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El Blog de Gary Gutiérrez

Abusador de cafeína, asador de patio, comidista y cronista del bajo mundo culinario, iconoclasta aspirante a ácrata, apóstata, y comantenedor de @tempranopr

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Derechos Civiles

¿Se reforman o profesionalizan la represión?


¨La policía está entrenando en la cancha de Santo Tomas para manifestaciones. Canta “Lucha si entrega no”, “el pueblo unido jamás será vencido”, “se llama a sí Misma puercos” y anda dando cantazos con escudos. Cancha cerrada. Luces apagadas o bajitas.¨

Con este mensaje un grupo de activista hace visible un proceso de entrenamiento que la Policía de Puerto Rico desarrolla desde mayo de este año.

So color de cumplir con la llamada Reforma de la Policía, el organismo somete a todas y todos los uniformados a un entrenamiento para el “manejo de multitudes”, confirman efectivos que ya participaron del mismo.

Los adiestramientos son dirigidos por personal del propio cuerpo quienes a su vez, supuestamente fueron entrenados y certificados por el Buró Federal de Investigaciones (FBI).

Tras los incidentes del “Verano del 2019”, el entrenamiento se amplió para incluir “manejo de multitudes” durante las noches, confirmó uno de los policías participante.

Por supuesto el entrenamiento antimotines, como antes se conocían estas técnicas, no es nada nuevo. Sin embargo, de la forma en que se implementa en la actualidad surgen varias preocupaciones.

¿Quién o quiénes diseñaron el currículo para el mismo?

¿Por qué el comienzo de estos talleres no se anunció publicamerte?

¿Si realmente son entrenamientos para evitar excesos y abusos policiacos, no debieran estar bajo la supervisión o por lo menos monitoreo de la CDC de PR, CAAPR, ACLU, AIPR, Kilómetro O?

Por otro lado, este asunto no se debe ver aislado de los constantes pedido por parte de una Policía que alega que para poder enfrentar la supuesta “ola criminal” que arropa el País necesita más recursos fiscales y humanos.

Si para buen entendedor, con pocas palabras bastan, es fácil entender que la agenda neoliberal que domina la adminstrtacíón pública pudiera llevar a Puerto Rico a una confrontación política en las calles.

Dos más dos son cuatro, el Estado Colonial lo sabe y al parecer se está preparando…

Salud y resistencia….

Triunfa la reforma policial…


Por Gary Gutiérrez
(fotos por: R Emmanuelli, Mari B. Robles López, Héctor Iván Arroyo Sierra (Pheto), Cheo el Feo)

 

 

 

Mientras escucho en la radio las felicitaciones por “el control” y la forma en que la Policía de Puerto Rico manejó las manifestaciones del 1ro de mayo mi mente viaja casi una década cuando, respondiendo a El Nuevo Día, expresaba mis preocupaciones por la designación de un “Técnico de Cumplimiento” para la “Reforma Policial”.

En aquel entonces me preguntaba si la presencia de un Técnico de Cumplimiento, y de la reforma en general, respondía a la necesidad de controlar la represión estatal o simplemente al desarrollo de un profesional represivo que pudiera hacer su trabajo sin tener que responder a los tribunales.

Hoy la pregunta parece retórica.

Este 1ro de mayo parece ser el punto de encuentro de varios procesos que culminaron el triunfo de “Reforma Policial”.

Hasta este 1ro de mayo, el proceso de “reforma” parecía no haber logrado mucho y, mientras los uniformados seguían campeando por su respeto en la calle, la transformación ordenada por la Corte del imperio proyectaba ser solo una costosa simulación burocrática productora de miles de páginas de reglamentaciones, ordenes generales y materiales didácticos para los y las uniformadas. Digo simulación, pues hasta donde sabemos, la Policía de Puerto Rico nunca aceptó ante el tribunal que estuviera cometiendo excesos o abusos, y solo se sometió al proceso de reforma para evitar penalidades por parte del gobierno imperial, verdadera autoridad política en la Isla.

