ver con las políticas y los inexistentes planes anticrimen.

Si leyó bien, inexistentes. Pues en realidad, durante ya casi cincuenta años, desde Nixon”, los llamados planes anticrimen no son otra cosas que más efectivos policiales, más tecnología, y más vigilancia sobre los pobres del país.

Pero volviendo al triunfalista anuncio sobre la baja en la criminalidad.

Primero, la merma en los asesinatos durante un periodo específico no es la merma en la criminalidad. Hay que romper con esa conclusión “espuria” que, como mantra, repiten los medios de comunicación.

La violencia se debe medir en casos por 100 mil habitantes. Ecuación que todavía pone a Puerto Rico en el doble de lo “normal” que es 7 X 100 mil.

Policia 2

Al mirar los delitos reportados frente a la población, y no en comparación con el pasado año se revela que la merma de un 15 por ciento en los indicadores de los delitos graves o tipo 1, es decir asesinatos, robos, escalamientos, etc., es muy comparable con el número de puertorriqueños y puertorriqueñas que abandonaron el País. Incluso se puede especular que si ese 15 por cien se compara solo con el número de jóvenes, edad en la que regularmente se delinque, no hay tal baja en los delitos.

Los gubernamentales cantos de sirena van más lejos vinculando la supuesta baja en los números de delitos al índice de esclarecimiento que según la uniformada aumento en casi 10 por ciento.

Sin embargo el argumento sucumbe ante el hecho de que dentro de las bajas en las muertes violentas, se reporta un aumento en las víctimas de violencia intrafamiliar, doméstica, y vecinal.

Como el incidente en la comandancia de la Policía sureña, estas muertes son delitos que regularmente “se resuelven” por sí mismo, pues él o la victimaria se entrega o se quita la vida. Es decir, son casos que requieren muy poca investigación.

Finalmente, la variación en el número de asesinatos reportados durante el 2015, se tienen que mirar en el contexto de que por los pasados 115 años la violencia en Puerto Rico apunta a procesos cíclicos con picadas en las incidencias luego de años pico como el 2011.

Lo funesto del triunfalista anuncio del gobierno, es que la administración colonial de turno, no admite su verdadera aportación a estas mermas, e insiste en vincular la misma al trillado discurso de mano dura y cero tolerancias.

La realidad es que la actual dirección gubernamental es sumamente efectiva en mantener, no importa la crisis, un discurso que suena inclusivo, conciliatorio y democrático.

Por tanto, si en el pasado se vinculó la creciente violencia social que vivió el país con la guerrerista arenga de tratar a los desviados “a patadas”, es lógico entender que un discurso que suene más conciliatorio e inclusivo debe incidir en el resultado opuesto.

Esta es la verdadera tragedia, que la administración colonial insista en vendernos el costoso y fracasado discurso de más policías, más equipo y más vigilancia como estrategia a la criminalidad, cuando su propia experiencia demuestra lo contrario.

Sí, el 2015 demuestra una baja en las incidencias reportadas, pero definitivamente no tiene nada que ver con planes anticrimen o con el número de efectivos.

Mire si no tiene que relación, que no solo hoy la isla cuenta con un 40 por ciento Policías menos que en el 2011 –año pico- , sino que durante este año el país experimentó un movimiento de brazos caídos entre muchos de esos efectivos.

…llegue usted a su conclusión.

 

 

 

 

Citado por PH en: Incrementa la ratería


Incrementa la ratería

Por Rosita Marrero / rmarrero@primerahora.com 08/10/2015 |00:00 a.m.

Cuando los pueblos tienen conciencia política, dijo, se levantan políticamente; pero cuando no la tienen, se levantan criminalmente. (Archivo)
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Aseguran, “el crimen y la violencia es un resultado económico”.

Tal como han venido vaticinando los sociólogos y criminólogos, a medida que la situación económica del País se agrava, va a ir disminuyendo el crimen violento porque los criminales también dejan la isla desatándose en vez  una ola de robos y delitos menos graves, tipificados como ratería.

