Ilustración tomada de https://thecreatorsproject-images.vice.com/

Por Gary Gutiérrez

“no es inteligente molestar a un wookiee”

Han Solo

Buscando las noticias del día en mi aplicación de Twitter me crucé con una nota sobre China y Donald Trump circulada por la agencia EFE  y publicada en Puerto Rico por el Periódico La Perla de Sur en su versión digital.

Según la información, el gobierno de China exigía a Trump “respeto”  al “principio de una sola China”:

“El Gobierno chino advirtió hoy al presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, de que la única manera de mantener la actual cooperación entre ambos países es el respeto de Washington con el principio de una “sola China”.”

Con este lenguaje, severo para el mundo diplomático, el gobierno de Pekín reaccionó a la “extensa” conversación telefónica que, tras alcanzar los votos electorales necesarios para ser el próximo presidente de Estados Unidos, Trump sostuvo con la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen.

Reaccionando a la llamada, “el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino Lu Kang, confió en que Estados Unidos mantenga su compromiso con ese principio, por el que el único gobierno chino al que reconoce Washington es el de Pekín” reseñó EFE

Desde 1979 Estados Unidos reconoce al gobierno de Pekín como legítimo regente de China. Pero aunque desde eso momento EEUU no mantiene relaciones diplomáticas con Taiwan, si continuó haciendo negocios, incluyendo la venta de armas, con la isla que Pekín considera una “provincia rebelde” de China.

Analistas y partes de prensa contextualizaron la llamada, y sobre todo su duración de la conversación entre Trumo y Tsai Ing-wen, con alegaciones de que parte de los 650 millones que se supone alcanza la deuda personal del próximo presidente está en manos del gubernamental Bank of China.

Tras leer la noticia, en mi mente resonó la advertencia que en la saga de la Guerras de las Galaxias el aventurero Han Solo le hace al pequeño robot R2-D2: “no es inteligente molestar a un wookiee”. Entiéndase, no es una buena estrategia increpar a un enemigo que tiene capacidad real, de causar mucho daño.

Igualmente la nota de EFE me hizo recordar un incidente que Theodore Roosevelt,  primer presidente de Estados Unidos electo en el siglo XX,  tuvo con la entonces China imperial.

Durante su primer mandato Teddy, como era conocido al presidente,  se encontró en una situación difícil con el gigante asiático.

Reaccionando al inhumano y esclavista trato que recibían los ciudadanos chinos que llegaron a la costa oeste de Estados Unidos para trabajar en la construcción del ferrocarril, el gobierno chino decidió  imponer sanciones comerciales al gobierno de Washington.

Estas medidas, que cerraban el acceso al inmenso mercado chino a los bienes de consumo producido por la joven economía capitalista moderna estadounidense, enfureció al Roosevelt quien, como buen “ugly american”,  pensó en responder militarmente.

La situación no escaló gracias a la intervención del obispo metodista Charles Brent, quien vio la oportunidad de empujar su agenda anti opio mientras salvaba a Estados Unidos del absurdo militar de atacar la nación más poblada del mundo.

Brent convenció a Teddy de que colaborar con China en el manejo del problema que Inglaterra le había creado cuarenta años antes con el opio era mejor opción que sacrificar cientos de miles de jóvenes en una guerra brutal. Se debe recordar que la población de China durante el siglo XX estaba constituida por más o menos el veinte por ciento de la población mundial.

Hoy, al leer la nota de EFE no solo me pregunto si habrá una voz sensata que le recuerde a Trump que  no es una movida inteligente “molestar a un wookiee”,  también me pregunto si este “ugly american” seleccionado para ser el próximo presidente de Estados Unidos tiene la capacidad de entender la profunda enseñanza del aventurero intergaláctico que salvó la república…

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