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El Blog de Gary Gutiérrez

Abusador de cafeína, asador de patio, comidista y cronista del bajo mundo culinario, iconoclasta aspirante a ácrata, apóstata, y comantenedor de @tempranopr

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Chuletas

Chuletitas al barbi… entreteniéndome en la pandemia.


Definitivamente, de las pocas cosas en que me entretengo durante el encierro pandémico voluntario es el cocinar. Sobre todo cocinar despacio.

En este caso unas chuletas anchas en salsa comercial de azúcar negra.

Todo comenzó unas 18 horas antes cuando puse dos chuletas anchas en una bolsa sellada con sal y jugo de manzana.

Al momento de cocinar, y pasadas las 18 horas, preparé el “barbi” para cocción lenta usando el método o modalidad de “serpiente“.

Encendido el asador, tras secar las chuletas con papel toalla y aplicarle un poco de aceite de oliva, las puse en la barbacoa tapada con las ventanillas abiertas.

Casi dos horas después, cuando la temperatura internas de las chuletas alcanzó los 150°f, las removí del barbi y reacomodé los carbones para cocción directa.

Puse las piezas sobre las brasas y las acaricié, usando una brocha, con salsa comercial para barbacoa con azúcar morena.

Volteando las piezas cada dos o tres minutos para evitar que se quemara la salsa, continué dorando y caramelizando la carne a fuego directo hasta que llegó a los 165°f internos.

El resultado de la salmuera de manzana, la lenta cocción, y la azúcar caramelizada de la salsa, fue una combinación de sabores y texturas realmente tierna y sabrosa que acompaño muy bien con ensalada de papa y maíz.

Buen provecho…

Costillas y chuletas, “Tennessee style”…


Cuando viene al sur de Estados Unidos, la barbacoas son uno de lo referentes inmediatos. Claro, que esa afición por el asado no es homogéneo.

Prueba de esa premisa es la selección salsas que el amigo y maestro podacastero Manolo Matos me envió como muestra solidaria con mi fiebre por la barbacoa.

Cada región incorpora los sabores y productos locales a su paleta de sabores. Por tanto no es de sorprender que cuando viene al estado de Tennessee, la barbacoa se defina desde el whiskey, su producto más emblemático.

Ese es el caso de la salsa para barbacoa, Lynchburg Swineapple BBQ Sauce. Una dulce melaza producto de la cocción de piña y whiskey con aromáticos y especias que se produce en la mencionada región.

Rotulado como salsa y glaseado, decidimos probarlo tanto en costillas como en chuletas anchas.

La costillas preparadas de la forma que hemos visto en otras ocasiones. Con un rub de adobo criollo que tiende a ser un poco salado. No obstante, ese salado del adobo se balancea bien el dulce de la salsa.

Luego, con la barbacoa entre 275 y 300 grados, es decir con las ventanillas a medio abrir, se colocan las costillas unas dos horas a fuego indirecto, luego se empaquetan en papel de aluminio con jugo de manzana y salsa Sauceynchburg Swineapple BBQ Sauce. Se vuelven a poner fuego in directo en el “barbi” por más o menos otra hora.

Finalmente, se desempaquetan del aluminio y se bañan nuevamente por ambos lado con el glaseado Lynchburg Swineapple BBQ Sauce a fuego indirecto hasta que se alcance la textura deseada.

Impresionante el resultado. La salsa se seca y se adhere creando un pegajoso y azucarado caramelo con un trasunto del sabor del wiskey famoso de la región que es poco menos que maravilloso.

Mientras las chuletas, se marinaron en jugo de piña por unas 12 horas en la nevera.

Para cocinarlas, se colocan sobre brasas vivas, se sellan unos tres minutos por ambos lados, para luego pasarlas a fuego indirecto y bañarlas con la Lynchburg Swineapple BBQ Sauce por ambos lados.

Alcanzado los 145, se remueven las chuletas y se dejan descansar.

