22 de octubre de 2013

Puerto Rico

Puerto Rico también puede:
El país debe mirar modelos anticrimen de otros países

Por Israel Rodríguez Sánchez/ israel.rodriguez@elnuevodia.com

Puerto Rico no solo tiene que mirar a otros países que combaten con éxito la criminalidad, sino que debe continuar con proyectos como Acuerdos de paz que -irónicamente- ha tenido éxito en los barrios de Loíza, municipio que fue escenario de dos masacres en una semana en la zona de Piñones.

La despenalización de las drogas, la transformación de la Policía para que sus agentes asuman un papel de mediadores y el diálogo abierto con las comunidades -incluyendo a los responsables de la actividad criminal- han sido la clave del éxito en otros países.

“Yo entiendo que los sitios más exitosos manejando la violencia son aquellos donde hay mayor inclusión, no solo a nivel económico, sino a nivel político”, expresó el criminólogo Gary Gutiérrez, quien es profesor de justicia criminal en el recinto de Ponce de la Universidad Interamericana.

En ese contexto, no es de extrañar que países que tienen índices bajos de criminalidad, como Islandia, Noruega y Nueva Zelanda, entre muchos otros, tengan también elementos comunes: mayores niveles de integración social, una economía robusta y sistemas de educación y salud eficientes.

Gutiérrez sostuvo que iniciativas como Acuerdos de Paz en Loíza o Boston Control Project y High Point, en Estados Unidos, apuntan a que cuando el narcotráfico y la violencia se combaten desde las comunidades se logra una reducción de un 40% a un 45% de la violencia. “Eso en Puerto Rico representa 500 asesinatos menos”, agregó.

Acuerdos de paz en Loíza, por ejemplo, busca concretar convenios entre las comunidades de ese municipio para reducir la violencia. “El negocio del narcotráfico no es la violencia. La violencia es una forma de dirimir controversias en un negocio en el que no puedes ir al tribunal a dirimir las controversias”, manifestó Gutiérrez.

Para el sociólogo y profesor de criminología en el Recinto Universitario de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico (UPR), Michael González, Puerto Rico está estancado en un modelo policiaco del siglo XIX. “Tenemos que mirar modelos de sociedad similares a nosotros en términos culturales, pero que sean exitosos”, expresó el sociólogo.

González mencionó específicamente los casos de Nicaragua y Colombia. Precisó que el gobierno de Nicaragua, después del proceso revolucionario, ha logrado que la gente vea a la Policía como su aliada. Expuso el caso de una comunidad en la que los ciudadanos hasta les prestaban sus vehículos a los policías para detener los robos.

Una vez agarraban a los rateros no les interesaba saber quién hacían contrabando con la mercancía, sino quién era la persona que estaba explotando a los demás.

En Colombia, la ciudadanía también respalda el trabajo policiaco porque el gobierno ha tomado partido de que todo el mundo tiene un familiar o pariente policía, dijo González. “El estado colombiano explota eso. En el caso de Puerto Rico, eso es así pero no se habla de eso. No se habla de que el policía es tu hermano, es tu pariente. Lo hemos ubicado en el papel represivo, que no es tu amigo”, dijo el profesor.

González agregó que este ejemplo también aplica a personas que usan sustancias controladas porque todo el mundo también tienen amigos, familiares o parientes que las usan. Esto permitiría entender que el problema real de los usuarios es su salud emocional.

“Utilizan sustancias para escapar de la realidad”, dijo.

Defiende iniciativa

El doctor Daniel Nina, profesor en la UPR de Aguadilla, se mantuvo en que un buen ejemplo para combatir la criminalidad es la iniciativa Acuerdos de paz que lidera Taller Salud en Loíza. Lo ocurrido en estos días “son masacres en el perímetro de Piñones”, opinó.

“Esas masacres no tienen que ver con lo que se ha hecho en el grueso, en los barrios de Loíza”, señaló Nina, al destacar que en lo que va de año solo se han producido nueve muertes en ese municipio. Esto contrasta con lo que ocurría en el pasado, dijo.

Explicó que este modelo trabaja tanto con el agresor como con el agredido. El proyecto crea procesos de integración que permiten que el agresor rectifique su conducta y que la gente pueda convivir en las comunidades sin violencia, añadió Nina.

Al hablar sobre modelos de otros países exitosos, Nina dijo que indiscutiblemente hay que mirar a Cuba, que tiene la tasa de asesinatos más baja en todo el Caribe y ha implantado un modelo interesante de resocialización. También mencionó a Colombia, cuyos procesos de pacificación han reducido dramáticamente los niveles de pobreza en ese país.

 

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