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El Blog de Gary Gutiérrez

“Barbiquero” de patio en formación, iconoclasta aspirante a ácrata, apóstata, y comantenedor del programa Temprano en la Tarde de http://www.pab550.com

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Sin frenos la criminalidad en Puerto Rico… de Hoy en las Noticias de WRTU-FM


#Análisis | Sin frenos la criminalidad en Puerto Rico… Policía no logra detener a los sicarios que infunden el terror en las vías más transitadas. Escuche las expresiones del criminólogo

hoy en las noticias

| bit.ly/2VZtC34

Citado en “Necesario acabar con el mercado de la droga”


Necesario acabar con el mercado de la droga…

por Daniel Rivera de Primera

Hora

m.primerahora.com/necesarioacabarconelmercadodeladroga-1370300.html

Crisis y cotidianidad en Puerto Rico


Día a día, lenta pero segura, la crisis va dejando de ser abstracta y se va materializando en la cotidianidad.

Mientras, nosotros seguimos enajenados en espera de Superman…

¿En serio, ventanas rotas otra vez?


Por: Gary Gutiérrez

Casi las once de la noche y el tuit vino de un grupo estudiantil autodenominado Estudiantes Informan (@UPRestudiantes).

“Día 118[i] – #PuertoRico embraces ‘broken windows’ policing amid killings. Fox News

¿En serio, ventanas rotas? Mi cerebro, que finalmente se estaba adormeciendo para descansar, se disparó como un misil intercontinental estadounidense que responde a Corea.

Desarrollada por el Manhattan Institute e implementado durante la década del 1990 por el alcalde Rudolph Giuliani., la “teoría” conocida como “Ventanas Rotas” entiende que cuando se tolera la desviación o los actos antisociales menores estos degenerarán en crímenes mayores. Con esta visión justifica mover y enfocar los esfuerzos del Aparato Represivo estatal para perseguir conductas que pudieran ser manejadas de forma más económicas y eficientes desde los controles informales o ideológicos.

Es decir que las autoridades deben enfocarse en controlar conductas desviadas como el escribir grafiti, arrojar basura, pedir o vender cosas en las luces de tránsito, fumar marihuana, consumir alcohol en la vía pública, orinar en público, etc., aun cuando las mismas no tengan víctimas o querellantes.

Entiendase, es gastar el dinero y tiempo de los y las policías, a quienes no le pagan los beneficios contractuales por falta de recurso, en perseguir mozalbetes y marginados que no tienen dónde caerse muertos.

Por supuesto, el ejemplo utilizado para la implementación de esta política pública son discursos como que la gente que no obedece las leyes de tránsito. Es decir que, en vez de gastar los recursos en generar investigadores, los vamos a pones a dar boletos de tránsito.

A ver si se entiende: ¿esta gente entiende que alguien que ya decidió asesinar a otro ser humano no lo va hacer porque estén velando quién no se detiene ante la luz roja?

Como dije el mito de las ventanas rotas como forma de manejar la criminalidad surge tras su implementación durante la incumbencia de Rudoph Giuliani como alcalde de Nueva York.

Durante ese periodo la ciudad experimentó baja en los delitos y Giuliani lo relacionó con la implementación de esta política. De paso con ese cuento se hizo millonario asesorando a gobiernos que como el nuestro le pagaron sus honorarios como experto.

Claro el exfiscal no explica en sus talleres que en ese tiempo en decenas de otras ciudades donde no se implementó este plan, también bajo la criminalidad.

Además del cuestionamiento antes detallado, otra crítica importante que se le hace a la política de las Ventanas Rotas es que la misma termina siempre reprimiendo y controlando las poblaciones más pobres, marginadas y vulnerables.

Un dato constatable es como, en la década del 1990, bajo la implementación de esta visión en la ciudad de Nueva York se dispararon los números de querellas por brutalidad policía mientras en las otras ciudades que también lograron bajar criminalidad, pero con programas comunitarios, las querellas contra los oficiales bajaron.

De igual forma se critica que esta estrategia ensaña la brecha entre la comunidad y la Policía que en muchos casos es vista como una fuerza de ocupación. Situación que termina aumentando la apariencia de ilegitimidad del Estado en esas comunidades.

El otro ataque a esta “teoría” apunta a que su implementación dispara costos de vigilancia y congestiona el sistema con casos que no tienen víctimas o querellantes. En momentos que la administración de la Policía de Puerto Rico está en entredicho por no poder cumplir con sus obligaciones labores, este es un factor que requiere mucha consideración.

Como si lo anterior no fuera razón suficiente para descartar el “mito de las ventanas rotas”, la realidad es que, por los pasados treinta años, desde la implementación de la llamada mano dura, la política para el manejo de la criminalidad siempre fue la misma que hoy nos empacan como novel iniciativa.

Claro está decir que esto de que la teoría de las Ventanas Rotas no funciona es faltar a la verdad. La realidad es que al igual que en la ciudad de Nueva York, la implementación de la “teoría” en Puerto Rico fue exitosa en encarcelar pobres, custodiar y estigmatizar comunidades y sobre todo en normalizar la vigilancia y el control social. Fin real del pensamiento conservador que produjo las ideas originalmente.

Por último y más importante, el anuncio de la implementación de Ventanas Rotas como política pública demuestra que quienes tiene a su cargo el manejo de las agencias represivas, locales y federales en Puerto Rico, nunca tuvieron un plan real para el manejo de la criminalidad y por eso viene con este refrito.

¡Salud y resistencia!

[i] Se refiere a los días tras el paso del Huracán María que a esta fecha mantiene sin servicio eléctrico a más del 40% de la población.

Sobre libro Exclusión y Violencia por el estudiante del RUM, Michael G. Carmona Soto


Curso SOCI 4101 Criminología
Recinto Universitario de Mayagüez

Profesor: Dr. Michael González-Cruz

Introducción

EL libro “Exclusión y Violencia” es escrito por un profesor criminólogo llamado Gary Gutiérrez. Citando el libro, el mismo reúne en tres secciones la propuesta del autor para mirar la violencia y la criminalidad presente en Puerto Rico a partir de la segunda década del siglo veintiuno desde la mirada alternativa que posibilita la ‘nueva criminología’, entiéndase la criminología critica, que pretende cuestionar a la criminología tradicional desde la manera de ver al delincuente, hasta los mecanismos de control social (Gutiérrez-Renta, 2014). Como parte del curso de criminología SOCI 4101 el lector de este ensayo podrá apreciar algunos puntos importantes que Gary Gutiérrez presenta en su libro. El ensayo se estará estructurando por unas preguntas que los estudiantes, al igual que el profesor escogieron para llevar a cabo el ensayo. Las preguntas de referencia que se escogieron para este ensayo son las siguientes:

  • ¿Qué premisas se tomaron en consideración para elaborar la sociología del conflicto? P. 32
    ¿Cuáles son los propósitos principales de la ley según Kropotkin? Explica. P. 23
  • Según Máximo Pavarini, ¿en que día empiezan las angustias serias para el criminólogo?
  • ¿Cuál era el pensamiento o la visión de los conservadores y de qué manera consideraban la solución al acto criminal? Explique de qué manera los mismo veían a los humanos.

