Hay cosas en la vida que despacio y a poca velocidad se disfrutan más.

Se lo que estás pensando, y de eso no es lo que estoy hablando así que póngase la ropa que vamos a cocinar.

Hablo por ejemplo del pollo, en este caso cocido despacio al caldero en una olla de cocción lenta (slow cooker)

Comienc sazonando el pollo a su gusto por veinticuatro horas. Para esta receta usé caderas, pero puede ser las piezas de pollo que usted prefiera.

Para sazonarlas usé lo que en Puerto Rico llamamos “adobo criollo”. Lo usamos para sazonar todas las proteínas y todo el mundo lo prepara de forma diferente. En mi caso, ajo machacado, orégano, aceite de oliva, vinagre de manzana, sal y pimienta, todo a gusto por supuesto.

Comenzamos la cocción cortando varias papas por la mitad y se sofriendo las mismas en un sartén con un poco aceite bien caliente para que sellen. Luego estás se colocan en la parte de abajo del “slow cooker” para evitar que el pollo entre en contacto con la olla durante la cocción. Además de que así recogerán todos los jugos y grasitas del pollo.

Luego, tome las piezas de pollo ya sazonadas o adobadas, las pasa por harina y las sofríe en el mismo aceite de las papas.

Luego, cuando estén doradas, las incorpora al “slow cooker” y le añade los vegetales (frescos o congelados) que tenga disponibles, o que sean de su agrado. No añada ningún líquido, el pollo y los vegetales proporcionaran la humedad necesaria. Tape la olla y deje que el trato haga su magia.

Unas cuatro horas más tarde el pollo está listo para servir y disfrutarse, lo mismo con un vinito blanco que con una cervecita fría.

Es un plato muy reconfortante, que se puede preparar con anticipación si tiene visita y que para compartir despacito con alquien es genial.

Claro que ya en este punto, lo de la ropa es opcional… ¡buen provecho!