Por Gary Gutiérrez

Si algo distingue en este momento el paisaje gastronómico ponceño, es el surgimiento de “espresso bars”. En su mayoría copias de una misma formula y con un menú batante genérico dirigido al público femenino, los “hipsters” o “yupis”.

Sin embargo, como reza el dicho popular “de cualquier maya sale un ratón”.

Recientemente mientras esperaba en turno en Malao, uno de eso coffee Bar, mi mente se fue en un viaje de nostalgia al leer en una de pizarras: Sandwich de Bifté en pan criollo.

Para los ponceños, pan criollo es lo que en otras jurisdicciones boricuas llaman pan de agua, pan frances o pan obrero. Es decir una mezcla entre el pan de hogaza y el pan baget.

Sin darme cuenta era 1971 nuevamente y en mi paladar resonaba el icónico sabor del sandwich de bifté preparado en la desaparecida cafetería La Catalana de la esquina Salud y Comercio en Ponce. Pan criollo relleno de carne perfectamente sazonada a la criolla, con un notable toque de vinagre y complementado con lechuga, tomate y cebolla. Todo eso amarrado con el aderezo tradicional ponceño, ketchup y aceite de ajo…

Para mi “confort food”.

Movido por la nostalgia y sin muchas espectativas terminé pidiendo el empanedado que costaba nueve veces lo que que hace más o menos cuarenta años pagaba en La Catalana junto a una Fanta de uva en botella.

No obstante mis pocas espectativas y para mi sorpresa, el sandwich de bifté de Melao, “la hace”. on el primer bocado volví a ser aquel niño que al medio día se escapaba del comedor del Colegio para satisfacer su paladar con lo que sería una de las comidas más reconfortante para él.

Wow, hasta el trasunto de vinagre tiene el bifté de Melao, en el Ponce Plaza Hotel. Por supuesto, esta versión sale con mayonesa, adereso que se popularizoó en nuestra culinaria luego de la llegada de la refrigeración por un lado, y de los hermanos cubanos por el otro.

En resumen que si usted es de los que durante sus años mosos, “jangeaba” por La Catalana en la Salud y Comercio, puede que en el sandwich de bifté en Melao encunetre parte de ese tiempo que ya no es.

Claro es una lástima que ya no hay Fanta-Uva de botella… por eso me tuve que sacrificar y pedir una Stella… Buen Provecho

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