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El Blog de Gary Gutiérrez

Observador, documentador, fotógrafo callejero, bloguero y comunicador social. También comidista del bajo mundo culinario, abusador de cafeína e iconoclasta aspirante a ácrata y apóstata, comantenedor del programa Temprano En La Tarde todos los días a las 4:00pm por PAB550.COM

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crimen

BREAKING GOOD; los invisibles…….


pagan

Breaking GoodLos principios de la “Criminología Cultural” y cómo la vida del Prof. Ángel Pagán encarna los mismos, es el tema central de esta confernecia “BREAKING GOOD”.  La misma fue dictada frente a los y las estudiantes de socilogía y criminología en el Recinto de Ponce de la Universidad Interamericana de Puert0 Rico.

1.     Breaking Good (1/3)
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14:50

Esta video se complementa con el texto de la conferencia:

Eclusión y Criminalidad contestataria

Exclusión y criminalidad contestaria


Presentado ante el Movimiento Unión Soberanista de Puerto Rico.

4 de diciembre 2013

Por Gary Gutiérrez

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Foro Crimen y Castigo organizado por Movimiento Unión Soberanista de Puerto Rico. Foto cortesía Michelle Estrada

Para acceder el video del foro completo

Salud a todos y todas, es un privilegio estar en este, el honroso Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico y sobre todo un honor dirigirme a ustedes.

Cuando se habla de crimen y castigo, regularmente en Puerto Rico partimos de tres puntos de vista.

Por un lado el concepto del Derecho y la construcción de “lo criminal” desarrollado durante el siglo 18. Es decir, el crimen es producto de una decisión racional en busca del lucro y para controlarlo lo que se necesita es hacer que las acciones criminales no sea costo efectivas. Para esto lo que se tiene que hacer es aumentar las posibilidades de que los que deciden delinquir sean arrestados para que tengan que enfrentar penas severas. Esta es la base teórica del llamado Derecho Positivo, del Departamento de Justicia y del Tribunal en Puerto Rico. (Gutierrez, 2012; Young, SF)

Para acceder al video del foro

La segunda visión desde la que regularmente se habla de criminalidad es el positivismo científico que también surgió en el siglo 19 y que se desarrolló en el 20. Para estos, el delito y lo criminal son productos de procesos de socialización defectuosos, por lo que al criminal no se le debe castigar sino corregir. De ahí el discurso de la rehabilitación que la constitución del Estados Libre Asociado impone como base al Sistema de Corrección en la Isla. (Gutierrez, 2012; Young, SF).

La otra visión usualmente citada en el discurso sobre lo criminal se desarrolló en el siglo 19 por los conservadores cristianos estadounidense y británicos quienes partían y parten de que el ser humano no es racional, sino pasional y que es malo por herencia del “pecado original”.  Así que, para ellos, la solución a lo criminal radica en el castigo severo y humillante, por lo que se necesita vigilancia constante y mano dura. En muchas instancias este pensamiento domina inconscientemente la visión que la policía tiene del asunto y que los lleva a construirse así mismo como guerreros del bien frente al mal. (Gutierrez, 2003; Joung, SF)

Es desde estas la mezcolanza que surge la política publica “bipolar”, desde donde el gobierno de Puerto Rico busca como manejar eso que llamamos “lo criminal”.

Sin embargo, siguiendo la visión de la llamada criminología cultural (Ferrell, J., Hayward, K & Young, J., 2008), prefiero adentrarme en “lo criminal” desde quienes realmente conocen el asunto. Es decir desde sus actores.

Hace un tiempo en mi clase de Delincuencia Juvenil un estudiantes me entrego un ensayo en el que se suponía contestara la pregunta: ¿Cómo usted ve al menor delincuente en Puerto Rico?.

En su trabajo el estudiante de nombre Emmanuel comienza diciendo: “Aun recuerdo cuando tenía 17 años y anhelaba cumplir los 18 para trabajar e irme de mi casa. El pensamiento de irme de mi casa era provocado por la rebeldía de esta etapa. Tenía claro que quería trabajar para costearme mis necesidades materiales y no depender de mi madre.

