IMG_2919Por Gary Gutiérrez

En términos personales, para mí el paso por Puerto Rico del devastador huracán María dejó un saldo positivo. De repente, en medio de la desolación, desesperanza, filas, ejemplos de solidaridad, triunfos comunitarios y bretes para cocinar sin energía eléctrica me encontré con tiempo para leer.

Entre los libros que me acompañaron en ese proceso, dos provocaron una pregunta: ¿qué subjetividades saldrían de este catastrófico proceso?

Esto porque entre las obras que junto a los mosquitos me hicieron compañía las semanas pasado el ciclón se encontraban, el clásico de Pedro Juan Soto, Usmaíl, y la tesis del amigo Néstor Duprey Salgado, A La Vuelta de la Esquina. Ambos puntos de partida de la pregunta antes detallada.

Leyendo ambas obras que se contextualizan en la década del 1930, cuando Puerto Rico se encontraba, como ahora, en medio de una brutal crisis económica efectos del coloniaje, avaricia del capitalismo, y del paso de dos devastadores huracanes, me surgió una posible respuesta a una pregunta que por décadas me ocupa. ¿Por qué en este país se venera tanto al “americano”?

Entendiéndose por “el americano” esa subjetividad o imagen casi mítica que parece se tiene en Puerto Rico, no tanto del ciudadano estadounidense blanco, sino del gobierno y proyecto de gobernabilidad de Estados Unidos.

Tras las lecturas detalladas especulé que esa imagen del “americano” pudo surgir de las ayudas para la reconstrucción que llegaron a la Isla durante la atípica administración Roosevelt. Digo atípica porque nunca antes, o después, hubo un residente de Casa Blanca con el interés o la visión que tuvo Franklin Delano Roosevelt de cómo manejar las clases trabajadoras y marginadas.

Meses tras el paso de María, y conversando en la radio con el economista comunitario Enrique Toledo, me di cuenta además de que de aquella década no solo surgió un “americano”, también surgió un sujeto social que llamamos “puertorriqueño”.

Es en medio de este ejercicio mental y tal vez sociológico que me cae en las manos el libro EL GAS EN FILA. Un ensayo de Daniel Nina que se acompaña con fotografías de Neysa Jordan publicado por Pasillo del Sur Editores.

El trabajo recoge las observaciones y reflexiones que tras el paso de fenómeno ambiental el amigo Nina y la fotógrafa Jordan recogieron en el Área Metropolitana de Puerto Rico.

El trabajo, como todos los escritos del abogado, sociólogo y profesor es muy optimista para mi gusto. Creo que al escrito le falta enfatizar más la criminal e impune negligencia gubernamental. Así como el también impune oportunismo y corrupción del capitalismo del desastre que se asentó en la Isla inmediatamente tras el paso del fenómeno ambiental. Igualmente me parece que los hermosos trabajos con que Jordán documentó la nueva cotidianidad puertorriqueña quedaron faltos de un mejor proceso de edición.

Claro, estos señalamientos son poco menos que mezquinos, pues validar los mismos sería pretender que los autores escribieran el libro que yo hubiera querido producir, pero que nunca originé.

Así desacertada la egocéntrica crítica, EL GAS EN FILA surge como un hermoso y sensible documento donde, sin pretenderlo necesariamente, Nina y Jordán nos va apuntando posibles respuestas a la pregunta que me surgió durante mis lecturas a la luz linternas de baterías. ¿Qué subjetividades saldrían de este catastrófico proceso?

La capacidad de observación social de ambos autores nos apunta y documenta un puertorriqueño o puertorriqueña surgido de la necesidad y del miedo. Pero igualmente deja plasmada la disponibilidad, esfuerzo y la mucha creatividad, con que el pueblo se creció ante la adversidad y el fracaso de gobernabilidad en el País.

Es en esa documentación escrita y gráfica donde para mi radica el valor de este instrumento indispensable ya para un futuro, pero necesario, análisis de no solo sobre quién será el “puertorriqueño(a)” que surgirá tras el paso del huracán, sino igualmente qué “americano” será el que terminemos construyendo.

En resumen, EL GAS EN FILA de Daniel Nina y Neysa Jordán es lectura obligada para quienes entendemos indispensable observar y discutir las subjetividades que se encarnarán en eso que llamamos “el americano” y “lo puertorriqueño”.

Salud y resistencia….

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