 

Ensayo

Gary Gutiérrez nos muestra un libro fascinante que nos permite entender desde un punto de vista social cómo es la criminología. Cada detalle del libro nos hace reflexionar acerca de la criminalidad, y en momento nos brinda la oportunidad de tener en mente una solución hacia este comportamiento. Por tanto, me gustaría empezar con una frase de Gary escrita en el libro; “Al fin y al cabo, se debe asumir que, como en la naturaleza, en la sociedad todo lo que se mantiene es porque para alguien le funcion”. Esta frase se repetía varias veces en mi mente cada vez que pasaba las páginas del libro, porque me hizo ver lo injusto y el abuso que tiene el gobierno con nosotros, manipulándonos mediante la criminalización. Por tanto, es increíble que el estado que tiene un poder incalculable puede utilizar este comportamiento como una ventaja para obtener más poder. Poder que se convierte en un conflicto social que parten de tres premisas que apuntan a que; la sociedad no es estática y siempre está en cambio y que en toda sociedad habrá sectores que promuevan ese cambio, la segunda premisa; que el conflicto, la falta de consenso, es intrínseco a todos los sistemas sociales, (no hay sociedades, o relaciones personales que no experimenten conflictos). Finalmente, y probablemente lo más importante para efectos de este trabajo, la coerción resultante de que unos individuos tengan más poder social que otros es un elemento siempre presente.

Tomando como referencia la última premisa, en donde el poder social tiene la oportunidad de obtener más que otros individuos, me refiero a la clase pobre. Ayuda a entender por qué la criminalidad verdaderamente funciona. Cuando tuve la oportunidad de ir a la conferencia de Gary en el RUM, acerca del libro “Exclusión y Violencia” aclaré esta gran pregunta escuchándolo con una mente abierta. Una de las partes de la conferencia él menciona y abunda más sobre los que son los propósitos principales de Kropotkin, lo mencionó de una manera diferente. El primer propósito es proteger la propiedad privada, y hago un alto este primer propósito porque Gary nos menciona que es el propósito más importante y el que empezó la implementación de un proceso de seguridad. Hace mucho tiempo atrás los policías no eran parte de un gobierno, los famosos policías solamente protegían los bienes de los ricos. Al ver el estado esto tan importante ellos optan por hacerlo parte de un plan gubernamental. Aquí es donde llega el segundo propósito de Kropotkin, proteger el estado y al rico. “Las leyes del estado lo que protegen son las estructuras que legitimen -no criminalizado- las acciones de quienes se benefician del trabajo y la producción de otros”. Pero como había mencionado anteriormente el estado no solo tiene una protección, sino que también crea una manipulación. El estado muestra el tercer propósito como modelo de voto, y es “proteger a la persona”, hacerla sentirse segura porque andamos con miedo de que la criminalidad nos arrope.

Abarcando más sobre los oficiales de seguridad (policías) me impresiono mucho como Gary los describe con una Visión Conservadora Cristiana en donde el individuo es un ser pasional que “no tiene control por herencia del pecado original”. La alternativa ante el crimen es la vigilancia, la mano dura, y el castigo severo y humillante para que se controle. Esta visión se basa en el respeto a los valores, la autoridad y la religión. (Jimenez, 2015) Después de Gary describirme a los oficiales de esta manera pude entender porque algunos policías tratan a las personas marginadas con arrogancia y comportamiento agresivo.

Durante todo este estudio de la criminología con el estado, los criminólogos entendieron que la sociedad no es producto de consensos o procesos democráticos. Aquí fue el día en que el criminólogo tuvo que rendirse a la evidencia de que las definiciones legales de criminalidad y de desviación no coinciden con la opinión mayoritaria de los que debe ser justo y de lo que debe entenderse injusto. (Pavarini, 2003) Es de aquí que Pavarini entiende que la criminología comienza a cuestionarse en su rol en la sociedad burguesa productora de la modernidad, así como la forma en la legitima el estatus quo. Este proceso llevo a estos criminólogos a un dilema.

Gary mostró tener un conocimiento invaluable que habla desde un punto de vista bien estudiado socialmente. Leer su libro es una manera de entender el mundo represivo en que vivimos hoy en día. Puerto Rico más que todo debería tener este tipo de lectura a la mano para así entender muchas cosas que a veces somos ciegos y no nos damos cuenta. “Exclusión y Violencia”, abrió mis ojos vendados de cosas que uno pensaría como correctas o normales.

Citas

Gutierrez-Renta, G. (2014). Exclusión y Violencia. Ponce, PR: Marian Editores

Jimenez, R. E. (2015, Enero 31). Presentacion del libro Exclusión y Violencia. Retrieved from Scrib: https://www.scribd.com/document/254356443/Presentacion-del-Libro-Exclusion-y-Violencia

Pavarini, M. (2003). Control y Dominación: Teorias criminológicas bruguesas y el proyecto hegemónico. Buenos Aires, Argentina: Siglo XXI.

Citado por WRTU en Abusiva la Policía de Puerto Rico, según experto….afirma no existe verdadera reforma en la Uniformada


img_7977“La pasada semana el gobernador Alejandro García Padilla defendía las bondades de la reforma policial y afirmaba que la ciudadanía confía hoy más en la Uniformada que hace unos años. Simultáneamente, se radicaba un pleito federal por violaciones a los derechos civiles en contra de la Policía de Puerto Rico, y en Estados Unidos el departamento de Justicia señalaba a la Policía de Baltimore como un cuerpo discriminatorio y abusivo. Para el criminólogo y profesor de Justicia Criminal Gary Gutiérrez, ninguno de estos eventos son independientes, ya que responden a una misma realidad: un esquema de militarización del orden público, orquestado a nivel federal y que culmina, en demasiadas ocasiones, con violaciones a los derechos humanos. Informa Javier Villa.”

Para escuchar

 

Memoria corta, violencia y simulación (micro-cuento)


Parada frente al cuarto asesinado del fin de semana, la ciudad no recordó la redada del martes pasado. 

Prefiró la felicidad de la simulación.

Simulación y reforma policiaca en el Puerto Rico del siglo XXI


Presentado por Gary Gutiérrez el 29 de enero de 2016 ante estudiantes de internado en el Recinto de Ponce Universidad Interamericana de Puerto Rico

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La llegada del 2016 marca en el calendario una fecha de múltiples problemas para Puerto Rico, territorio colonial de mayor extensión y población bajo la bandera del imperio estadounidense.

Tanto la crisis económica producto de sobre cien años de políticas en servicio al imperio, como el desastre educativo productor, tanto a nivel escolar como universitario, de un burocratizado sistema cuyas políticas pedagógicas son pautadas por los requisitos para cualificar para fondos federales y no por las necesidades sociales; son solo dos ejemplos del colapso y la ingobernabilidad que vive el y la puertorriqueña promedio en la segunda década del siglo XXI.

Digo ingobernabilidad pues a pesar de que simulamos ser una sociedad organizada, y de que parecemos un colectivo funcional en comparación con otras regiones del mundo; la realidad aparente es que la mayoría de los habitantes de este pequeño archipiélago en el Caribe no podemos alcanzar el nivel de vida que nos prometieron como resultado normal de aquella falsa economía subvencionada a mediado del Siglo XX por Estados Unidos.

