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El Blog de Gary Gutiérrez

Abusador de cafeína, asador de patio, comidista y cronista del bajo mundo culinario, iconoclasta aspirante a ácrata, apóstata, y comantenedor de @tempranopr

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camarones

Pasta con camarones y albahaca…


Comience con camarones frescos con cascarón

Hervir en agua con sal los camarones con su cascarones hasta que los crustáceos comiencen a cambiar de color. En esa misma agua, y mientras pela los camarones, ablande la pasta.
Luego en una sartén con aceite de oliva y mantequilla saltee los camarones, la pasta, luego añada ajo, albahaca y un toque de pimentón.
Al momento de servir añada un chorrito de buen aceite de oliva
Termine con el queso de su preferencia
¡BUEN PROVECHO!

De camarones y pepperoni… a el barbi


Sabrosas y divertidas las empanadillas de camarones con “leftover” de una semana de barbacoas…


Se mezclan las papas con tocineta del acompañante que serví con pollo, con la salsa de la pizza de pepperoni, y se complementa con unos camarones.
Usando plantillas comerciales, monté las empanadillas (pastelillos) con la mezcla detallada antes. y la freí en aceite vegetal.
El resultado fue una delicada fritura cuya dimensiones de hacer resultaron un bocadillo sabroso y divertido.

Pollo y camarones a “el barbi” con arroz guisado y aguacate… porque es domingo (crónica visual)


Tras 24 horas en una salmuera y otras 24 en especias y aromáticos, le pasé un poco de aceite de oliva a las caderas de pollo
directo sobre brasas en un hibachi tapado
40 minutos con la barbacoa tapada y abriendo solo cada 10 minutos para lograr una cocción balanceada volteando y moviendo las piezas según fuera necesario
Al llegar a los 175° internos la saqué del fuego, las dejé descansar
Mientras, saqué del congelador los camarones limpios y los ensarté en un pincho
sobre las brasas girándolos cada 2 o 3 minutos
cuando llegó al término que prefiero lo saqué y los puse a descansar
servido sobre arroz guisado y aguacate
¡BUEN PROVECHO!

Primer intento de pizzas al BBQ: una de camarones con albahaca y otra de mar y tierra con chimichurri…


Siguiéndole recetas sacadas de la Internet preparé la masa. Luego incluí los ingredientes que tenía disponible.

Si bien de sabor, ambas pizzas resultaron sabrosas y la textura de la parte de abajo de las dos quedaron genial, todavía tengo que encontrar la temperatura ideal para que los ingredientes sobre la masa lleguen a su punto. Estaremos experimentando a ver…

camarones y albahaca sobre piedra para pizza
camarones y pernil con chimichurri en sartén de hierro

¡Buen provecho!

Pasta salteada con camarones y aceitunas rellenas de anchoas terminada con albahaca y queso palmesano. (foto cameo)


Camarones salteados al barbi… (crónica visual)


Tras aderezar con “lemon pepper” rub y aceite, precalenté sobre fuego directo un sartén de bbq aceitado. Luego tiré los camarones y los salteé hasta cocidos.

¡Buen provecho!

Basa y camarones con limón y pimienta al barbi… ¡sexy!


Por aquello de variar, me puse a jugar con productos del mar sobre brasas.

Luego de marinar por una hora unos filetes de basa y unos camarones con un aderezo seco de “limón y pimienta” y aceite de oliva, tiré los mismos sobre un “grilling mat”. Un par de minutos por cada lado fue suficiente para cocer los mismos a perfección.

Sencillo, fácil de hacer y sabroso, pero sobre todo sexy… Esto amerita una cavita pa’ acompañar.

¡Buen provecho!

Tortilla de papas, vegetales y camarones…


Recientemente, tras un asado de carnes, me sobraron unos acompañantes o complementos. Unas papas y unos vegetales que asé en la barbacoa con aceite de oliva y ajo.

Como tenía unos camarones y huevos decidí tratar de hacer una tortilla.

