Admito que no soy muy fanático de la ternera. Para mi es mucha grasa con relación a la carne. No obstante cuando en la nevera del colmado vi un costillar, no puede resistir la tentación de experimentar.

Por supuesto, si voy a disparar el asador, aproveché para cocinar varias cosas más. Papas, vegetales y un costillar de cerdo.

Mientras encendí el asador para el ahumado, unos 250 grados Fahrenheit, sequé bien las postas y las aderecé con aceite de oliva, sal y pimienta. Luego al asador para dejar la magia del humo hacer lo que se supone.

Dos horas a fuego de madera de manzana indirecto hasta que las piezas desarrollaron corteza. Luego envueltos en papel de aluminio con un poco de jugo de manzana para mantener la humedad, continué el cocido hasta que las piezas ablandaron. El costillar de cerdo poco mas de una hora y el de ternera dos horas. y media.

Tras sacar las piezas del fuego, las deje descansar envueltas en el aluminio por casi tres horas.

El resultado fue poco menos que hermoso.

La carne de la ternera se desprendía sola, lo que la hizo perfecta para sándwiches y tacos.

Las costillas de cerdos pro su parte las acompañe con papas fritas estilo “home fries”.

En fin que el hallazgo del costillar de ternera, no solo me sirvió para pasar otro día de cuarentena voluntaria, también me alimentó por varios días… Creo que due un buen negocio.

¡buen provecho!