Por Gary Gutiérrez

Charles King director de Housing Works, Zara Snapp autora del Diccionario de las Drogas y del director de Intercambios Puerto Rico Rafael Torruella enel Foro título “A 45 Años De La Ley De Sustancias Controladas: Cinco Exigencias Salubristas” Foto: José Raúl Cepeda
Charles King director de Housing Works, Zara Snapp autora del Diccionario de las Drogas y del director de Intercambios Puerto Rico Rafael Torruella enel Foro título “A 45 Años De La Ley De Sustancias Controladas: Cinco Exigencias Salubristas” Foto: José Raúl Cepeda

El desastre que resultó la llamada Guerra contra las Drogas, así como el surgimiento de nuevas perspectivas que permitan el convivir con las llamadas drogas, fueron los temas de un foro auspiciado por Intercambios Puerto Rico.

El encuentro que se realizó en la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana bajo el título A 45 Años De La Ley De Sustancias Controladas: Cinco Exigencias Salubristas contó con la experiencia de Charles King director de Housing Works, Zara Snapp autora del Diccionario de las Drogas y del director de Intercambios Puerto Rico Rafael Torruella.

La Ley De Sustancias Controladas en los Estados Unidos se firmó en 1971 por el entonces presidente estadounidense Richard Nixón, y según algunos expertos la misma fue una forma de manejar por un lado lo que entonces se llamó el “problema negro” y por el otro a los sectores pobres de ese país.

El “problema negro” se refería a la forma en que, luego de firmada la Ley de Derechos Civiles, las comunidades afroamericanas retaron públicamente el discurso de supremacía blanca que dio forma a la nación estadounidense.

Durante su eclosión, Charles King de Housing Works enfatizó como esa ley antidroga afecta el acceso de los usuarios a una vivienda segura y digna, necesidad básica en cualquier proceso de manejo adecuado del manejo de uso de drogas.

De igual manera, King catalogo como errada la lógica de la ley antidroga,  pues termina marginando y excluyendo a una población que en su mayoría terminó utilizando sustancias psicoactivadoras para escapar o manejar el dolor producto de la marginación social y la pobreza.

El también reverendo bautista y activista de la comunidad LGBTTyQ,  destacó cómo en Puerto Rico, muchos sectores conservadores cristianos presionan para mantener el prohibicionismo penal pues le conviene a su agenda moralista.

Las expresiones del religioso se dieron en medio de la denuncia de los sectores que se benefician tanto del narcotráfico como de la guerra en contra de este.

De igual forma denunció la Guerra Contra Las Droga como una política anticristiana.  “La guerra contra las drogas es contrarias a las ideas del Cristo que yo sigo” dijo al dejar claro que esa manera de juzgar a los usuarios es contraria el mensaje de amor predicado por Jesús bíblico.

Por su parte, la autora Zara Snapp dramatizó el fracaso de las políticas antidrogas que a nivel internacional explicando que ningunas de las metas que la Organización de Naciones Unidas se autoimpuso en 1998 en torno al manejo del “problema” de la drogas se lograron.

La activista hizo sus señalamientos al momento de sentenciar el “fracaso de la Guerra Contra las Drogas”, política pública que calificó como “guerra contra la gente”.

El enfatizar en el narcotráfico y no en las condiciones socioeconómicas que dan vida a esta actividad comercial, es lo que llevó al fracaso de esta Guerra y a su triunfo como manejo de las poblaciones pobres y de los intereses de quienes se benefician con ella.

Presentando datos y estadísticas de la Comisión Global para Políticas de Drogas, Snapp aseguró que la violencia asociada al narcotráfico está vinculada directamente al nivel de violencia utilizada por los Estados como respuesta al problema. Es decir como a mayor violencia de la respuesta estatal al narcotráfico, más alta será los índices de violencias en el ilegalizado negocio.

Es partiendo del fracaso que la activista explicó, que un número crecientes de países están optando por la regulación legal como alternativa de manejo al “problema” de las llamadas drogas.

Un proceso que definió como variado donde se experimenta con alternativas que van desde la socialización del mercado en el Uruguay, hasta el capitalismo liberal desarrollándose en Colorado, Estados Unidos.

Precisamente, basado en esa búsqueda de alternativa, el Dr. Rafel Torruella presentó la propuesta de Intercambios Puerto Rico y Descriminaliza.org para manejar el uso de sustancias en Puerto Rico.

Bajo la consigna NO MÁS GUERRA CONTRA LAS DROGAS, el psicólogo explicó el enfoque salubrista que propone Intercambios Puerto Rico y Descriminalización.org como política pública para Puerto Rico.

Estás novel propuesta recibió el endoso de dieciocho organizaciones locales e internacionales, entre las que se cuentan el proyecto Matria, Amnistía internacional Puerto Rico, la Nueva Escuela, Espacios Abiertos, Agenda Ciudadana, Drug Policy Alliance, entre otras.

Torruella explicó que para desarrollar un enfoque salubrista en Puerto Rico se tiene que romper con la política pública de criminalización y desarrollar una nueva visión basada en estrategias que promuevan una transformación de las políticas contra las drogas.

Es decir no más presos por drogas, mirar la salud como un derecho fundamental, promover los derechos humanos y civiles como base para el manejo delos usuarios, la regulación de los mercados y la búsqueda de alternativas de tratamiento y majeo utilizando evidencia científica.

Finalmente el psicólogo que para ser exitosas, estas medidas tienen que estar enmarcadas en una política de reforma sostenible que integre a todos los sectores sociales.

“Nos estamos quedando atrás” frente a los cambios de políticas de manejo de drogas en EEUU y el mundo terminó diciendo Torruella, al tiempo que dejó claro que el manejo del uso de sustancias requiere medidas más allá de “mandar a los usuarios a vender bizcochos en la calle”.

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