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El Blog de Gary Gutiérrez

Observador, documentador y comunicador social, fondero, asador de patio, abusador de cafeína, iconoclasta, aspirante a ácrata y apóstata

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Reacción a la reacción ante la criminalidad


Por Gary Gutiérrez

Las noticias relacionadas a la situación económica del país no son muy halagadoras. Mientras los políticos buscan ganar elecciones nuestra realidad como pueblo nos lleva rumbo al abismo. La crisis social que ya está en nuestra puerta amenaza con trastocar todo el orden social y económico de nuestro país.”

Con ese párrafo, y bajo el título “¿El bajo mundo le habrá declarado la guerra al Estado?“, una agencia de seguridad privada distribuyó un comunicado de prensa donde llama a que “cada ciudadano se atempere al nuevo Puerto Rico”.

El comunicado, que se produce en medio del virus mediático generado por el asesinato de la fiscal Francelis Ortiz Pagán, da por hecho el fracaso del Estado ante la supuesta “crisis social” que vive el país.  Claro “crisis social” es más que un eufemismo para no decir la respuesta de los sectores excluidos por la crisis económica que vive la Isla.

El Estado no puede ni va a poder cumplir con las expectativas de seguridad que requiere el país. La falta de recursos humanos y económicos en el sector de seguridad pública es el mayor impedimento para que se puedan establecer procesos adecuados de prevención y reacción contra el crimen. La Policía está dando su mayor esfuerzo pero la realidad es que el personal no da abasto para poder cubrir todas las necesidades del país

Según la diatriba, al partir del mencionado colapso gubernamental, los ciudadanos y las empresas comerciales deben buscar alternativas construyendo grupos de “seguridad preventiva” y “redes” que colaboren con las agencias gubernamentales -¿las mismas que no pueden cumplir con las expectativas de seguridad?

Más allá de su lenguaje  cortes y lógico, el comunicado me parece poco menos que aterrador.

Aun cuando la retórica de la comunicación se presenta como discurso crítico que busca resolver las problemáticas sociales, su entrelineas termina reafirmando el excluyente orden social productor de los problemas.

En realidad es una apología que presenta los problemas de violencia y criminalidad del país como fenómenos independientes productos de individuos indisciplinados quienes por razones patológicas o de herencia social, se niegan a cumplir con la ley y a respetar el orden. Claro, en ningún sitio el comunicado explica que el orden no es otra cosa que los designios de las élites plutocráticas que controlan la sociedad mediante las estructuras políticas y la ley.

De esta manera la violencia se presenta como la expresión de elementos del bajo mundo que le declararon “la guerra al Estado”.

Ni pensar en que los desafueros que se ve en el país puedan ser vistos como una respuesta, correcta o no, de quiénes el sistema económico y el orden social condena a la marginación.  Además, acaso no fue el propio Estado quién desde su surgimiento libra una guerra contra quienes osen cuestionar su racionalidad.

Tal vez sea porque durante los pasados días estuve leyendo la historia de la Guerra Civil española, pero el lenguaje del mencionado comunicado que románticamente evoca conceptos de ley, orden social, estilos de vidas y seguridad, me recuerda la narrativa fascista que en esa Europa del 1930, no solo llevó a España al sangriento conflicto, también llevó a la humanidad al borde de la destrucción global.

Un discurso que como papagayos, tanto en aquella época como en la actualidad, repiten los que se creen clase media sin entender que es una narrativa que termina permitiendo a las oligarquías plutocráticas controlar al resto de la sociedad.

Así el documento demoniza al Estado por “fracasar” en su obligación de proteger a todos en la sociedad. Entendiendo por “todos” aquellos ciudadanos “disciplinados”  a los componentes de la clase media que son los que trabajan y pagan impuestos.

Ante la mencionada falla gubernamental, el comunicado llama a las comunidades a crear “grupos de seguridad preventiva y redes de enlaces con los gobiernos municipales”.

“¿En serio?” como dicen los jóvenes.

Por mi mente pasan las legiones de camisas, azules, negras o brown que en aquella Europa de antes de la Segunda Guerra Mundial correteaban por las calles imponiendo la ley y el orden.