Nuestro actual orden social es en realidad un espejismo de progreso que creó a mediados del siglo XX Estados Unidos con la intención de venderse como una potencia caritativa, bondadosa y distribuidora de bienandanzas y democracia frente a los avances en las Américas de las simpatías y el apoyo al comunismo autoritario que impuso en la desaparecida Unión Soviética y en sus países satélites que eufemísticamente llamaban “socialismo”.

Es en medio de todo ese proceso económico, social y políticamente imperial que se desarrolla desde la mentalidad del colonizado que nos ilustraron Fanon (2005) y Memmi (2005), un aparato represivo estatal, ese que usted conoce como “sistema de justicia estatal”, que no es otra cosa que la herramienta para que fuéramos los propios puertorriqueños los que veláramos por los intereses económico, políticos e ideológicos del imperio. Esto no debe sorprender a nadie, pues es el mismo espacio de vigilancia a las minorías y a los pobres que ocupan esas agencias en los propios Estados Unidos (Alexander 2010) (Balko 2013) (William, 2015).

Tomando lo anterior como punto de partida, parecería lógico entonces que para adentrarse en el análisis de la mal llamada Reforma de la Policía en Puerto Rico respondamos primero al llamado que nos hace John Muncie en su genial ensayo, Decriminalising Criminology (2000). Es decir la invitación para acercarnos a lo criminológico desde otros saberes y no desde la restringida visión de la vieja criminología burguesa, supuesta ciencia desarrollada durante la modernidad y que se limita a estudiar lo criminal desde los desviados o criminales, así como desde las alternativas para controlar el comportamiento de estos.

Es así que les invito a que se adentren al tema de la supuesta reforma de la policía desde esa nueva criminología que utilizando la historia y sobre todo la política, estudia críticamente el orden social que produce la desviación y la criminalidad. Es decir una invitación a mirar desde las luchas de poder y control social, los supuestos cambios que por orden de la corte imperial estadounidense, tiene que hacer el cuerpo policiaco puertorriqueño. Es interesante e irónico que sea esa Corte la que ordene los reajustes en la agencia represiva de Puerto Rico, pues como ya se dijo fue el propio Estados Unidos, cuyos intereses son representados por eso jueces, quien creó y por década maneja, entrena y establece los estándares seguidos por la actual puesta en entredicho Policía de Puerto Rico. (Malavet, 2014).

En realidad lejos de ser un fracaso o una desviación, los problemas de corrupción, la forma prepotente en que los policías se manejan en la calle, el gansteril espíritu de cuerpo y el imaginario que lleva a los policías a mirarse como guerreros plenipotenciarios y regentes del espacio público, es el resultado lógico de la forma en que históricamente Estados Unidos construyó a los llamados “agentes del orden público” (Alexander, 2010) (Balko, 2013) (Malavet, 2014) (William, 2015).

Es decir para tenerlo claro, si se parte de los trabajos de Michel Alexander (2010), Radley Balko (2013) y Krisitan William (2015) entre otros, se puede decir que la corrupción, los abusos de poder, las violaciones a los derechos civiles y el uso excesivo de la fuerza no son ejemplos de la desviación en estos cuerpos policiacos. En realidad, desde el comienzo de estás agencias, estas acciones son la norma sostenida, producida y reproducida por el mismo gobierno estadounidense que hoy se yergue como juzgador. Al mirar desde los autores anteriormente citados el desarrollo histórico de los cuerpos policiacos de Estados Unidos, no puede caber duda alguna sobre el carácter represivo y la función de control social que desempeñan las policías en esa nación. Por ende en Puerto rico, donde por derecho colonial se impone las mismas reglas y visión de mundo de Estados Unidos, no se puede esperar que la policía funcione diferente (Malavet, 2014).

Según el trabajo de Pedro Malavet (2014), lejos de los policías ser agentes para la paz y la prevención del crimen, desde el comienzo la función de la Policía en Puerto Rico fue la de velar por la “ley y el orden”, según definidos estos conceptos por el sistema político colonial estadounidense. Esto, porque en Puerto Rico se reprodujo la visión que en Estados unidos define los cuerpos policiacos, desde su principio, como instituciones represivas subordinados directa o indirectamente al servicio y a los poderes de los grandes capitales tanto agrícolas como industriales (Balko, 2013) (William, 2015).

Entre esos cuerpos precursores de lo que hoy llamamos policía se destacan las bandas, por no usar el término gangas de gatilleros a sueldo llamadas “Patrulla de Esclavos”. Estos escuadrones con licencia de corso recorrían los estados durante la primera parte del siclo XIX, cazando negros –cimarrones o no- a quienes, sin ningún proceso legal detenían y ejecutaban o deportaban a las haciendas que les pagaban por cabeza reclamada (Alexander, 2010) (William, 2015). De igual manera sirvieron de base y modelo a lo que hoy son los policías en Estados Unidos, los servicios de mercenarios que en las planicies que componen el norte central de Estados Unidos servían al capital ganadero velando a los cuatreros que ocasionaban perdidas en los rebaños que viajaban camino a Chicago. Es decir gánsteres que fungían de guardias, jueces y verdugos campeando por su respeto como corsos con licencia (Balko, 2013). Esa visión de los cuerpos policiacos al servicio del capital e imponiendo sus versión de la “ley y el Orden” se encarna también en los primeros cuerpos estatales de policías que se producen cuando en una movida de socializar costos y privatizar ganancias, los grandes capitales industriales al comienzo del siglo XX en Estados Unidos le pasaron al Estado la responsabilidad de mantenerles los espacios para el libre comercio (William, 2015). En esa tradición de mercenarios al servicio del capital surgieron también compañías como la todavía existente “Pinkerton Detective Agency” notorios por abrir fuego y asesinar obreros durante una protesta organizada como respuesta a los abusos de magnates capitalistas como Andrew Carnegie entre otros. Al mirar estas acciones sumada a la forma en que los policías públicos o privados se infiltraban en la reuniones para servir como agentes provocadores, incitar actos de violencia, o promover rumores para dividir las filas de los obreros organizados, no hay forma de no recordar las acciones que décadas después realizarían otras fuerzas policiacas bajo la supervisión de la infame COINTELPRO (Alexander, 2010) (Balko, 2013) (William, 2015).

Acortado el largo cuento, más tarde para hacer frente a los nuevos retos ante la imposición de la prohibición del alcohol y sus resultados no intencionados, se difunde en Estados Unidos la necesidad, tanto a nivel local como federal, de una fuerza represiva profesionalizada y fuertemente armada, pero no necesariamente despojada de la mentalidad racista y clasista que le dio origen a estos cuerpos. De igual manera, al final del siglo XX cuando republicanos y demócratas utilizan el pretexto de la “guerra contra las drogas y el crimen” para lanzar una guerra contra los negros y pobres en Estados Unidos, se desarrolla un nuevo de policía que vestido como RoboCop y sudando testosterona, se levanta hoy como administrador regente del espacio público y de la vida de los pobres (Balko, 2013) (Manjón-Cabeza, 2012).