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Gary Gutiérrez:
Foto cortesía de http://descrimanalizacion.com

Durante esos tres años en que no me llamaron de ningún trabajo, creció en mi la rebeldía, los pensamientos negativos. Aprendí a recortar y de esa manera me buscaba el peso recortando en mi casa a los muchachos del barrio. Cuando llegaba la temporada de quenepas,vaciaba el árbol de mi casa y las vendía en las luces o en algún punto estratégico del casco urbano. Obviamente esas chiripas no me daban para lo que yo quería, que era comprarme un carrito, la ropa de moda, los tenis del momento, etc.

Pero en la comunidad donde me crié, cerca hay un barrio donde los jóvenes varones tenían otra forma de buscarse el peso, “vendían drogas”. Crecí viendo como los muchachos del barrio que bregaban en el punto. tenían los carritos mas bonitos, los ‘bling bling”, los tenis más caros y las nenas más lindas.

Luego de tres años, finalmente me llamaron y me preguntaron si todavía me interesaba un trabajo solicitado meses atrás. Contesté que si y lo primero que me dijo el individuo fue: “mañana tienes entrevista en las oficinas generales en el pueblo de Carolina”. Como tenía los recursos pude llegar y me dieron el empleo. Luego me requirieron documentos como carta de buena conducta, prueba de dopaje, certificado médico entre los que recuerdo. Yo tuve los recursos para obtener todo lo que el empleo requería, pero y ¿los que no corren la misma suerte que yo?, concluyo el estudiante en su escrito.

La Asignación de Emmanuel, surge como un pliego acusatorio contra el sistema neoliberal que se viene desarrollando en la isla por las pasadas décadas y que, si bien vio su máxima expresión durante el cuatrienio pasado (Gutiérrez 2012), de forma más sutil y elegante continuará vigente en este.

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Dr. Rafael Torruella compartió el foro hablando sobre la necesidad de descrimanlizar las drogas.
Foto cortesía de http://descrimalizacion.com

A pesar de que de primera intención, el proceso descrito anteriormente aparenta ser uno de exclusión solamente económica, la realidad es más compleja que eso. Algunos sociólogos como Presdee (2001) y Young (2007) explican que este sentimiento de exclusión descrito por Emmanuel está basado en el sentimiento de no poder experimentar las emociones y la intensidad que según los medios de comunicación masiva deben caracterizar una vida que valga la pena vivir.

Esta forma de verse o construirse como marginado, la explicó magistralmente en su charla “Breaking Good”, el compañero profesor de la Universidad Interamericana en Ponce, Ángel Pagán (2013).

El ahora profesor de filosofía compartió con mis estudiantes las experiencias que en su juventud le llevaron a terminar frente a un juez, de espalda a un padre que aun cuando nunca lo rechazó, con su llanto le dejó claro que se sentía defraudado. La charla de Pagan explica como en la década de 1970, siendo parte de una familia trabajadora, de esas que en el país se definen como clase media, Él se sentía excluido. Tenía lo que necesitaba, casa, ropa y hasta tenía un padre que lo amaba tanto que ni siquiera le rechazó al verlo esposado en aquel tribunal. Sin embargo Pagan cuenta como entonces se sentía que no tenía ningún valor, pues su vida era aburrida y lejana de lo que se supone era la “verdadera vida” según se veía en la televisión y el cine. Compartiendo sus experiencias, cuenta como desde el aburrimiento de su cotidianidad, sentía la necesidad de usar la ropa que vestían los de “Miami Vice”. El quería sentir el “rush” de vivir esa vida excitante de las noches en NYPD Blues.

Sin embargo una tarde todo cambió. Según contó Pagan, ya había tenidos sus corridas en la ilegalidad y conocía eso que Katz (1988) llamó el erótico placer de jugar con lo prohibido. Ese día, tirando “guiritas” solo en la cacha, se acercó un carro y desde su interior escucho una voz que gritó ¡Angelo!. Cuando miró, solo vio el brillo de un 357 “aniquela’o” que lo”alumbraba”… “¿Te cagaste, pendejo?”, grito riendo desde detrás del revolver su pana Julio. Minutos más tarde, recordó Pagán, cuando Julio le dejó empuñar aquel revolver, sintió lo que el tanto había buscado.