Ayer, en un centro comercial de Juana Díaz, una pareja se robó 26 piezas de ropa de niño, valorada en cerca de $500. En tanto, en la tienda Walmart,  de Santurce, detuvieron el sábado a una mujer y su hija de ocho años, presuntamente hurtando mercancía por un valor de $71. La pasada semana, una madre, acompañada de sus sus tres hijos, se llevó un paquete de chuletas de un supermercado. Semanas antes, un matrimonio, acompañado por sus hijos se robó unos tubos de pastas dentales, alegando que era para venderlos y comprar leche para sus hijos.

“Es ratería de subsistencia”, dijo el  criminólogo y profesor de justicia criminal, Gary Gutiérrez.

“Ese es el capitalismo funcionando como debe funcionar. Es una ratería de subsistencia, si se quiere llamar. Aparentemente estamos entrando en un periodo especial. El Gobierno se niega a pasarle la carga a los que más producen y ganan, so color de crear empleos y no es cierto. Le sumas un pueblo que está acostumbrado a unas comodidades, como el papel higiénico y es la receta para el robo”, dramatizó el también sociólogo refiriéndose al hurto de un cargamento de papel higiénico ocurrido ayer.

Buscándoselas 

Gutiérrez  comentó que lo que parece ser un caos no es anarquía, sino el capitalismo funcionando.

“El capitalismo está hecho para que unos acaparen a costa del trabajo de otros y de la vida de otros. Entonces si el orden te lleva a un nivel.  Si no te da para vivir, ¿qué vas a hacer? Buscártelas.

Cuando los pueblos tienen conciencia política, dijo, se levantan políticamente; pero cuando no la tienen, se levantan criminalmente.

“Nuestro sistema nos está llevando a unos niveles de vida de la época de 1930, con expectativas de consumo del 2015. Tenemos un salario mínimo que es una tercera parte de lo que se supone que sea, para equipararse a lo que era el salario mínimo cuando se creó. En Estados Unidos, los obreros de restaurantes de comidas rápidas, están pidiendo en la calle $15 dólares de salario mínimo. Hay académicos que están hablando de que debiera ser de $21.25.

Expuso que si se tiene un salario mínimo de $10.00, lo que sobra son $900, si trabajas 40 horas. Pero si el carro se cae en un hoyo y se rompe el tren delantero, estamos hablando de $300.

“Solamente puedes comer y arreglar el carro para seguir trabajando y todo lo demás se quedó sin pagar”, acotó.

¿Y esto justifica?

“No es que esté diciendo que está bien, lo que digo es que el crimen y  la violencia es un resultado económico. En Puerto Rico, una gran parte de la criminalidad  es una respuesta a las situaciones económicas,  que es más terrible, porque aparenta ir generando  una cultura  delictiva”.

Gutiérrez aludió a una portada publicada por Primera Hora que hacía alusión a los buscones que pirateaban CD’s y se robaban el cable.

“Hace unos años era la norma. Ya eso ha ido escalando. Cuando se tienen en una semana tres o cuatro incidentes similares, ¿qué más tienes que buscar?”

Presentaran en Inter-Ponce, ensayo Exclusión y Violencia


El próximo 8 de abril a las 9:30am, el Prof. Ángel Pagán presenta y comenta ante los estudiantes del Recinto de Ponce de la Universidad Interamericana de Puerto Rico el ensayo:

EXCLUSIÓN Y VIOLENCIA

Cartel de Presentación UIPR-Ponce

Citado por Primera Hora en: Invernadero subterráneo de marihuana: Ingenio mal canalizado


Por Rosita Marrero / rmarrero@primerahora.com 03/13/2015 |00:00 a.m..
https://i1.wp.com/ballcharts.com/teams/files/C/CopaMiniBasket/photos/LogonuevoPrimeraHora.jpg

El impresionante hallazgo por parte de las autoridades de un moderno laboratorio e invernadero de plantas de marihuana, al que se accedía a través de una casa de juego para niños, lleva a cuestionarse qué sucedería con jóvenes de esa capacidad, ingenio y talento si hubiesen podido acceder a  otros ambientes y oportunidades.