Para poder entender cómo se desarrolló la eficiente y ordenada coreografía represiva y de censura desplegada el 1ro de mayo en Puerto Rico sepueden mirar dos procesos que se vienen desarrollando paralelo a la “reforma” policial en Puerto Rico.

El 2019 comenzó con el escenario perfecto para, reforma o no, afianzar la necesidad de un aumento en el cuerpo represivo de la isla.

El aumento en el dramatismo de la violencia social documentada y difundida por las redes sociales, por un lado, y la reducción de efectivos en la Policía de Puerto Rico parecen surgir como base, tal vez irreal pero efectiva, para implementar la “doctrina del shock”.

Digo irreal pues, por dramático que puede ser ver en el teléfono o en la computadora a sicarios batirse a tiros con armas automáticas, estos incidentes fueron por décadas parte de la cotidianidad callejera en los sectores marginados. Claro los ricos y los que se creen clase media nunca lo habían visto “en vivo”.

No estoy diciendo que Puerto Rico no tiene una crisis de violencia, lo que digo es que no hay una nueva crisis de violencia criminal. Cuando se mira el proceso histórico de la violencia en la Isla, con sus altas y sus bajas pues es un fenómeno cíclico, es la misma violencia experimentada por los pasados cincuentas años. Es decir, entre 14 a 17 muertes violentas por cien mil habitantes, con picos de 30 tragedias por 100 mil personas en años picos como en el 2011 cuando el estado insistió en imponer su violenta agenda neoliberal.

Claro que nadie puede negar que la violencia social constituye una crisis, no obstante, esa crisis es permanente y constituye la normalidad colonial.

El segundo discurso con que comienza el 2019 en Puerto rico es la fuga de efectivos policiacos. Ciertamente, la pérdida de beneficios de retiro, y sobre todo el deterioro en las condiciones laborales antes y después del huracán María, llevaron a un número de Policías a exiliarse de la Isla o a acelerar su proceso de retiro.

Ante esta situación, el pasado jefe del Departamento de Seguridad Pública, el charlatán Héctor Pesquera, aprovechaba cada oportunidad mediática para pedir más recursos, más chavos, más espacio legal para operar. Digo “charlatán” pues quien responde a una pregunta de la prensa con morisquetas es un charlatán.

Este discurso de que “la criminalidad” hace necesario una fuerza policiaca mayor y con más poder legal de acción no tiene ningún fundamento que no sea el fortalecimiento de la capacidad represiva del estado.

El número de efectivo policiacos en el país está dentro de los niveles aceptados por la Unión Europea y está un poco por debajo del promedio de efectivos en jurisdicciones de Estados Unidos. Esto sin contar con que, a esa data, se le tienen que sumar otros agentes con capacidad legal de arresto como policías municipales, vigilantes de recursos naturales, etc.

Por tanto, no es correcto catalogar de crítica el número de efectivos policiacos en la Isla. Claro sí puede haber una crisis en la utilización de estos recursos y en la disponibilidad de estos. La realidad es que las pobres condiciones laborales fomentan el ausentismo y la sobre reglamentación de actividades sin victimas como el consumo de sustancias como la marihuana, desvía y mal utiliza el recurso.

Para ejemplo con un botón basta, la realidad es que, en el 2011 cuando la Isla experimenta el más reciente pico de violencia, la uniformada contaba con tres veces más efectivos que ahora. Así que no se puede decir que se necesitan más policías para manejar la violencia criminal.

Contextualizado estos discursos y mirando la forma en que la uniformada manejó el 1ro de mayo, me surgen dos preguntas. ¿Por qué la insistencia en aumentar la fuerza policía y cuál es la necesidad de darle más espacio de acción?

Las respuestas a estas interrogantes se deben mirar desde la inesperada y súbita salida del burdo Héctor Pesquera como jefe del Departamento de Seguridad Pública y la llegada a ese puesto de Elmer Román, un ingeniero, militar de carrera cuyas funciones en el Departamento de la Defensa parece cualificarle más para oficial de una policía política que para dirigir un cuerpo civil encargado de mantener la paz y la convivencia social. Entre sus tareas en la mencionada agencia militar estaban establecer guías de política pública y supervisión además de dirigir Programas de Guerra Irregular y Desarrollo de Alianzas.

