Fotos y Letras por Gary Gutiérrez
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No soy un tipo creyente, pero hay experiencias que apuntan a que alguien o algo supra natural se ocupa de uno en momentos de necesidad.

Son las tres y media de la tarde, el último cantazo de espresso es solo un recuerdo de hace varias horas y el tapón de carros para entrar al Túnel de Minillas es obsceno.

Mientras José Raúl Cepeda busca la forma de colarnos para la Ponce de León, mis dedos temblorosos buscan en el app, Only Indie Coffee, la alternativa más cercana para curarnos.

Comienzan los efectos, dolor de cabeza y mal humor. Se llama síndrome de retirada. Asumo que está en DSM-V, búsquelo.

Ahh, de la aplicación surge una alternativa, Caldera Café.

Tras unos minutos llegamos y nos estacionamos cuando suena un mensaje de texto.

Como enviado por los dioses, Mandí Bocachica el de Café-Café, me dice que cuando fuera a Santurce buscáramos un sitio llamado Baraka Coffee.

IMG_7854Siguiendo la señal cuasi divina, tras varios minutos de llamadas y textos, decidimos movernos en busca del sagrado lugar que atesora el sumo objeto de nuestra lujuria.

Mientras damos la vuelta para regresar a la Parada 18, conectamos por teléfono a Eduardo Trabada, quien es el sumo sacerdote en Baraka y que nos dio las instrucciones para llegar al local ubicado al cruzar la calle del legendario Restaurante El Camarón.

Tras estacionarnos en la parte posterior, entramos al local, que llaman el Santurce Pub, y que evoca la nostalgia de lo que en otra época fue el sector.

Ahora es una especie de bazar como los que se encuentran en el Lower East Side de New York o el Wicked Park de Chicago, donde jóvenes desarrollan, exponen y venden el fruto de sus talentos.

Allí, en la parte de atrás como ermita dedicada a elevar el espíritu de los mortales, estaba Eduardo, su triciclo para vender café “cold brew” y una mesa plegable donde, usando su RoK Press manual, saca un glorioso sumo negro de los granos que él mismo tuesta en Caguas.

Tan pronto comenzó a moler los granos para nuestra sanación, sabíamos que allí el café es religión.

IMG_7852Sobre todo el Black in Black, una selección de granos uniformes a nivel que parecen clonados y de color marrón mate que evoca el más hermosos chocolate con leche.

Por supuesto, su aroma adelanta lo que le espera al gusto. Un delicado balance, muy poca acides y un trasunto a moras rojas y strawberries que se queda en el paladar.

Los “shot”, pues nos metimos dos, no solo sirvieron para curarnos el síndrome de retirada. También, como debe ser un buen café, fue el punto de partida para una excelente conversación de más de una hora.

De esta manera, puedo decir que Baraka “is the real thing”.

Lejos de ser un espacio para que baristas de nuevo cuño se auto gratifiquen hablando de sus habilidades para dibujar con la leche, o un sitio donde los aspirantes a hípsters pidan un dopio mocachino, mitad soy extra espuma, sirope de almendra y un corazón dibujado, Baraka resultó ser un sitio donde unos locos “fiebrús” se deleitan en compartir un shot de espresso producto del más profundo amor por el arte de la torrefacción.

¡BRAVO!

 

 

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