El criminólogo y profesor de Justicia Criminal Gary Gutiérrez, indicó que la única diferencia entre las personas arrestadas y un empresario exitoso, es que probablemente uno nació en un caserío y el otro  en el ambiente de una familia con recursos que le permitió desarrollar sus habililidades.

“Lo primero que le digo a mis estudiantes es que no hay tal cosa como mentes criminales,  sino mentes  criminalizadas, porque fíjate, si esas personas hubiesen hecho eso para una feria científica, hubiesen sido reconocidos”, dijo Gutiérrez.

“La pregunta tiene que ser por qué ese ingenio está en función de cultivar marihuana y no lechuga y cilantro. En ese sentido, cuando uno mira el perfil de cualquiera de esos muchachos y lo compara  con el perfil de cualquier empresario exitoso se va a dar cuenta que la única diferencia entre ese muchacho que está siendo arrestado y el empresario, es que tuvo oportunidades, porque probablemente no nació en un caserío, sino en una familia con recursos que pudo desarrollar sus habilidades en una actividad que el sistema determina como legítimo”, precisó.

“Probablemente son emprendedores, tienen liderazgo, organización, son asertivos, ambiciosos y esas son las cualidades que hacen de una persona una exitosa. Estoy describiendo a un banquero  con esas cualidades o  a un bichote. Lo más importante es que cuando eso ocurre, nos está dando en la cara la realidad, que ese muchachacho no falló. Nos falló el Sistema que no pudo guiar a ese joven en una actividad que no fuera criminalizada”, sentenció.

Gutiérrez  mencionó lo que están haciendo los cárteles de Colombia, que es utilizar submarinos caseros que básicamente están sumergidos el  99 por ciento del tiempo en el mar;  que son desechables, en caso de que en altamar sean sorprendidos.

“Los tripulantes se salen, hunden el submarino  y se convierten inmediatamente en náufragos;  y bajo las  leyes internacionales, las mismas autoridades tienen que socorrerlos. Como el submarino se hundió, no le  pueden probar que estaban en un submarino con drogas. Lo más que puedes hacer es deportarlos a su país”, describió.

Según Gutiérrez, las  leyes antidrogas, que describió como absurdas, crean las condiciones  para que jóvenes con inquietudes empresariales   puedan montar un negocio porque el único que les puede prestar dinero es un narcotraficante.

El profesor de justicia criminal mencionó como ejemplo el caso de un joven  de 18 años que tiene capacidad y es comerciante.

“¿Quién le va a prestar $60 mil para  un negocio? ¿Qué agencia o  banco le va a prestar?  La otra noche  escuché un programa de la Liga de Cooperativas. Estaban entrevistando  a una persona de la Cooperativa de Presos, que llevan décadas operando, lo   que comprueban  que cuando esos muchachos que llegan presos se les da la oportunidad y el entrenamiento,   pueden no solo manejar la cooperativa, sino que cuando salen ya van con la mentalidad cooperativista para hacer esas otras cosas”, dijo.

Menos de un dos por ciento de los que están metidos en ese programa reinciden  y regresan a la cárcel, indicó. Contrario al 60 por ciento, que es la norma de reincidencia en Puerto Rico y Estados Unidos.

“¿Cuál es el problema con ese programa, que en una población penal de 14 mil confinados no llegan a 100 los que se benefician? Esa cooperativa demuestra que esos muchachos entraron allí con capacidad empresarial, que lo que no tenían allí era apoyo del Sistema. Si esos muchachos podrían correr esa empresa agrícola ilegal, cuál es la razón por la cual no estén conriendo un negocio agrícola legal?, cuestionó el criminólogo.

En resumen, dijo,  el incidente demuestra como la sociedad está fallando.

Con la Internet como maestra

Por otra parte, El ex presidente de la Asociación de Agricultores, Juan Reyes, afirmó que no es necesario tener educación formal para cultivar marihuana porque todo está en Internet.