De igual manera, el escrito insta a los individuos y negocios a recurrir a las policías privadas para protegerse de esos del  “bajo mundo” que atentan contra las buenas costumbres.

Lamentablemente el escrito que nos ocupa no es más que reflejo de cientos de miles de puertorriqueños que culpan a las clases más vulnerables por los problemas que el poderoso sector financiero le causa al país. Sector que como explica la teoría del “shock” utilizará tragedias como la muerte de una funcionaria pública para empujar sus agendas de control social y económico.

Por suerte, todavía quedan Juanes que claman en el desierto. Bueno en este caso Juanas.

En sendas columnas las amigas y maestras Wilda Rodríguez y Mari Mari Narvaéz surgen como voces de civismo y balance,  explicando que la crisis de violencia social que vivimos es mucho más compleja que la macharrana medición de fuerzas que nos vende el comunicado que da pie a este escrito.

Wilda desenmascarando los que se aprovechan del miedo para vendernos la desacreditada hipótesis que apunta a la pena de muerte como forma de controlar la violencia social y Mari apuntando a la violencia como producto de históricos procesos de explotación y recordando cómo estas crisis se puede vincular a la fracasada prohibición contra las drogas.

En fin que al leer el comunicado de la no mencionada agencia privada de seguridad y al escuchar los tambores de guerra que surgen desde Fortaleza y el Departamento de Justicia, me doy cuenta que  este es uno de esos momentos  cuando las reacciones son tan preocupantes y peligrosas como la misma criminalidad.

Ya el tiempo dirá…

 

No, no tiene que ver con la policía…


Por: Gary Gutiérrez

El trágico incidente en el que un oficial policiaco ultimó a tiros a tres de sus compañeros, incluyendo dos mujeres policías, silenció los gritos triunfalistas sobre la baja en la criminalidad por parte del gobierno de Puerto Rico.

Días antes de la tragedia, que se reportó en una oficina de la Comandancia de la Policía en Ponce, los reportes mediáticos sobre la baja en el número de asesinatos parecerían aguinaldos navideños para una administración que tiene poco que celebrar cuando de la vida diaria de los puertorriqueños se trata.

La celebración de estos datos, desvinculado de la realidad diaria que vive el país, no es de extrañar pues para los tecnócratas del estado tato la violencia y criminalidad, como el resto de las realidades sociales parece ser un asunto numérico y no de seres que sufren en lo concreto.

Hablo de esos que dicen que el actual administrador es mal entendido, pues la inmensa mayoría de “los indicadores” apunta a que el país está en la ruta correcta al fututo.

Viene a la mente las expresiones de Mark Twain; “mentiras, grandes mentiras y estadísticas”.

 

Policia 1

No obstante la realidad es que el número de asesinatos bajó durante los pasados doce meses en comparación con el año anterior, pero al igual que cuando estos números suben, no tiene nada que ver con las políticas y los inexistentes planes anticrimen.

Si leyó bien, inexistentes. Pues en realidad, durante ya casi cincuenta años, desde Nixon”, los llamados planes anticrimen no son otra cosas que más efectivos policiales, más tecnología, y más vigilancia sobre los pobres del país.

Pero volviendo al triunfalista anuncio sobre la baja en la criminalidad.

Primero, la merma en los asesinatos durante un periodo específico no es la merma en la criminalidad. Hay que romper con esa conclusión “espuria” que, como mantra, repiten los medios de comunicación.

La violencia se debe medir en casos por 100 mil habitantes. Ecuación que todavía pone a Puerto Rico en el doble de lo “normal” que es 7 X 100 mil.

Policia 2

Al mirar los delitos reportados frente a la población, y no en comparación con el pasado año se revela que la merma de un 15 por ciento en los indicadores de los delitos graves o tipo 1, es decir asesinatos, robos, escalamientos, etc., es muy comparable con el número de puertorriqueños y puertorriqueñas que abandonaron el País. Incluso se puede especular que si ese 15 por cien se compara solo con el número de jóvenes, edad en la que regularmente se delinque, no hay tal baja en los delitos.

Los gubernamentales cantos de sirena van más lejos vinculando la supuesta baja en los números de delitos al índice de esclarecimiento que según la uniformada aumento en casi 10 por ciento.