Es importante destacar que, según una foto distribuida, aparenta que la salida de Pesquera y la llegada de Román no es tan súbita como aparenta.  La imagen documenta una reunión a principio de año entre el administrador colonial, Ricardo Rosselló y Elmer Román. Por lo que se puede inferir que desde entonces la admiración colonial buscaba cambiar la fascista proyección de Pesquera por una más afectiva y menos gráfica.

En fin, que al mirar la suma de estos factores surgen múltiples preguntas:

  • ¿Tenemos una situación o crisis de criminalidad tan severa que amerite estados de excepción y disminución de las garantías legales de los ciudadanos?
  • ¿La reducción en el número de efectivos policiaco amerita que se le asignen más recursos a ese aparato represivo?
  • ¿Si se le asignan más recursos, se usarán para garantizar los derechos y fomentar la paz social desde la inclusión de todos y todas?
  • ¿Fracasa la reforma policial, o es una perfecta simulación para profesionalizar la uniformada en su función represiva del disenso?

Las respuestas a estas preguntas son complejas y difícil de precisar. Pero lo que si está claro es que este pasado 1ro de mayo el país vio una nueva Policía disciplinada y organizada para ejercer la función de regente del espacio público y reprimir el uso como zona para reclamar “la reparación de agravios”.  Una Policía “reformada” para ejercer sofisticadamente la represión y censura del derecho al disenso, al uso del espacio público y a las libertades individuales de los ciudadanos.

En resumen, que el tiempo me contestó la pregunta que surgió en mi hace casi una década. La Reforma de la Policía no está fracasando, pues su intención nunca fue generar un cuerpo civil para fomentar la paz social.

Al contrario, está funcionando perfectamente para lo que aparenta fue diseñada, profesionalizar un cuerpo castrense para que ejerza la represión de los ciudadanos y garantice el espacio para las reformas neoliberales que condenarán a la pobreza a las próximas tres generaciones de puertorriqueños y puertorriqueñas.

Salud y resistencia…

Conversación sobre el documental “Trata Humana” de Luis Rosario Albert


920_no.jpg_thumb[1]El 25 de octubre de 2013 se presentó en el Recinto de Ponce de la Universidad Interamericana el documental Trata Humana de Luis Rosario Albert. Una producción muy bien lograda en términos técnicos donde, con el auspicio de la Comisión de Derechos Civiles de Puerto Rico, se presenta una definición de este problema, así como alternativas para su manejo.

DERECHOSCIVILES

Con la intención de generar y fomentar la conversación, tanto sobre el documental como sobre el importante tema del mismo, reproduzco a continuación el  diálogo que vía correo electrónico desarrollé con la Profa. Vivien Mattei y el Dr. Joel Villa. 

Entiendo que el mismo presenta preocupaciones válidas sobre las deficiencias y virtudes tanto de la producción, como sobre la terrible realidad de la explotación del ser humano.

ui

Por supuesto, agradezco a la Profa. Mattei por proponer esta discusión cibernética que espero sea una invitación para que los y las que deseen se unan al mismo, aquí o en las redes sociales.

 

Ciber-diálogo…

On 10/25/2013, at 5:11 p.m., “Vivien E. Mattei Colon” <vmattei@ponce.inter.edu> wrote:

Les comparto mi opinión porque creo que sus impresiones fueron distintas:
Reflexionando sobre el documental Trata Humana de Luis Rosario Albert, auspiciado por la Comisión de Derechos Civiles de PR y estrenado hoy en la Inter de Ponce, opino que es un trabajo audiovisual bien logrado y que cumple con el objetivo de exponer los comportamientos que se tipifican como trata humana para estimular una actitud vigilante del ciudadano común sobre esta violación a los derechos humanos, que muchos no quieren ver en PR.
No obstante, el documental no pretende ser un tratado analítico de la desigualdad ni la pobreza que son la raíz del problema. Lo menciona en su introducción pero no profundiza, lo cual se deberá lograr en los foros en que se discuta el audiovisual. Muestra el trabajo de organizaciones locales como Iniciativa Comunitaria, Nuestra Escuela y Fundación Ricky Martin y en conjunto con la campaña que realizará próximamente la Comisión, busca aglutinar voluntarios que ayuden a identificar estos casos de maltrato.  Es un aporte a la discusión del problema. La solución es mucho más compleja y está en nuestras manos adentrarnos en esas complejidades para encontrar solución a los factores que llevan a la injusticia y desigualdad social.
Podríamos dialogar al respecto

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El 10/25/2013, a las 7:15 p.m., “Gary Gutierrez” <garygutierrezpr@aol.com> escribió:

Bueno concurro de que en términos audiovisuales es un trabajo muy bien logrado.
Sobre el contenido, tengo varias aportaciones.
No entendí bien la definición o construcción que de la trata humana se quiere presentar. Vi varios ejemplos de exclusión, marginación y explotación, pero no entiendo bien cómo los amarran al término. Claro, esto puede ser un problema mío y no del documental.
Además confieso que la semiología religiosa, directa e indirecta, realmente no me entusiasmó mucho.
Me preocupó que el trabajo de la impresión de que esa exclusión, marginación y explotación sea productos de individuos débiles por un lado y de abusadores por otro. Me parece que el filme no apunta a cómo esta exclusión, marginación y explotación es el resultado inevitable de estructuras sociales y el orden político y económico del capitalismo. Ni siquiera se menciona la palabra capitalismo, de hecho.
Ahora, mi mayor preocupación gira en torno a al rol de la Comisión de Derechos Civiles. Entiendo que los derechos civiles son garantías de los ciudadanos frente al Estado. Mi impresión es que la producción enfoca este problema de la Trata como productos de unos individuos desviados y no, repito, como uno sistemático. Por eso me es extremadamente preocupante el endoso directo a una política punitiva, que construye la penalización legal como solución a un problema que, como dices, es muy complejo.
No me mal interpreten, no es que lo documentado en el video no sean cosas terribles e importante, pero creo que el rol de la Comisión de Derechos Civiles es velar por nuestras garantías frente a un sistema que cada día es más intolerante, militarista y controlador. En ese sentido, me parece que la denuncia de la Comisión debiera estar enfocada en como esas situaciones documentadas son el resultado esperado de orden y no su anomalía.
Pero, como bien dice la querida Mattei, tal vez esa no era la intención del documental. Pero de igual manera, es la razón por la que me parece deficiente.
Como quiera, gracias a Vivien, quien me obligó a organizar mis ideas sobre el asunto.
Desde algún lugar del ciberespacio
Gary Gutiérrez
http://garygutierrezpr.com

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El 10/27/2013, a las 9:07 a.m., “Gary Gutierrez” <garygutierrezpr@aol.com> escribió:

Te molesta si subo esta discusión a mi blog?
Desde algún lugar del ciberespacio
Gary Gutiérrez
http://garygutierrezpr.com

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On 10/27/2013, at 9:21 a.m., “Vivien E. Mattei Colon” <vmattei@ponce.inter.edu> wrote:

Mi planteamiento es sobre juzgar las herramientas de comunicación basado en el objetivo para lo cual se hizo, y no es nuestras expectativas de lo que se debió hacer. Eso segundo, es otro tema a discutir.
Enviado desde el iPad2 de:
Vivien E. Mattei Colón

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El 10/27/2013, a las 9:47 a.m., “Gary Gutierrez” <garygutierrezpr@aol.com> escribió:

Sí, lo entendí.
Como te escribí antes me parece un buen documento “motivador” por no hablar de propaganda, por la connotación.
Pero, creo que su visión ideológica o teórica que apunta a un problema de individuos criminales o desviados por un lado, y a que la solución es punitiva por el otro, no solo le hace simplista, como toda propaganda. Le hace peligroso, pues es la Comisión de Derechos Civiles quién lo produce. Esto sin contar que realmente no entendí bien lo que ellos definen como “Trata”.
Se supone que el trabajo de la Comisión es “protegernos” de los abusos del Estado, y mi lectura es que en este trabajo termina defendiendo al Gobierno por haber pasado la ley.
Entiendo que la base de ese problema es la exclusión social que, por un lado termina haciendo vulnerable a una población que pudiera ser víctima de esos delitos, y por el otro produce agresores que ven en ese terrible negocio una oportunidad económica.
Por eso me parece que platear el tipificar esto como un delito es tan fútil como ilegalizar las drogas para controlarlas.
Me parece que 5 min. más de documentar exponiendo esas bases estructurales del problema harían de la pieza una más completa y valiosa
Nuevamente, gracias por fomentar la discusión

Desde algún lugar del ciberespacio
Gary Gutiérrez
http://garygutierrezpr.com

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From: Joel Villa Rodriguez <jvillasr@ponce.inter.edu>
Date: 27 de octubre de 2013 7:47:26 p.m. GMT-4
To: Gary Gutierrez <garygutierrezpr@aol.com>
Subject: Re: sobre el documental

 

Estimados colegas: 

 El documental titulado como “La trata humana” por sí mismo se encuentra
cargado de signos, muy bien logrados en un plano audiovisual, que
sirven como una buena propaganda para legitimar la presencia de unos
sectores haciendo las cosas que entienden como correctas. El asunto
sería ¿por qué las cosas se mantienen igual?
Se presentan imágenes de personas sin hogar, usuarios de drogas duras
viviendo en las calles, testimonios de personas que han vivido en
hogares sustitutos y han pasado a ser víctimas de todo tipo de abusos
que caen dentro de la categoría de “trata humana”.  El documental apela a
los sentimientos de miedo, odio, hacer justicia, impotencia, etcétera y
los angelitos que trabajan para las distintas entidades seguramente son
observados como una esperanza dentro de un mundo en tinieblas.
Tristemente, cuando hablamos de una estructura social simbiótica, tales
entidades forman parte ella. El documental se distancia de los factores
sociales que llevan a gran parte de los problemas agrupados dentro del
concepto “trata humana”. Las autoridades estatales quedan desvinculadas
del problema y dejan tal asunto, especialmente los aspectos preventivos,
en manos de unos individuos que siempre han gustado de ser
protagonistas dentro de una pura retórica, dentro del sentido más
peyorativo de la palabra, que no llega siquiera a la más banal verborrea
porque sería antiestético. Tengo que recalcar la falta de un
cuestionamiento serio hacia un sistema que promueve la vulnerabilidad de
muchas personas y no corrige tal vez a conveniencia sus fallas.

Por otra parte, también hubo algo de sensacionalismo colocando a la
Isla, por unos casos aislados, en otras dimensiones del concepto trata
humana sin mostrar datos empíricos. Es decir, hay algo de inculcar miedo
para hacer ver más complejo y cercano el problema. Lo último fue como
tirar una cortina de humo. En temas tan serios como este, no creo que se
hablara con suficiente evidencia empírica sobre el problema en nuestra
Isla y ello genera sospecha o desconfianza de la calidad del documental.
Realmente el documental y las entidades que aparecen, son más parte del
problema en lugar de la solución. Me parece absurdo que la Comisión de
Derechos Civiles, como también otras entidades, no cuestionen en qué
medida la maquinaria estatal, su estructura política y económica, además
de la ineficacia de las agencias estatales a las cuales les es
pertinente buscar soluciones, contribuye a las consecuencias de sus
acciones e inacciones. En pocas palabras y, como todo un buen hereje,
dicho documental es una posición acrítica del sistema y reproduciéndolo,
como bien se desprende del video, forman parte de los discursos
hegemónicos que mantienen las cosas como siempre han sido, son y serán.

Atentamente, 

Joel

Blog de WordPress.com.

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