“La Internet ha sido la enciclopedia, la universidad”, indicó sobre las múltiples modalidades en que se siembra el cannabis.

Según contó, hace poco coincidió con un policía con el que habló, precisamente, de los laboratorios de marihuana y el oficial le dijo que Internet había convertido en agricultores a muchos individuos.

“Es que, honradamente, si usted quiere hacer cualquier cosa en su casa, la información está ahí. Con honestidad, yo no creo que nadie esté dando talleres por ahí”, comentó. “Los delincuentes no son morones y por Internet mismo compran los insumos que necesitan para el cultivo. Los boricuas nos las inventamos”.

 

Sobre el ensayo EXCLUSIÓN Y VIOLENCIA con Nestor Figueroa Lugo @pab550


Gary Gutiérrez autor de Exclusión y Violencia
Gary Gutiérrez autor de Exclusión y Violencia (Foto Frances Pomar)

Conversando sobre el ensayo EXCLUSIÓN Y VIOLENCIA con Nestor Figueroa Lugo durante el programa Es Con Usted la Cuestión por  WPAB-550am

Citado en el 2012 por Entre Paréntesis: El crimen ligado a la pobreza


Entre Paréntesis

El crimen ligado a la pobreza

by

En las noticias y las imágenes que recibimos de los medios de comunicación cotidianamente, pareciera haber una correspondencia irremediable entre criminalidad y pobreza en Puerto Rico. Si bien ambas comparten vínculos, éstas poseen una lógica intrínseca en la Isla sobre la cual pocos se cuestionan o hacen alusión.

Una vez el ex superintendente de la Policía, Emilio Díaz Colón, anunció a la prensa el pasado 3 de febrero la asignación de 67 nuevos agentes como “Agentes de la Comunidad” para fomentar una relación más cercana entre Policías y comunidades. Cinco días después estudiantes de la Escuela Fernández Callejo, en Manatí, fueron  esposados, vestidos como reclusos y trasladados a una cárcel en Bayamón como parte de un programa del Gobierno, “Amando la Libertad”. Este proyecto, que buscaba escarmentar a los niños sobre lo que es la experiencia de la cárcel, fue censurado por el Colegio de Abogados. ¿Qué relación podrían tener estos ejemplos?

Gary Gutiérrez, criminólogo y profesor universitario en el área de justicia criminal,  en entrevista con EntreParéntesis habla de la sociedad puertorriqueña del siglo XXI como una que remite culturalmente a la violencia. Se trata de un país producto de la violencia política y de la violencia de género, así como de la violencia económica. Los puertorriqueños desde la exclusión padecen los procesos “bulímicos” propios de los países capitalistas. Es decir, que bombardeados por necesidades de consumo que son de “primer mundo”, los ciudadanos son incluidos al sistema económico como consumidores, pero expulsados a menudo como trabajadores del mismo.

Entonces, la violencia desde la imposición física o emocional sirve para los sectores marginados de nuestra sociedad como una manera aparente de empoderarse, de sentirse incluidos. Para muchos, la criminalidad en Puerto Rico es su modo de inserción y participación en la economía del país.

“El orden social y económico en Puerto Rico es la principal causa de la criminalización de la mayoría de nuestros jóvenes”, afirmó Gutiérrez.

La estructura de la sociedad puertorriqueña impulsa a algunos sectores a la violencia y se beneficia de su criminalización, pues el dinero que se genera en el narcotráfico y demás prácticas ilegales regresa a nuestro sistema económico.  “Si miramos la pobreza no como la falta de recursos, sino como la exclusión de los procesos socio-económicos vamos dándonos cuenta de quiénes son los pobres”, señaló Gutiérrez. El criminólogo planteó la pobreza como una etiqueta que diferencia a las personas que no cumplen con las características del rico en la Isla: hombre, blanco, propietario, cristiano y heterosexual.

Por lo tanto, ¿porqué continuar la práctica de iniciativas como las mencionadas? Gutiérrez anotó que la presencia continua de la Policía en los residenciales públicos o el llevar de visita a jóvenes de la escuela pública al sistema penal de Puerto Rico constituye una regulación y acondicionamiento de determinados sectores y no una iniciativa comunitaria bona fide. Como resultado de estas medidas el crimen traza un discurso contestatario.