Es mi hipótesis que es desde esta historia y desde esa visión ideológica que en Puerto Rico se crean, mantienen y se reproducen por Estados Unidos los cuerpos represivos estatales que en el siglo XXI están encargados de mantener la “ley y el orden”. Claro entendiéndose por un lado el “orden” como la organización social neoliberal que garantiza más libertad de movimiento al capital que a los ciudadanos. Y por el otro la ley como los estatutos que permiten el control por parte de los agentes del Estado de aquellos que no acepten su rol como engranaje desechable en la máquina de producción capitalista (Fernandez, 2008) (Wacquant, 2009).

Desde esta perspectiva entonces, el millonario montaje que pretende reformar la Policía se revela como cínico discurso para evitar que los pobres y excluidos en Puerto Rico se den cuenta que los policías no están en sus barrios para velar o proteger a sus comunidades, sino que están allí para velar y controlar a esas comunidades. Igualmente cínico sería entonces pretender que esos oficiales policiacos, quienes irónicamente vienen de esos mismos sectores pobres y excluidos, no terminen construyéndose como cruzados regentes de lo público, que no caigan en excesos o que no terminen deshumanizando las poblaciones que les toca vigilar. Si precisamente para eso el estado neoliberal los entrena, los arma, y los tiene allí.

Hablar de reformar la policía y pretender que esos cuerpos no terminen siendo caldo de cultivo para la corrupción y los abusos de poder que hoy reseñan y denuncian los medios de comunicación en Puerto Rico es tan absurdo como pretender que los tigres no tengan rayas.

Por esto es mi conclusión que en Puerto Rico no es la Policía la que se tiene que reformar.

Lo que se necesita cambiar en Puerto Rico es la forma en que nosotros, todos y todas, el pueblo aceptamos el rol represivo y normalizador que ejerce la Policía. Porque en una sociedad verdaderamente tolerante y respetuosa de la diversidad, donde la distribución de las riquezas producidas por todos y todas estén al servicio de todos y todas, no se necesitan cuerpos policiacos cuya función sea imponer por la fuerza y la represión la llamada “seguridad” o el discurso de “ley y orden”.

A lo sumo, una sociedad así solo necesitaría que sus ciudadanos, todos y todas, aspiren a cuidarse unos a otros desde la inclusión, el respeto a la diversidad y la aspiración de paz social. En esa sociedad, tal vez idealizada y fantasiosa, no hay cabida para policías de ley y orden, solo para agentes de paz social.

 

 

 

Referencias

 

Alexander, M. (2010). The New Jim Crow: Mass Incarceration in the Age of Colorblindness. New York: The New Press.

Balko, R. (2013). Rise of the Warrior Cop: The Militarization of America’s Police Forces. New York: Public Affairs.

Fernandez, L. A. (2008). Policing Dissent: Social Control and the Anti-globalization Movement. New Brunswick: Rutgers University Press.

Fanon F. (2005). The Wretched of the Earth. New York City, Grove Press; Reprint edition

Malavet, P. (2014). El sistema de Justicia Criminal en Puerto Rico . Ponce: Ediciones Omar.

Manjón-Cabeza, A. (2012). La Solución. Barcelona: DEBATE.

Memmi A. (2005) Retrato del colonizado. ,Argentina, De La Flor; edición reimpresa

Munie, J. (2000). Descriminalising Criminology. British Criminology Conference: Selected Proceedings. The British Society of Criminolog.

Wacquant, L. (2009). Prisons of Poverty. Minnesota: University of Minnesota Press;.

William, K. (2015). Our Enemy in Blue: Police and Power in America. New York: Ak Press.

 

 

 

Conversando sobre criminalidad con WRTU


 
ANÁLISIS: ¿Frustración por crisis económica pudiera influenciar nuevos perfiles criminales?
Para escuchar la entrevista

Reacción a la reacción ante la criminalidad


Por Gary Gutiérrez

Las noticias relacionadas a la situación económica del país no son muy halagadoras. Mientras los políticos buscan ganar elecciones nuestra realidad como pueblo nos lleva rumbo al abismo. La crisis social que ya está en nuestra puerta amenaza con trastocar todo el orden social y económico de nuestro país.”

Con ese párrafo, y bajo el título “¿El bajo mundo le habrá declarado la guerra al Estado?“, una agencia de seguridad privada distribuyó un comunicado de prensa donde llama a que “cada ciudadano se atempere al nuevo Puerto Rico”.

El comunicado, que se produce en medio del virus mediático generado por el asesinato de la fiscal Francelis Ortiz Pagán, da por hecho el fracaso del Estado ante la supuesta “crisis social” que vive el país.  Claro “crisis social” es más que un eufemismo para no decir la respuesta de los sectores excluidos por la crisis económica que vive la Isla.

El Estado no puede ni va a poder cumplir con las expectativas de seguridad que requiere el país. La falta de recursos humanos y económicos en el sector de seguridad pública es el mayor impedimento para que se puedan establecer procesos adecuados de prevención y reacción contra el crimen. La Policía está dando su mayor esfuerzo pero la realidad es que el personal no da abasto para poder cubrir todas las necesidades del país

Según la diatriba, al partir del mencionado colapso gubernamental, los ciudadanos y las empresas comerciales deben buscar alternativas construyendo grupos de “seguridad preventiva” y “redes” que colaboren con las agencias gubernamentales -¿las mismas que no pueden cumplir con las expectativas de seguridad?

Más allá de su lenguaje  cortes y lógico, el comunicado me parece poco menos que aterrador.

Aun cuando la retórica de la comunicación se presenta como discurso crítico que busca resolver las problemáticas sociales, su entrelineas termina reafirmando el excluyente orden social productor de los problemas.

En realidad es una apología que presenta los problemas de violencia y criminalidad del país como fenómenos independientes productos de individuos indisciplinados quienes por razones patológicas o de herencia social, se niegan a cumplir con la ley y a respetar el orden. Claro, en ningún sitio el comunicado explica que el orden no es otra cosa que los designios de las élites plutocráticas que controlan la sociedad mediante las estructuras políticas y la ley.

De esta manera la violencia se presenta como la expresión de elementos del bajo mundo que le declararon “la guerra al Estado”.

Ni pensar en que los desafueros que se ve en el país puedan ser vistos como una respuesta, correcta o no, de quiénes el sistema económico y el orden social condena a la marginación.  Además, acaso no fue el propio Estado quién desde su surgimiento libra una guerra contra quienes osen cuestionar su racionalidad.

Tal vez sea porque durante los pasados días estuve leyendo la historia de la Guerra Civil española, pero el lenguaje del mencionado comunicado que románticamente evoca conceptos de ley, orden social, estilos de vidas y seguridad, me recuerda la narrativa fascista que en esa Europa del 1930, no solo llevó a España al sangriento conflicto, también llevó a la humanidad al borde de la destrucción global.

Un discurso que como papagayos, tanto en aquella época como en la actualidad, repiten los que se creen clase media sin entender que es una narrativa que termina permitiendo a las oligarquías plutocráticas controlar al resto de la sociedad.

Así el documento demoniza al Estado por “fracasar” en su obligación de proteger a todos en la sociedad. Entendiendo por “todos” aquellos ciudadanos “disciplinados”  a los componentes de la clase media que son los que trabajan y pagan impuestos.

Ante la mencionada falla gubernamental, el comunicado llama a las comunidades a crear “grupos de seguridad preventiva y redes de enlaces con los gobiernos municipales”.

“¿En serio?” como dicen los jóvenes.

