Publicado originalmente en el Periódico La Perla del Sur

Cuando se habla de dietas saludables a nivel físico o espiritual, regularmente el vegetarianismo es el primer concepto que asoma a la mente.

Después de todo, llevadas adecuadamente, las dietas vegetarianas no solo han demostrado ser beneficiosas para la salud individual, sino para todo el planeta.Vegi 008

Por ejemplo, se estima que el impacto en el ambiente -de la producción de alimento para un vegetariano- es siete veces menor que la huella ambiental producida para alimentar a un carnívoro.

Pero lejos de ser una panacea para la salud, el buen vivir o para rebajar, el vegetarianismo -como toda actividad humana- también puede acarrear problemas y peligros.

Por esta razón, quienes se adentran en ese estilo de vida deben ser muy cuidadosos y educarse adecuadamente, antes de cambiar su estilo de alimentación.

En la actualidad, quienes solo comen vegetales y rechazan todo producto de origen animal, como la miel de abeja, los huevos y los lácteos, por ejemplo, son conocidos como veganos.

Entre estos se encuentran los veganos orgánicos y los verdaderos fundamentalistas, “los crudívoros”, que solo se alimentan de vegetales, semillas, nueces y vegetales frescos sin cocinar o procesar.

Hoy día, por “vegetarianos” se entiende aquellos que además de vegetales, frutas, semillas y nueces comen algunos derivados de animales como miel de abeja, los lácteos o huevos. Estos también se conocen como ovolacto vegetarianos.

No obstante, también hay quienes van más lejos y reclaman la categoría de vegetariano porque no comen carnes rojas, aun cuando ingieren proteína de aves o de mariscos.

Por supuesto, para los veganos y vegetarianos de línea dura, estos últimos dos grupos no son vegetarianos.

Clave la educación

Para la nutricionista licenciada Maritssa Colón Pérez, antes de asumir una dieta vegetariana, es importante que la persona lo discuta con su médico, consulte con profesionales de la nutrición y, sobre todo, se eduque.

“La principal preocupación es el que la persona obtenga suficientes proteínas, hierro, calcio y vitamina B-12”, explicó.

Según Colón Pérez, cada individuo es diferente, por lo que consultar con un médico y realizar exámenes de salud como pruebas de sangre y de metabolismo son recomendadas antes de hacer cualquier cambio drástico en la forma de alimentarse.

Mediante estos y la ayuda de profesionales de la salud, se puede determinar si hay algunas necesidades nutricionales, condiciones o peligros que la dieta vegetariana puede agudizar.

Para ilustrar su preocupación, la licenciada en nutrición y madre de una vegana explicó que las personas con historial de anemia o de enfermedades en los huesos, por ejemplo, deben ser muy cuidadosas con cambiar a dietas vegetarianas sin consultar con su profesional de la salud.

Por otra parte, Colón Pérez aclaró que, aun cuando las dietas vegetarianas pueden ser saludables y adecuadas, no todo lo que se dice sobre estas es correcto.

Entre los mitos más frecuentes figura el que estas dietas pueden “curar” condiciones crónicas de salud. Esto no es correcto.

La especialista aclaró que con mejorar la dieta sí se puede ayudar al manejo de condiciones crónicas, pero dejó claro que cuando se sufren condiciones severas, los cambios en la dieta no sustituyen los tratamientos y que los mismos deben ser consultados con el médico.

Otro de los mitos sobre el vegetarianismo es que el ser humano puede recibir todos los nutrientes consumiendo solo vegetales. Eso tampoco es correcto.

Sobre este punto, la nutricionista explicó que todos los seres humanos metabolizan los nutrientes de forma diferente, por lo que es posible que cada cual necesite suplementos diferentes.

Por ejemplo, en ocasiones la cantidad de hierro necesaria para una persona en específico conllevaría una ingesta de vegetales que pudiera traer complicaciones por la cantidad de fibra que la misma representa. Para esta persona lo recomendable es que, si decide no comer carnes, reciba el hierro necesario mediante pastillas o suplementos.

Finalmente, explicó que el mayor mito sobre el vegetarianismo es que esta práctica ayuda a bajar de peso.

“No, definitivamente no. La dieta vegetariana descansa en la ingesta de hidratos de carbono y glucosas, lo que puede elevar el consumo de calorías”.

El bajar de peso, sea vegetariano o carnívoro, depende del número y calidad de las calorías ingeridas frente a las calorías gastadas o quemadas mediante la actividad física, explicó la profesional. Es decir, comer menos y moverse más.

Claro está, si se come menos, la persona se debe asegurar que con las calorías consumidas esté ingiriendo los nutrientes necesarios.

Colón Pérez terminó explicando que el secreto de cualquier dieta estriba en la prudencia y el balance entre el número y calidad de las calorías y los nutrientes consumidos, sean estos de origen animal o vegetal.

11 de junio de 2014

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