“Mientras giraba apuntando a todo lo que se movía a mi alrededor me sentía poderoso, valioso, listo para hacerme respetar como en las películas” narró Pagán con la pausada voz de aquellos que bajaron y regresaron de los infiernos. El profesor Pagán no contó los detalles de como llegó a estar parado ante aquel juez. Asumo que el 357 “aniquela’o” tuvo algo que ver en ese asunto. Pero lo que sí dejó claro Ángel, es que el orgasmo de poder experimentado cuando empuño aquella arma, es de lo que realmente se trata el crimen, la criminalidad y lo criminal. (Pagan, 2013)

Partiendo de la elocución de Ángel podemos entender que la bulimia social de la que nos habla Young (2007) no se trata solamente de exclusión económica. Los chavos son solo un medio para alcanzar las emociones y el poder que los medios nos venden como lo normal y lo necesario. Es decir cuando los vecinos de Emmanuel venden droga, no lo hacen solo para llenar sus necesidades económicas, las reales o las creadas. También se trata de reclamar esas cosas a la que nos dijeron tenemos derechos. Dignidad, respeto, igualdad, oportunidades y todo lo demás que el discurso de la modernidad nos define como los “derechos humanos” y que se supone todos y todas tengamos acceso.

Es de aquí que surge mi hipótesis que apunta a que la violencia social y la criminalidad que sufre el País puede ser el resultado del orden neoliberal que surgió a mediado del siglo pasado y que se convirtió en dogma para el sector más conservador de la política tanto en Estados Unidos como en Puerto Rico. Como en todos sitios donde se implementó este neoliberalismo, el resultado es que grandes sectores de la población no se sienten representado o incluidos en el Estado (Klein 2008; Rivera Lugo 2004), por lo que debemos entender, no sienten que tienen esos Derechos de los que nos hablan los pensadores de la modernidad.

Ante esta percibida ilegitimidad de un Estado no representativo, en el caso de Puerto Rico parece que se pueden identificar tres respuestas por parte de los que se sienten excluidos.

La mayoría de la gente no hará nada y comprando el discurso electoral esperará el espacio para escoger entre dos partidos similares que, como explica el español Miguel Amorós (2012), representan los mismos intereses, mientras dan la impresión de que el sistema es democrático. Esta mayoría son los que el sistema vé como buenos ciudadanos, respetuosos de la ley y sobre todo como “pobres humildes”.

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Dr. Gazir Sued participó de este foro hablando sobre como las leyes antidrogas violan los derechos básicos a la ciudadanía.
Foto cortesía de http://descrimalizacion.com

Sin embargo, no todos tiene los recursos para responder, organizarse y exigir legalmente un espacio donde sentirse incluidos. Es mi hipótesis que en Puerto Rico, enormes sectores marginados se las tienen que buscar para sobrevivir, para sentirse incluidos consumiendo o para experimentar las emociones que en nuestra sociedad definen la felicidad y el éxito (Presdee, 2001; Rivera Lugo, 2004; Wackant 2009).

Otros, sobre todo aquellos que encarnan las características que en el capitalismo llevan al éxito, pero que por su condición de excluidos económicos se les dificulta el desarrollo de empresas legales, terminan integrándose a la ilegalizada y lucrativa empresa capitalista del narcotráfico. De está forma generarán los ingresos no solo para sobrevivir económicamente, sino también para sentirse poderosos embriagados en el erotismo de lo prohibido (Pagan, 2013; Ferrell, J., Hayward, K & Young, J. 2008, Wackant 2009).

Es en este sentido que me parece que, lejos de ser el problema, en muchas de nuestras comunidades el ilegalizado narcotráfico se construye como la solución al problema de marginación, aburrimiento y exclusión, tanto económica y social como emocional. Es decir, para muchos el mercado negro producto de la absurda ilegalización no es necesariamente un problema, sino mas bien es una solución a su exclusión antes descrita.