Por mi mente pasan las legiones de camisas, azules, negras o brown que en aquella Europa de antes de la Segunda Guerra Mundial correteaban por las calles imponiendo la ley y el orden.

De igual manera, el escrito insta a los individuos y negocios a recurrir a las policías privadas para protegerse de esos del  “bajo mundo” que atentan contra las buenas costumbres.

Lamentablemente el escrito que nos ocupa no es más que reflejo de cientos de miles de puertorriqueños que culpan a las clases más vulnerables por los problemas que el poderoso sector financiero le causa al país. Sector que como explica la teoría del “shock” utilizará tragedias como la muerte de una funcionaria pública para empujar sus agendas de control social y económico.

Por suerte, todavía quedan Juanes que claman en el desierto. Bueno en este caso Juanas.

En sendas columnas las amigas y maestras Wilda Rodríguez y Mari Mari Narvaéz surgen como voces de civismo y balance,  explicando que la crisis de violencia social que vivimos es mucho más compleja que la macharrana medición de fuerzas que nos vende el comunicado que da pie a este escrito.

Wilda desenmascarando los que se aprovechan del miedo para vendernos la desacreditada hipótesis que apunta a la pena de muerte como forma de controlar la violencia social y Mari apuntando a la violencia como producto de históricos procesos de explotación y recordando cómo estas crisis se puede vincular a la fracasada prohibición contra las drogas.

En fin que al leer el comunicado de la no mencionada agencia privada de seguridad y al escuchar los tambores de guerra que surgen desde Fortaleza y el Departamento de Justicia, me doy cuenta que  este es uno de esos momentos  cuando las reacciones son tan preocupantes y peligrosas como la misma criminalidad.

Ya el tiempo dirá…

 

No, no tiene que ver con la policía…


Por: Gary Gutiérrez

El trágico incidente en el que un oficial policiaco ultimó a tiros a tres de sus compañeros, incluyendo dos mujeres policías, silenció los gritos triunfalistas sobre la baja en la criminalidad por parte del gobierno de Puerto Rico.

Días antes de la tragedia, que se reportó en una oficina de la Comandancia de la Policía en Ponce, los reportes mediáticos sobre la baja en el número de asesinatos parecerían aguinaldos navideños para una administración que tiene poco que celebrar cuando de la vida diaria de los puertorriqueños se trata.

La celebración de estos datos, desvinculado de la realidad diaria que vive el país, no es de extrañar pues para los tecnócratas del estado tato la violencia y criminalidad, como el resto de las realidades sociales parece ser un asunto numérico y no de seres que sufren en lo concreto.

Hablo de esos que dicen que el actual administrador es mal entendido, pues la inmensa mayoría de “los indicadores” apunta a que el país está en la ruta correcta al fututo.

Viene a la mente las expresiones de Mark Twain; “mentiras, grandes mentiras y estadísticas”.

 

Policia 1

No obstante la realidad es que el número de asesinatos bajó durante los pasados doce meses en comparación con el año anterior, pero al igual que cuando estos números suben, no tiene nada que ver con las políticas y los inexistentes planes anticrimen.

Si leyó bien, inexistentes. Pues en realidad, durante ya casi cincuenta años, desde Nixon”, los llamados planes anticrimen no son otra cosas que más efectivos policiales, más tecnología, y más vigilancia sobre los pobres del país.

Pero volviendo al triunfalista anuncio sobre la baja en la criminalidad.

Primero, la merma en los asesinatos durante un periodo específico no es la merma en la criminalidad. Hay que romper con esa conclusión “espuria” que, como mantra, repiten los medios de comunicación.

La violencia se debe medir en casos por 100 mil habitantes. Ecuación que todavía pone a Puerto Rico en el doble de lo “normal” que es 7 X 100 mil.

Policia 2

Al mirar los delitos reportados frente a la población, y no en comparación con el pasado año se revela que la merma de un 15 por ciento en los indicadores de los delitos graves o tipo 1, es decir asesinatos, robos, escalamientos, etc., es muy comparable con el número de puertorriqueños y puertorriqueñas que abandonaron el País. Incluso se puede especular que si ese 15 por cien se compara solo con el número de jóvenes, edad en la que regularmente se delinque, no hay tal baja en los delitos.

Los gubernamentales cantos de sirena van más lejos vinculando la supuesta baja en los números de delitos al índice de esclarecimiento que según la uniformada aumento en casi 10 por ciento.

Sin embargo el argumento sucumbe ante el hecho de que dentro de las bajas en las muertes violentas, se reporta un aumento en las víctimas de violencia intrafamiliar, doméstica, y vecinal.

Como el incidente en la comandancia de la Policía sureña, estas muertes son delitos que regularmente “se resuelven” por sí mismo, pues él o la victimaria se entrega o se quita la vida. Es decir, son casos que requieren muy poca investigación.

Finalmente, la variación en el número de asesinatos reportados durante el 2015, se tienen que mirar en el contexto de que por los pasados 115 años la violencia en Puerto Rico apunta a procesos cíclicos con picadas en las incidencias luego de años pico como el 2011.

Lo funesto del triunfalista anuncio del gobierno, es que la administración colonial de turno, no admite su verdadera aportación a estas mermas, e insiste en vincular la misma al trillado discurso de mano dura y cero tolerancias.

La realidad es que la actual dirección gubernamental es sumamente efectiva en mantener, no importa la crisis, un discurso que suena inclusivo, conciliatorio y democrático.

Por tanto, si en el pasado se vinculó la creciente violencia social que vivió el país con la guerrerista arenga de tratar a los desviados “a patadas”, es lógico entender que un discurso que suene más conciliatorio e inclusivo debe incidir en el resultado opuesto.

Esta es la verdadera tragedia, que la administración colonial insista en vendernos el costoso y fracasado discurso de más policías, más equipo y más vigilancia como estrategia a la criminalidad, cuando su propia experiencia demuestra lo contrario.

Sí, el 2015 demuestra una baja en las incidencias reportadas, pero definitivamente no tiene nada que ver con planes anticrimen o con el número de efectivos.

Mire si no tiene que relación, que no solo hoy la isla cuenta con un 40 por ciento Policías menos que en el 2011 –año pico- , sino que durante este año el país experimentó un movimiento de brazos caídos entre muchos de esos efectivos.

…llegue usted a su conclusión.

 

 

 

 

Citado por PH en: Incrementa la ratería


Incrementa la ratería

Por Rosita Marrero / rmarrero@primerahora.com 08/10/2015 |00:00 a.m.

Cuando los pueblos tienen conciencia política, dijo, se levantan políticamente; pero cuando no la tienen, se levantan criminalmente. (Archivo)
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Aseguran, “el crimen y la violencia es un resultado económico”.

Tal como han venido vaticinando los sociólogos y criminólogos, a medida que la situación económica del País se agrava, va a ir disminuyendo el crimen violento porque los criminales también dejan la isla desatándose en vez  una ola de robos y delitos menos graves, tipificados como ratería.

