Laboy

7 de agosto 2019

 

José Enrique Laboy Gómez

Maestro de escuela

 

Amigo y profesor:

En medio de este verano intenso, que para mí fue uno extremadamente complejo a nivel personal y para el pueblo a nivel colectivo, me solicitaste que leyera tu publicación “QUIQUE AYOROA SANTALIZ; Patriota, Quijote y Amigo”, y que te diera mi sincera opinión sin tapujos y con la mayor honestidad intelectual.

Como a los amigos uno no puede decirle que no, acepté la encomienda sin mucho entusiasmo.

No era por falta de interés en la vida del maestro Quique Ayora, amigo que conozco y admiro desde que lo conocí cuando en mis años mozos le veía llegar con algún invento o solicitud de documentación al estudio fotográfico de mi familia. Además, ya el libro descansaba en mi mesa de noche junto a otros que esperan para contarme sus contenidos.

Respondiendo a tu pedido, te escribo públicamente como una forma de interpelarte y obligarte. Ya me explicaré ‘más adelante.

Me adentré en la publicación y de inmediato levanté tarjetas amarillas. Los títulos de los primeros capítulos, para llamar de alguna manera las partes o ensayos que dan forma a tu libro, no me llamaron mucho la atención, pues nunca fui fanático de las biografías centradas en la vida personal de los sujetos.

No obstante, mientras pasaba las páginas, tu diáfana escritura me hizo fácil adentrarme en “el cuento” en que convertiste la vida del amigo Quique. Tu narrativa me hizo sentir como el niño que se sienta a los pies del padre, tío, o abuelo que narra historias y aventuras de otras épocas o mundos.

De igual manera, tu verbo deja clara la importancia entender ese periodo de la vida íntima del niño isabelino que hoy conocemos como distinguido abogado. Tu recuento explica que fue allí donde se forjó el armazón que hoy sostiene a ese gigante objeto de tu libro.

La segunda parte, dividida por las áreas de interés del maestro Ayoroa, es otra cosa.

Al narrar las peripecias como periodista deportivo, abogado, luchador por la independencia, rescatador de la figura de Albizu, gestor cultural, promotor de autosuficiencia economía e iniciador de movimientos políticos alternos a los paridos, tu publicación recoge luchas, confrontaciones, victorias y pesares que la historia oficial invisibiliza y condena al olvido.

Partiendo de lo anterior, regreso a lo que expuse al comienzo, la razón por la que esta carta tiene carácter público.

Me parece que tu libro sirve de provocación para adentrarnos a esa historia reciente que muchas veces es menospreciada por la historiografía tradicional.

Eso apartados donde hablas de las gestiones sociales del ponceño por adopción son excelente punto de partida para generar una serie de foros que visibilicen esas luchas para los que hoy, en el siglo XXI llegan a la adultez sin un pasado reciente en el cual apoyarse.

Es así como te convoco a que se organicen una serie de conferencias en torno a los procesos que sirvieron de hilo conductor a la vida de Quique Ayoroa. Invitando amigos y colaboradores, y con la ayuda de instituciones como el Ateneo, se pudiera convocar paneles para conversar sobre:

  • Los oprimidos y el Derecho
  • El rescate de los patriotas y las microhistorias de lucha
  • La cultura como resistencia
  • Sustentabilidad como herramienta de liberación
  • Activismo y organización desde abajo

Los anteriores son solo ejemplos de algunas de las discusiones y conversación que, no solo me parecen apropiadas, son indispensables en este convulso orden que se vive.

Respetuosamente espero haber contestado adecuadamente tu pedido para comentar tu libro “QUIQUE AYOROA SANTALIZ; Patriota, Quijote y Amigo” de Mariana Editores que, por lo menos en mí, cumplió la primera obligación de una publicación, provocar.

 

Salud y resistencia…

Gary Gutiérrez

lector

 

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