Sin embargo el argumento sucumbe ante el hecho de que dentro de las bajas en las muertes violentas, se reporta un aumento en las víctimas de violencia intrafamiliar, doméstica, y vecinal.

Como el incidente en la comandancia de la Policía sureña, estas muertes son delitos que regularmente “se resuelven” por sí mismo, pues él o la victimaria se entrega o se quita la vida. Es decir, son casos que requieren muy poca investigación.

Finalmente, la variación en el número de asesinatos reportados durante el 2015, se tienen que mirar en el contexto de que por los pasados 115 años la violencia en Puerto Rico apunta a procesos cíclicos con picadas en las incidencias luego de años pico como el 2011.

Lo funesto del triunfalista anuncio del gobierno, es que la administración colonial de turno, no admite su verdadera aportación a estas mermas, e insiste en vincular la misma al trillado discurso de mano dura y cero tolerancias.

La realidad es que la actual dirección gubernamental es sumamente efectiva en mantener, no importa la crisis, un discurso que suena inclusivo, conciliatorio y democrático.

Por tanto, si en el pasado se vinculó la creciente violencia social que vivió el país con la guerrerista arenga de tratar a los desviados “a patadas”, es lógico entender que un discurso que suene más conciliatorio e inclusivo debe incidir en el resultado opuesto.

Esta es la verdadera tragedia, que la administración colonial insista en vendernos el costoso y fracasado discurso de más policías, más equipo y más vigilancia como estrategia a la criminalidad, cuando su propia experiencia demuestra lo contrario.

Sí, el 2015 demuestra una baja en las incidencias reportadas, pero definitivamente no tiene nada que ver con planes anticrimen o con el número de efectivos.

Mire si no tiene que relación, que no solo hoy la isla cuenta con un 40 por ciento Policías menos que en el 2011 –año pico- , sino que durante este año el país experimentó un movimiento de brazos caídos entre muchos de esos efectivos.

…llegue usted a su conclusión.

 

 

 

 

Citado por PH en: Incrementa la ratería


Incrementa la ratería

Por Rosita Marrero / rmarrero@primerahora.com 08/10/2015 |00:00 a.m.

Cuando los pueblos tienen conciencia política, dijo, se levantan políticamente; pero cuando no la tienen, se levantan criminalmente. (Archivo)
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Aseguran, “el crimen y la violencia es un resultado económico”.

Tal como han venido vaticinando los sociólogos y criminólogos, a medida que la situación económica del País se agrava, va a ir disminuyendo el crimen violento porque los criminales también dejan la isla desatándose en vez  una ola de robos y delitos menos graves, tipificados como ratería.

Ayer, en un centro comercial de Juana Díaz, una pareja se robó 26 piezas de ropa de niño, valorada en cerca de $500. En tanto, en la tienda Walmart,  de Santurce, detuvieron el sábado a una mujer y su hija de ocho años, presuntamente hurtando mercancía por un valor de $71. La pasada semana, una madre, acompañada de sus sus tres hijos, se llevó un paquete de chuletas de un supermercado. Semanas antes, un matrimonio, acompañado por sus hijos se robó unos tubos de pastas dentales, alegando que era para venderlos y comprar leche para sus hijos.

“Es ratería de subsistencia”, dijo el  criminólogo y profesor de justicia criminal, Gary Gutiérrez.

“Ese es el capitalismo funcionando como debe funcionar. Es una ratería de subsistencia, si se quiere llamar. Aparentemente estamos entrando en un periodo especial. El Gobierno se niega a pasarle la carga a los que más producen y ganan, so color de crear empleos y no es cierto. Le sumas un pueblo que está acostumbrado a unas comodidades, como el papel higiénico y es la receta para el robo”, dramatizó el también sociólogo refiriéndose al hurto de un cargamento de papel higiénico ocurrido ayer.

Buscándoselas 

Gutiérrez  comentó que lo que parece ser un caos no es anarquía, sino el capitalismo funcionando.

“El capitalismo está hecho para que unos acaparen a costa del trabajo de otros y de la vida de otros. Entonces si el orden te lleva a un nivel.  Si no te da para vivir, ¿qué vas a hacer? Buscártelas.

Cuando los pueblos tienen conciencia política, dijo, se levantan políticamente; pero cuando no la tienen, se levantan criminalmente.