Las comunidades, según Gutiérrez, deben entender que ni el gobierno ni el punto de drogas resolverá sus problemas. Los líderes comunitarios fungen como los únicos agentes de cambio posibles para las comunidades del país. Movilizar a los vecinos en cooperativas que brinden servicios que surtan necesidades de la propia comunidad y sus alrededores se presenta como opción, así como el organizar y dirigir las diversas habilidades de los jóvenes en algún centro de producción.“Si tú tienes gente que es capaz de correr un punto de drogas, que es un negocio millonario, esa gente tiene que ser capaz de correr un negocio legal, si son las mismas habilidades”, manifestó el profesor.

Los países de baja incidencia criminal tienen una vinculación más reducida de violencia y pobreza que los países con alta incidencia criminal. También, los países capitalistas donde se implantan reformas que facilitan la incorporación de los sectores pobres son lugares que exhiben menos separación entre los ricos y los pobres por lo que presentan menos violencia social. Está en los líderes comunitarios el apuntar la dirección por la cual quieren reformar sus comunidades al gobierno.

BREAKING GOOD; los invisibles…….


pagan

Breaking GoodLos principios de la “Criminología Cultural” y cómo la vida del Prof. Ángel Pagán encarna los mismos, es el tema central de esta confernecia “BREAKING GOOD”.  La misma fue dictada frente a los y las estudiantes de socilogía y criminología en el Recinto de Ponce de la Universidad Interamericana de Puert0 Rico.

1.     Breaking Good (1/3)
14:46
2.     Breaking Good (2/3)
6:53
3.     Breaking Good (3/3)
14:50

Esta video se complementa con el texto de la conferencia:

Eclusión y Criminalidad contestataria

Exclusión y criminalidad contestaria


Presentado ante el Movimiento Unión Soberanista de Puerto Rico.

4 de diciembre 2013

Por Gary Gutiérrez

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Foro Crimen y Castigo organizado por Movimiento Unión Soberanista de Puerto Rico. Foto cortesía Michelle Estrada

Para acceder el video del foro completo

Salud a todos y todas, es un privilegio estar en este, el honroso Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico y sobre todo un honor dirigirme a ustedes.

Cuando se habla de crimen y castigo, regularmente en Puerto Rico partimos de tres puntos de vista.

Por un lado el concepto del Derecho y la construcción de “lo criminal” desarrollado durante el siglo 18. Es decir, el crimen es producto de una decisión racional en busca del lucro y para controlarlo lo que se necesita es hacer que las acciones criminales no sea costo efectivas. Para esto lo que se tiene que hacer es aumentar las posibilidades de que los que deciden delinquir sean arrestados para que tengan que enfrentar penas severas. Esta es la base teórica del llamado Derecho Positivo, del Departamento de Justicia y del Tribunal en Puerto Rico. (Gutierrez, 2012; Young, SF)

Para acceder al video del foro

La segunda visión desde la que regularmente se habla de criminalidad es el positivismo científico que también surgió en el siglo 19 y que se desarrolló en el 20. Para estos, el delito y lo criminal son productos de procesos de socialización defectuosos, por lo que al criminal no se le debe castigar sino corregir. De ahí el discurso de la rehabilitación que la constitución del Estados Libre Asociado impone como base al Sistema de Corrección en la Isla. (Gutierrez, 2012; Young, SF).

La otra visión usualmente citada en el discurso sobre lo criminal se desarrolló en el siglo 19 por los conservadores cristianos estadounidense y británicos quienes partían y parten de que el ser humano no es racional, sino pasional y que es malo por herencia del “pecado original”.  Así que, para ellos, la solución a lo criminal radica en el castigo severo y humillante, por lo que se necesita vigilancia constante y mano dura. En muchas instancias este pensamiento domina inconscientemente la visión que la policía tiene del asunto y que los lleva a construirse así mismo como guerreros del bien frente al mal. (Gutierrez, 2003; Joung, SF)

Es desde estas la mezcolanza que surge la política publica “bipolar”, desde donde el gobierno de Puerto Rico busca como manejar eso que llamamos “lo criminal”.