Tras recalentar las papas en cuadritos y los vegetales, añadí los camarones.

Luego calente en el horno un cubilete cubierto en mantequilla. Incorporé parte de loa huevos batidos con leche, sal y pimienta. Incorporé la mezcla de camarones, papas y vegetales y los cubrí con el resto del huevo.

Al horno precalentado a 350° hasta que cuajó el huevo. En este punto, volteé la tortilla y la terminé con queso palmesano en “broil” hasta que doró.

¡Buen provecho!!!!

Pasta con camaroncitos y SPAM…


Special Process Army Meat(SPAM), ese derivado de carne que alimentó a legiones de militares estadounidenses durante decenas de guerras, es uno de los alimentos típicos para los puertorriqueños tras el paso de huracanes u otras catástrofes naturales.

Es por lo que, durante la temporada de tormentas en el Caribe mi alacena siempre contiene varias de lata de estas carnes que en sitios como Hawaii y Correa prácticamente son objeto de veneración gastronómica.

Llegando casial final de la temporada de tormentas en el Caribe, y a pesar de que el SPAM puede durar décadas si no se abre la lata, comencé a buscar cómo consumir el inventario que tengo guardado para cualquier eventualidad ciclónica. Ya el año que viene nos apertrecharemos nuevamente.

Es así como se me ocurrió saltear el SPAM con pasta.

Comencé sofriendo con un poco de vino el SPAM en cuadritos. Añadí los aromáticos, cebollas, ajo y pimientos y luego incorporé unos camarones que tenía en el refrigerador. No añadí sal pues el SPAM tiene suficiente para subirle la presión a una vaca.

Tras unos minutos le tiré la pasta y lo terminé con albahaca fresca del patio y queso parmesano.

Para mi sorpresa, la combinación resulto sabrosa y compleja en sabores. Esta de seguro la voy a repetir… ¡buen provecho!

Camaronsitos al broil…


Entrando en la pandemia, el horno de microondas de mi casa finalmente colapso.

Ante la situación, decidí que no gastaría dinero en otra tetera glorificada, así que compré un horno de mesa que funciona en varias modalidades.

Para probar cómo “brega”, decidí preparar unos camarones en la modalidad de “broil”.

Usando una mezcla comercial de especias y hierbas, mariné los camarones con un poco de aceite de oliva y jugo de limón amarillo.

Tras una hora en la marinándose en el refrigerador, ensarté los camarones en un palito y al “broiler” por 10 min a 450° Fahrenheit.

Simple y sabroso… Para esto por lo menos, el económico hornito bregó de maravilla.

¡BUEN PROVECHO!!!!

#Iphonegraphy: camarones…


Sándwich de camarones, pa’l calor del verano…


Ante el obsceno calor del verano caribeño, decidí almorzar un sándwich de ensalada de camarones.

Mientras los camarones se cocinaban en agua, machaqué un ajo y lo incorporé al aceite de oliva sazona con sal y pimienta negra.

Cocidos los camarones, los piqué en trozos y los sazoné con albaca fresca y una pizca de pimienta roja.

Para terminar, incorporé los camarones al aceite saborizado con ajo, tosté un pan ciabatta que aderecé con mayonesa comercial y finalmente monté el sándwich para servirlo con “chips” y una cerveza….

¡Buen provecho…!

Camarones al “barrilito”, no solo de “bbq” vive el hombre


Como no solo de barbacoa vive el hombre, decidí experimentar con unos camarones y lo que encontrara en la nevera. Recuerden que estando de acuartelamiento pandémico, hay que “bregar” con lo que aparezca.

El primer paso es “blanquear” los camarones ya limpios pero con sus conchas. Luego se remueven del agua y se ponen en agua fría con hielo para detener la cocción. Mientras se enfrían para ser pelados, en la misma agua que cocino los camarones se ablandan la pasta. En este caso los espaguetis.

Una vez pelados, los camarones se saltean en mantequilla y aceite de oliva con los aromáticos y especias que prefiera. Lo que había era ajo y orégano. Finalmente se termina con un poco de jugo de lima y un “shot” de Ron del Barrilito.

