Por Gary Gutiérrez

Se suponen existen en algún lugar, pero en realidad son parte de la mitología de la humanidad.

Lugares productos de leyendas y mitos que prometen riquezas y bienandanzas como El Dorado, Shangri La, Las tumbas del Rey Salomón, el resguardo del Arca de la Alianza o del Santo grial.

En el Caribe, específicamente en la isla de La Española existe un lugar que, si no fuera porque lo he visto con mis propios ojos, juraría que debiera ser parte de la lista antes detallada.

chcia-light-3Ubica en la Capital de la República Dominicana y su existencia se le ha escapado a millones de visitantes, aún a los más experimentados como Anthony Bourdain.

Para quiénes no lo conocen, pasa desapercibido escondido a plena luz del día. Una ventana con una reja al costado de un colmadón que ubica en la acera sur de la avenida Cayetano Germosen de Santo Domingo, República Dominicana.

chcia-light-2Sin embargo, para los escogidos a quienes se les reveló el secreto, esta discreta ventana es una especie de “star gate” que permite el paso a una extraordinaria experiencia gastronómica.

Conocido solo como el Chicha Light José Contreras, diariamente y siguiendo un estricto protocolo que sería la envidia de cualquier “fast food” americano, este discreto y sencillo espacio despacha cientos de libras de chicharrón de cerdo tostado a la perfección.

Crocante, pero tierno y sin más condimento que sal, este cerdo frito es un verdadero tributo tanto al arte de freír, como al concepto de comida sencilla.

Masas de cerdo con una pequeña capa de grasa para el sabor y coronadas de crocante cuero para la textura, son servidas de forma rústica en una bandeja de “styrofoam” acompañado por yuca o batata, y aguacate si está en temporada.

chcia-light-1Por supuesto, en el Chicha Light la comida se pide para llevar. Si tiene suerte, encuentra un lugar el en colmadón adjunto, donde de paso puede comprar “la Jumbo”, o cruzar la calle y ver si algunas de las sillas y  mesas plásticas que colonizan el espacio público están disponible.

Si usted visita por primera vez este templo sagrado de la culinaria dominicana, no cometa la novatada de pedir cubiertos. Esto es “finger food” a la dominicana, así que para los más finos o reservados, cada orden sale con unos palitos afilados que se pueden usar para pinchar la carne o los víveres, es decir las viandas si usted es ponceño o las verduras se es del resto de Puerto Rico.

Así que si usted es de los aventureros que no se queda en los “all inclusive” cuando viaja, la próxima vez que visite la República Dominicana, atrévase y lléguele hasta el área del Mirador Sur, por la Cayetano Germosen.

chcia-light-4Allí, donde vea un tumulto de gente aglomerados en una fila criolla frente a una ventana con rejas, párese.  No se va a arrepentir.

Por supuesto vaya con paciencia, cómprese una friita, coja un turno del aparatito despachador a la mano izquierda y prepárese a esperar, le aseguro que por lo menos hay quince que van primero que usted.

Anuncios