La lenta cocción y el grueso de la chuleta -1.5 pulgadas- produjo una carne tierna y jugosa encapsulada por el dulzón caramelo de producto de la reducción de la Lynchburg Swineapple BBQ.

Nada que realmente, cuando viene a la barbacoa, los estadounidenses del sur y sobre todo los afrodecendientes, elevaron la forma de cocinar de nuestros padres originarios a otro nivel. En este caso, la mezcla de frutas con el wiskey de la Lynchburg Swineapple BBQ es una de esos desarrollos que demanda respeto.

Gracias a Manolo por las experiencias enbazadas en cristal que me regaló….

¡BUEN PROVECHO!!!!!

Chuletas ahumadas; “round” dos


Hace unas semanas me atreví ahumar unas chuletas siguiendo una receta que encontré en YouTube.

En aquella ocasión, las chuletas eran como de pulgada y media y se se marinaron por 24 horas en una mezcla de vinagre y jugo de manzana sazonado con chipotle, azúcar y adobo.

Esta vez, la marinada fue parecida pero con menos chipotle. Encontré su sabor muy agresivo.

Otro cambio fue el ancho de las chuletas. En esta ocasión, cada pieza contaba con dos pulgadas de espesor.

Tras más de dos horas en el smoker, y otra media hora bajo un baño de salsa de barbacoa de guayaba, el resultado fue espectacular.

El ancho de la chuleta permitió que la misma adquiriera el ahumado sabor que complementó maravillosamente con la marinada y la dulce salsa de guayaba producida por Artesanías Gourmet.

Al igual que el primer experimento, la combinación de vinagre y de jugo de manzana produjo una tierna textura muy fácil del consumir.

De paso, en medio de pan Baguette tostado y aderezado con un poco se salsa de barbacoa, estas chuletas son lo que en el norte llamarían “good eats”.

En resumen, si bien es cierto que en esta ocasión, por el grueso, el resultado fue menos jamón y más chuleta, no es menos cierto que la ternura y el sabor dulzón hace de esta receta una para repetirse.

Buen Provecho…

Chuletas ahumadas, no como las de abuela…


Por Gary Gutiérrez

Cuando viene a barbacoas, como toda descendiente de tejanos, mi compañera Sharon solo lo relaciona con carnes de res. Filetes y bifes chamuscado por fuera y cocidos a medio punto en centro. Con esto en mente, me tiro al supermercado con la intención de busca y buen pedazo de carne vacuna para jugar en el “barbi”.

Sin embargo mirando en las góndolas de carnes en el supermercado, unas chuletas cortadas a casi dos (2) pulgadas de espesor que me recordaron una receta de chuletas ahumadas a fuego lento que vi en el canal de YouTube: How To BBQ Right. Por suerte para mi, las chuletas ahumadas son las forma preferida por mi compa para comer carne porcina.

Sin más, las chuletas terminaron en las entrañas de la Jimena (como le llamo a mi barbacoa para ahumados) y siguiendo la receta de How to BBQ Right, terminamos comiendo la chuleta ahumada más tierna y sabrosa de mi vida.

Definitivamente estas no son aquellas chuletas ahumadas finitas que la abuela freía en el sartén o cocidas en el horno. No me mal interprete, esas chuletas de la abuela tiene su encanto, sobre todo cuando viene a “ confort food”.

De paso, si usted es de quienes extrañan una buena chuleta ahumada como las de abuela, tiene que probar las que sirve Luís Alberto en de El Paraiso, Fonda Criolla y Bar. Tiernas por dentro y caramelizadas por fuera, ¡MARAVILLOSAS!

Ahora, si quiere experimentar otra cosas, trate la receta de How To BBQ Right. En este caso las servimos con Mac & Blue Cheese que terminamos en el “barbi” , Por lo que controló muy bien el trasunto picante de la chuleta.

De más está decir que pa’ bajarlas chuletas, ¡Medalla!!!!!

Buen Provecho

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