Ayer, en un centro comercial de Juana Díaz, una pareja se robó 26 piezas de ropa de niño, valorada en cerca de $500. En tanto, en la tienda Walmart,  de Santurce, detuvieron el sábado a una mujer y su hija de ocho años, presuntamente hurtando mercancía por un valor de $71. La pasada semana, una madre, acompañada de sus sus tres hijos, se llevó un paquete de chuletas de un supermercado. Semanas antes, un matrimonio, acompañado por sus hijos se robó unos tubos de pastas dentales, alegando que era para venderlos y comprar leche para sus hijos.

“Es ratería de subsistencia”, dijo el  criminólogo y profesor de justicia criminal, Gary Gutiérrez.

“Ese es el capitalismo funcionando como debe funcionar. Es una ratería de subsistencia, si se quiere llamar. Aparentemente estamos entrando en un periodo especial. El Gobierno se niega a pasarle la carga a los que más producen y ganan, so color de crear empleos y no es cierto. Le sumas un pueblo que está acostumbrado a unas comodidades, como el papel higiénico y es la receta para el robo”, dramatizó el también sociólogo refiriéndose al hurto de un cargamento de papel higiénico ocurrido ayer.

Buscándoselas 

Gutiérrez  comentó que lo que parece ser un caos no es anarquía, sino el capitalismo funcionando.

“El capitalismo está hecho para que unos acaparen a costa del trabajo de otros y de la vida de otros. Entonces si el orden te lleva a un nivel.  Si no te da para vivir, ¿qué vas a hacer? Buscártelas.

Cuando los pueblos tienen conciencia política, dijo, se levantan políticamente; pero cuando no la tienen, se levantan criminalmente.

“Nuestro sistema nos está llevando a unos niveles de vida de la época de 1930, con expectativas de consumo del 2015. Tenemos un salario mínimo que es una tercera parte de lo que se supone que sea, para equipararse a lo que era el salario mínimo cuando se creó. En Estados Unidos, los obreros de restaurantes de comidas rápidas, están pidiendo en la calle $15 dólares de salario mínimo. Hay académicos que están hablando de que debiera ser de $21.25.

Expuso que si se tiene un salario mínimo de $10.00, lo que sobra son $900, si trabajas 40 horas. Pero si el carro se cae en un hoyo y se rompe el tren delantero, estamos hablando de $300.

“Solamente puedes comer y arreglar el carro para seguir trabajando y todo lo demás se quedó sin pagar”, acotó.

¿Y esto justifica?

“No es que esté diciendo que está bien, lo que digo es que el crimen y  la violencia es un resultado económico. En Puerto Rico, una gran parte de la criminalidad  es una respuesta a las situaciones económicas,  que es más terrible, porque aparenta ir generando  una cultura  delictiva”.

Gutiérrez aludió a una portada publicada por Primera Hora que hacía alusión a los buscones que pirateaban CD’s y se robaban el cable.

“Hace unos años era la norma. Ya eso ha ido escalando. Cuando se tienen en una semana tres o cuatro incidentes similares, ¿qué más tienes que buscar?”

Citado en: Madre del agente asesinado: “Me has quitado mi vida”


Por Sandra Caquías Cruz

  Sandra Ríos Pagán apenas se podía poner de pie cuando ayer, flanqueada por dos policías, llegó al Instituto de Ciencias Forenses (ICF) a reconocer el cadáver de su único hijo: el agente Miguel Pérez Ríos, quien en vida fue distinguido en tres ocasiones como Policía del Año.

La escena fue más desgarradora cuando Ríos Pagán salió de aquella fría oficina. Lloviznaba en San Juan. La mujer, vestida de negro, caminó hasta una patrulla de la Policía ahogada en llanto, pero antes de subir a la guagua envió un mensaje al que le produjo tanto dolor y, como describió, le quitó la vida a ella.

“El que le hizo eso a mi hijo no tiene corazón. Donde quiera que estés busca de Dios mijo, porque tú no tienes corazón… Me has quitado a mi hijo”, expresó tras reconocer el cadáver de su hijo. El esposo de la mujer y padre del agente murió hace cinco años de un infarto masivo, se informó.

La amenaza de muerte que le habían hecho al agente Pérez Ríos fue concretada en la madrugada de ayer cuando cuatro individuos lo asesinaron de múltiples disparos. El cadáver de Pérez Ríos quedó tendido en el suelo de la gasolinera Shell, ubicada en la carretera PR-838, Camino Alejandrino, en Caimito, donde el agente trabajaba a tiempo parcial, según informó un familiar. El policía, cuyo asesinato quedó grabado por cámaras de seguridad, era oriundo de Arecibo, pero pernoctaba cerca del Cuartel de Caimito, en San Juan, donde fue asignado hace alrededor de tres años.

Antes, laboró para la División de Drogas de la Policía. Pérez Ríos tenía 32 años de edad. Dejó huérfanos a dos niñas y a un niño y uno por nacer. La compañera sentimental, residente en la región de Arecibo, estaría dando a luz al cuarto hijo o hija del agente en noviembre. Juan J. Núñez, tío político y quien crió a Pérez Ríos hasta que cumplió siete años, destacó que desde niño su sobrino siempre expresó su deseo de ser policía.

“Él era loco con su trabajo. Él amaba su trabajo, desde chiquito quería ser policía”, subrayó mientras esperaba que concluyera el proceso del ICF. La madre del agente, durante las breves expresiones que hizo ahogada en llanto, dijo que su hijo “se daba a su trabajo”.

“Los policías se matan. Los policías sufren mucho. Deben darle ayuda a la Policía. Mi hijo era un policía que decía: ‘mami, hay que sacar a esos delincuentes de la calle porque pueden matar a los niños, a las madres’.

Por favor, den ayuda a la Policía, es lo que les pido”, agregó. Pérez Ríos fue distinguido en tres ocasiones como Policía del Año, la más reciente, en febrero pasado. El jefe del cuartel de Caimito, el teniente Rubén Gómez Sanabria, atribuyó esa distinción a la cantidad de arrestos que hizo de personas con armas de fuego ilegales. Señaló que el año pasado, este agente intervino con siete de esos casos.

“Eso (asesinato) le pasó por ser bien trabajador”, subrayó el teniente Gómez Sanabria, quien acompañó a la madre del agente al ICF. “Era un policía trabajador”, subrayó sobre el agente Pérez Ríos, quien recién había tomado el examen para ascender a sargento. La familia de Pérez Ríos vinculó el asesinato con el trabajo que este realizaba en la Policía y al que no le temiera al momento de actuar.

Conocía de la amenaza 

La amenaza de muerte era conocida en la familia, según el tío político. “No es de ahora”, aseguró. “Como él metía tantas personas presas, por droga y eso, lo habían amenazado de que lo iban a matar”, indicó el tío político, quien señaló que el cambio de la Unidad de Drogas al Cuartel de Caimito estuvo relacionado a la amenaza.

Explicó que la familia siempre le aconsejó que se cuidara, pero la respuesta de él siempre fue que “era policía y lo que va a pasar, va a pasar”. “No sé si se lo esperaba”, comentó.

El teniente Gómez Sanabria, supervisor del agente asesinado, aseguró que no tenía conocimiento de esa amenaza y que ayer escuchó que esta fue a través de redes sociales, pero que si fue escrita no la había visto. “A mí, como supervisor, nunca esa información me había llegado”, dijo.

