Por Gary Gutiérrez

“Si usted tiene un vuelo programado para hoy, domingo,  sepa que el proceso de abordar le tomará más tiempo de lo usual ante la falta de personal de Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) en el Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín

Con esa oración comienza la nota con que el periódico Metro Puerto Rico libera de toda culpa a la privatizadora Aerostar Airport Holdings, LLC, por los retrasos que tienen que sufrir aquellos que utilizan el principal aeropuerto en Puerto Rico.

Para comenzar, la falta de “by line” o “crédito” al comienzo de la noticia ya es razón suficiente para pensar que es un “tizaso” -copia fiel de un comunicado-, o es el trabajo de un o una comunicadora que no se atrevió asumir responsabilidad por la nota.

La “noticia”, como muy bien dice Junito Rodriguez-Pelullera en un comentario reaccionado a la misma,  está lejos de la verdad.

“La larga fila es que Aerostar eliminó 2 puntos de cotejo y de 4 ahora son 2. 1 de JetBlue y 1 para el RESTO de aerolíneas. Que fácil es culpar a TSA y a la reportera que verifique antes de tirar noticias que se le ve que aún le falta mucho.” sentencia con razón Rodríguez Pelullera.

Hace unas semanas, uno de los ejecutivos de la privatizadora Aerostar Airport Holdings, LLC hablaba en Fuego Cruzado y se vanagloriaba de lo exitosa de su operación en Puerto Rico.

Bueno asumo que el éxito para Aerostar se mide por el dinero que le entra a los bolsillos de sus accionistas. Porque para los usuarios de las facilidades, así como para los pequeños concesionarios  locales, parece que es otra historia.

Si el ejemplo de las enormes filas no es suficiente para acabar con el mito de que cualquier operación privada es mejor, más eficiente y costo efectivo que si se operara por el sector público, coteje cuantos concesionarios locales quedan una vez pasado los puntos de cotejo.

De igual manera puede darse la vuelta y verá que más de la mitad de la estructura esta clausurada. Razón para que solo se estén usando dos punto de entradas en vez de los cuatro que había antes, como bien denuncia Rodríguez Pelullera.

Incluso, la falta de personal y de rotulación clara hace del Muñoz Marín un laberinto terrible que debe generar una malísima impresión en quienes visitan la isla por primera vez.

Por ejemplo, en el área de recoger el equipaje no hay rotulación. Cada estación tiene dos pantallas plasmas que por supuesto están apagadas.

Los problemas de operar el Aeropuerto como un negocio de lucro y no como una facilidad pública que apoye la economía no se reducen a las molestias y ansiedades de las filas y falta de rótulos. Tampoco es solo cosa de proteger a los comerciantes pequeños.

El miércoles de Semana Santa, el vuelo de American Air que llegaba de Miami pasada las 4:00pm se vio forzado a interrumpir abruptamente su descenso cuando ya sobrevolaba la Ciudad.

Minutos después de la riesgosa maniobra, el capitán de la nave pidió disculpas usando el sistema de comunicación.

“Les pido excusas, pero el aeropuerto de San Juan está usando solo una pista para aterrizar y despegar”, dijo el Piloto hablando en ingles al explicar que le habían dado permiso para aterrizar y al parecer la pista no estaba totalmente libre.

En resumen, en el caso del Aeropuerto Muñoz Marín, al parecer la mitológica racionalidad de la privatización no solo fue un mal negocio económico para el País y una molestia para los usuarios. Es un peligro real que puede costar vidas.

Así que ojo al pillo que es el mismo cuento con Educción, Energía Eléctrica y con el resto del patrimonio social en la Isla.

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