Publicado originalmente en el Periódico La Perla del Sur

La imagen no podía ser más surreal. Miles de libros cruzaron la calle Sol de Ponce, desfilando en improvisada y coreografiada comparsa buscando su nuevo hogar.

No se trata de una obra apócrifa del catalán genio del surrealismo, Salvador Dali, sino de la mudanza de la librería El Candil, que ya ubica en su nueva sede, al cruzar la calle de su espacio original.

Si bien la mudanza y crecimiento de una empresa local en esta época de crisis económica debe ser suficiente justificación para una nota periodística, el hecho de que este comercio sea uno especializado en libros y música hace más importante la información.

Sin embargo, estos dos puntos no son lo más interesante de esta historia.

Lo más interesante es que fueron sus clientes quienes invirtieron un fin de semana para asegurarse de que el valioso acervo intelectual de la librería llegara sano, salvo y más o menos organizado a su nuevo hogar.

Así, maestros de escuela, obreros, profesores, estudiantes, artistas, abogados, otros comerciantes y retirados sirvieron de voluntarios para garantizar la permanencia de un espacio que no solo logró mantenerse y crecer durante los pasados dos años, sino que se ha convertido en centro de reunión para quienes buscan en Ponce buena compañía, conversación y, sobre todo, buen café.

EL Candil_018_PonceEn ese sentido, los planes que hace 24 meses anunciara al periódico La Perla del Sur Tamara Yantín socia principal de la empresa, hoy se revelan como realidad.

La librería El Candil es más que un negocio, es un espacio redentor “propiedad” de todos.

El mismo cumple con la máxima explicada por la psicóloga social Carmen Inés Rivera, quien dos años atrás expresó sobre la novel librería que “estos espacios solo son liberadores siempre y cuando el pueblo se sienta con derecho a poseerlos y usarlos”.

Ese es el secreto de El Candil. El espacio ya es un centro de encuentro donde diariamente los parroquianos llegan, se apropian del mismo y hacen comunidad.

EL Candil_019_PonceVisto así no es de extrañar que al momento de mudarse para crecer, sus socios silvestres llegaran para colaborar.

Esta fórmula para el éxito, al parecer sí funciona, pues del otro lado del planeta nos llegan informes sobre el mismo fenómeno.

Hace unas semanas, la librería Nollegiu de Barcelona informó a sus patrocinadores que necesitaban ayuda para mudarse. El llamado bastó para que sus clientes se levantaran temprano, retaran el frío catalán de la época y literalmente cargaran los libros hasta su nuevo hogar.

Al momento de mudarse a su nuevo espacio, tres veces más grande, esa librería de todos que es El Candil ya es un verdadero centro cultural que, además de vender libros y música, sirve de sala de conferencias y presentaciones para publicaciones.

noticias-libreria-candil1391773793882También sirve de sede a un club de lectura y es sala de exposiciones, así como sede para todo tipo de conspiraciones culturales y sociales.

En fin, el dicho ese de que se necesita la villa entera para criar a un niño también aplica a las librerías.

Por lo visto El Candil cuenta con villa propia.

 

10 de febrero de 2016

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