Recién, solo por experimentar, le pedí a Olivera mi “meat guy” en Econo de los Caobos en Ponce, una posta de dos pulgadas de espesor con bastante “mármol”. Para que me saliera más económica le pedí que le dejara un poco de hueso.

El experimento comenzó sometiendo a la carne por 48 horas en el refrigerador en una salmuera seca.

Tras sacado del refrigerador para que se ambientara, terminé de sazonar la carne con un poco de aceite de oliva y pimienta. Luego la puse en el asador preparado para cocción indirecta. En esta ocasión utilicé un termómetro para saber cómo iba la temperatura interior de la carne durante la cocción.

Cuando la temperatura interna de la carne alcanzó los 125 grados Fahrenheit, poco menos de dos horas más tarde, moví la pieza sobre la brasa para sellarla. Por eso el método se llama sellado al reverso o sellado inverso.

Allí sobre el infierno de Bayamanaco, la dejé como 12 minutos (recuerden que era de 2″) volteándolo cada tres hasta que llegó a los 135 f.

Finalmente, mientras la carne reposaba por unos 20 minutos fuera de la parrilla, puse a fuego indirecto unos pimientos (mini) y unas cebollas que utilicé para acompañar las carnes.

Finalmente, cortadas en tiritas y acompañadas con los aromáticos, usamos unas plantillas de trigo para comerlas acompañadas por una cavita rosada.

Por supuesto, la carne que sobró, será para sándwiches durante la semana… !BUEN PROVECHO!