“Nos extraña, en el día de hoy, sobre esa posible amenaza”, indicó. El teniente explicó que no tomó medidas especiales en este caso por no tener conocimiento de una amenaza contra el agente Pérez Ríos u otro de sus policías. El superintendente de la Policía, José Caldero López, dijo que se trató de un crimen de acecho.

“Vinieron aquí y lo velaron. Cuando salió, hay un individuo que le hace los primeros disparos”, dijo el jefe de la Policía, quien acudió a la escena del crimen.

Entrada la tarde, la Policía hizo un arresto en el residencial Alejandrino por supuesta posesión de drogas y preliminarmente se informó que la persona sería interrogada con relación a este crimen.

Violencia versus autoridad 

La agresión contra la Policía, según expertos en el tema, es la respuesta a actuaciones violentas por parte de la “autoridad gubernamental” contra ciertos sectores de la población.

El criminólogo Gary Gutiérrez destacó que la gestión de “tratar de controlar sectores populares mediante fuerza policiaca para ganarse el favor de los más conservadores de la sociedad, que son los que votan, va generando una visión de la Policía como fuerza agresora y de ocupación” con el resultado de más violencia.

Mientras, el sociólogo del derecho, César J. Pérez Lizasuain, señaló que en Puerto Rico “no veo una crisis de autoridad, lo que sí puedo ver es una crisis de legitimidad (desfase entre lo que debe hacer y lo que hacen) que sufren las instituciones públicas como lo es la Policía

El Nuevo Día reseña el libro Exclusión y Violencia


“Otra mirada a la criminalidad”, dice José Borges sobre el libro Exclusión y Violencia, breve  mirada a la criminalidad “contestataria” en el Puerto Rico del Siglo XXI

Reseña Nuevo Dia

Citado en China: Puerto Rico, a way station for drug traffickers


By Diego Urdaneta and Nelson Del Castillo, AFP

July 12, 2015, 12:01 am TWN
cpnewlogoPuerto Rico — the economically distressed U.S. territory that many Americans know mainly as a vacation resort — turns out to be a way station for South American cocaine bound for the hungry U.S. market.
It often works like this: speedboats sail up from Venezuela laden with coke, hang out off the coast of Puerto Rico by day, and then make for the coast of the U.S. commonwealth by night. Once there, getting cocaine into the United States is in theory easier: shipments can be mailed or sent to airports or seaports without having to clear customs, authorities here say.
Seizures of cocaine, the most profitable drug for traffickers, have shot up here on the island: 5,300 kilograms so far this year, compared to just under 4,000 in 2014 and 2,800 in 2013, according to the Puerto Rico Police, which is now part of a special drug interdiction force along with other American agencies like the Drug Enforcement Administration, FBI and the Coast Guard.
“Puerto Rico is used as a bridge to the United States. Eighty-five percent of the drugs that pass through Puerto Rico are for the United States,” said Police Chief Jose Caldero. As recently as Wednesday police confiscated 190 kilograms of cocaine from a boat and arrested three Dominicans.
Six weeks ago police scored a much bigger hit: 2,100 kilograms seized on a boat trying to reach the north coast of the island. New Strategy The rise in drug shipments through the U.S. part of the Caribbean, mainly via Puerto Rico and the U.S. Virgin Islands, has set off alarms in the White House.
In January it announced a new strategy to combat the trend. Most drugs destined for the United States follow a route that hugs the coasts of Central America or crosses the U.S. border with Mexico.
But these are being more closely monitored, so traffickers have been forced to seek out new routes, U.S. officials say. Most cocaine arrives from Venezuela, a neighbor of major producer Colombia.
Before, vessels carrying the drug would stop over in the Dominican Republic, but police are now detecting more and more direct trips from the northern tip of South American right to Puerto Rico.
And there is a pattern to the trafficking.
“They come in a speedboat with three engines. By day, they cover it up with a black tarp. They go nice and slow, and fish. At night is when they hit the accelerator,” said Caldero.
The authorities end up playing cat and mouse, adapting their tactics as the traffickers tweak theirs.
“This is a strategy. We make our plans, but they also make theirs,” he said.Internal Problem And the small amount of cocaine that remains on the island is also a growing problem.
It used to be that the service of mooring boats carrying cocaine and handling it on the island were paid for in cash. Now however it is paid for in cocaine itself. “And it has to be sold,” said Gary Gutierrez, a criminal justice professor.
Sixty-five percent of the killings committed in Puerto Rico are directly related to drugs, said Caldero. Those killings peaked in 2011 at 1,135. In 2014 they had fallen to 681, mainly because of tougher law enforcement, he added.
Although the island has huge financial problems — a debt of US$72 billion after eight years of economic recession — the police budget has remained stable at more than US$750 million, the police chief said. But at the same time, that economic crisis makes drug trafficking more appealing to people who are enduring hard times, said Gutierrez.
He is in favor of decriminalizing drugs as a way to end drug-related violence. “In those communities, unfortunately drug trafficking becomes a solution to the economic problem,” he said.

Citado por WRTU en: Aumento en el IVU afectará seguridad pública en el País, según expertos


Sobre Exclusión y Violencia con los amigos de FUEGO CRUZADO


fuego-cruzado-rectangularConversación sobre la publicación Exclusión y Violencia con los compañeros de Fuego Cruzado

Busque la conversación en los 40 minutos finales del programa

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Fuego Cruzado

Sobre Exclusión y Violencia @ Conocimiento y Acción Solidaria, 7 de febrero de 2015


Economista Luis Rey Quiñones Soto Y Rolando Emmanuelli Jiménez
Published on Feb 7, 2015

Grabación del programa:

#36 Programa de Radio Conocimiento y Acción Solidaria 7 de febrero 2015

El libro Exclusión y Violencia del Profesor Gary Gutiérrez Renta

 

Para escuchar la ponencia en YouTube
Para ver el programa en YouTube

Anfitrión Rolando Emmanuelli Jiménez con el Economista Luis Rey Quiñones Soto

Programa de Radio Conocimiento y Acción Solidaria
Todos los sábados a las 7 de la mañana, y los domingos a las 4 de la tarde por WPAB 550 en el cuadrante de su radio en Puerto Rico.

Mediante análisis y entrevistas a personalidades y expertos en los temas, impulsaremos proyectos alternativos socio-económicos que fomenten el crecimiento y bienestar del país. Esto lo lograremos mediante la identificación y asesoramiento de la inversión interna, externa, pública y privada, desde la perspectiva de la solidaridad, que pueda responder a las necesidades sociales de Puerto Rico.

Por WPAB 550 en el cuadrante de su radio en Puerto Rico.
Por Lcdo. Rolando Emmanuelli Jiménez, J.D., LL.M.
rolando@bufete-emmanuelli.com

 

http://youtu.be/gBFtI9DUciA

Sobre el ensayo EXCLUSIÓN Y VIOLENCIA con Nestor Figueroa Lugo @pab550


Gary Gutiérrez autor de Exclusión y Violencia
Gary Gutiérrez autor de Exclusión y Violencia (Foto Frances Pomar)

Conversando sobre el ensayo EXCLUSIÓN Y VIOLENCIA con Nestor Figueroa Lugo durante el programa Es Con Usted la Cuestión por  WPAB-550am

Publicado en Claridad: Criminalidad, estadísticas y realidades


Para escuchar la ponencia en I-Voox
Para escuchar conversación radial con Norma Colón Daleccio sobre artículo publicado en la Claridad Puerto Rico; Sobre Criminalidad, estadísitcas y realidades.