Por tanto, y repito es mi hipótesis, la inserción al narcotráfico y la criminalidad pueden ser vistos como un discurso contestatario de aquellos que sin tener la consciencia política responden “bregando” como pueden ante una sociedad que los excluye y los condena a mirar desde afuera las emociones de una vida excitante. Así, el narcotráfico y la ilegalidad puede verse entonces como la respuesta de quienes se niegan a ocupar humildemente los espacios de pobreza y aburrida sumisión social a que el sistema les condena. Así estos sectores, probablemente de manera inconscientemente, le hacen frente a un sistema que les condena a ser un pobre que espera estoica y humildemente por años, para ver cuando le toque su turno en un trabajo precario que ni siquiera debiera llamarse empleo.

Si se toma esta hipótesis como correcta, se puede inferir entonces que cualquier iniciativa que no incluya la reorganización social desde el verdadero reconocimiento de los Derechos Humanos para todos y todas, una mejor distribución de los recursos económicos y la integración de todos y todas a procesos, sociales, políticos y económicos verdaderamente democráticos, solo será un parcho y no una alternativa a la violencia y criminalidad que hoy en nuestro País termina cobrando unas mil vidas al año y que el sistema define, de forma simplista, como un mero problema de individuos sin valores.

Muchas Gracias….

El panel fue moderado por le periodista Daisy sanchez. (foto Reinaldo millán)


Referencias:

Amorós, J. (2012) Salida de Emergencia. Logroño: Pepitas de Calabaza Ed..

Ferrell, J., Hayward, K & Young, J. (2008) Cultural Criminology: an invitation. London: Sage.

Gutiérrez, G. (2013) “Del Coloniage a la Sociedad de Ley y Orden: violencia sistemática en Puerto Rico” en Sonia M. Serrano Rivera, Registros Criminológicos contemporáneos (pp. 51 – 81) San Juan: Situm.

Katz L (1988) Seductions Of Crime. New York: Basic Books

Klein, N. The Shock Doctrine, New York City: Picador.

Pagán, A. (2013) Breaking Good. Charla presentada el 1 de octubre ante estudiantes y facultad de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto de Ponce.

Pesdee, M. (2001) Cultural Criminology and the Caranval of Crime. New York City: Routledge.

Rivera Lugo, C. (2004) “Ni Una Vida Más para la Toga” en La Rebelión de Edipo y otras insurgencias jurídicas(pp. 137-154). San Juan, Ediciones Callejón.

Young, J. (SF). Thinking Seriosly Abaut Crime: Some models of criminology. Retrieved 04 28, 2011, from Challenge Liberty: http://www.libertysecurity.org/IMG/pdf_jock_young.pdf

Young, J. (2007) The Vertigo of Late Modernity. London: Sage.

Wackant, L. (2009) Prison of Poverty. Boston: Beacon.

Citado por metro.pr en: Cuesta arriba la tarea de Tuller


Cuesta arriba la tarea de Tuller

metroCon la promesa de que reducirá el crimen en la Isla con las mismas estrategias utilizadas en la ciudad de Nueva York, donde fue jefe del Buró de Transportación de la Policía, el designado superintendente de la Uniformada, James Tuller, inició ayer en su puesto con una reunión de más de tres horas junto con su equipo de trabajo en la que discutieron, entre otras cosas, cómo evitarán que siga en aumento la cifra de asesinatos, que hasta ayer llegaba a 819.

“Sin entrar en detalles específicos, podría adelantarles que habrá miles de efectivos en las calles con turnos especiales a partir de mediados de diciembre hasta principios de enero”, dijo ayer Tuller a los periodistas, denotando dificultades al expresarse en español.

Pero, aunque en Nueva York ha reducido la criminalidad en las últimas décadas, el criminólogo y profesor de Justicia Criminal Gary Gutiérrez indicó que nada ha tenido que ver la política de “Ventanas rotas”. Más bien ha sido una mejoría en la economía lo que ha impulsado la reducción en el crimen.

Por tal razón, anticipó que este tipo de política, más allá de reducir la violencia, generará más arrestos entre los sectores más pobres de la sociedad, aunque sí provocará que la clase media del país vea con mejores ojos a la Policía. “Si madura como pinta, mi impresión es que (Tuller) viene a hacer relaciones públicas con los sectores conservadores”, dijo a Metro el criminólogo.