“Nuestro sistema nos está llevando a unos niveles de vida de la época de 1930, con expectativas de consumo del 2015. Tenemos un salario mínimo que es una tercera parte de lo que se supone que sea, para equipararse a lo que era el salario mínimo cuando se creó. En Estados Unidos, los obreros de restaurantes de comidas rápidas, están pidiendo en la calle $15 dólares de salario mínimo. Hay académicos que están hablando de que debiera ser de $21.25.

Expuso que si se tiene un salario mínimo de $10.00, lo que sobra son $900, si trabajas 40 horas. Pero si el carro se cae en un hoyo y se rompe el tren delantero, estamos hablando de $300.

“Solamente puedes comer y arreglar el carro para seguir trabajando y todo lo demás se quedó sin pagar”, acotó.

¿Y esto justifica?

“No es que esté diciendo que está bien, lo que digo es que el crimen y  la violencia es un resultado económico. En Puerto Rico, una gran parte de la criminalidad  es una respuesta a las situaciones económicas,  que es más terrible, porque aparenta ir generando  una cultura  delictiva”.

Gutiérrez aludió a una portada publicada por Primera Hora que hacía alusión a los buscones que pirateaban CD’s y se robaban el cable.

“Hace unos años era la norma. Ya eso ha ido escalando. Cuando se tienen en una semana tres o cuatro incidentes similares, ¿qué más tienes que buscar?”

Citado en: Madre del agente asesinado: “Me has quitado mi vida”


Por Sandra Caquías Cruz

  Sandra Ríos Pagán apenas se podía poner de pie cuando ayer, flanqueada por dos policías, llegó al Instituto de Ciencias Forenses (ICF) a reconocer el cadáver de su único hijo: el agente Miguel Pérez Ríos, quien en vida fue distinguido en tres ocasiones como Policía del Año.

La escena fue más desgarradora cuando Ríos Pagán salió de aquella fría oficina. Lloviznaba en San Juan. La mujer, vestida de negro, caminó hasta una patrulla de la Policía ahogada en llanto, pero antes de subir a la guagua envió un mensaje al que le produjo tanto dolor y, como describió, le quitó la vida a ella.

“El que le hizo eso a mi hijo no tiene corazón. Donde quiera que estés busca de Dios mijo, porque tú no tienes corazón… Me has quitado a mi hijo”, expresó tras reconocer el cadáver de su hijo. El esposo de la mujer y padre del agente murió hace cinco años de un infarto masivo, se informó.

La amenaza de muerte que le habían hecho al agente Pérez Ríos fue concretada en la madrugada de ayer cuando cuatro individuos lo asesinaron de múltiples disparos. El cadáver de Pérez Ríos quedó tendido en el suelo de la gasolinera Shell, ubicada en la carretera PR-838, Camino Alejandrino, en Caimito, donde el agente trabajaba a tiempo parcial, según informó un familiar. El policía, cuyo asesinato quedó grabado por cámaras de seguridad, era oriundo de Arecibo, pero pernoctaba cerca del Cuartel de Caimito, en San Juan, donde fue asignado hace alrededor de tres años.

Antes, laboró para la División de Drogas de la Policía. Pérez Ríos tenía 32 años de edad. Dejó huérfanos a dos niñas y a un niño y uno por nacer. La compañera sentimental, residente en la región de Arecibo, estaría dando a luz al cuarto hijo o hija del agente en noviembre. Juan J. Núñez, tío político y quien crió a Pérez Ríos hasta que cumplió siete años, destacó que desde niño su sobrino siempre expresó su deseo de ser policía.

“Él era loco con su trabajo. Él amaba su trabajo, desde chiquito quería ser policía”, subrayó mientras esperaba que concluyera el proceso del ICF. La madre del agente, durante las breves expresiones que hizo ahogada en llanto, dijo que su hijo “se daba a su trabajo”.

“Los policías se matan. Los policías sufren mucho. Deben darle ayuda a la Policía. Mi hijo era un policía que decía: ‘mami, hay que sacar a esos delincuentes de la calle porque pueden matar a los niños, a las madres’.