Se le añade la pasta a los camarones y se saltean rápidamente, para terminarse con queso rallado, que en esta ocasión fue un edam joven que nos quedaba e el refrigerador.

Simple y sabros… ¡Buen provecho!!!!

Que clase de sopa, la crema de plátanos en Lydia’s


Si la premisa de la serie española es correcta, y existen puertas al pasado, Lydia’s Restauran de Ponce tiene que ser uno de esos portales.

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De entrada, no parece tener nada de particular. Amplio salón comedor, música tropical a un nivel adecuado para que no moleste, y un menú especializado en en “filetes y mariscos frescos del País”.

Sin embargo, para quien sabe y puede observar, las señales de un buen “pocito dulce” están allí.

Del saque, la forma en que los comensales saludan por su nombre a los meseros, y la forman en que se saludan entre ellos deja claro que en Lydiás la clientela es “de siempre”.

Decir que es un viaje al pasado no es una metáfora. Después de todo este negocio lleva casi 40 años sirviendo a la clientela local. Primero bajo la dirección de Lydia’s la fundadora y ahora custodiado por Elbaliz Irizarry.

Pero en Lydia’s, no solo el ambiente es “old school”.

La paleta de sabores no puede ser mas criolla y hogareña. Todos los platos evocan por un lado lo mejor de aquellos restaurantes que enamoraron a los ponceños de clase media durante los dorados años de bonanza económica en la década del 1960. Y por el otro, los sabores, olores y texturas que esa misma generación disfrutaba en casa de sus abuelas.

Para comenzar como aperitivo, la crema de plátano que es poco menos que pecaminosa.

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Una sensual combinación de texturas que incluyen la crema del plátano molido, la crocante estructura de una arañita frita y la consistencia de un maduro queso parmesano. Todo eso macerado en un sabroso caldo de especias y hierbas criollas.

Esa crema es tan potente que le fue de maravilla y domesticó un Don Q Añejo, otro orgullo ponceño.

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Como debe ser, terminada la sopa de entrada, nuestra mesera Cristal, llegó con otro ícono de los restaurantes “old school”, la ensalada y el pan tostado.

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Sabrosa en su simpleza y balance. Lechuga, tomate y cebolla roja trozados y aderezados con la vinagreta de la casa. “Nice touch” como dicen en el norte.

Con este arranque no es de sorprender el nivel de los platos fuertes.

Por un lado la carne tasajo.  Ese plato que nuestras madres ancestrales desarrollaron mientras trataban de hacer más apetecible la dura carne seca que el patrón le daba para que alimentaran a sus familias.

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Servida sobre viandas, es decir víveres para los dominicanos o verduras para los del norte de Puerto Rico, la tierna pero firme textura producto de paciente cocción, y el sabroso sabor de sus jugos hacen de este plato un viaje a las casas de mis abuelas.

Majar las viandas en los jugos producto de la lenta cocción es volver a ser niño.

Por otro lado, los camarones en la salsa de Lydia’s si son una experiencia verdaderamente erótica. Que cosa más sabrosa.

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El dulce y delicado sabor del crustáceo se complementa con la salsa que parece producto de un lento confitado de los aromáticos en m una  mantequilla maravillosamente sazonadas… Cristal, la mesera, explicó que esta salsa también es “bien buena sobre la pechuga de pollo”.

Como complemento a esta delicia, unos tostositos con el mojo de la casa.

Es decir una salsa producto de  pique, salsa de tomate y abundante aceite de oliva.

¡BRAVO!. Venga otro “Doncusito”.

Así, la jornada finalizó con un flan de coco que no necesita descripción.

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En fin que si usted es de los que peina cana y pica sobre los cincuentas, la visita a Lydias én Ponce será un nostálgico viaje a un lugar donde todavía habitan los sabores de las abuelas… ¡buen provecho!