Presentación libro: Criminología Crítica y Aplicada


Presentación del Libro:

Criminología, Crítica y Aplicada

del Dr. Joel Villa Rodríguez y del Prof. Gary Gutiérrez Renta

Rolando Emmanuelli Jiménez, J.D., LL.M.
29 de octubre de 2013

Para ver más fotos de la presentación del libro Criminología Crítica y Aplicada ante los estudiantes del Recinto de Ponce de la Univerasidad

En primer término quiero testimoniar el honor y halago de permitirme presentar el libro Criminología, Crítica y Aplicada, del Dr. Joel Villa Rodríguez y del Prof. Gary Gutiérrez Rentas. El haber estudiado este libro, ha representado la oportunidad de profundizar en el conocimiento y análisis más exigente y contemporáneo sobre el tema. Sin embargo, de lo que no estoy seguro, es de la sabiduría de los autores al escogerme para hablarles de este asunto.

Para visitar el CAI-Inter Ponce, auspiciador de esta presentación

En muchas ocasiones las personas que tienen la oportunidad de ser honradas por los autores para presentar un libro, se inclinan a la mera adulación indiscriminada. Creen que han sido llamados para hacer el favor de comentar brevemente la obra para exaltar sus logros y promover sus ventas. Recurren, entonces, a lenguaje festivo, grave o solemne, para no dejar dudas en la audiencia de que esto es lo mejor de lo mejor. Los más prudentes acuden a señalamientos mínimos y críticas inconsecuentes, para salvarse de la mirada que imputa la función de un mero artífice de la propaganda encomendada.

Otra debilidad en que incurren los que tienen la oportunidad de presentar un libro, a la manera de decir de los autores, intencionada o no intencionada, es la soberbia y grandilocuencia. Es decir, cuando comparecen ante un público selecto que tiene interés en algún libro, se esfuerzan por demostrar a la saciedad, lo mucho que saben. Se disparan largas verborreas bizantinas que a veces desatan mayor confusión que aclaración sobre lo que significa el texto.

Creo que esos no son los propósitos de mi comparecencia en el día de hoy, ni es el objetivo que tenían los queridos profesores y amigos cuando me invitaron a esta actividad. Sin embargo, aunque es difícil, dentro de mis limitaciones, haré el esfuerzo, de no defraudarlos.

Aunque por humanidad, no pueda desligarme totalmente de los yerros antes mencionados, para presentar este libro, prefiero un enfoque pragmático, humano, demasiado humano, e incurrir en una conducta, que los autores amigos, en broma, podrían llamar antisocial, al presentarme ante ustedes en un acto labrado por el mero egoísmo. Digo mero egoísmo, porque comentar un libro de la envergadura del texto de mis amigos, 448 páginas de minúscula tipografía, sin duda es un acto de gran esfuerzo y responsabilidad, del cual muchas personas se abstendrían, si no pudieran esperar algún provecho en ello.

En este caso, el texto me ha provocado, me ha retado. Me ha obligado a realizar una mirada interior para reflexionar sobre toda una serie de metarrelatos y mentiras que nos han enseñado, particularmente en la escuela de derecho y como parte del ejercicio de mi profesión, y que hemos repetido durante gran parte de nuestra vida sin hacer análisis ni síntesis críticas de esos supuestos saberes.

Esta mirada me provoca reflexión y aprendizaje de gran provecho y utilidad; pero a la vez, vergüenza… pudor.

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Pero la información y el análisis del texto no es suficiente para justificar su valor. Este libro, además, me reta a actuar para desenmascarar y destronar al mentiroso.

En mi opinión, ese es el objetivo principal de presentar un libro de esta envergadura:

Mover a a la Acción.

En síntesis, presentar un libro valioso conlleva un honor para el presentador, pero, es indispensable, balancear todos los conflictos de intereses que pueden coincidir en este tipo de situación, para que el acto sea efectivo, y que mueva a la acción. A la transformación política, social y económica.

Pero, ¿qué es este trabajo? En primer término no es un mero libro de texto universitario. Aunque muy bien se puede utilizar para ello. Un libro de texto se supone que acumule los saberes esenciales de una materia. Es más que un libro de texto, porque constituye una reflexión crítica sobre la criminología y una presentación audaz de posibles soluciones especificas y concretas al problema de la violencia en Puerto Rico. Es la exposición más rigurosa y abarcadora sobre la descripción de las raíces de la criminalidad y la violencia, lo equivocadas, con o sin intención, de las políticas burguesas para controlarla, y las posibles alternativas de solución al problema. Es por eso que me provocan a la acción. Ese es el poder seductor de este texto. La expectativa, no ingenua, de que el cambio es posible.

