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El Blog de Gary Gutiérrez

“Barbiquero” de patio en formación, iconoclasta aspirante a ácrata, apóstata, y comantenedor del programa Temprano en la Tarde de http://www.pab550.com

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costillas

Costilla de cerdo ahumada sobre carbón de quenepo y madera de guayabo, terminado con salsa tradicional de barbacoa y miel… (cameo)


Cameo de ensalada fría de garbanzos con las costillas que sobraron… (cameo)


Crónica visual de las costillas

Cronica visual de unas costillas al barbi con un picantito dulzón a bourbon…


Para retribuir a doña Julia: pollo y costillas de cerdo ahumadas… (cameo)


Costillas de cerdo ahumadas en madera de manzana con zanahorias y batatas (foto galería)


Ragú con el costillar de cerdo a la barbacoa con sorullitos. Esta hay que repetirla… (cameo).


Ragú de costillas de cerdo a la barbaco y sorullos de acompañantes.

Costillar de cerdo al barbi, mi mayor reto hasta ahora


Las décadas que llevo cocinando sobre brasas y carbón , que incluyen tiempos de huracanes, terremotos y pandemia, no significaron nada al momento de ver a mi hija postiza cargando medio costillar de cerdo para que se lo prepara al BBQ.

Ante la interpelación, y poniendo cara de macharán en control de la situación, dije sin más: “mañana lo asamos”. Esta es la historia.

Costillar de cerdo sazonado solo con sal y pimienta por 12 horas
Siguiendo los consejos del sensei Luccas, el de La Manada Ribs, puse las piezas a fuego indirecto a una temperatura de 275°f.
Unos 90 minutos más tardes moví las postas y apliqué aceite de oliva al cuerito. acción que repetí cada 45 minutos.
A tres horas de cocción.
A las cuatro horas, las carnes llegaron a unos 175°f promedio
En ese momento pase las piezas por fuego directo para terminar de dorar el cuero.
¡BUEN PROVECHO!

Costillitas en salsa de Don Q, para inaugurar el nuevo Weber


Parte de las cosas que se fueron con el 2020 fue mi viejo Weber. Barbacoa que me acompaño por casi 20 años y que finalmente pasó a la tierra de las memorias este pasado diciembre.

Esos 20 años incluyeron varios huracanes, entre ellos el nefasto María cuando por casi un mes sirvió como la cocina principal de la casa. Igual durante las semanas de los terremotos al comienzo del 2020 cuando me sentía más seguro cocinando afuera en la terraza. Así también el viejo weber fue mi compañero durante estos 10 meses de pandemia cuando el asado surgió como la mejor manera para manejar el encierro.

Pero como dijo el sonero, “nada dura para siempre”, así que “a rey muerto, rey puesto” canta el dicho popular…

Como toda babarcoa nueva, antes de cocina se debe “sazonar”. es decir quemar carbón a unos 400 grados Fahrenheit para eliminar cualquier residuo indeseable del proceso de manufactura.

Pero claro, como ya “el barbi” estaba caliente, aproveché para preparar almuerzo.

Así que tomé unas costillas de cerdo que dejé a medio asar cuando hace unos días preparé una carne para sándwiches “Po Boys”. En esa ocasión cociné por 4 horas el costillas tipo Saint Louis y las guardé en aluminio para terminarlas luego.

Para complementar el costillar de cerdo, incluí en el asador unas papas y unas zanahorias con mantequilla.

A las costillas, le añadí un poco de jugo de manzanas y las puse por 60 minutos en la nueva barbacoa a fuego indirecto envueltas en el mismo aluminio dónde las guardé originalmente.

Luego saque de la barbacoa la pieza y usando una buen ron y los “drippings” de la carne, reforcé una salsa de barbacoa comercial con la que cubrí el costillar antes devolverlo abierto el aluminio a “el barbi” por otros 45 minutos.

El resultado fue un tierno, pero firme costillar con una glaseado lleno de sabores dulces y salados que se complementaron a las mil maravillas.

¡BUEN PROVECHO!!!

Costillas de ternera y de cerdo al “barbi” con madera de manzana…


Admito que no soy muy fanático de la ternera. Para mi es mucha grasa con relación a la carne. No obstante cuando en la nevera del colmado vi un costillar, no puede resistir la tentación de experimentar.

Por supuesto, si voy a disparar el asador, aproveché para cocinar varias cosas más. Papas, vegetales y un costillar de cerdo.

Mientras encendí el asador para el ahumado, unos 250 grados Fahrenheit, sequé bien las postas y las aderecé con aceite de oliva, sal y pimienta. Luego al asador para dejar la magia del humo hacer lo que se supone.

Dos horas a fuego de madera de manzana indirecto hasta que las piezas desarrollaron corteza. Luego envueltos en papel de aluminio con un poco de jugo de manzana para mantener la humedad, continué el cocido hasta que las piezas ablandaron. El costillar de cerdo poco mas de una hora y el de ternera dos horas. y media.

Tras sacar las piezas del fuego, las deje descansar envueltas en el aluminio por casi tres horas.

El resultado fue poco menos que hermoso.

La carne de la ternera se desprendía sola, lo que la hizo perfecta para sándwiches y tacos.

Las costillas de cerdos pro su parte las acompañe con papas fritas estilo “home fries”.

