Dile “NO” al karaoke

Por Gary Gutiérrez

Las siete de la mañana, la cafeína de mi espresso matutino todavía no hace efecto y mis neuronas funcionan a capacidad limitada, mientras mis ojos tratan de hacer sentido de lo que desfila por mi cuenta de Twitter.

De golpe, una noticia redactada por la querida Sandra Caquías (@scaquiascruz) y divulgada por mi amada hermana Sara (@saradelvalle) me golpea y un torbellino de sentimientos se apodera de mi media despierta existencia.

¿En serio, el gobierno de Puerto Rico está utilizando sus recursos para perseguir el “Karaoke”?

Caquías reporta que la pasada semana en Juana Díaz, el gobierno se movilizó para intervenir con los negocios que, sin permiso de música en vivo, ponen a disposición de sus clientes ese infernal aparato que se llama Karaoke.

Según voy leyendo, mi ser se conmociona y mi lado oscuro se regocija y pienso que con esto es con lo que tienen que bregar.

Finalmente el aparto represivo estatal hace algo positivo y decide intervenir con esa cancerosa plaga que consume igualmente, terrazas, barras, pubs y hasta alguno que otro restaurante, pensaba mientras imaginaba los “neo-ninjas” bajando desde los helicópteros negros y los karaokeros corriendo en todas direcciones tratando de deshacerse de sus jump drive cargados de canciones pirateadas.

Ya era hora de que se lanzara una cruzada contra el diabólico artefacto desarrollado por los japoneses, solo con la intención de cobrar a Estados Unidos y a  “occidente” la devastación nuclear de sus ciudades a finales de la llamada Segunda Guerra Mundial.

Basta ya, no más aspirantes a Puerto Rico Idol, perturbándole la vida a la gente decente que, civilizadamente y como Dios manda, solo quiere ir a un negocio, sentarse tranquilamente, hablar mierda con quien se siente al lado, o simplemente en silencio hacerle el amor a un mojito tradicional.

No importa que el gobierno esté quebrado, no importa la violencia que consume el país, menos importa que enormes sectores de la sociedad puertorriqueña se consuman en la precariedad del desempleo, la marginación y pobreza.

Lo importante es que la gente entienda que tienen que vivir como Dios manda, se tenga que gastar lo que se tenga que gastar.

Eso es lo que un buen gobierno tiene que hacer, invertir sus recursos en combatir las cosas que destruyen la sociedad civilizada.

No es suficiente con prohibir y perseguir la marihuana y otras drogas, finalmente se dio el necesario primer paso, la guerra contra el karaoke ha comenzado y no importa lo que cueste no se debe detener hasta que nuestros niños estén libres de esa inmoral plaga.

Broma aparte, la verdad es que en este país, tenemos que jodernos.

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