En aras de la rigurosidad, es preciso citar los autores sobre su apreciación del contenido y propósitos del texto.

En la página 7, los autores se expresan sobre los propósitos de su libro:

Criminología crítica y aplicada es un análisis sociológico e histórico basado en una síntesis de acontecimientos de sumo interés criminológico, acompañado ello de las teorías más apropiadas para explicar y comprender como las estrategias políticas, económicas y criminológicas han llevado a la violencia y criminalidad experimentada en los Estados Unidos y con mayor crudeza dentro del Estado Libre Asociado de Puerto Rico. El asunto estará acompañado del uso desmedido de la represión para controlar a las poblaciones marginadas o excedentes en ambos países. Es una amplia reflexión sobre los discursos políticos, económicos y represivos dominantes. Ello con énfasis en las prácticas prohibicionistas, su aplicación y el uso excesivo de la pena privativa de la libertad, seguido de la aquí entendida como poco ingenua, ilusionaría y hasta macabra idea de rehabilitar a sus respectivas poblaciones penales.

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El propósito no es buscar una etiología del comportamiento delictivo. Será más bien observar los factores externos a los individuos, especialmente los aspectos de naturaleza social que controlan para bien o para mal la vida de las personas.

El libro explica cómo se han repetido las mismas estrategias criminológicas del pasado y lógicamente se han obtenido los mismos resultados: violencia y criminalidad. Enfatiza como se ha hecho política pública criminológica para mediáticamente simular que se está haciendo algo. Relata cómo las autoridades estatales absurdamente implementan las mismas estrategias represivas del pasado y abiertamente prometen cuatrienio tras cuatrienio, aplicarlas con mayor dureza. Lo último, por ser unos discursos y prácticas tan arriesgadas ciertamente genera sospecha y será algo digno de realizar con mayor detenimiento.

Luego de un extenso y fundamentado análisis que incluye los postulados básicos históricos, sociales y teóricos de la criminología, en la página 111, los autores exponen las preguntas que pretenden responder con su trabajo.

En términos generales, y partiendo de lo antes dicho, este escrito intentará en su momento responder a los siguientes asuntos: 1) ¿Cómo se han constituido e intentado combatir “sujetos criminales” a raíz de la llamada “mano dura contra el crimen” y “guerra contra las drogas”?; 2) ¿Hasta qué punto se legitiman o se contienen mutuamente tanto las prácticas prohibicionistas, como el discurso dirigido a la supuesta rehabilitación de la población penal?; 3) ¿Es razonable hablar de rehabilitar a las personas que han transgredido las leyes, especialmente cuando son delitos sin víctima o se trata de un simulacro que lleva a un estado de hiperrealidad?; 4) ¿Existe un conocimiento que pueda observarse como verdadero tras dichas prácticas?; 5) ¿Cuáles han sido las consecuencias de dicho proceso?; 6) ¿Existe realmente una correlación entre las llamadas “drogas” y criminalidad, especialmente cuando se trata de homicidios o asesinatos?; 7) ¿La “mano dura contra el crimen” y “guerra contra las drogas” respondieron o responden a una realidad o se trató de una simulación como efecto de un saber/poder o ejercicio político de gobernabilidad que encubre los aspectos represivos e ideológicos estatales?; 8) ¿Hasta qué punto las personas forman parte de una estructura mayor de poder donde producen y reproducen una mentalidad de gobernar y autogobierno que les permite actuar, dependiendo de las circunstancias fortuitas de la vida, en virtud de someter a otras o asumir su rol como sometidas?; y 9) ¿Es posible establecer una política alterna, no reconocida por las autoridades estatales, para minimizar las nefastas consecuencias no intencionadas o intencionadas de las prácticas prohibicionistas en los Estados Unidos y Puerto Rico?