 

 

 

TGIF: Mar y tierra @ Smokey Joe


Tras una semana donde todo salió mal, nada como un buen bourbon frente al fuego del grill.

En este caso el Smokey Joe de Weber y carbón Natural.

Una vez el carbón llega a su punto, se tiran directamente las brasas los camarones jumbo aderezados con aceite de oliva y “lemon & pepper rub”. También una salchicha ahumada al estilo americano.

Se tapa el Smokey Joe de Weber con los ventiladores abiertos y se deja por unos 5 min.

Luego se destapa y se terminan de caramelizar los camarones y la salchicha con las llamas que naturalmente se generan.

Al final se remueven las proteínas y se pone el pan (ciabbatta) al costado de las brasas, se cierra las ventanillas y se tapa “el barbi” por un par de minutos.

El resto es crónica de una “jartera” anunciada…

Buen Provecho…

Asopao de mar y tierra


Camarones +

Jamón +

jugo de almejas +

Caldo de vegetales +

sal + pimienta + sofrito y hierbitas del patio =

asopao de mar y tierra” y se sirve con aguacate

Si busca “old school”, González Seafood en Mayagüez


Ciertamente, cuando viene a gastronomía, vivimos en tiempos excitantes.

Sin embargo, no es menos cierto que el desarrollo de recetas más saludables, económicas, o simplemente con capacidad de industrializarse, ha producido una cocina impersonal y en ocaciones no memorable.

Por suerte todavía en cada pueblo o ciudad de este país hay por lo menos una cocina donde “lo saludable”, o ” dietético”, no ha logrado remplazar la cocina como “Dios manda”.

Es decir, esa cocina de las abuelas con sus salsas pesadas, la grasita de tocino, la mantequilla y los aromáticos picados de forma rústica. Es decir, todas las características que hacen de un restaurante, un verdadero templo de la cocina “confort”.

En Mayagüez, uno de esos mágicos espacios de preservación culinaria tiene que ser González Seafood Restaurant.  De entrada, el ordenado caos del salón comedor, así como el informal pero eficiente servicio deja claro que esto “es real”.

Observación que se confirma con la llegada a la mesa de una, no solicitada, tacita de espeso pero liviano, balanceado, simple y sabroso caldo de pescado. De solo probarlo queda claro que ese es el primer beso de una relación amorosa que se recordará por mucho tiempo.

El hogareño tono culinario impuesto por el caldo es seguido por el aperitivo; en este caso “masitas de pescado” y “bolitas de mofongo”. Pedazos de pescado trozado y empanado rústicamente en la casa y luego fritos al momento que se ordenan. La combinación de texturas y sabores marinos y terrestre, no solo da seguidilla, pide cerveza.

Como si los aperitivos no fuera suficiente para entender que González es cocina honesta y “real”, la llegada del mofongo relleno de salmorejo de jueyes por un lado, y de camarones al vino por el otro, deja claro que esto no es para hipsters o para esos que velan la dieta.

Por un lado el espeso y oscuro puchero de juey en Gonzáles, es intenso y cargado del sabor almizclado de las entrañas del cuerpo del crustáceo de tierra, simplemente “maravilloso”.

Por otro lado, los camarones al vino son un ejemplo de cocina casera. Camarones salteados en mantequilla, vino blanco, y aromáticos cortados rústicamente resultan en una sabrosa y perfecta guarnición que va de maravilla acompañada de tostones.

Por supuesto, como toda la culinaria boricua, la prueba final es el postre.

En este caso, “flancocho de guayaba”.

La firme textura del flan, complementa a perfección el húmedo bizcocho que le sirve de base, todo amarrado por el sabroso y dulce sabor de la fruta. Definitivamente, esta maravilla cuasi erótica que empaca suficientes calorías como para sobrevivir una semana, tiene que ser un producto casero, hecho con las manos y el corazón.

En resumen, la experiencia en González Seafood Restaurant fue un verdadero viaje gastronómico a lugares que, saludables o no, deben ser preservados pues son parte de eso que somos, boricuas.

Buen provecho

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