Ciudadanos triunfan en lucha por PR-10

La movilización ciudadana se anotó un triunfo tras el anuncio de un plan para mejoras permanentes en la carretera PR-10 que comunica los municipios de Ponce y Adjuntas.

La información la dio a conocer esta semana el senador Ramón Ruiz Nieves y fue confirmada a La Perla del Sur por el comerciante y portavoz del “Movimiento Pro Repavimentación PR-10”, Nick Vázquez Torres.

El colectivo cívico surgió en el 2014 ante el peligro que representa transitar por la carretera y la inacción gubernamental por repararla. Desde entonces, ha exigido el arreglo de la principal vía entre la costa sur y el centro de la isla.

“Nos unimos y organizamos usando los recursos de las redes sociales, pues las condiciones en la carretera no solo representa un costo millonario en reparaciones de automóviles para los residentes y comerciantes del centro de la isla. Esa carretera es un peligro para nuestras vidas”, apuntó el comerciante.

Según informó la Oficina de Comunicaciones de la Presidencia del Senado, los arreglos tendrán un costo cercano a los $26 millones, suma que provendrá de una asignación de la “Federal Highway Transit Administration”.

A juicio de la directora ejecutiva de la Autoridad de Carreteras y Transportación (ACT), Carmen Villar Prados, los fondos estarán disponibles a partir del próximo mes de octubre, momento en el que iniciaría el proceso de diseño del proyecto y su subasta.

De no surgir imprevistos, las obras comenzarían al inicio del año 2016.

“Concretamente, ya se han hecho unas mejoras como escarificar (remoción de pavimento) y repavimentación liviana en la vía, como una solución inmediata. Pero el plan a largo plazo requiere de diseño y subasta y cuando esté terminado, tendrá una duración de siete a diez años”, expuso en comunicado de prensa la ejecutiva de la ACT.

“Es un proceso detallado con las autoridades federales que costará $26 millones en total, que se separan en $18 millones en el lado sur y de $8 millones para seguridad en la parte norte”, añadió.

Urge un remedio

El tiempo adicional que requiere la implementación de este plan, sin embargo, preocupa a miembros de la comunidad Tibes de Ponce, según uno de sus portavoces, Erni Xavier Rivera Collazo.

“Vinieron, removieron parte de la capa de asfalto y dejaron eso así hace meses. No hemos sabido más de ellos. Dejaron la carretera peor de lo que estaba”, dijo Rivera Collazo al detallar el número de accidentes que se reportan semanalmente en el tramo de vía aledaño a la comunidad.

“Este tramo no aguanta hasta el 2016, año de elecciones. Nuestra comunidad seguirá presionando y realizando manifestaciones hasta que se arregle el tramo”, sentenció.

Por su parte Vázquez Torres también dejó claro que el Movimiento que dirige se mantendrá vigilante para que, tanto los funcionarios electos como los contratistas, cumplan con lo prometido dentro de un tiempo razonable.

De igual forma, adelantó que tan pronto terminen las obras, espera que su comité se enfoque en trabajar con las autoridades para que se instale alumbrado eléctrico “por lo menos en los tramos más peligrosos de la PR-10”, carretera que se inauguró hace alrededor de 20 años.

29 de julio de 2015

Pasan factura los hoyos en las carreteras

“No son solo las reparaciones del tren delantero, son las gomas, los cristales rotos por piedras en la vía de rodaje, el alineamiento y daños a los aros”, explicó Ronny Vargas, propietario de La 14 Muffler Shop.

Mientras el costo por conservar las carreteras del país implica un fuerte agravio a las ya maltrechas finanzas gubernamentales, la falta de mantenimiento de las vías públicas se ha convertido en un cargo multimillonario para los conductores de Puerto Rico, quienes cada año pagan de sus bolsillos elevadas facturas por reparaciones automotrices.

Aun cuando no existen cifras oficiales, las averías en el tren delantero de automóviles de toda índole se han vuelto “el arroz y habichuelas” para mecánicos y especialistas consultados por La Perla del Sur.

Por ejemplo, en reparaciones de trenes delanteros bajo garantías, “en Puerto Rico las cifras son muchísimo más altas que las que reportan nuestros talleres en otras jurisdicciones de los Estados Unidos”, reconoció un experimentado mecánico de Ponce que prefirió no identificarse, para proteger a la firma automotriz para la cual trabaja.

“Es un costo millonario al año”, insistió.

La alta incidencia de casos por problemas en el sistema delantero fue corroborada por Ronny Vargas, propietario de La 14 Muffler Shop, quien aseguró que en los pasados años su taller ha experimentado sobre 20 por ciento de incremento en este tipo de reparación.

“No es solo las reparaciones del tren delantero, son las gomas, los cristales rotos por piedras en la vía de rodaje, el alineamiento y daños a los aros. Cuando uno viene a ver el costo de estas, suman un cifra considerable al año” manifestó.

Vargas, quien cuenta con décadas de experiencia, vinculó el aumento en este tipo de problema al deterioro de la infraestructura vial del país.

“En mi negocio he notado un aumento, tanto en carros relativamente nuevos como en carritos viejos. Las carreteras están en malas condiciones y los carros, viejos o nuevos, no aguantan”, indicó.

Por su parte, Walter Rivera, cuyo negocio “Auto Ejes” se especializa en piezas y servicios del tren delantero, explicó que el problema es más complejo.

“La realidad es que los carros cada vez son más delicados, la construcción es menos fuerte y los materiales más livianos. No están hechos para las carreteras de la isla”, expresó.

Esta situación, sostuvo, empeora cuando limitaciones económicas obligan a muchos a reparar sus vehículos con piezas de reemplazo que, aun cuando su calidad y durabilidad pueden ser cuestionadas, “resuelven y solo cuestan una tercera parte de las originales”.

Regularmente la reparación en un tren delantero puede costar sobre $300, pero en modelos más costosos, la cuenta puede exceder los miles de dólares.

Carlos Babilonia, del Taller Babilonia en la carretera PR-132, estuvo de acuerdo en que el problema es multifactorial.

“Es una combinación de factores, los carros cada vez son de materiales más livianos, las carreteras están peores y, tal vez por el ajoro en que se vive, los conductores no son cuidadosos tanto al conducir, como cuando viene al mantenimiento preventivo de sus carros”, explicó.

¿Inyección o fuga?

Por otro lado, si bien los costos de reparación de vehículos se traducen en otra inyección a la actividad comercial de la isla, no es menos cierto que gran parte del dinero que se gasta en estas reparaciones se va del país, ya que Puerto Rico no produce piezas de automóviles.

Ante esta realidad, tanto lo que se paga por la pieza, como los costos por su acarreo a la isla, van a parar a otras jurisdicciones.

La retención se agrava cuando las piezas y el servicio de instalación se pagan a una cadena comercial multinacional en vez de a un taller local, explicó el observador financiero José Rivera Renta.

La variable no calculada

A los costos de materiales ya detallados debe sumarse el peligro de accidente a causa del deterioro en las vías de rodaje, un dato difícil de cuantificar debido a que el dato no se incluye en las estadísticas la Policía de Puerto Rico.

29 de julio de 2015

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