Venta de armas legales casi se ha duplicado en Puerto Rico

Por: Daniel Rivera Vargas /drivera2@elnuevodia.com

 

Según las cifras, en el 2007 se vendieron 7,964 armas y en agosto del 2013 la cantidad fue de 13,603.

El patrón es el mismo en la venta de las municiones. En el 2007 la cifra fue de 6,525,372 y para agosto de 2013 se habían vendido 18,720,745.

Desde 2007 se han vendido 93,680,552 municiones y 72,021 armas, según estadísticas compiladas por la policía.

Según el criminólogo Gary Gutiérrez, las estadísticas recogen solamente la cantidad de ventas en establecimientos en ley. Existe un número indeterminado de armas y municiones que entran al país de forma ilegal y que son las que mayormente se utilizan para cometer crímenes.

Gutiérrez y Víctor González García, dueño de la armería AAA Gun Shop y exmiembro del Comité Interagencial para Combatir el Tráfico Ilegal de Armas, coincidieron en que la principal causa para el aumento de ventas de armas y municiones es la inseguridad que sienten los ciudadanos ante el crimen.

“Ha habido un aumento por la cuestión criminal”, dijo González García. “(Los compradores) han pasado experiencias, o lo escuchan de otras personas o en la prensa. El consumidor, por decirlo así, está más orientado en lo que está pasando y tiene más inseguridades que hace 10 o 15 años atrás”, añadió González García, quien lleva 27 años en el negocio de la armería.

Gutiérrez dijo que la ciudadanía siente impotencia ante la aparente ingobernabilidad del país y busca alternativas, que “lamentablemente no son de diálogo”.

“Si algo define o denomina la sociedad en que vivimos es que es una sociedad regida por el miedo que se manifiesta en la división social entre los que todavía tienen y los que llamaríamos el otro, es decir el que no es rico. Y me da la impresión que al igual que las urbanizaciones cerradas, es una respuesta para manejar ese miedo en que vivimos”, dijo el profesor universitario.

Gutiérrez agregó que las regulaciones estatales para tener armas pueden ser onerosas para las personas que no tienen recursos económicos. Este trámite incluye sacar licencias y hacer gestiones judiciales. “Debo inferir que son los sectores de clase alta los que se están armando, porque los sectores de clase baja no pueden justificar al estado la adquisición de armas”, dijo.

Por su parte, González García dijo que hay trabas para que las armas y municiones de armerías pasen al bajo mundo porque hay un registro electrónico que opera en la Policía con la información de las armerías.

“No podemos tapar el cielo con la mano (pueden llegar a grupos criminales), ahora la probabilidad que eso sucede es mucho menor. Esto es tiempo real, usted compró 50 balas y esas 50 balas entran en su licencia”, dijo González García.

Las cifras policiacas indican que el arma más popular en ese periodo de 7 años es la pistola con 54,487 en lo que va de año, seguido en un distante segundo lugar por el revólver con 8,478 y luego por los rifles con 8,036.

González García añadió que también se ha visto un alza en la venta de gas pimienta o “pepper sprays” y hay interés en los “tasers’, o dispositivos que lanzan descargas eléctricas, a pesar de su alto costo ($1,200) y porque lanzan una descarga a la vez.

A pesar de las estadísticas González García entiende que ha habido freno al creciente aumento en las ventas de armas, debido a que en Estados Unidos los fabricantes de armas se han quedado sin abastos por los “preppers” o las personas que anticipan el fin del mundo y obtienen armas entre sus provisiones de supervivencia.

“Tu vienes a mi tienda y te puedo vender un arma, pero no necesariamente la que usted esté buscando”, explicó

 

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