Los autores no solamente responden de manera extraordinaria esta serie de preguntas, sino que fundamentan y fortalecen una serie de postulados básicos requeridos por todo tipo de análisis histórico o social, sea ya en la criminología o en cualquier ciencia social, del cual se pueden extraer conclusiones que no solamente nos ayudan para la acción en el contexto criminológico, sino también en el plano político, económico y social. Esta serie de conclusiones podrían sintetizarse en las siguientes premisas:

1. La violencia dentro de un orden social burgués, se traduce en gobernabilidad. Es decir, la violencia y criminalidad son parte esencial del orden necesario para el mantenimiento del estado burgués.

2. El discurso sobre la criminalidad -y ahora con la guerra contra el terrorismo-es la herramienta más cruel y efectiva para el mantenimiento de la subyugación social y económica.

3. Burgueses y sujetos criminalizados o marginados por el estado burgués, son igualmente antisociales.

4. El capital es el responsable de la violencia y la clase política sostiene sus postulados e implantación.

5. Todos los participantes del orden burgués son responsables de la violencia, tanto dominantes como dominados o marginados.

Si todos somos responsables de la violencia y criminalidad, todos podríamos examinarnos críticamente para identificar cuál es el papel que hemos asumido, desde ser entes pasivos y acrílicos del proceso, hasta intermediarios, facilitadores, académicos o participantes activos, ya sea desde el capital, la clase política represiva, o el punto de drogas.

Pero este planteamiento de auto examen es ingenuo o hasta imposible, sin una exposición diáfana de los fundamentos teóricos. El texto de los autores, nos brinda esa oportunidad de confirmación o descubrimiento de cuál es nuestro papel en la violencia y la criminalidad.

Aplicando estos principios a mi papel como abogado en una sociedad capitalista subyugada por una situación colonial, el texto me obliga a concluir que también soy parte del problema de la violencia y la criminalidad. En los años que practiqué la profesión en el ámbito penal, en los que participé como profesor de las materias de Derecho Constitucional, Derecho Penal y Procesal Penal, fui exponiendo y justificando toda la normativa que reproduce el crimen y que como plantean los autores, hace que se triunfe fracasando. Al igual que la policía, los jueces, psicólogos, los trabajadores sociales, los consejeros de sustancias y toda la gama de obreros y profesionales vinculados al fenómeno de la violencia y el crimen, consiente o inconscientemente, de buena o mala fe, he sido parte del problema.

A lo largo de toda mi experiencia como abogado he vivido las principales conclusiones a las que llegan los autores sobre cómo el modelo prohibicionista, la marginación social, económica y las fallidas estrategias de represión de la criminalidad y la violencia, han sido las principales fuentes responsables del problema.

Todo esto porque el sistema capitalista colonial en que vivimos es violento. La aplicación violenta de política y normas para acrecentar la brecha entre ricos y pobres, es violencia. La violencia engendra la criminalidad, la criminalidad engendra la demanda por servicios profesionales, pertrechos militares, cárceles, armas, chalecos y balas; y la demanda alimenta el capital, todo en un ciclo infinito, como una serpiente que se muerde su rabo.

Las visiones prohibicionistas de las drogas nos permite ver este fenómeno claramente. Mientras más se golpea el tráfico y el punto, más escasea la droga y por ende, por las normas básicas de la oferta y la demanda, más caro se vuelve el producto. Al ser más caro, hace falta más dinero para conseguirlo, hay que hacer más esfuerzos y cometer más crímenes para conseguir el dinero de la cura. Por ende, es un círculo violento en el cual la misma política prohibicionistas y de persecución del crimen, crea las condiciones de mercado para el aumento de la criminalidad y la violencia.

El trabajo termina con la historia del Gabo, un ex estudiante de la Interamericana que vivió desde su niñez, el drama del narcotráfico en Puerto Rico. Aunque de carácter anecdótico, es un ejemplo alarmante y la confirmación de las causas y las consecuencias de este andamiaje torcido del estado burgués.

Pero al principio comenté que el texto me movía a la acción.

Si yo soy parte del problema, qué podría hacer para colaborar en las maneras de atenderlo, manejarlo y corregirlo. Evidentemente, no está al alcance de mis limitadas capacidades individuales. Pero tampoco puedo conformarme con sumirme en la oscuridad de la soledad y el cinismo.