Sin embargo, siguiendo la visión de la llamada criminología cultural (Ferrell, J., Hayward, K & Young, J., 2008), prefiero adentrarme en “lo criminal” desde quienes realmente conocen el asunto. Es decir desde sus actores.

Hace un tiempo en mi clase de Delincuencia Juvenil un estudiantes me entrego un ensayo en el que se suponía contestara la pregunta: ¿Cómo usted ve al menor delincuente en Puerto Rico?.

En su trabajo el estudiante de nombre Emmanuel comienza diciendo: “Aun recuerdo cuando tenía 17 años y anhelaba cumplir los 18 para trabajar e irme de mi casa. El pensamiento de irme de mi casa era provocado por la rebeldía de esta etapa. Tenía claro que quería trabajar para costearme mis necesidades materiales y no depender de mi madre.

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Gary Gutiérrez:
Foto cortesía de http://descrimanalizacion.com

Durante esos tres años en que no me llamaron de ningún trabajo, creció en mi la rebeldía, los pensamientos negativos. Aprendí a recortar y de esa manera me buscaba el peso recortando en mi casa a los muchachos del barrio. Cuando llegaba la temporada de quenepas,vaciaba el árbol de mi casa y las vendía en las luces o en algún punto estratégico del casco urbano. Obviamente esas chiripas no me daban para lo que yo quería, que era comprarme un carrito, la ropa de moda, los tenis del momento, etc.

Pero en la comunidad donde me crié, cerca hay un barrio donde los jóvenes varones tenían otra forma de buscarse el peso, “vendían drogas”. Crecí viendo como los muchachos del barrio que bregaban en el punto. tenían los carritos mas bonitos, los ‘bling bling”, los tenis más caros y las nenas más lindas.

Luego de tres años, finalmente me llamaron y me preguntaron si todavía me interesaba un trabajo solicitado meses atrás. Contesté que si y lo primero que me dijo el individuo fue: “mañana tienes entrevista en las oficinas generales en el pueblo de Carolina”. Como tenía los recursos pude llegar y me dieron el empleo. Luego me requirieron documentos como carta de buena conducta, prueba de dopaje, certificado médico entre los que recuerdo. Yo tuve los recursos para obtener todo lo que el empleo requería, pero y ¿los que no corren la misma suerte que yo?, concluyo el estudiante en su escrito.

La Asignación de Emmanuel, surge como un pliego acusatorio contra el sistema neoliberal que se viene desarrollando en la isla por las pasadas décadas y que, si bien vio su máxima expresión durante el cuatrienio pasado (Gutiérrez 2012), de forma más sutil y elegante continuará vigente en este.

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Dr. Rafael Torruella compartió el foro hablando sobre la necesidad de descrimanlizar las drogas.
Foto cortesía de http://descrimalizacion.com

A pesar de que de primera intención, el proceso descrito anteriormente aparenta ser uno de exclusión solamente económica, la realidad es más compleja que eso. Algunos sociólogos como Presdee (2001) y Young (2007) explican que este sentimiento de exclusión descrito por Emmanuel está basado en el sentimiento de no poder experimentar las emociones y la intensidad que según los medios de comunicación masiva deben caracterizar una vida que valga la pena vivir.

Esta forma de verse o construirse como marginado, la explicó magistralmente en su charla “Breaking Good”, el compañero profesor de la Universidad Interamericana en Ponce, Ángel Pagán (2013).