Por favor, den ayuda a la Policía, es lo que les pido”, agregó. Pérez Ríos fue distinguido en tres ocasiones como Policía del Año, la más reciente, en febrero pasado. El jefe del cuartel de Caimito, el teniente Rubén Gómez Sanabria, atribuyó esa distinción a la cantidad de arrestos que hizo de personas con armas de fuego ilegales. Señaló que el año pasado, este agente intervino con siete de esos casos.

“Eso (asesinato) le pasó por ser bien trabajador”, subrayó el teniente Gómez Sanabria, quien acompañó a la madre del agente al ICF. “Era un policía trabajador”, subrayó sobre el agente Pérez Ríos, quien recién había tomado el examen para ascender a sargento. La familia de Pérez Ríos vinculó el asesinato con el trabajo que este realizaba en la Policía y al que no le temiera al momento de actuar.

Conocía de la amenaza 

La amenaza de muerte era conocida en la familia, según el tío político. “No es de ahora”, aseguró. “Como él metía tantas personas presas, por droga y eso, lo habían amenazado de que lo iban a matar”, indicó el tío político, quien señaló que el cambio de la Unidad de Drogas al Cuartel de Caimito estuvo relacionado a la amenaza.

Explicó que la familia siempre le aconsejó que se cuidara, pero la respuesta de él siempre fue que “era policía y lo que va a pasar, va a pasar”. “No sé si se lo esperaba”, comentó.

El teniente Gómez Sanabria, supervisor del agente asesinado, aseguró que no tenía conocimiento de esa amenaza y que ayer escuchó que esta fue a través de redes sociales, pero que si fue escrita no la había visto. “A mí, como supervisor, nunca esa información me había llegado”, dijo.

“Nos extraña, en el día de hoy, sobre esa posible amenaza”, indicó. El teniente explicó que no tomó medidas especiales en este caso por no tener conocimiento de una amenaza contra el agente Pérez Ríos u otro de sus policías. El superintendente de la Policía, José Caldero López, dijo que se trató de un crimen de acecho.

“Vinieron aquí y lo velaron. Cuando salió, hay un individuo que le hace los primeros disparos”, dijo el jefe de la Policía, quien acudió a la escena del crimen.

Entrada la tarde, la Policía hizo un arresto en el residencial Alejandrino por supuesta posesión de drogas y preliminarmente se informó que la persona sería interrogada con relación a este crimen.

Violencia versus autoridad 

La agresión contra la Policía, según expertos en el tema, es la respuesta a actuaciones violentas por parte de la “autoridad gubernamental” contra ciertos sectores de la población.

El criminólogo Gary Gutiérrez destacó que la gestión de “tratar de controlar sectores populares mediante fuerza policiaca para ganarse el favor de los más conservadores de la sociedad, que son los que votan, va generando una visión de la Policía como fuerza agresora y de ocupación” con el resultado de más violencia.

Mientras, el sociólogo del derecho, César J. Pérez Lizasuain, señaló que en Puerto Rico “no veo una crisis de autoridad, lo que sí puedo ver es una crisis de legitimidad (desfase entre lo que debe hacer y lo que hacen) que sufren las instituciones públicas como lo es la Policía

El Nuevo Día reseña el libro Exclusión y Violencia


“Otra mirada a la criminalidad”, dice José Borges sobre el libro Exclusión y Violencia, breve  mirada a la criminalidad “contestataria” en el Puerto Rico del Siglo XXI

