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José Raúl Cepeda Profesor de Justicia Criminal

Por JOSÉ R. CEPEDA BORRERO

“Exclusión y Violencia”, la reciente publicación del veterano periodista, fotógrafo, comunicador y, como el mismo se define, observador social, Gary Gutiérrez, propone una mirada diferente al reto que representa el crimen y la violencia en la sociedad puertorriqueña contemporánea.

En su característico estilo, entre periodístico y didáctico, Gary Gutiérrez nos plantea que la sociedad capitalista en que vivimos es una excluyente, y que la violencia que a diario experimenta el País es producto o consecuencia de esa exclusión.

Por décadas, quizás a partir de la implantación en la década de los años setenta de la política prohibicionista contra las drogas en Estados Unidos, Puerto Rico ha experimentado lo que muchos perciben como un espiral ascendente de violencia.

Los medios de comunicación corporativos se hacen eco de esa percepción y las administraciones gubernamentales se suceden apostando a los mismos métodos como alternativas sin alternativas para atender la creciente preocupación pública por la violencia.

En este libro de apenas 108 páginas, Gary Gutiérrez nos propone una hipótesis diferente que deja de lado las estrategias de la prohibicionista guerra contra las drogas y se adentra en el contexto económico, social y político para entender el problema de la violencia como resultado de un sistema que consistentemente segrega grandes sectores de la sociedad de las posibilidades de participar de los beneficios a los que solo unos pocos tienen acceso.

Esto, según Gutiérrez, provoca que muchos en esos sectores marginados recurran a participar de actividades criminalizadas como una forma de sentirse en control de su entorno social y económico.

Ya como parte de una industria criminalizada o como resultado de la frustración ante la incapacidad de participar, la violencia se convierte en una válvula de escape.

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Gary Gutiérrez Autor de Exclusión y Violencia

Esta mirada de Gutiérrez, está sólidamente fundada en las corrientes más contemporáneas de la criminología, particularmente en la criminología cultural, parte de la corriente crítica que incluye miradas regionales, de raza y de género al problema del crimen.

La criminología cultural surge en la década de los años noventa dentro de los movimientos de criminología crítica y es encabezada por los eruditos británicos Jock Young, recientemente fallecido, Keith Hayward y John Muncie, y por el norteamericano Jeff Ferrell. Esta corriente aunque aún joven ya encuentra eco en las voces latinoamericanas del nicaragüense Luis Fernández y el argentino Damián Zaitch.

A la criminología cultural fácilmente se le podría apodar la “criminología de los excluidos” porque su tesis central es precisamente que el crimen es producto de la criminalización de aquellas conductas que los sectores poderosos de la sociedad consideran “peligrosas” para sus intereses.

Es una visión ecléctica que combina conceptos posmarxistas sobre el poder, así como toma del positivismo científico del siglo XIX la “anomía” de Durkheim y los reformula ante el ciclo de crisis económicas, sociales y políticas mejor discutidas por intelectuales de la talla de Fannon, Negri y Hart.

No requiere la mención de sectores sociales por sus nombres porque asume que todo aquel que no sea hombre, blanco, rico, y se proyecte como heterosexual y cristiano, está excluido.

El resultado, como podemos comprobar de la lectura cuidadosa del texto de Gary, es un análisis que, lejos de ser simplista, reta todo el andamiaje en que se fundan los sistemas de justicia criminal occidentales contemporáneos, de leyes, policías, jueces y cárceles. Por el contrario, nos propone que la mejor estrategia para el manejo de la desviación violenta es la formulación de políticas sociales y económicas que promuevan una menor desigualdad y una mayor participación en todos los órdenes.

Gary Gutiérrez propone una hipótesis fresca y una importante contribución al debate público de un tema tan complejo como la violencia social. Quedan tod@s los puertorriqueñ@s, sin discrimen alguno, convocad@s a la mesa de discusión.

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