El ahora profesor de filosofía compartió con mis estudiantes las experiencias que en su juventud le llevaron a terminar frente a un juez, de espalda a un padre que aun cuando nunca lo rechazó, con su llanto le dejó claro que se sentía defraudado. La charla de Pagan explica como en la década de 1970, siendo parte de una familia trabajadora, de esas que en el país se definen como clase media, Él se sentía excluido. Tenía lo que necesitaba, casa, ropa y hasta tenía un padre que lo amaba tanto que ni siquiera le rechazó al verlo esposado en aquel tribunal. Sin embargo Pagan cuenta como entonces se sentía que no tenía ningún valor, pues su vida era aburrida y lejana de lo que se supone era la “verdadera vida” según se veía en la televisión y el cine. Compartiendo sus experiencias, cuenta como desde el aburrimiento de su cotidianidad, sentía la necesidad de usar la ropa que vestían los de “Miami Vice”. El quería sentir el “rush” de vivir esa vida excitante de las noches en NYPD Blues.

Sin embargo una tarde todo cambió. Según contó Pagan, ya había tenidos sus corridas en la ilegalidad y conocía eso que Katz (1988) llamó el erótico placer de jugar con lo prohibido. Ese día, tirando “guiritas” solo en la cacha, se acercó un carro y desde su interior escucho una voz que gritó ¡Angelo!. Cuando miró, solo vio el brillo de un 357 “aniquela’o” que lo”alumbraba”… “¿Te cagaste, pendejo?”, grito riendo desde detrás del revolver su pana Julio. Minutos más tarde, recordó Pagán, cuando Julio le dejó empuñar aquel revolver, sintió lo que el tanto había buscado.

“Mientras giraba apuntando a todo lo que se movía a mi alrededor me sentía poderoso, valioso, listo para hacerme respetar como en las películas” narró Pagán con la pausada voz de aquellos que bajaron y regresaron de los infiernos. El profesor Pagán no contó los detalles de como llegó a estar parado ante aquel juez. Asumo que el 357 “aniquela’o” tuvo algo que ver en ese asunto. Pero lo que sí dejó claro Ángel, es que el orgasmo de poder experimentado cuando empuño aquella arma, es de lo que realmente se trata el crimen, la criminalidad y lo criminal. (Pagan, 2013)

Partiendo de la elocución de Ángel podemos entender que la bulimia social de la que nos habla Young (2007) no se trata solamente de exclusión económica. Los chavos son solo un medio para alcanzar las emociones y el poder que los medios nos venden como lo normal y lo necesario. Es decir cuando los vecinos de Emmanuel venden droga, no lo hacen solo para llenar sus necesidades económicas, las reales o las creadas. También se trata de reclamar esas cosas a la que nos dijeron tenemos derechos. Dignidad, respeto, igualdad, oportunidades y todo lo demás que el discurso de la modernidad nos define como los “derechos humanos” y que se supone todos y todas tengamos acceso.

Es de aquí que surge mi hipótesis que apunta a que la violencia social y la criminalidad que sufre el País puede ser el resultado del orden neoliberal que surgió a mediado del siglo pasado y que se convirtió en dogma para el sector más conservador de la política tanto en Estados Unidos como en Puerto Rico. Como en todos sitios donde se implementó este neoliberalismo, el resultado es que grandes sectores de la población no se sienten representado o incluidos en el Estado (Klein 2008; Rivera Lugo 2004), por lo que debemos entender, no sienten que tienen esos Derechos de los que nos hablan los pensadores de la modernidad.

Ante esta percibida ilegitimidad de un Estado no representativo, en el caso de Puerto Rico parece que se pueden identificar tres respuestas por parte de los que se sienten excluidos.

La mayoría de la gente no hará nada y comprando el discurso electoral esperará el espacio para escoger entre dos partidos similares que, como explica el español Miguel Amorós (2012), representan los mismos intereses, mientras dan la impresión de que el sistema es democrático. Esta mayoría son los que el sistema vé como buenos ciudadanos, respetuosos de la ley y sobre todo como “pobres humildes”.