Reseña Nuevo Dia

Citado en China: Puerto Rico, a way station for drug traffickers


By Diego Urdaneta and Nelson Del Castillo, AFP

July 12, 2015, 12:01 am TWN
cpnewlogoPuerto Rico — the economically distressed U.S. territory that many Americans know mainly as a vacation resort — turns out to be a way station for South American cocaine bound for the hungry U.S. market.
It often works like this: speedboats sail up from Venezuela laden with coke, hang out off the coast of Puerto Rico by day, and then make for the coast of the U.S. commonwealth by night. Once there, getting cocaine into the United States is in theory easier: shipments can be mailed or sent to airports or seaports without having to clear customs, authorities here say.
Seizures of cocaine, the most profitable drug for traffickers, have shot up here on the island: 5,300 kilograms so far this year, compared to just under 4,000 in 2014 and 2,800 in 2013, according to the Puerto Rico Police, which is now part of a special drug interdiction force along with other American agencies like the Drug Enforcement Administration, FBI and the Coast Guard.
“Puerto Rico is used as a bridge to the United States. Eighty-five percent of the drugs that pass through Puerto Rico are for the United States,” said Police Chief Jose Caldero. As recently as Wednesday police confiscated 190 kilograms of cocaine from a boat and arrested three Dominicans.
Six weeks ago police scored a much bigger hit: 2,100 kilograms seized on a boat trying to reach the north coast of the island. New Strategy The rise in drug shipments through the U.S. part of the Caribbean, mainly via Puerto Rico and the U.S. Virgin Islands, has set off alarms in the White House.
In January it announced a new strategy to combat the trend. Most drugs destined for the United States follow a route that hugs the coasts of Central America or crosses the U.S. border with Mexico.
But these are being more closely monitored, so traffickers have been forced to seek out new routes, U.S. officials say. Most cocaine arrives from Venezuela, a neighbor of major producer Colombia.
Before, vessels carrying the drug would stop over in the Dominican Republic, but police are now detecting more and more direct trips from the northern tip of South American right to Puerto Rico.
And there is a pattern to the trafficking.
“They come in a speedboat with three engines. By day, they cover it up with a black tarp. They go nice and slow, and fish. At night is when they hit the accelerator,” said Caldero.
The authorities end up playing cat and mouse, adapting their tactics as the traffickers tweak theirs.
“This is a strategy. We make our plans, but they also make theirs,” he said.Internal Problem And the small amount of cocaine that remains on the island is also a growing problem.
It used to be that the service of mooring boats carrying cocaine and handling it on the island were paid for in cash. Now however it is paid for in cocaine itself. “And it has to be sold,” said Gary Gutierrez, a criminal justice professor.
Sixty-five percent of the killings committed in Puerto Rico are directly related to drugs, said Caldero. Those killings peaked in 2011 at 1,135. In 2014 they had fallen to 681, mainly because of tougher law enforcement, he added.
Although the island has huge financial problems — a debt of US$72 billion after eight years of economic recession — the police budget has remained stable at more than US$750 million, the police chief said. But at the same time, that economic crisis makes drug trafficking more appealing to people who are enduring hard times, said Gutierrez.
He is in favor of decriminalizing drugs as a way to end drug-related violence. “In those communities, unfortunately drug trafficking becomes a solution to the economic problem,” he said.

Citado por WRTU en: Aumento en el IVU afectará seguridad pública en el País, según expertos


Sobre Exclusión y Violencia con los amigos de FUEGO CRUZADO


fuego-cruzado-rectangularConversación sobre la publicación Exclusión y Violencia con los compañeros de Fuego Cruzado

Busque la conversación en los 40 minutos finales del programa

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Fuego Cruzado

Sobre Exclusión y Violencia @ Conocimiento y Acción Solidaria, 7 de febrero de 2015


Economista Luis Rey Quiñones Soto Y Rolando Emmanuelli Jiménez
Published on Feb 7, 2015

Grabación del programa:

#36 Programa de Radio Conocimiento y Acción Solidaria 7 de febrero 2015

El libro Exclusión y Violencia del Profesor Gary Gutiérrez Renta

 

Para escuchar la ponencia en YouTube
Para ver el programa en YouTube

Anfitrión Rolando Emmanuelli Jiménez con el Economista Luis Rey Quiñones Soto

Programa de Radio Conocimiento y Acción Solidaria
Todos los sábados a las 7 de la mañana, y los domingos a las 4 de la tarde por WPAB 550 en el cuadrante de su radio en Puerto Rico.

Mediante análisis y entrevistas a personalidades y expertos en los temas, impulsaremos proyectos alternativos socio-económicos que fomenten el crecimiento y bienestar del país. Esto lo lograremos mediante la identificación y asesoramiento de la inversión interna, externa, pública y privada, desde la perspectiva de la solidaridad, que pueda responder a las necesidades sociales de Puerto Rico.

Por WPAB 550 en el cuadrante de su radio en Puerto Rico.
Por Lcdo. Rolando Emmanuelli Jiménez, J.D., LL.M.
rolando@bufete-emmanuelli.com

 

http://youtu.be/gBFtI9DUciA

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