Criminalidad, estadísticas y realidades

Por Gary Gutiérrez

Publicado: martes, 13 de enero de 2015

El comienzo de cada nuevo año surge como una oportunidad para evaluar el pasado ciclo solar, reconocer logros y evaluar los errores. Por supuesto, ese proceso no excluye la criminalidad.

Por tanto, se pudiera presumir que ese espíritu de aparente introspección inspirada en el ritual de nuevo año fue la razón por la que uno de los periódicos de la capital publicó hace unos días una evaluación sobre la criminalidad y la violencia social que se vive en el País.

Así, y en momento en que los medios en línea reportaban la muerte violenta de tres adolescentes en menos de 12 horas, el titular en la portada en papel de este rotativo leía: “Baja en asesinatos; La Policía en Guerra contra la impunidad. [E]l jefe policiaco y los expertos atribuyen el histórico descenso en las muertes violentas al aumento en el esclarecimiento de casos”.

Así, el titular y no necesariamente el contenido de la nota en el interior del periódico, surge como una apología a la gestión de la administración colonial de turno sentenciando que la “dramática baja” en las muertes violentas reportadas en Puerto Rico “responde a que muchos de los asesinos ya no andan impunes en las calles”.

Los enunciados del escrito tienen de base las expresiones del actual superintendente de la Uniformada, José Caldero, quien explicó al rotativo que durante los pasado 12 meses se reportaron 202 muertes violentas menos que durante el 2013. El jefe policiaco destacó además que durante el mismo periodo se resolvió el 59 por ciento de los casos.

Con este desfile de cifras, el funcionario trata de crear una realidad en la que los planes que fallaron por décadas para controlar la criminalidad y la violencia ahora, por alguna razón, están funcionando.

De esa manera este discurso simplista reafirma y convierte en la “realidad mediática” la conservadora visón que define la criminalidad y la violencia social como problemas de eficiencia administrativa y no como el resultado esperado del “bulímico” orden social que impera en el País, así como del fascismo social que sostiene ese orden.

Se define como orden social “bulímico” una estructura que incluye a todos los sectores en las necesidades creadas por la economía y promovida por los medios, mientras excluye a la inmensa mayoría de la población de los procesos legítimos de producción y de generación de ingresos económicos para poder pagar esas necesidades creadas.

A su vez, “fascismo social” destaca la forma en que se usan sofisticadas formas de represión ideológica para trivializar las democracias y sus garantías en favor del poder que tienen el capital y sus instituciones.

El simplismo tanto de las declaraciones del Superintendente de la Policía, como de la visión que limita la criminalidad a un problema de eficiencia gubernamental, comienza a trascender cuando en el propio artículo, los observadores como José Raúl Cepeda y Víctor García Toro aclaran que la realidad social es una muy compleja, que requiere explicaciones más profundas y soluciones sociales que van más allá que aumentos en la cantidad policías, incrementos en el número de arrestos o en ensanchamientos en la cantidad de dinero gastado en tecnología. Políticas que, de paso, son las mismas que se llevan implementando sin éxitos por décadas.

Como parte de sus explicaciones, los estudiosos expusieron el hecho de que la violencia en Puerto Rico tiene ciclos sociales históricos por lo que un alza o una subida no se pueden estudiar fuera de contexto.

Igualmente dejaron claro que al analizar los patrones de violencia actual y la criminalidad se tiene que tomar en cuentas las alternativas no gubernamentales de diálogo entre los sectores y las comunidades donde ellos operan y desarrollan sus actividades ilícitas.

Además, estos estudiosos expusieron que antes de decir que las costosas y trilladas políticas represivas y punitivas funcionan, el gobierno debiera hablar de lo que aparenta ser una política gubernamental para el manejo de los puntos de drogas.

Una mirada a los medios de comunicación deja claro que atrás quedó la época donde semanalmente se realizaban arrestos masivos, operativos o redadas antidrogas en algún lugar del País. Como ejemplo, según el archivo personal de un veterano reportero policial, hace más de tres décadas, en 1983 por ejemplo cerró con unas 52 redadas, para un total de 9686 arrestos diligenciados por la Policía de Puerto Rico.

Si se miran, a la luz de estos datos, la cantidad de operativos antidrogas realizados en Puerto Rico durante el 2014, es muy válido preguntar si en realidad, aun cuando se mantiene como pantalla de política de mano dura y cero tolerancia, la política de la actual administración es la de no desestabilizar los puntos de drogas, cosa que evita la violencia callejera.

De paso, aunque lo anterior puede sonar descabellado para muchos, sobre todo los conservadores, estos planes de tolerancia al mercado callejero de sustancias como alternativa para controlar la violencia, se vienen implementando exitosamente hace décadas en decenas de jurisdicciones estadounidenses bajo la supervisión y el financiamiento del Departamento de Justicia Federal.

Sin embargo, en vez de analizar el fenómeno criminal y de violencia desde estas perspectivas, o desde los cambios demográficos, económicos y sociales en la sociedad, la administración de turno prefiere sacar de contexto los datos para congraciarse con el conservador electorado del País que le encanta hablar de meter gente presa y botar la llave.

Por esta razón, el Superintendente habla de esclarecimientos y no de casos radicados o convicciones. Para la uniformada, esclarecer un caso es tomar conocimiento de quién fue el autor, cosa que no significa que se tenga la prueba para radicar el caso ante un tribunal.

De igual manera, el dirigente policiaco compara acríticamente la cantidad de muertes y la cantidad de casos esclarecidos durante un periodo de 12 meses, pero no explica que los casos sometidos este año pueden haberse cometido hace varios años. Por lo tanto, es un error estadístico hablar de que el número de “esclarecimientos” es un por ciento de los incidentes durante el mismo periodo.

Finalmente, al mirar los números presentados por las autoridades, es importante preguntarse, qué casos son los que se están resolviendo.

Si se mira la prensa de los pasados meses, es notable el aumento en la cantidad de asesinatos y muertes violentas productos de problemas familiares o por conflictos entre vecinos.

Crímenes que prácticamente se resuelven solos y sin necesidad de mucha investigación. Incluso, crímenes donde el arresto se logra porque una de las víctimas identifica a su atacante o donde el victimario termina quitándose la vida.

Por lo tanto, es válido preguntarse si éstos son los casos que aumentan el por ciento de “esclarecimiento” de la Uniformada. Igualmente válido es preguntar si no son precisamente este tipo de muertes por conflictos cotidianos los que están en alzas a pesar de que los niveles de esclarecimiento.

En resumen que, lejos de ser un análisis serio de la criminalidad y la violencia que experimenta el País, el análisis del Superintendente parece corresponder más a la necesidad de logros y buenas noticias que tiene la actual administración y no a una evaluación seria de planes de trabajo.

Por supuesto, la realidad es que para la madre de cualquiera de esos adolescentes que ahora forman parte de las estadísticas, toda esta discusión no tiene ninguna importancia.

Y de eso es de lo realmente se trata cuando se habla de criminalidad y violencia.

 

* El autor es profesor universitario de Justicia Criminal y observador social. garygutierrezpr@aol.com

 

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