En fin que el hallazgo del costillar de ternera, no solo me sirvió para pasar otro día de cuarentena voluntaria, también me alimentó por varios días… Creo que due un buen negocio.

¡buen provecho!

Costillas y chuletas, “Tennessee style”…


Cuando viene al sur de Estados Unidos, la barbacoas son uno de lo referentes inmediatos. Claro, que esa afición por el asado no es homogéneo.

Prueba de esa premisa es la selección salsas que el amigo y maestro podacastero Manolo Matos me envió como muestra solidaria con mi fiebre por la barbacoa.

Cada región incorpora los sabores y productos locales a su paleta de sabores. Por tanto no es de sorprender que cuando viene al estado de Tennessee, la barbacoa se defina desde el whiskey, su producto más emblemático.

Ese es el caso de la salsa para barbacoa, Lynchburg Swineapple BBQ Sauce. Una dulce melaza producto de la cocción de piña y whiskey con aromáticos y especias que se produce en la mencionada región.

Rotulado como salsa y glaseado, decidimos probarlo tanto en costillas como en chuletas anchas.

La costillas preparadas de la forma que hemos visto en otras ocasiones. Con un rub de adobo criollo que tiende a ser un poco salado. No obstante, ese salado del adobo se balancea bien el dulce de la salsa.

Luego, con la barbacoa entre 275 y 300 grados, es decir con las ventanillas a medio abrir, se colocan las costillas unas dos horas a fuego indirecto, luego se empaquetan en papel de aluminio con jugo de manzana y salsa Sauceynchburg Swineapple BBQ Sauce. Se vuelven a poner fuego in directo en el “barbi” por más o menos otra hora.

Finalmente, se desempaquetan del aluminio y se bañan nuevamente por ambos lado con el glaseado Lynchburg Swineapple BBQ Sauce a fuego indirecto hasta que se alcance la textura deseada.

Impresionante el resultado. La salsa se seca y se adhere creando un pegajoso y azucarado caramelo con un trasunto del sabor del wiskey famoso de la región que es poco menos que maravilloso.

Mientras las chuletas, se marinaron en jugo de piña por unas 12 horas en la nevera.

Para cocinarlas, se colocan sobre brasas vivas, se sellan unos tres minutos por ambos lados, para luego pasarlas a fuego indirecto y bañarlas con la Lynchburg Swineapple BBQ Sauce por ambos lados.

Alcanzado los 145, se remueven las chuletas y se dejan descansar.

La lenta cocción y el grueso de la chuleta -1.5 pulgadas- produjo una carne tierna y jugosa encapsulada por el dulzón caramelo de producto de la reducción de la Lynchburg Swineapple BBQ.

Nada que realmente, cuando viene a la barbacoa, los estadounidenses del sur y sobre todo los afrodecendientes, elevaron la forma de cocinar de nuestros padres originarios a otro nivel. En este caso, la mezcla de frutas con el wiskey de la Lynchburg Swineapple BBQ es una de esos desarrollos que demanda respeto.

Gracias a Manolo por las experiencias enbazadas en cristal que me regaló….

¡BUEN PROVECHO!!!!!

Barbacoa sabatina…


La visita de un familial es siempre la mejor excusa para prender el “barbi”.

En esta ocasión, papa asada aderezado con aceite saborizado con chiles, romero y un toque de mantequilla y la mazorcas con sal en granos y aceite de oliva sirven de complemento perfecto a un ribeye a termino medio y unas costillas ahumada sobre madera de “pecan”.

Para acompañarlos, un Pinot Nour sugerido por el Maestro David Talavera: Ghost In The Night.

Después de esto, solo se necesita un espacio donde tirarse una siesta….

¡buen provecho!

Barbacoa del sábado, almuerzo para toda la semana…


Por Gary Gutiérrez

Tras la adquisición de una barbacoa -smoker-, pasar el sábado atendiendo las carnes que lentamente se transformas en sabrosos y tiernos asados, se convirtió en una verdadera pasión.

No obstante, esta relajante actividad tiene valor añadido. Hay comida para el resto de la semana.

Sándwiches, quesadillas, burritos y hasta arroces, son solo algunos ejemplos que se pueden desarrollar fácilmente una vez las proteínas están cocidas.

Por ejemplo, el sándwich de costilla de cerdo con tomate y aderezado con salsa de barbacoa de guayaba y mayonesa es una maravilla.IMG_6716

Igual el emparedado de costilla de res con queso provolone, pepinillos y un poco de “wasabi” reducido a gusto con mayonesa. Uff este pide cerveza a gritos…

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Con el pollo, mezclando carnes blancas y oscuras, un burrito -wrap- de revoltillo con cebollines y las carnes del ave hacen un desayuno espectacular para acompañar un buen “espresso”.

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Finalmente, cuando ya solo queda pedacitos sueltos de las piezas, busque en la nevera todo lo que encuentre y lo “zumba” en un caldero con un buen sofrito, una lata de habichuela, algunos vegetales, y arroz. El resultado es un arroz gusaó que es poco menos que una versión criolla de la paella.

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Claro, ese día separé espacio pa’ la siesta. Después de esta hartera no hay de otra.

En fin, que el entusiasmo por la barbacoa no solo tiene como beneficio el manejo de la ansiedad semanal y el compartir en el patio con quién llegue.

También permite comer sabroso y más económico en la semana… buen provecho.

 

 

 

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