Según la opinión del algunos amigos y amigas más optimistas que yo, el periodo de cuarentena que se experimenta puede ser una oportunidad para crecimiento y desarrollo tanto individual como social.

En mi caso, y tratando de seguir las recomendaciones de esos optimistas, tratar de cocinar lo más simple y económico posible se va convirtiendo en cotidianidad.

Con esos principios en mente, hoy le metimos a una sopa de habichuelas “con lo que había”. Chorizo picante seco, sofrito Montero de Ponce, aceitunas rellenas, orégano, tomillo, culantro, comino, habichuelas de lata y queso palmesano para terminación.

Simple, sabrosa y sustanciosa resultó perfecta para olvidar a los indeseables que, desde la oficialidad, simulan manejar la crisis.

La verdad que si uno le busca la vuelta, el regresar a vivir de forma simple, cocinando en casa y comiendo de forma básica no es tan malo. En realidad puede ser hasta disfrutable.

¡BUEN PROVECHO!