Izq. José Atiles Osoria, Gary Gutiérrez y Cesar Pérez Luizasuain Foto José Raúl Cepeda
José Atiles Osoria, Gary Gutiérrez y Cesar Pérez Luizasuain Foto José Raúl Cepeda

Presentado por Gary Gutiérrez en La Librería El Candil, Ponce, Puerto Rico

Para mí, escribir o comentar sobre un libro es siempre una empresa abrumadora. Sobre todo, en casos como este cuando el texto, no solo es producto de una mente privilegiada como la del amigo y Maestro José M. Atiles Osoria. Es también producto interminables horas de lectura, análisis y discusión crítica que terminan cuestionando los más sagrados conceptos seculares de nuestra sociedad.

Sin embargo, al adentrarme en el trabajo que hoy nos ocupa, APUNTES PARA ABANDONAR EL DERECHO, ESTADO DE EXCEPCIÓN COLONIAL EN PUERTO RICO publicado por Editora Educación Emergente, la reacción lejos de abrumarme fue una liberadora. Esto pues al cuestionar el Derecho como referente “imparcial” en la relación política entre la colonia -Puerto Rico- y la metrópolis -Estados Unidos-, Atiles Osorias indirectamente contesta parte de una pregunta que lleva atormentándome por más de treinta años.

IMG_2278Desde la década del 1980, mientras documentaba como obrero de los medios de comunicación cientos de conflicto sociales, ambientales o legales, me preguntaba: ¿No es un error táctico dar las luchas desde los saberes que son del dominio de sus contrapartes? ¿Es decir, no es una mala estrategia enfocar las luchas obreras, ambientales o sociales desde los saberes de la ciencia y desde lo jurídico?

Después de todo, el ancestral estratega asiático Sun Tsu nos advertía sobre el error que implica dar las batalla en el territorio del enemigo, pues en su terreno tu adversario siempre tiene mayor control conocimiento  y dominio del espacio.

Claro, hacerme este cuestionamiento es darme de frente con todo lo aprendido en el aparato educativo que nos enseñó que la nuestra es una sociedad civilizada en la que la violencia abierta no es la forma de solucionar los conflictos.

Para eso está la ley y los tribunales.

Es en este sentido que adentrarme en el libro APUNTES PARA ABANDONAR EL DERECHO, ESTADO DE EXCEPCIÓN COLONIAL EN PUERTO RICO del amigo Atiles Osorias fue como caerme del caballo y ver una luz cegadora. El análisis que sobre el derecho y la relación desigual política que es el coloniaje hace que esta publicación responda en parte mi pregunta sobre las luchas.

Con gran valentía intelectual, Atiles Osorias rompe con todo el discurso dominante que aprendemos mediante la escuela y los medios de comunicación, para plantear como en el liberalismo producto de la modernidad, tanto eso que llamamos Derecho, como todo el llamado aparato judicial no son instrumentos imparciales de justicia, sino discursos e instituciones desde el cual, cubierto de un solemne manto de falsa legitimidad, se validan relaciones de poder mientras se garantiza el espacio de acción económica al capital.

La deconstrucción de lo que nos erigieron como justicia, en el caso de Atiles Osorias, se da desde un documentado desenmascaro de las instituciones leguleyas que sostienen la relación colonial, y sobre todo se da desde un discurso liberador de la colonialidad que de ella resulta.

Analizando la imposición y aplicación por parte del imperio de las leyes que se suponen legitimen la subordinación de Puerto Rico a Estados Unidos, así como desde los llamados casos insulares mediante los cuales el tribunal metropolitano fue afinando esa relación de poder, el autor de APUNTES PARA ABANDONAR EL DERECHO, ESTADO DE EXCEPCIÓN COLONIAL EN PUERTO RICO revela un orden social y político dónde es la metrópolis quién tiene el poder absoluto para delimitar la relación y donde lo justo, o lo no justo, es secundario a los intereses imperiales. Es así como Atiles Osorias explica la relación colonial entre Puerto Rico y Estados Unidos y demuestra que la misma es una que responde a la definición de estado de excepción desarrollado por Giorgio Agamben. Esto a pesar de que en sus trabajos Agamber, como ben explica el propio Atiles-Osoria, no vincula su concepto de excepción con la colonialidad. Sin embargo, nuestro autor, expone documentadamente cómo a lo largo del domino de Estados Unidos sobre Puerto Rico, la metrópolis utiliza la ley para legitimar de alguna manera el poder de delimitar las libertades y los espacios de quienes ve como sus subordinados y a quienes va incluir o excluir partiendo de sus necesidades particulares en el momento. Esto sin que el colonizado tenga nada que decir.

APUNTES PARA ABANDONAR EL DERECHO, ESTADO DE EXCEPCIÓN COLONIAL EN PUERTO RICO documenta así, cómo esa relación administrada desde el Estado Metropolitano es una de excepción pues de la misma va surgiendo un sujeto dual, incluido y excluido al mismo tiempo, quien solo gozará de los derechos, y tendrá las obligaciones, que defina la metrópolis. Un sujeto, que lo mismo puede ser el ciudadano individual como la propia colectividad llamada colonia, que en última instancia ni siquiera tiene participación en la forma en que se delimitan sus derechos y en la que se legitima o se limita el poder estatal.

Partiendo de lo anterior es que entiendo Atiles Osorias hace el llamado que sirve de título al libro. Abandonar el Derecho como vehículo de lucha descolonizadora, pues al fin y al cabo ese es el terreno y el saber del enemigo, entiéndase la metrópolis. Un grito a recordar que, como dice el jíbaro, el que hace la ley siempre hace la trampa. Bueno en mi caso, luego de leer al amigo Atiles Osoria, diría que la ley es la propia trampa.

Es esa conclusión la que me permitió aclarar las dudas sobre las estrategias legales para la lucha social que detallé al comienzo y que me ocuparon por décadas .

APUNTES PARA ABANDONAR EL DERECHO, ESTADO DE EXCEPCIÓN COLONIAL EN PUERTO RICO me ratificó mi visión que dar en el tribunal batallas inherentemente políticas, como son quién tiene el poder de depositar veneno en Peñuelas o quién debe tener el poder para establecer el presupuesto de la Universidad pública, es aceptar el terreno del otro como campo de batalla. Pues al igual que en el caso de la colonialidad que desenmascara Atiles Osoria, donde una de la parte tiene todo el poder para legalizar lo que necesite. Después de todo para eso se creó el Estado burgués y todas sus instituciones, incluyendo al Derecho.

Al mirar las relaciones Estado/ciudadano desde lo explicado por Atiles Osoria puedo ver como la ley ordinaria en la Isla es en realidad un estado permanente de excepción que termina produciendo subjetividades siempre duales que, al igual que las colonias, terminan siempre sometidas a una ley que arbitrariamente decide qué derechos aplican y que deberes obligan.

En resumen, que APUNTES PARA ABANDONAR EL DERECHO, ESTADO DE EXCEPCIÓN COLONIAL EN PUERTO RICO del amigo Atiles Osorias, se proyecta como un nuevo referente para analizar nuestra realidad sin las ataduras de la mitología leguleya que los poderosos nos venden como Estado de Derecho que garantiza el orden.

Gracias José, probablemente tu voz, como la del mítico Bautista, todavía solo truena en el desierto. Pero eso no quiere decir que tu noticia no sea necesaria.

Salud y resistencia…

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