La pregunta es si los autores tienen la esperanza de que gracias a su acopio de datos y excelente análisis y síntesis, pueda manejarse razonablemente el problema de la violencia en Puerto Rico. La pregunta es si solo se conforman con desenmascarar, dejando al devenir, el transformar.

La respuesta parece ser en la ambigua, pues en su texto en el capítulo denominado: La búsqueda del consenso, en la página 396, los autores sienten la soledad de su discurso y manifiestan su suspicacia a la generación de un consenso sobre estos temas para resolver el problema, como meramente un ejercicio de poder en el cual el pez grande se come al chiquito. Nos dicen lo siguiente:

La sociedad del consenso puede observarse como un gran teatro. Todo tiene un gran comienzo, desarrollo y final. Hablar de ello lleva a debates muy apasionados, muchos aplausos y hasta burlas. El guión es simple: simular no seguir la voluntad del poder. Sólo puede tratarse de un espectáculo porque los participantes son sus soportes simulando estar haciendo algo. Ya es tiempo de darse cuenta sobre cuánto se simula dentro y fuera del mundo académico. ¿Cuántas personas son se sienten ya cansados de observar tantas sillas vacías y las palabras que se las lleva el viento?

Este aparente pesimismo es la única reserva que tengo con el libro. Una cautela, no en el sentido sustantivo, de su contenido, sino en cómo el trabajo puede convertirse en una herramienta para la acción. No me cabe la menor duda de que el análisis histórico, social y científico que hacen los autores es de gran pertinencia e importancia para entender el problema de la violencia en Puerto Rico. No obstante, en vez de conformarnos con desenmascarar y quedarnos callados ante el ataque de que “por pesimistas como usted no mejoramos”, debemos recurrir al legado de Gramsci, que nos brinda la máxima de que debemos ampararnos en el balance del pesimismo de la inteligencia con el optimismo de la voluntad.

Por supuesto que el intelectual tiene que ser pesimista. Es de la única manera en que puede abordar los problemas, porque le preocupan, pero conforme nos aclaró Gramsci, el intelectual tiene una función en la sociedad y en la solución de los problemas que nos asedian. Estos planteamientos no pueden ser meros cautivos de los pasillos y aulas universitarias. Los planteamientos que se hacen en el libro establecen una hoja de ruta para atenderlos de la manera más agresiva y efectiva, aunque sin duda, los enemigos sean formidables. Mi invitación es a seguirla.

Estoy firme en que ya no es suficiente el discurso y el debate académico sobre la forma en que deben resolverse los problemas. Es necesaria la acción, pero para esta acción, es indispensable tener aliados. Para tener aliados, tenemos que llegar a acuerdos. Para llegar a acuerdos, tenemos que negociar. Así que aun partiendo de la premisa de que la negociación es un ejercicio de poder de uno contra el otro, también es la ruta para que ambos sientan que han ganado algo. Por eso no descarto la utilidad y viabilidad del consenso para la acción.

La única manera de atender el problema de la violencia y la criminalidad es desgastando desde múltiples ámbitos y perspectivas, las bases del estado burgués que constituyen los orígenes de la desigualdad económica y la violencia. Aunque no necesariamente haya una correlación fuerte entre bonanza económica y ausencia de criminalidad, el bienestar económico es condición indispensable para manejar la violencia, aunque no sea suficiente. Es fundamental entonces, trabajar, entre otras agendas, en nuestro desarrollo económico y social desde perspectivas paralelas al capital, pero solidarias entre sí.

Por tanto, el intelectual tiene que salir de los muros de la universidad.  Tiene que involucrase. Tiene que reunirse con los actores sociales y políticos. Debe despojarse del natural desprecio por la clase política.  Debe, también, dialogar y retar a la clase de capital local y ausente.  

Solamente enfrentando el estado burgués podremos manejar nuestro destino y aliviar sustancialmente el problema de la violencia y la criminalidad que nos asedia 

Los autores han fundamentado impecablemente las bases teóricas del problema y los espacios de acción para las soluciones.

Queda de nuestra parte ocuparlos.

El Lcdo Rolando Emanuelli presento el libro Criminología Crítica y Aplicada ante los estudiantes del Recinto de Ponce de la Univerasidad Interamericana de Puerto Rico. foto: José Raúl Cepeda

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