Política puertorriqueña para principiantes, reflexión sobre el Banquete Total.

Por Gary Gutiérrez

jay y libro

En honor a la verdad, no suelo leer libros que estén de moda, mucho menos si estos fueron escrito por celebridades.

Lejos de estar motivado por mi arrogancia, la que no tengo problemas en admitir, la razón para no leer estos trabajos es por falta de tiempo. Tengo decenas de libros en turno por mi atención. Además, siendo obsesivo y compulsivo, confieso que cuando me enfoco en un tema, regularmente este acapara toda mi atención y solo leo sobre el mismo.

Sin embargo hace unos días, convocados por la maestra Vivien Mattei, un grupo que llaman “La Peña de Ponce”, nos reunimos en ese maravilloso espacio que es la biblioteca en La Verdadera Casa de las Tías para cenar y compartir con el amigo Jay Fonseca.

El hecho de que ya terminó el semestre, y estimulado tanto por la interesante conversación con el amigo Jay y por el interés que él tiene por la búsqueda de soluciones a los problemas del País, me llevaron a tomar su libro “Banquete Total, cuando la corrupción dejó de ser ilegal”.

Un libro que no solo está de moda, probablemente es la publicación más vendida en el país en los últimos años.

Confieso que de primera intención, cuando escuche de la publicación de este trabajo, no le presté mucha atención al mismo pues pensé que se trataba de una recolección de los artículos que Jay publica en diversos medios del País.

Sin embargo, bastó abrir el mismo para cambiar de opinión.

¡Oh dios!, Jay se declaró anarquista, fue lo que primero que pensé cuando me encontré que el libro comienza citando el Salmo 11, del gigante Ernesto Cardenal.

Libértanos tú

porque no nos libertarán sus partidos

Se engañan los unos a los otros

Y se explotan los unos a los otros

Sus mentiras son repetidas por mil radios

sus calumnias están en todos los periódicos

Desde las primeras páginas el “Banquete Total” me atrapó y cuando vine a darme cuenta, varías horas más tarde y ya en la mitad del mismo, me percaté de que con su verbo pueblerino y con su estilo de conversador de plaza pública, el ahora abogado me dictaba una lección sobre la historia del sistema político puertorriqueño.

Photo 12-18-13 11 27 00 AMRemembrando aquellas serie de libros “Para Principiantes” donde se digerían ideas y conceptos complejos para que todos y todas lo entendiéramos, Jay nos explica como si fuéramos niños y niñas en una clase de estudios sociales, cómo el inmoral pero legal sistema de financiación de campañas políticas define el sistema electoral de Puerto Rico y como a eso le llamamos democracia.

De igual forma, y haciendo alardes de lo que un buen periodista debe hacer, Fonseca explica en un lenguaje sencillo y de forma clara y diáfana lo que implicó para el País la llegada a Fortaleza del exgobernador Luis Fortuño.

Ese proceso, explica el ltrado, encarnó el primer cambio de gobierno real en Puerto Rico desde los tiempo de Luis Muñoz Marín. Es decir Fonseca explica como por primera vez en décadas todo el aparato estatal no solo se concentró en mismo partido, sino que también encarnaba una misma visión política. En este caso la neoliberal visión que entiende que la función del aparato estatal es controlar las poblaciones para beneficiar al capital, el mundo financiero y a sus representantes, la clase política.

Entrando ya en los capítulos intermedios el letrado explica con multiples y detallados ejemplos, como esa concentración del poder estatal en un solo sector de la población generó una cultura de actos que si bien legalmente no entran dentro de la definición de corrupción, a nivel moral son vivo ejemplo de la “gansería”.

Por supuesto, una “gansería” que no es corrupción o ilegalidad pues las instituciones que se supone definen estás actividades como criminales son las mismas que en ese momento histórico se pusieron al servicio de los “gansos”. Así que no solo no las definieron como criminales, las “vendían” como la forma de hacer negocios en una sociedad democrática.

Fonseca termina su escrito detallando sobre setenta iniciativas que constituyen su propuestas de cambio para la Isla. Entre las mismas hay unas que se “caen de la mata”, otras que son extremadamente lógica pero que nunca pensamos en ellas como posibilidad y otras que para mi rayan en la locura producto del optimismo mágico del amigo Jay.

jaySin embargo, como bien deja claro el autor, estas propuestas tienen la intención de provocar la discusión y romper los paradigmas del debate. En eso son todas excelente, pues cada una de ellas es una invitación al debate y a la búsqueda de otras alternativas.

Como broche final a este libro, el autor entra en una especie de auto evaluación de su vida pública, con sus logros y fracasos, sus momentos de gloria y de dolor. Esta reflexión, para los lectores mas conscientes, se convierte en una invitación a la reflexión sobre los medios de comunicación en el país, su función y su pertinencia.

En fin creo que el libro de mi amigo Jay es una gran aportación, no porque su contenido sea una revelación que nadie supiera antes. Probablemente en el pasado quinquenio solamente, en el mundo se escribieron ríos de tinta y bosques de papel sobre las teorías políticas, económicas y sociales que se detallan en el libro “Banquete Total”

La grandeza y pertinencia de este trabajo está en la magistral sencillez con la que Jay pone al alcance de todos y todas una discusión que regularmente se queda en en nuestros salones universitarios, en El Ateneo o en la sobremesa de la biblioteca en la La Verdadera Casa de las Tías.

Probablemente esa capacidad de traducir lo complejo y aburrido a entendible y entretenido, no solo hace de este un buen libro, hace de Jay un excelente comunicador.

Me quedo esperando el próximo, pues pienso que “el banquete” no termina todavía y que Jay sigue mirando desde la cocina.

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