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Dr. Gazir Sued participó de este foro hablando sobre como las leyes antidrogas violan los derechos básicos a la ciudadanía.
Foto cortesía de http://descrimalizacion.com

Sin embargo, no todos tiene los recursos para responder, organizarse y exigir legalmente un espacio donde sentirse incluidos. Es mi hipótesis que en Puerto Rico, enormes sectores marginados se las tienen que buscar para sobrevivir, para sentirse incluidos consumiendo o para experimentar las emociones que en nuestra sociedad definen la felicidad y el éxito (Presdee, 2001; Rivera Lugo, 2004; Wackant 2009).

Otros, sobre todo aquellos que encarnan las características que en el capitalismo llevan al éxito, pero que por su condición de excluidos económicos se les dificulta el desarrollo de empresas legales, terminan integrándose a la ilegalizada y lucrativa empresa capitalista del narcotráfico. De está forma generarán los ingresos no solo para sobrevivir económicamente, sino también para sentirse poderosos embriagados en el erotismo de lo prohibido (Pagan, 2013; Ferrell, J., Hayward, K & Young, J. 2008, Wackant 2009).

Es en este sentido que me parece que, lejos de ser el problema, en muchas de nuestras comunidades el ilegalizado narcotráfico se construye como la solución al problema de marginación, aburrimiento y exclusión, tanto económica y social como emocional. Es decir, para muchos el mercado negro producto de la absurda ilegalización no es necesariamente un problema, sino mas bien es una solución a su exclusión antes descrita.

Por tanto, y repito es mi hipótesis, la inserción al narcotráfico y la criminalidad pueden ser vistos como un discurso contestatario de aquellos que sin tener la consciencia política responden “bregando” como pueden ante una sociedad que los excluye y los condena a mirar desde afuera las emociones de una vida excitante. Así, el narcotráfico y la ilegalidad puede verse entonces como la respuesta de quienes se niegan a ocupar humildemente los espacios de pobreza y aburrida sumisión social a que el sistema les condena. Así estos sectores, probablemente de manera inconscientemente, le hacen frente a un sistema que les condena a ser un pobre que espera estoica y humildemente por años, para ver cuando le toque su turno en un trabajo precario que ni siquiera debiera llamarse empleo.

Si se toma esta hipótesis como correcta, se puede inferir entonces que cualquier iniciativa que no incluya la reorganización social desde el verdadero reconocimiento de los Derechos Humanos para todos y todas, una mejor distribución de los recursos económicos y la integración de todos y todas a procesos, sociales, políticos y económicos verdaderamente democráticos, solo será un parcho y no una alternativa a la violencia y criminalidad que hoy en nuestro País termina cobrando unas mil vidas al año y que el sistema define, de forma simplista, como un mero problema de individuos sin valores.

Muchas Gracias….

El panel fue moderado por le periodista Daisy sanchez. (foto Reinaldo millán)


Referencias:

Amorós, J. (2012) Salida de Emergencia. Logroño: Pepitas de Calabaza Ed..

Ferrell, J., Hayward, K & Young, J. (2008) Cultural Criminology: an invitation. London: Sage.

Gutiérrez, G. (2013) “Del Coloniage a la Sociedad de Ley y Orden: violencia sistemática en Puerto Rico” en Sonia M. Serrano Rivera, Registros Criminológicos contemporáneos (pp. 51 – 81) San Juan: Situm.

Katz L (1988) Seductions Of Crime. New York: Basic Books

Klein, N. The Shock Doctrine, New York City: Picador.

Pagán, A. (2013) Breaking Good. Charla presentada el 1 de octubre ante estudiantes y facultad de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto de Ponce.

Pesdee, M. (2001) Cultural Criminology and the Caranval of Crime. New York City: Routledge.

Rivera Lugo, C. (2004) “Ni Una Vida Más para la Toga” en La Rebelión de Edipo y otras insurgencias jurídicas(pp. 137-154). San Juan, Ediciones Callejón.

Young, J. (SF). Thinking Seriosly Abaut Crime: Some models of criminology. Retrieved 04 28, 2011, from Challenge Liberty: http://www.libertysecurity.org/IMG/pdf_jock_young.pdf

Young, J. (2007) The Vertigo of Late Modernity. London: Sage.

Wackant, L. (2009) Prison of Poverty. Boston: Beacon.

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