Por Gary Gutiérrez

Durante el pasado fin de semana encendimos a “Jimena” para tratar de ahumar unos perniles.

El proceso, de nueve (9) horas de cocción, no fue tan mal según el juicio de los voluntarios que le dieron “pa’ bajo” en la casa de la maestra Carmen Inés.

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Aun cuando la estética de la pieza porcina dejo algo que desear, sobre todo cuando vino “al cuerito” que se pasó del crocante, el sabor y la textura fue suficiente para que mis amigos se sacrificaran y le atacaran sólido. Incluso lo que sobró se lo llevaron para el revoltillo con pan del domingo.

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Claro, cuando se “corre” una barbacoa como Jimena por nueve (9) horas, lo más inteligente es incluir otras piezas para sacarle más provecho a la leña, que barata no es.

En esta ocasión dos codornices maridadas al seco con especias y limón cumplieron esa función.

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Una de estas codornices terminó el lunes deshilachada en un sándwich de ensalada fría.

Desmenuzadas y cortadas las pechuguitas, se le incorporó cebollines frescos, arándano, y zumo de limón. Todo se aderezó con mayonesa comercial y se sirvió en pan de agua -especie criolla de pan francés- con tomate y aceite de oliva.

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Ufff el juguito de limón hizo la diferencia… “buen porvecho”